<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
    
            <rss xmlns:image="http://www.google.com/schemas/sitemap-image/1.1" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
                <channel>
                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
                <link>https://larepublica.pe</link>
                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Tue, 12 May 2026 05:05:38 GMT</lastBuildDate>
                <language>es</language>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ En esta entrevista exclusiva, Jaime Bayly reflexiona sobre su trayectoria literaria, su relación con Vargas Llosa y la situación política en Perú, al tiempo que destaca el poder como un narcótico adictivo. "Los golpistas", su nueva novela, se enmarca en un contexto cambiante en Venezuela y Cuba, presentando a Chávez y Fidel Castro como figuras seductoras y despiadadas del ejercicio del poder. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/699131e699abec7e1e0a95d5.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Jaime Bayly. Foto: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/politica">Política</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 05:05:38 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/699131e699abec7e1e0a95d5.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La nueva novela de <strong><a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Jaime Bayly</a></strong>, <strong><em>Los golpistas</em></strong> (Galaxia Gutenberg / Revuelta), tiene todos los elementos de la marca de su narrativa: crítica, humor e ironía. Bayly narra lo que pasó con el presidente venezolano <a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Hugo Chávez</a> del 11 al 13 de abril de 2002, cuando fue detenido, mediante golpe militar, a razón de sus actitudes dictatoriales. En ese escenario, la figura del cubano Fidel Castro resultó clave. Pero también el reconocido autor peruano relata el proceso vital y político que recorrió Chávez para llegar a la presidencia de Venezuela. Bayly hace fácil lo que parece difícil de contar y esta novela demuestra, una vez más, que es uno de los mayores escritores hispanoamericanos en actividad, y lo hace como siempre, sin aburrir al lector. En esta entrevista exclusiva con <strong>La República</strong>, Bayly habla de <em>Los golpistas</em>, pero igualmente de Vargas Llosa, de la situación política peruana y del periodismo.</p>    <p><strong>-El inmediato antecedente de <em>Los golpistas</em> fue tu novela <em>Los genios</em>. Mario Vargas Llosa no está con nosotros y sabemos que fue clave para tu trayectoria con <em>No se lo digas a nadie</em>, tu primera novela. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que guardas de él?</strong></p>    <p>-Guardo recuerdos entrañables. En 1993, yo vivía en Georgetown, Washington DC, y escribía como un demente <em>No se lo digas a nadie</em>. Mario y Patricia también vivían en Georgetown porque él estaba dando clases en la universidad. Salíamos a cenar y luego al cine. Nos veíamos los fines de semana, siempre por la noche, después de escribir. Yo me había casado y mi esposa Sandra estaba embarazada. A Mario y Patricia les encantaba cenar en un restaurante francés, <em>Au Pied de Cochon</em>, y luego íbamos a los cines de la avenida Wisconsin en un Mercedes negro que me prestaba mi cuñada Liza, que también vivía en el barrio. Ciertas tardes, cuando estaba escribiendo en mi mesa de trabajo con vistas a la calle 35, Mario y Patricia pasaban caminando en ropa deportiva. <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/14/mario-vargas-llosa-1936-2025-un-peruano-irrepetible-650972">Vargas Llosa</a> andaba con paso resuelto, como si fuera a la guerra, o como si viniera de ella. Cuando por fin terminé la novela, que era un mamotreto, se dio el trabajo de leerla. Luego nos encontramos en el hotel Palace de Madrid, donde le gustaba alojarse antes de comprar su piso en la calle Flora, y se tomó el tiempo de hacerme observaciones y sugerencias que, por supuesto, enriquecieron la novela. Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro.&nbsp; </p>    <p><strong>-¿Qué novela de Mario Vargas Llosa fue la que te marcó?</strong></p>    <p>-<em>Conversación en la Catedral</em>. Por la mala relación entre Santiago Zavala y su padre Fermín, y por la homosexualidad clandestina de don Fermín, enamorado de su chofer. </p>    <p><strong>-<em>Los genios</em> se impuso como el libro del 2023. Y la crítica lo saludó igualmente. ¿De qué alimentas tu perseverancia sabiendo que te enfrentas a muchos prejuicios cada vez que sacas una novela?