China alentó vacunación vip a funcionarios para sacar ventaja a competidores

Ángel Páez

@larepublica_pe

El expresidente Martín Vizcarra fue el primero en aceptar la propuesta de los chinos para vacunarse "para dar confianza a la población peruana". Nunca lo hizo público. Foto: Antonio Melgarejo/La República
El expresidente Martín Vizcarra fue el primero en aceptar la propuesta de los chinos para vacunarse "para dar confianza a la población peruana". Nunca lo hizo público. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Marketing chino. Documentos reservados revelan que Sinopharm pidió a las autoridades peruanas que funcionarios gubernamentales se inoculen para “dar confianza a la población”. El primero en aceptarlo fue el expresidente Martín Vizcarra, luego fue el embajador Arturo Jarama.

La compañía matriz del laboratorio Sinopharm, China National Biotec Group (CNBG), la misma que ofreció una donación extra de vacunas para el personal médico que participaba en los ensayos clínicos, también promovió que funcionarios gubernamentales peruanos se inocularan con el producto que ofertó, entre ellos, el jefe del Estado.

Documentos secretos del proceso de negociación entre las autoridades chinas y peruanas, a los que tuvo acceso La República, confirman que el expresidente Martín Vizcarra fue consultado si estaba dispuesto a recibir la vacuna Sinopharm. El exmandatario accedió, por lo que su primera versión sobre la inmunización que recibió como voluntario no encaja con lo que indican los cables que cruzaron los negociadores chinos y peruanos.

Expresidente, exministra y el médico encargado de los ensayos se vacunaron. Foto: Composición/La República

En un momento en el que el Gobierno peruano frenéticamente buscaba una vacuna contra el Covid-19, y se presentaron varias ofertas, los chinos de Sinopharm, como estrategia de mercado, ofrecieron al Gobierno peruano la cantidad de dosis que deseara para inocular al equipo de ensayo, margen que luego se amplió a los funcionarios de primer nivel del Ejecutivo.

En un informe sobre una reunión virtual entre funcionarios chinos y peruanos, el 23 de agosto de 2020, el embajador de nuestro país en la República Popular China, Luis Quesada Incháustegui, comunicó con absoluta claridad el propósito de Sinopharm: “La señora Li Weihua (de la compañía matriz CNBG) recomendó que una autoridad peruana se inoculara la vacuna, a fin de dar confianza a la población respecto a la seguridad de la realización de las pruebas clínicas”.

Estrategia. Chinos pidieron que funcionarios del Gobierno del Perú se vacunaran con Sinopharm. Foto: difusión

¿Cómo se le puede “dar confianza a la población” sobre los efectos de Sinopharm si no habían concluido los estudios? Los chinos daban por seguro que Perú compraría las vacunas Sinopharm y en esa línea de pensamiento regalaron, obsequiaron, donaron 2.000 dosis adicionales para los integrantes del equipo de ensayo como para los funcionarios que participaban de las negociaciones, o que tenían capacidad de decidir contratar a la compañía asiática, como el expresidente Martín Vizcarra.

Otro documento secreto lo confirma.

El primero de septiembre del 2020, el asesor sobre Vacuna y Tratamiento Covid-19, el embajador Arturo Jarama Alván, comunicó sobre el pedido de los chinos para que funcionarios públicos se vacunen para dar “confianza” a los peruanos, entre ellos el exmandatario Martín Vizcarra.

Bajo el título “Participación autoridades en estudio de Sinopharm en el Perú”, distribuyó la siguiente comunicación a las partes interesadas: “Ayer, en la Quinta Reunión de la Comisión Multisectorial para acceder a las vacunas, se confirmó que varias autoridades peruanas accedieron a ser vacunadas por CNBG/Sinopharm, empezando por el señor presidente de la República (Martín Vizcarra); el viceministro de Salud Pública, doctor Luis Suárez Ognio; y el viceministro de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, doctor Víctor Bocángel Puclla”.

Martín Vizcarra fue uno de las personas que recibió irregularmente las dosis extras de Sinopharm. Foto: La República

Y así fue. Las autoridades peruanas acogieron la sugerencia de los chinos, y no solo se vacunaron los exviceministros Suárez y Bocángel sino también la exministra Pilar Mazzetti. El 2 de octubre lo hizo Vizcarra, su esposa y su hermano, y el 3 de octubre, el embajador Arturo Jarama, y luego su esposa, su cuñado y su suegro.

Fuentes relacionadas con el embajador Jarama explicaron por qué fue inmunizado: “El equipo investigador, en pronunciamiento público, ha reconocido que ‘desde las coordinaciones iniciales con Sinopharm, se contó con la participación de autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Ministerio de Salud. En tal sentido, la aplicación de esta vacuna experimental se puso también a disposición del equipo responsable de conducir la respuesta frente a la pandemia en ambos ministerios. Y el embajador Jarama integraba el equipo de estudio, no era invitado”.

