Pueblos awajún claman atención médica para niños que recogieron petróleo

Los pequeños fueron alentados a acopiar el hidrocarburo derramado por el ofrecimiento de un pago. Desde entonces su salud empezó a decaer y ninguna autoridad se ha ocupado de ellos. Exámenes que se realizaron en Canadá han arrojado positivo a metales pesados.

Los pequeños fueron alentados a acopiar el hidrocarburo derramado por el ofrecimiento de un pago. Desde entonces su salud empezó a decaer y ninguna autoridad se ha ocupado de ellos. Exámenes que se realizaron en Canadá han arrojado positivo a metales pesados.

El 25 de enero del año 2016 el oleoducto Nor Peruano expulsó 3 mil barriles de petróleo crudo en la quebrada de Inayo, localidad de Chiriaco, distrito amazonense de Imaza. Al enterarse que Petroperú pagaba 150 soles por recoger el producto muchos niños intervinieron en la tarea sin ninguna medida de protección. Muy pronto la salud de los menores empezó a deteriorarse. Muestras que se tomaron a 17 de ellos se examinaron en Canadá y dieron positivo a cadmio, plomo mercurio y arsénico.

Lucía Kayap, madre de dos de los chicos afectados, llegó a Lima junto al Apu de la comunidad de Nazareth en busca de atención para las 243 personas expuestas al derrame de petróleo, 27% de ellas menores de 14 años.

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“Mis hijos están mal, quién los atiende, quién responde a esto, de repente se mueren. No hay atención del gobierno ni de Petroperú. Quiero hacer una queja pero no sé a dónde ir, a quién acudir. Los cultivos también se han afectado; planté yuca, plátano, maíz en la isla pero la tierra está contaminada y no produce. No tengo con qué atender la alimentación de mis hijos. Estoy muy preocupada, tienen dolor de cabeza, cuando regresan de la escuela se van a la cama de frente; tienen comezón en el cuerpo, están sin fuerzas para trabajar, ya no son activos como antes”, lamenta Lucía Kayap en awajún, traducido por el Apu Norberto Wamputsak.

La autoridad indígena refiere que el derrame de petróleo ha afectado a 45 comunidades a lo largo del río Chiriaco hasta llegar al río Marañón. En el Puesto de Salud los atienden con Paracetamol porque consideran que se trata de una alergia.

“Queremos que el Estado asuma la responsabilidad al menos con un equipo profesional que llegue a nuestras comunidades para atendernos. Hemos sido totalmente afectados. Los niños no pueden andar bajo el sol porque sienten que les arde el cuerpo, les quema”, reclama Norberto Wamputsak.

Y agrega: “Petroperú dijo que ese petróleo pasó encima del río y como los peces están debajo estaban aptos para comer. Una madre comentó que cuando hizo un caldo de pescado el sabor era a petróleo y así lo consumieron. La población continuó alimentándose de los peces que hay en el río Chiriaco, porque no hay otro río cerca”.

El setiembre del año 2017, Wamputsak presentó una demanda constitucional de amparo contra el Ministerio de Salud, el Gobierno Regional de Amazonas y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) por violación al derecho a la salud y al medioambiente y también al adecuado desarrollo de sus vidas. Fue admitida dos meses después por el Juzgado Mixto de Bagua.

Pero ellos necesitan acciones urgentes de salud para los más afectados que son los niños. Por eso han decidido agregar a la demanda una medida cautelar para acelerar estas acciones. Es decir, que se suspenda el hecho lesivo y se atienda la salud ante el peligro de pérdida de vidas.

OEFA ha reconocido que hubo daños en las comunidades. El informe de una comisión del Congreso presidida por César Villanueva también dice lo mismo. Entonces, Lucía Kayap y Norberto Wamputsak no se explican por qué el Ministerio de Salud no interviene y constata la situación en que se encuentran decenas de menores que recogieron el petróleo crudo con sus propias manos, estimulados por un pago.

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