</strong></p>    <p>-Soy terco, porfiado, pero eso no tiene mérito. Escribo porque no sé vivir de otra manera. Si no escribo, me enfermo, y si me enfermo, muero. Escribo entonces para sobrevivir. Desde los quince años me he ganado la vida con las palabras, escribiéndolas y hablándolas. Nunca he escrito una novela, un cuento, una columna, pensando en el dinero. Escribo por pasión, por amor al arte, por amor a la vida misma. Mi vida es más rica, completa y peligrosa cuando me atrevo a escribir las novelas que no debería escribir.</p>    <p><strong>-¿Cuál fue el reto mayor que tuviste con este proyecto?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Yo conocí a Vargas Llosa y a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/26/la-historia-editorial-de-los-genios-la-novela-de-jaime-bayly-sobre-la-enemistad-entre-mario-vargas-llosa-y-gabriel-garcia-marquez-904975">García Márquez</a>, no conocí a Chávez ni a Fidel. A Chávez lo entrevisté, pero vía satélite, no cara a cara, y nunca más lo vi. A Caracas he ido una sola vez, a La Habana nunca. A Caracas fui el año 2000 a presentar una novela y Chávez se molestó porque no le pedí una entrevista. Lo más difícil fue hacerlos hablar en la novela. Yo sabía cómo hablaban Mario y Gabo en la distancia corta, pero no de Fidel y Chávez. También fue difícil dibujar el personaje de Chávez sin poner énfasis en demonizarlo. Preferí humanizarlo, no satanizarlo. El título original de esta novela era <em>Cabrones de mala entraña</em>. Lo cambié porque no quería comenzar la historia insultando a sus personajes capitales. Que los insulte, si acaso, el lector. O que insulte al autor, si queda insatisfecho.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/685df27d3ea979f82b0ea0f1.jpg" alt="" width="36" height="20"/><figcaption> <br>Jaime Bayly: "Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro". Foto: Difusión.</figcaption>    <p><strong>-Un factor clave en toda tu obra es el humor. En <em>Los golpistas</em> hay ironía y humor. &nbsp;Es un golpe de Estado que parece un <em>sitcom</em>.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Lo que ocurre es que el golpe que he narrado en la novela, el que le dan a Chávez en 2002, es un golpe risible, humorístico. Triunfa el primer día, Chávez capturado, y fracasa al tercer día, los golpistas se arrepienten y Chávez vuelve al poder. Fue un golpe que duró apenas tres días porque los conspiradores no sabían qué hacer con el poder, ni con Chávez mismo: si fusilarlo, enviarlo a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/01/14/pedro-juan-gutierrez-un-animal-tropical-vigente-y-trilogia-sucia-de-la-habana-654706">La Habana</a> o someterlo a juicio sumario. Fue entonces un golpe esperpéntico, salpicado de humor. Los militares conjurados eran amateurs, aficionados. Y Chávez siempre me ha parecido un personaje que, por su inmensa vanidad, su verbo florido y sus dotes de seductor, rozaba a menudo el ridículo, el esperpento. </p>    <p><strong>-¿De haber tenido una infancia normal, Chávez pudo ser otra persona?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Sin duda. Chávez creció lisiado del alma porque su madre le pegaba. Nunca se recuperó de ese trauma.</p>    <p><strong>-Antes tu narrativa era autorreferencial, pero ahora ya no lo es. </strong></p>    <p>-Tal vez escribo novelas para entender por qué pasaron las cosas. Mis primeras novelas fueron muy personales, muy íntimas, porque quería entender por qué mi vida se torció de esa extraña manera. Antes de escribir <em>Los genios</em>, pasé muchos años preguntando por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez, y solo un puñado de escritores, amigos de ambos, se atrevieron a contarme, en voz baja, como si estuvieran conspirando, la verdadera historia que dio origen a la trompada, la fiebre de los celos que atacó a Vargas Llosa. Y he pasado los últimos veinte años preguntando por qué fracasó el golpe que le dieron a Chávez en 2002. He entrevistado a muchos personajes venezolanos en mi programa: políticos, escritores, periodistas, cantantes, músicos, humoristas. Y a muchos de ellos, fuera de cámaras, haciéndome el distraído, les preguntaba por qué en 2002 unos militares apresaron a Chávez, lo obligaron a renunciar, quisieron fusilarlo y, contra todo pronóstico, se pelearon entre ellos, se llenaron de culpas y temores y devolvieron a Chávez al poder. Y mis interlocutores nunca me daban una respuesta segura, bien informada. No sabían bien qué diantres había pasado, por qué Chávez salvó la vida en aquellos días y acabó derrotando a los conjurados. Poco a poco, leyendo, preguntando, siguiendo mi curiosidad, he armado el rompecabezas, hasta que me atreví a escribir la novela.