Chile celebra el inicio de una democracia ciudadana

Itzia  Huillcahuari

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26 Oct 2020 | 5:04 h
Festejo. Miles de chilenos se reunieron en la icónica plaza Italia para celebrar la victoria del 'Apruebo'. Foto: AFP
Festejo. Miles de chilenos se reunieron en la icónica plaza Italia para celebrar la victoria del 'Apruebo'. Foto: AFP

Hito. La reforma constitucional obtuvo rotundo respaldo. Además, por primera vez en 200 años de historia republicana, el pueblo chileno decidirá cómo cambiar su estatuto.

Los chilenos decidieron este domingo, con una amplía mayoría, aprobar la reforma de su Constitución, heredada de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). Chile marca así un hito en su historia republicana, donde por primera vez el pueblo será también quien decida cómo redactar la nueva Carta Magna.

“Se ratifica lo dicho el 18 de octubre: Chile quiere cambios profundos, no cosméticos. Y este será solo el inicio”, opina el analista internacional, Carlos Figueroa.

Las cifras lanzadas por el Servicio Electoral de Chile revelaron que la opción del ‘apruebo’ obtuvo un rotundo respaldo entre los electores, con más del 78% a favor.

Una nueva era

Para Julieta Suárez, politóloga y profesora de la Universidad Católica de Chile, lo que sigue ahora en el país es un camino largo por recorrer y el resultado del referendo representa el inicio de todo lo que viene.

“Esto es un puntapié de partida al cambio, que implica todo un proceso, pero que ganara el ‘apruebo’ por bastante es un cambio simbólico muy fuerte para los chilenos”, sostiene.

En ese sentido, muy al contrario de lo que puede esperarse, las movilizaciones en Chile no van a cesar tras esta victoria. La experta considera que es muy probable incluso que estas continúen con la intención de fiscalizar el proceso de la nueva Constitución.

“Las protestas ya han cesado bastante, también ayudado por el contexto de la pandemia, pero las movilizaciones no van a parar. La ciudadanía estará pendiente de lo que viene y del impacto que traerá la reforma”, afirma.

Figueroa, por su parte, piensa que un país democrático debe esperar que existan protestas, puesto que las considera “una expresión legítima de descontento o de advertencia”.

“Lo que uno podría esperar es que la intensidad de las protestas disminuya. Pero en Chile comienza un proceso que no debería ser de las élites. Y las protestas pacíficas serán una señal o una de las señales de alerta de qué espera el pueblo de sus representantes para la constituyente”, precisa.

Triunfo ciudadano

El escrutinio total de este domingo superó las expectativas de los sondeos. La abrumadora mayoría del ‘apruebo’ se hizo sentir no solo en las urnas, sino también en la icónica Plaza Italia, donde miles de ciudadanos se reunieron para celebrar su victoria.

Aplausos, cacerolazos, fuegos artificiales, pitidos y batucadas resonaron por horas en el lugar donde inició el despertar de Chile, en octubre de 2019. Sobre el edificio Telefónica, el más alto en la zona, se proyectó el mensaje “Renace”, en un guiño a lo que simbólicamente supone sepultar el marco jurídico del régimen.

“Esto es recién el comienzo para un cambio. Estoy aquí por mis viejos, por mi hijo y para que las cosas sean diferentes”, declaró a EFE conmovida Paulina Poblete, de 32 años, mientras blandía una bandera del pueblo mapuche, otro símbolo del denominado “estallido social”.

El propio presidente Sebastián Piñera calificó este hito como un “triunfo” de “la ciudadanía y la democracia”.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones, honrando nuestra tradición de república”, afirmó el mandatario.

Al respecto, pidió a la población colaborar para que la nueva Constitución sea un ejemplo de unidad y estabilidad en el país. “Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, agregó.

Siguiente paso

Otra de las preguntas consultadas en el plebiscito fue lo referente a cómo deberá ser redactada la nueva Carta Magna. Las opciones planteaban o una Convención Constitucional, conformada por un cuerpo colegiado de 155 personas elegidas en su totalidad por votación popular, o una Convención Mixta, compuesta por partes iguales de parlamentarios y representantes populares.

Los chilenos decidieron con más del 79% de los votos que el texto se redactará mediante la primera opción, cuya elección de sus miembros se realizará el próximo 11 de abril.

Una vez instalada la convención, se deberá redactar y aprobar una propuesta de texto de nueva Constitución en el plazo máximo de nueve meses, que se podrá prorrogar por tres meses, pero una sola vez.

Luego de que la convención comunique que ha terminado su propuesta de texto, el presidente tiene la obligación de convocar a un nuevo plebiscito. En este nuevo proceso, la ciudadanía aprobará o rechazará la propuesta y, a diferencia de este domingo, el voto será obligatorio para todos los residentes en Chile.

El nuevo referendo deberá realizarse 60 días después de que el presidente lo haya convocado. Hasta que el nuevo texto no sea sometido a votación, seguirá vigente la actual Ley Fundamental.

¿Impactará el referendo en el Perú?

Enfoque por Alonso Cárdenas, politólogo

Debería. La pandemia ha demostrado que los 20 años de crecimiento no significaron mejoras en la calidad de vida de la ciudadanía.

Empero, a diferencia de Chile, el Perú carece de tres variables fundamentales para impulsar una tarea de semejante magnitud. La primera es una burocracia profesional, nuestro servicio público está ahogado en el desorden administrativo, sin carrera pública, donde pululan contratos CAS y los terceros. La segunda es el sistema de partidos. A diferencia del vecino del sur, no hemos construido algo que se asemeje a la Concertación chilena.

Por el contrario, en nuestro país reina la lógica del vientre de alquiler, desideologizando la política. Finalmente el movimiento popular, en Chile la calle fue ganada por los estudiantes y por organizaciones con gran capacidad de convocatoria, como los anti-AFP.