El futuro en llamas

Urgente acción colectiva de los países de la cuenca amazónica.

Editorial Editorial
22 08 2019 | 00:01h

La amazonía sudamericana se incendia y el Perú es, luego de Brasil, una de las primeras víctimas de la descontrolada proliferación de incendios provocados en un alto porcentaje por madereros, agricultores y mineros que intentan invadir tierras con fines de explotación degradadora del ecosistema amazónico.

La perspectiva es grave. El Programa de Quemas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) ha revelado que, entre enero y agosto de este año, se han producido más de 72 mil incendios en la cuenca del Amazonas, casi el doble de lo registrado en el mismo periodo del año pasado (39 mil). No es el único caso, El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil ha reportado que, en la amazonía boliviana, en Santa Cruz, en poco más de tres semanas se han incendiado 500 mil hectáreas de bosque y pastizales.

También se registran incendios en Paraguay, y en el caso peruano, INDECI ha reportado que en el último mes se han producido 100 incendios forestales en 18 regiones de ese país, de modo que, siendo víctimas inmediatas de la contaminación del aire a escala continental, no dejamos de ser responsables de lo ocurrido en nuestro territorio.

En Brasil, donde la extensión e intensidad de los incendios es mayor, con efectos muy inmediatos, el 52% de los incendios son en la selva amazónica. El fuego devora en áreas que poseen una legislación de conservación y afectan territorios indígenas. Diversos sectores, incluso hasta hace poco cercanos al presidente Jair Bolsonaro, con evidencia a la mano, responsabilizan a su gobierno de haber alentado la quema de la amazonía con su discurso a favor de la ocupación, incluso violenta, de esos territorios, desde que asumió el poder.

Bolsonaro todavía cree que esto es un juego o parte de la retórica de la política. Acusa a los grupos ecologistas de estar tras de estos incendios para llamar la atención de su gobierno y ha destituido al jefe del INPE, haciendo patente su falta de sensibilidad ante un hecho irreversible, en el contexto de la lucha contra el cambio climático.

Luego de 17 días de los incendios más intensos, y con efectos relacionados con la calidad del aire y la disposición del recurso hídrico, cabe preguntarse si los países de la cuenca del Amazonas, incluido el Perú, llevarán a cabo acciones conjuntas y coordinadas para dimensionar el problema, para exigir que Brasil realice esfuerzos de control y de previsión, y para activar los mecanismos de cooperación que los tratados y convenios internacionales contemplan.