</p>    <p><strong>-¿A qué factor se debe el cambio en el punto de vista de tus dos últimos libros?</strong></p>    <p>-La idea de escribir la novela sobre el puñetazo de Mario a Gabo agitaba mi imaginación hacía décadas, pero no me atrevía a fabular esa novela altamente riesgosa y en cierto modo parricida. Y la persistente inquietud de escribir sobre Chávez y sus golpes, y sobre cómo Fidel guio a Chávez al poder y le salvó la vida, también me perseguía hacía años. Pero, en otros tiempos, yo era bastante infeliz y tal vez por eso escribía libros tratando de entender por qué era tan infeliz. Quiero decir: escribía sobre mi vida porque me parecía que era un absoluto fracaso sentimental, intelectual y moral, que solo sabía ganarme enemigos, y entonces escribir era escapar de ese fracaso o atenuar la sensación de fracaso. Pero hace unos años, gracias a mi esposa y a ciertos médicos, encontré soluciones químicas a mi infelicidad. Me da miedo decirlo, pero ahora estoy en paz con mi vida, me he reconciliado con mi pasado, acepto melancólicamente mis fracasos, no me duelen tanto. Y como ya no soy tan infeliz, no me apetece seguir contando historias inspiradas en mi vida fracasada. Ahora que mis días son, en promedio, bastante felices, encuentro que de ellos no podría salir literatura. La felicidad riñe con el arte. Por eso ahora busco el arte en otras vidas.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/69913b6eccb77f06bd0b5b81.jpg" alt="" width="29" height="25"/><figcaption> Jaime Bayly: "Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama". Foto: AFP. </figcaption>    <p><strong><em>-Los golpistas</em></strong><strong> sale en un momento histórico en el que Cuba y, especialmente, Venezuela atraviesan profundos cambios. ¿A qué crees que se deba que fueran dictaduras muy largas que marcaron a generaciones de cubanos y venezolanos?</strong></p>    <p>-La respuesta quizás está sugerida en la novela: Fidel Castro fue un dictador popular y carismático, y al mismo tiempo astuto y maléfico, que no dudaba en fusilar a sus amigos. La mayoría de los cubanos apoyaron a Fidel al menos dos décadas, en los sesenta y setenta. No era un dictador cualquiera, ordinario: era un gran conspirador, un genio del mal, un hombre que leía la traición en los ojos de sus amigos. Por eso sobrevivió tantas décadas en el poder, sin que pudieran derrocarlo. El caso de Chávez no es tan distinto: era un encantador de serpientes, un gran seductor y, a pesar de su formación militar, un hablantín, un comediante, un animador de televisión, un orador que amaba escucharse a sí mismo. Por eso encontraron la manera de preservar el equilibrio en la cuerda floja del poder: porque eran, al mismo tiempo, seductores y despiadados.</p>    <p><strong><em>-</em></strong><strong>La novela calza con lo que estamos viendo en el mundo con los gobernantes. </strong></p>    <p>-Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama. Y luego, en el poder, harás la revolución. Y no olvides nunca que el pueblo es una hembra y tú eres el macho, tienes que seducir al pueblo y cogerte al pueblo, follarte al pueblo. Chávez entendió bien el guion y lo ejecutó con notable eficacia. Fidel era mucho más inteligente, desde luego, pero Chávez era más simpático, más risueño. </p>    <p><strong>-¿Es la ideología la que hace que algunos vean las cosas del modo que quieren? </strong></p>    <p>-No es la ideología. Es el poder. Es el amor a ese narcótico adictivo que es el poder. Cuando un hombre enamorado de sí mismo se enamora además del poder, estamos jodidos. Pasó con Fidel y con Chávez, que por narcisismo eran ya incapaces de abandonar el poder, pero también pasa con Trump, un señor con la cabeza despoblada de ideas o de ideales, cuya única ambición es el poder para seguir embriagándose de sí mismo y para aplastar a sus enemigos. </p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/698be4f42b8bee5e0e0a26df.jpg" alt="" width="27" height="40"/><figcaption> "Los golpistas". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>-En el capítulo sobre el encuentro en La Habana, en donde se celebra el cumpleaños de Fidel Castro, tenemos a Hugo Chávez y García Márquez. El poder que seducía a García Márquez no era el poder político, sino el poder de sentirse parte de la historia.