¡Atención bogotanos! Gobierno local anuncia cobro de 80 mil pesos mensuales para negocios por usar el espacio público
El decreto 315 de 2024 busca regular el uso de andenes en Bogotá, lo que ha preocupado a los vendedores, quienes temen perder su sustento ante la competencia por el espacio.

La Alcaldía de Bogotá implementará un cobro mensual de hasta 80.000 pesos a los vendedores informales que utilizan el espacio público para trabajar. Esta medida busca regular el uso de los andenes, pero ha generado preocupación entre quienes dependen de esta actividad para subsistir.
Desde el próximo fin de semana, miles de vendedores informales en Bogotá deberán adaptarse a un nuevo escenario en el que, además de competir por la clientela, tendrán que pagar por el derecho a ocupar el espacio que han utilizado durante años. Este cambio se enmarca dentro del decreto 315 de 2024, que busca recuperar el espacio público y garantizar su uso común.
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El director del Instituto para la Economía Social (Ipes), Wilfredo Grajales, ha señalado que el cobro será acorde a la realidad de los vendedores, pero muchos de ellos temen perder sus puestos de trabajo si alguien más decide pagar una tarifa mayor por el mismo espacio. La situación ha generado un clima de incertidumbre y descontento entre los afectados.
El impacto del decreto 315 de 2024 en los comerciantes bogotanos
El decreto establece que cualquier persona que desee vender productos en el espacio público de Bogotá deberá abonar una tarifa mensual. Este cobro, que oscilará entre 60.000 y 80.000 pesos, busca regular el uso del espacio y generar ingresos para la ciudad. Sin embargo, muchos vendedores informales ven esta medida como una amenaza a su sustento diario.
Preocupaciones de los vendedores informales en Bogotá
Los vendedores que han trabajado durante años en los mismos lugares ahora enfrentan la posibilidad de ser desplazados si alguien más paga más por el mismo espacio. Esta situación ha generado un clima de tensión, ya que muchos de ellos dependen de sus ventas diarias para mantener a sus familias. La incertidumbre sobre el futuro de sus negocios ha llevado a algunos a manifestarse en contra del decreto.
La defensa del espacio público
La Alcaldía argumenta que es deber del Estado proteger la integridad del espacio público y garantizar su uso común. El decreto busca regular la utilización del suelo y del espacio aéreo urbano, priorizando el interés colectivo sobre el particular. Sin embargo, la implementación de esta medida plantea interrogantes sobre la viabilidad de la misma y su impacto en la economía informal de la ciudad.
Reacciones y manifestaciones
Desde que se anunció el decreto, los vendedores informales han comenzado a organizarse para expresar su descontento. Muchos consideran que esta medida no solo afecta su capacidad de generar ingresos, sino que también pone en riesgo la estabilidad de sus familias. Las manifestaciones han sido una forma de visibilizar su situación y exigir una reconsideración de la política pública en torno al uso del espacio público.























