La derrota KO de los malos y estúpidos
Esta semana perdió la vacancia ante la disolución.
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El coloquio La estupidez en la escena política contemporánea, organizado el viernes por Moisés Lemlij en la Sociedad Peruana de Psicoanálisis, fue estupendo por la calidad de los expositores, y oportuno para entender el final del clásico del ‘lustro’: vacancia presidencial vs. disolución del congreso.
Ese fue el paisaje natural de los últimos tres años que terminó esta semana con el triunfo aplastante del presidente Martín Vizcarra, pero, principalmente, con la derrota estruendosa del fujiaprismo por errores tácticos que rayan en la estupidez, pero, antes que eso, por su visión mafiosa de la política.
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Lo más sorprendente fue la rapidez con que el agresivo fujiaprismo demostró que no era más que un tigre de papel al que bastaba responderle con la firmeza de la constitución en la mano para que se desplomara en la lona.
Pero eso no fue lo único asombroso de la semana que pasó, sino que el fujiaprismo cayó por KO cuando ya tenía al presidente contra las cuerdas y groggy. Entonces Vizcarra decidió, para sorpresa de muchos, ‘morir matando’ y ‘disparar desde el piso’, como escribieron en esta página Rosa María Palacios y Juan de la Puente, respectivamente.
Lo hizo con la bala de plata que le quedaba, la tercera cuestión de confianza sobre el TC, que liquidó a un fujiaprismo que, por su estupidez, sobredimensionó su fuerza y rechazó la oferta de nos vamos todos, y ahora se ven bastante más estúpidos pidiendo lo mismo pero cuando ya es muy tarde.
¿Cuál fue la estupidez del fujiaprismo? Creer que Vizcarra nunca sería lo suficientemente audaz para disolver el congreso. Ese fue un punto ciego pues, después del mensaje de fiestas patrias, ya era obvio que eso sí era posible. Lo mismo le pasó a Pedro Pablo Kuczynski al pensar que el fujiaprismo nunca lo iría a vacar.
Pero eso solo fue un error estúpido del fujiaprismo. El problema de fondo es su interpretación gangsteril de la política que la ciudadanía repudió, lo cual explica hoy su colapso y el respaldo del 84% a la disolución y del 75% a Vizcarra.
Lemlij recordó el viernes que es mejor pelear con un malo que con un estúpido, pues con el primero al menos se puede negociar, aunque luchar con un malo que también es estúpido cuesta pero al final se gana. Y por KO.
