Otras versiones señalan lo contrario, como el informe del doctor Fernando Carbone, que indica que Jarama y otros funcionarios no debieron ser inoculados con Sinopharm.

Fernando Carbone estuvo a cargo de la comisión que investigó el VacunaGate para el Minsa. Foto: difusión

Además, fuentes vinculadas con el excanciller Mario López –quien fue el que designó a Arturo Jarama como asesor especial de la Cancillería en el tema–, señalaron que el embajador no debió ser parte de los inmunizados: “Según el acuerdo y protocolo suscrito entre Sinopharm y la UPCH, el lote adicional de 3.200 dosis de vacuna experimental era para ser aplicado voluntariamente al equipo de investigación y personal relacionado al estudio. Tal como lo señaló el informe Carbone, hay 101 personas que no tendrían dicha calidad (pertenecer al equipo de investigación o ser personal relacionado al estudio), por lo que deberían ser investigados individualmente. Al excanciller nunca le ofrecieron la vacuna. No le correspondía, en tanto no era parte del equipo de investigación o era personal relacionado”. Jarama no era parte de los ensayos, como Vizcarra, Mazzetti y otros funcionarios.

Sin embargo, Jarama ofreció a varios colegas de Cancillería inocularse con Sinopharm, antes de que se conocieran los resultados de los ensayos. El ofrecimiento lo hizo especialmente a los funcionarios que hacían trabajo presencial. A uno de ellos, le escribió por WhatsApp: “Hay una vacuna en la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Debes ir mañana al Centro de Estudios Clínicos de la UPCH en San Martín de Porres. Ya di tu nombre, por si acaso. El director, el doctor Germán Málaga, te estará esperando. Estos son sus datos de contacto...”.

Arturo Jarama no era parte de los ensayos clínicos de Sinopharm en Perú, sin embargo, recibió una de las dosis extras del laboratorio chino. Foto: La República

Fuentes relacionadas con el embajador Arturo Jarama dijeron lo siguiente: “Nunca ofreció (las vacunas), pues no era su función”.

Sin embargo, La República también contactó con fuentes vinculadas con personal de Cancillería que fue inmunizada con Sinopharm , a instancias del embajador Arturo Jarama. En efecto, después de varias insistencias de Jarama, algunos aceptaron, entendiendo que era parte del protocolo acordado con Sinopharm. Desconocían que los chinos exigían que los funcionarios peruanos se vacunaran con su producto “para dar confianza a la población”.

Fuentes cercanas a uno de los vacunados a instancias de Jarama, relataron la experiencia: “Arturo Jarama me llamó y me ofreció la vacuna. Me dijo que fuera a la UPCH y preguntara por Málaga. Así lo hice, me identifiqué, esperé, me vacuné y por las redes sociales le conté a todo el mundo, colegas, jefes, amigos, familiares. No fue clandestino. Yo hice porque entendí que era algo perfectamente coordinado, porque fue a pedido de Jarama, quien era el enlace con las universidades, los laboratorios, etc. Ahora veo que fue un error, pero en ese momento se veía como algo normal y lógico. Fuimos vacunados, pero no todos por las mismas razones”.

Funcionarios de Cancillería: “Jarama debe responder”

De los 8 inmunizados de la Cancillería, solo Arturo Jarama se ha vacunado junto con tres miembros de su familia. Ninguno de los vacunados podemos ser considerados como sus amigos, ni tampoco tenemos que ver con las negociaciones”, dijeron fuentes cercanas a los funcionarios de Torre Tagle.

Jarama. Se considera parte del equipo de estudio de la UPCH. Foto: difusión

“Incluso la embajadora Elizabeth Astete se vacunó de buena fe y creyendo en el protocolo de Arturo Jarama. Nadie sabía que los chinos habían pedido que se vacunaran los funcionarios peruanos”, señalaron las fuentes.

“Cuando todo se calme, se sabrá que solo un puñado de gente de la Cancillería que estaba trabajando sin parar fue sorprendida por Jarama. Él ha arrastrado a gente íntegra y muy querida en la institución, que no sabía nada de lo que había detrás de estas vacunas VIP”, explicaron.

Evidencia documental

China ofrece un lote adicional como “buena voluntad”, pero en realidad se trataba de una estrategia de marketing para contratar a Sinopharm.

Vizcarra accedió al pedido de los chinos para inocularse Sinopharm para hacer publicidad a la vacuna que competía con otras más en el Perú.

La funcionaria de Sinopharm pide expresamente la vacunación de al menos una autoridad: ese fue Vizcarra.

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