Roxana Crisólogo: “Es un mundo peligroso para las mujeres; yo siento que estoy usando una armadura y mis cuchillos son mis palabras”
Roxana Crisólogo y su último poemario, "Esta canción no termina de salir de mi boca", que aborda temas políticos y sociales con claridad y madurez. La autora reflexiona sobre el uso del lenguaje como herramienta de dominación

Esta canción no termina de salir de mi boca (Álbum del Universo Bakterial) es el último poemario de Roxana Crisólogo. Se trata de un poemario de corte político y con un claro espíritu de denuncia sobre lo que viene aconteciendo en el mundo. Esta es una marca de agua que recorre toda la poética de Crisólogo, por cierto; pero en esta ocasión hay una mirada madura tanto de la vida como del propio oficio poético. La indignación que lo anima no se desborda y es el lenguaje el protagonista gracias a su claridad. Hay, pues, un equilibrio que debemos subrayar, más aún en tiempos en los que la ideología del autor de turno termina imponiendo el tema sobre el tejido poético.
“Me preocupa lo que está pasando con el lenguaje hoy. Estamos viendo una suerte de colonialismo lingüístico. Este libro está muy pensado en relación a Finlandia con Rusia”, declara para La República la poeta, quien ha vivido muchísimos años en Finlandia. “Uno de los argumentos de Putin para invadir Ucrania es que había una determinada cantidad de personas viviendo en un área geográfica que hablaba ruso. A partir de eso, empecé a pensar en el ruido que hace la lengua para no decir nada y en la manera en que es usada, como un instrumento de dominación. Esto se ve en Perú y en el mundo. Pensemos en Trump, los neonazis, los ultranacionalistas y los populistas”.
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No deja de llamar la atención el regreso de la política a la poesía. No olvidemos que una de las características de la poesía hispanoamericana (y en general) en el presente siglo fue la preferencia de los vates (la mayoría, no todos) por una mirada más íntima de la realidad. La poesía de corte político está regresando porque lo que acaece en el mundo hoy no está para que uno se esté mirando el ombligo. Además, esta vuelta de lo político no viene sola, hay una tradición. Crisólogo la tiene clara; es un tema que, a diferencia de otros, no conoce recién. “Nosotros venimos de una tradición en donde la política es parte de la poesía. Tenemos a Vallejo, a los poetas de los sesenta, tenemos también la influencia de la poesía chilena, voces como Leoncio Bueno, Cesáreo Martínez, entre otros. Lo que yo quise hacer era conciliar lo que está pasando en el mundo con lo que está pasando en Perú”.

"Esta canción no termina de salir de mi boca". Imagen: Difusión.
Esta canción no termina de salir de mi boca parece un dron. La profundidad del proyecto está en la distancia de su objetivo. ¿Es acaso esa distancia la que hace que el poemario no quede contaminado por el factor ideológico? ¿Qué hizo para no caer en el panfleto? Con Crisólogo no hay cuentos: “Definitivamente, la distancia ha sido importante. Llevo muchos años viviendo en Finlandia y la distancia me ha ayudado a pensar mis palabras. El mundo está cambiando radicalmente. Tenemos el factor neoliberal, la crisis climática y estamos viendo cómo se está tratando a las mujeres. No vamos a negar que ha habido avances, pero a la par han surgido los neofascismos y los populistas de ultraderecha. Ahí están Tomás Sulyok en Hungría y Putin, que es un homofóbico. Estos monstruos vienen con una agenda de recortar los derechos a las mujeres. Además, se están destapando los casos de prostitución que involucran a los hombres más ricos del mundo. Sobre lo que está sucediendo están apareciendo muchos libros, se están formando colectivos. Yo no estoy en ningún colectivo de momento. Mi único colectivo es mi escritura. Es un mundo peligroso para las mujeres. Yo siento que estoy usando una armadura y mis cuchillos son mis palabras”.
Hemos destacado la claridad de las palabras de Crisólogo. Pero esta diafanidad no sería tal sin el ánimo que la incentiva. Su poesía no está infestada de referencias librescas, menos de elaborados pensamientos delatados por la farsa (o la incoherencia del emisor). La poesía de Crisólogo tiene un tono, expresa una cercanía, como si le estuviera hablando al lector una amiga, alguien que quiere compartir una inquietud. Bajo esta línea, Crisólogo ha ido construyendo su prestigio, su reconocimiento. “Yo no pienso en el reconocimiento; el reconocimiento es un peligro. Creo que la poesía social está regresando y me alegra mucho verla en buenos poetas jóvenes como Teresa Cabrera, Virginia Benavides, Valeria Román y Santiago Vera”.




