</strong></p>    <p>-De los tres, quien más poder tenía era García Márquez. Entendía sabiamente que, si entraba en política profesional y postulaba a la presidencia de su país, perdería poder, caería varios peldaños en la escalera del poder. Fidel y Chávez pedían consejo a Gabo, no al revés.</p>    <p><strong>-¿Qué sensación te genera la política peruana actual?</strong></p>    <p>-Yo elegí irme del Perú después del golpe de Fujimori y desde entonces solo he regresado brevemente, por temporadas, o los fines de semana, cuando hacía <em>El Francotirador</em>. Pero sigo con genuina curiosidad lo que pasa en el Perú y me gusta mucho ir a Lima para abrazar a mi madre y a mis lectores. Mi impresión es que los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte, siempre consiguen que te avergüences de haber votado por ellos. He resuelto que no votaré más y no apoyaré a ningún candidato porque sé que después me voy a arrepentir. </p>    <p><strong>-¿Esta es la peor etapa de historia política peruana? </strong></p>    <p>-No es la peor etapa porque, a pesar de los políticos, que son un desastre, la economía todavía va bien. Mucho peor fue la dictadura militar de Velasco y Morales. Mucho peor fue el primer gobierno de Alan.</p>    <p>-<strong>Hoy el periodismo está atravesando muchos cambios radicales. ¿Qué les dirías a los periodistas jóvenes?</strong></p>    <p>-El buen periodista debe ser valiente. No debe tener miedo a que lo despidan. Debe jugarse el empleo en cada pregunta, cada entrevista, cada investigación, cada reportaje. Un periodista que tiene miedo a quedar desempleado está cojo, lisiado. Y el buen periodista tiene que estar siempre en la oposición al poder de turno. El periodista que quiere ser presidente, o diputado, o senador, o ministro, o embajador, está jodido, se ha suicidado. El periodista debe expresarse desde la orilla contraria al poder. Y para ser un buen periodista ayuda mucho ser curioso y leer todo lo que se pueda. Si el periodista no lee, corre el riesgo de ser un chismoso, y de esos hay muchos.</p>    <p><strong>-¿Qué te gusta más de Perú?</strong></p>    <p>-Que ahora encuentro muchos lectores que me aprecian como escritor y me animan a no desmayar y seguir escribiendo hasta el final de los tiempos. Ya no me preguntan: ¿cuándo vuelves a la televisión? Ahora me preguntan: ¿cuándo sale tu próximo libro?</p>    <p><strong>…</strong></p>    <p><strong>Sobre las elecciones presidenciales antes del 13 de abril.</strong></p>    <p><strong>-En los últimos meses la imagen de presidente&nbsp;<a href="https://larepublica.pe/politica/2025/12/26/lucia-nunovero-el-presidente-jeri-sale-de-una-clase-politica-ambivalente-que-coquetea-con-grandes-intereses-criminales-y-los-favorece-hnews-1228396">José Jerí</a>&nbsp;está siendo muy cuestionada.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Me cuesta trabajo entender las cosas que hace. No está preparado para ser presidente. Comete errores muy torpes, de principiante. No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato.</p>    <p><strong>-¿Llega Jerí al final de su gobierno?</strong></p>    <p>-No tengo la menor idea. Pero quedará manchado.</p>    <p><strong>-¿Rafael López Aliaga te recuerda a Trump?</strong></p>    <p>-No me recuerda a Trump. Me recuerda al Opus Dei. Es un conservador religioso. Defiende ideas antiliberales.</p>    <p><strong>-¿A qué candidato ves con opciones?</strong></p>    <p>-El Perú es un país tan impredecible que cualquiera puede ganar, incluso los que ahora tienen uno por ciento de intención de voto.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Polémica, protestas y renuncias en la Bienal de Venecia 2026 ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/05/11/polemica-protestas-y-renuncias-en-la-bienal-de-venecia-2026-hnews-211112</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/cultural/2026/05/11/polemica-protestas-y-renuncias-en-la-bienal-de-venecia-2026-hnews-211112</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ El mayor evento dedicado al arte contemporáneo experimenta la mayor polémica de su historia. La presencia de Rusia e Israel ha suscitado protestas, renuncias y furibundas críticas. El pabellón peruano está representado por Sara Flores y su obra “Sara Flores. De otros mundos”. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a02884de6e96c79db04cb7a.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[FEMEN y Pussy Riot. Foto: AFP.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 02:20:50 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a02884de6e96c79db04cb7a.