Los partidos árabes serían la clave para formar el próximo gobierno en Israel tras la derrota de Netanyahu
La resistencia de parte de la oposición a pactar con las formaciones árabes complica la concreción que dé fin al ciclo de poder de Netanyahu.

Los resultados de las elecciones legislativas en Israel dejaron un Parlamento sin una mayoría clara y situaron a los partidos árabes en el centro de las negociaciones para formar Gobierno. Con el 85% de los votos escrutados, el bloque del primer ministro saliente, Benjamín Netanyahu, obtenía 54 de los 120 escaños, mientras que la coalición opositora de Gadi Eisenkot obtenía 49.
Las formaciones árabes podrían alcanzar una representación récord. Las estimaciones disponibles, sin embargo, presentan cifras diferentes: una atribuye a estos partidos 17 escaños, mientras otra asigna 12 a la Lista Conjunta y siete a Ra’am. Los resultados definitivos todavía estaban pendientes.
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La participación electoral rozó el 78%, la más alta desde 1999. Ante la falta de una mayoría, el presidente israelí, Isaac Herzog, instó a los partidos a "hacer todo lo posible" para alcanzar un acuerdo de coalición y evitar nuevas elecciones.
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La posibilidad de un pacto entre la oposición y los partidos árabes centra ahora las negociaciones. Yussef Jabareen, líder de la Lista Unificada, defendió la formación de "una verdadera alianza judeoárabe" para apartar a Netanyahu del poder, mientras que Ahmad Tibi, número dos de la Lista Conjunta, manifestó la disposición de su formación a colaborar con el bloque opositor.
"Estamos extendiendo la mano al Bloque del Cambio", declaró Tibi. También planteó la posibilidad de que sus diputados apoyen algunas iniciativas y se abstengan en otras, sin integrarse plenamente en el Ejecutivo.
Resistencias
La negociación no está garantizada. Tres de los cuatro partidos judíos contrarios a Netanyahu se opusieron o mostraron reservas durante la campaña a pactar con las dos formaciones árabes, que representan a los palestinos con ciudadanía israelí, alrededor del 20% de la población.
El líder opositor sostuvo que los partidos árabes no cumplen las condiciones para negociar, entre ellas reconocer a Israel como un Estado judío y democrático y calificar a Hamás de organización terrorista. Naftalí Bennett y Avigdor Lieberman también rechazan un posible acuerdo.
Sin embargo, ambos habían aceptado en 2021 un pacto de coalición con Ra’am, que permitió la entrada de un partido árabe en un Gobierno israelí. Aquel Ejecutivo duró poco tiempo.
Una posición diferente mantiene Yair Golán, líder de Los Demócratas, coalición que agrupa al laborismo y al partido pacifista Meretz. Defendió la cooperación con los ciudadanos árabes y cuestionó las divisiones por origen.
Golán sostuvo que el voto de un ciudadano de Tayibe, localidad árabe, debe tener el mismo valor que el de uno en Givat Shmuel, una ciudad mayoritariamente judía.













































