Una niña es la primera víctima mortal del mundo por contaminación ambiental

“Este veredicto es para ella y para otros niños que podrían sufrir ataques severos de asma”, resaltó la madre de la joven. En Reino Unido se calificó como un “fallo histórico”.

Rosamund Adoo-Kissi-Debrah aplaudió el fallo por el caso de su hija en Reino Unido. Foto: difusión
Rosamund Adoo-Kissi-Debrah aplaudió el fallo por el caso de su hija en Reino Unido. Foto: difusión
Mundo LR

Después de tres años de padecer convulsiones y tras 27 visitas al hospital por problemas respiratorios, Ella Kissi-Debrah, una niña de nueve años, murió en 2013 por “insuficiencia respiratoria aguda y asma grave”.

No obstante, en Reino Unido han esclarecido su caso. El jueves 17 de diciembre la cadena local BBC informó que el Tribunal de Investigación de Southwark —el distrito donde vivía la niña— encontró que la contaminación ambiental “contribuyó materialmente” al fallecimiento de Ella.

La infante se ha convertido en la primera persona en el mundo que ha muerto por la contaminación ambiental. Un “fallo histórico”, como lo calificó el profesor Gavin Shaddick, un asesor del gobierno en temas de polución.

“Este veredicto es para ella y para otros niños que podrían sufrir ataques severos de asma. Creo que su legado podría ser traer una nueva Ley de Aire Limpio y no solo estoy hablando solo del Gobierno británico sino de los Gobiernos de todo el mundo, para que se tomen este asunto en serio”, dijo su mamá, Rosamund Addo-Kissi-Debrah.

Madre e hija vivían en Lewisham, un municipio al sureste de Londres, a tan solo 25 metros de una carretera muy concurrida. La Justicia británico determinó el miércoles 16 de diciembre que los altos niveles de contaminación de la zona son la causa de su deceso.

El forense Philip Barlow indicó que los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) cerca de la casa de Ella sobrepasaba los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Unión Europea (UE).

“Hubo una reconocida falla en reducir los niveles de dióxido de nitrógeno, que posiblemente contribuyó a su muerte”, agregó Barlow. “Concluyo que Ella murió de asma, a lo que contribuyó su exposición a una contaminación atmosférica excesiva”.

Rosamund también consideró la decisión como “histórica” y lo celebró porque “después de siete años de lucha, la contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella”.

Sobre su propia labor, el juez sostuvo que “la madre de Ella no fue informada de los riesgos para la salud que suponía la contaminación. Si lo hubiera sabido, habría tomado medidas que podrían haber evitado su muerte”.

“Quisiera que en un año o dos podamos informar en los centros médicos sobre los riesgos de la contaminación, igual que existe información sobre la diabetes, el tabaquismo o la obesidad”, expresó Stephen Holgate, profesor experto en contaminación ambiental del British Medical Research Council.