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Polémica, protestas y renuncias en la Bienal de Venecia 2026 ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En el imaginario cultural, la <strong>Bienal de Venecia</strong> es el evento de arte internacional más importante del mundo. Además, es el más longevo (se fundó en 1895; es decir, tiene 131 años). Participar en esta bienal es prácticamente la consagración o, en todo caso, la firma de una referencialidad para los artistas que forman parte de sus ediciones. Uno de los aspectos que siempre la ha identificado, aparte de la calidad de las propuestas de sus participantes, es que también es un reflejo de su tiempo. No es un evento cultural ajeno a lo que acontece en el mundo.</p>   <p>La Bienal de Venecia 2026, la edición 61, se inauguró oficialmente el último sábado 9 de mayo y se prolongará hasta el 22 de noviembre. Pero la presente edición exhibe aspectos que la convierten, desde el inicio, en la más polémica de su historia, en todo sentido.</p>   <p>Cada edición está regida por un criterio curatorial; bajo ese formato, se designa a la persona que marcará la pauta de los trabajos que se expondrán. Esta tarea estuvo a cargo de la camerunesa-suiza <strong>Koyo Kouoh</strong> con su proyecto <em>In Minor Keys</em> / <em>Las claves menores</em> como exposición central. Sin embargo, <strong>Koyo Kouoh</strong> falleció el 10 de mayo del 2025, a los 57 años, a causa de un cáncer recién diagnosticado. Kouoh se encontraba en la cúspide de su carrera (había hecho historia al ser la primera mujer africana en ser curadora de la Bienal de Venecia) y había dejado avanzados los lineamientos de lo que sería la edición del 2026, que iban a resaltar lo sensorial, la conexión con la naturaleza y la reflexión. Ergo: el arte como escape para la conexión personal. La Bienal de Venecia 2026 cuenta con 111 artistas de 99 países. Europa es el continente con más pabellones: 45. Perú participa con uno.</p>   <p><strong> </strong></p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a028970df13576a69007e28.jpg" alt=""In Minor Keys / Las claves menores". Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;In Minor Keys / Las claves menores&quot;. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>Las polémicas</strong></p>   <p>A medida que se acercaba la fecha inaugural, crecían rumores incómodos por la presencia de <strong>Rusia</strong> (que regresaba desde el 2022) e <strong>Israel</strong> (en 2024, su pabellón estuvo cerrado) en la actual edición. Esto trajo consecuencias inmediatas. El jurado que otorgaría el León de Oro a la mejor propuesta, por ejemplo, renunció, y el motivo no es otro: tanto Rusia como Israel están propiciando guerras y miles de muertes, de acuerdo con su narrativa argumental. A ello se suma que 27 pabellones decidieron cerrar en la preinauguración por este motivo.</p>   <p>Bajo este marco, tanto en los días previos como en los posteriores a la inauguración oficial, se llevaron a cabo intensas jornadas de protestas que han hecho del actual evento el más polémico de su trayectoria. Por ejemplo, los movimientos feministas <strong>FEMEN</strong> y <strong>Pussy Riot</strong> fueron los más enérgicos en manifestar su rechazo por la presencia rusa. De acuerdo con los reportes recibidos, las protestas trajeron consigo una fuerte represión de las autoridades.</p>   <p>Estos sucesos, a nuestro entender, no han restado importancia a la bienal; incluso podríamos precisar que la han potenciado. <strong>La Bienal de Venecia</strong> se ha convertido asimismo en un reflejo de la tensión mundial que estamos atravesando. Pero en medio de tanta controversia, se han destacado varias propuestas, como <em><strong>El oído es el ojo del alma</strong></em> del Vaticano, inspirada en las viriditas de la santa <strong>Hildegarda de Bingen</strong> e inaugurada por la mágica creadora estadounidense Patti Smith.</p>   <p> </p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a02887d62846ceb460c0a4e.jpg" alt="FEMEN y Pussy Riot. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>FEMEN y Pussy Riot. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>Sara Flores</strong></p>   <p>Perú tiene su pabellón y está representado por la artista <strong>Sara Flores</strong> y su proyecto <em>Sara Flores. De otros mundos</em>, el cual sintoniza con los criterios dejados por Kouoh. Su propuesta fue elegida tras un concurso curatorial organizado por el Patronato Cultural del Perú (Pacupe). En realidad, la designación de la artista shipibo-konibo no sorprendió; la resonancia actual del ancestral arte kené le debe mucho. <em>Sara Flores. De otros mundos</em>, como exposición, suscita atención y elogios en medios como The New York Times, que la destacó como una de las más sólidas de la Bienal de Venecia 2026.</p>   <p>La consolidación de Sara Flores es parte de un largo proceso. Lo suyo no ha sido un camino fácil. Pero tampoco podemos dejar de consignar las controversias que se tejen alrededor de su poética, como la que se vio el año pasado tras conocerse que sería la representante de Perú en la Bienal de Venecia 2026.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a028912697257475f0ac77d.jpg" alt=""Sara Flores. De otros mundos". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Sara Flores. De otros mundos&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>En ese escenario, hubo serios cuestionamientos al curador <strong>Matteo Norzi</strong>, del Shipibo Conibo Center de Nueva York. Norzi, cabe indicar, fue entrevistado por La República a propósito de la exposición <em><strong>Sara Flores. Non Nete</strong></em> en el MALI. En algún momento, Norzi va a tener que aclarar, por salud existencial, lo que dijo de él la artista <strong>Chonon Bensho</strong>, quien lo acusó de maltrato (esta controversia fue pública y se puede ver en Artishock, así como lo que Bensho indicó de Norzi en su cuenta de Facebook). Esa polémica sobre Sara Flores en Venecia tuvo de todo: indignación, reivindicación, pedidos de justicia, llantos tercerizados, silencios estratégicos e indignaciones selectivas. Como bien ha indicado el reconocido pintor <strong>Rember Yahuarcani</strong>, quien dijo lo siguiente en sus redes sociales. Textualmente: “Hay muchos resentidos criticando el pabellón peruano en la Bienal de Venecia 2026… Otros tantos trepándose al barco del arte indígena y a la obra de Sara Flores, adaptando veloz y convenientemente sus discursos al pensamiento indígena, cuando hace unos meses atrás (al salir seleccionada como representante de Perú), fueron los más tozudos críticos”.</p>   <p>La Bienal de Venecia tiene para buen rato. Hay de todo.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Daniella Paredes Johnson: “Blanca Varela no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube” ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/05/08/daniella-paredes-johnson-blanca-varela-no-era-un-ser-elevado-al-que-le-gustaba-escribir-poesia-en-una-nube-hnews-632176</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/cultural/2026/05/08/daniella-paredes-johnson-blanca-varela-no-era-un-ser-elevado-al-que-le-gustaba-escribir-poesia-en-una-nube-hnews-632176</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ Este año 2026 se cumplen cien años del nacimiento de Blanca Varela. En ese marco, la periodista Daniella Paredes Johnson ha publicado “Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela” con el que nos brinda una imagen muy distinta de la que conocemos de nuestra célebre autora. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe87d15693c7fae408b807.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Blanca Varela. Foto: Archivo LR.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 02:00:00 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe87d15693c7fae408b807.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Daniella Paredes Johnson: “Blanca Varela no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube” ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo primero que <strong>Daniella Paredes Johnson</strong> conoció de <strong>Blanca Varela</strong> fueron sus poemas. Tenía 18 años. Esta aproximación la llevó a querer saber más de la vida de Blanca Varela de manera general, no tanto de la poeta de la que había información muy repetitiva. Producto de esa inquietud, publicó a finales del año pasado <em><strong>Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela</strong></em> (Editorial UPC).</p>   <p>“Con Blanca Varela no me pasaba lo que con los poetas y escritores hombres. Todo lo que hay que saber de las vidas de Arguedas, Vallejo y Vargas Llosa está en internet y en libros. Con Blanca, eso no pasaba. No sabía de su vida como me hubiera gustado. Su fallecimiento fue en el 2009; no es una autora que murió hace muchos años”, declara Daniella Paredes Johnson para La República sobre la poca información que se tenía a la mano de la vida de nuestra poeta mayor. Y agrega: “En la universidad, un día un profesor llevó el libro <em>Entrevistas a Blanca Varela </em>de Jorge Valverde Oliveros y me reencontré con Blanca. Yo nunca conversé con Blanca, pero ese libro me acercaba a su voz y, a medida que lo iba leyendo, más me fascinaba su vida. Yo pensaba que Blanca era una persona muy seria, ensimismada en su poesía y cerrada socialmente; lo que descubrí fue otra cosa y me enamoré más de la idea de Blanca Varela”.</p>   <p><em>Ponte un alma si la encuentras</em> es el primer libro de Paredes; tiene una estructura de cuatro capítulos principales y otras secciones dedicadas a la bibliografía y a la dimensión gráfica. Es un libro cauteloso en su propósito, pero su luz mayor es la frescura que signa al discurso. No es un libro académico sobre Varela. Es mucho más que eso, es el testimonio de un asombro. “A Varela le gustaba ver telenovelas brasileñas, comer Pizza Hut los domingos; era una persona a la que le gustaba hacer cosas humanas, no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe887462846ceb460c09e3.jpg" alt="Daniella Paredes Johnson. Foto: Facebook." width="1250" height="735"/><figcaption>Daniella Paredes Johnson. Foto: Facebook.</figcaption>   <p>En su libro, Paredes nos entrega la visión de vida de una mujer a la que le gustaba lo sencillo de la vida, la cual nutría con la cultura (leía mucho), el arte y el cine. Además, Varela fue esposa y madre; y por muchos años se desempeñó como directora del Fondo de Cultura Económica en Perú. Estas parcelas son abordadas por Paredes, quien incluye poemas conocidos de Varela para ofrecernos datos de su vida, pero la autora lo hace desde el impresionismo honesto y no desde el código secreto.</p>   <p>“Blanca traducía su vida en poesía. Me gusta la poesía de Blanca, pero la conocí como persona gracias a quienes vivieron con ella y la trataron. Esa Blanca personal es la que me fascina. La poesía era una de las muchas que hacía; Blanca no solo era poeta”. Otra sensación que nos deja la publicación tiene que ver con una Blanca Varela que está de vuelta cuando muchos artistas/escritores hoy están de ida. En este sentido, Paredes cumple al proyectar ese vitalismo. Nos acerca a una mujer que se las sabía todas. La mayoría de los consultados destaca su humor, por ejemplo. ¿El aparente discurso cerrado de su poesía no se alimenta acaso de factores previamente liberadores?</p>   <p>“Su vida, vista en retrospectiva, tiene un arco narrativo perfecto para poder contarla. Siempre me he preguntado cómo le alcanzó la vida para hacer tantas cosas, la poesía entre ellas. Mucha gente resume la vida de Blanca solo con su poesía. Este libro nace un poco de la crónica de <strong>Fernando Ampuero</strong> sobre Borges. Ampuero se pregunta cómo a <strong>Borges</strong>, siendo Borges, le pueden gustar los ravioles. Blanca está muy endiosada y me interesaba humanizarla”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe8841f8fee4825209159a.jpg" alt=""Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Al respecto, Paredes pone algunas cosas en orden. Pensemos en el poema fundamental de Varela, <strong>“Puerto Supe”</strong>, de <em><strong>Ese puerto existe</strong></em> de 1959. Este es un poema del que se ha escrito mucho y se señala en los análisis que la poeta evoca su infancia. No obstante, “se asumen cosas de Blanca como si fueran ciertas. Blanca fue a esa playa máximo cuatro veces en su vida. Solía ir con Arguedas. Imagino que con la muerte de <strong>Arguedas</strong> en 1969 el lugar se vuelve mucho más nostálgico después; pero a ella le gustaba más Paracas; incluso sus cenizas fueron esparcidas ahí. Muchos escritores suelen decir que Puerto Supe era parte de su infancia, y eso es mentira; lo asumen desde su poesía porque hacen la conexión de que, si está en un poema y es el título de un poemario, debe ser parte de Blanca; no necesariamente fue así. Mucha gente piensa que ella era una predicadora de la poesía, cuando lo cierto es que de lo que menos hablaba era de poesía. Blanca no vivía respirando poesía. Blanca necesitaba de la normalidad para escribir poesía”.</p>   <p>La poesía de Blanca Varela tiene muchísimos lectores jóvenes. <em>Ponte un alma si la encuentras</em> tiene un sano espíritu irreverente, propio de la juventud. Es un libro que le hubiese gustado leer a <strong>Blanca Varela</strong>.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ Leonardo Padura: “En el caso cubano, el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas" ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/05/10/leonardo-padura-en-el-caso-cubano-el-sexo-ha-sido-una-practica-una-valvula-de-escape-para-la-vida-cotidiana-de-las-personas-hnews-113950</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/cultural/2026/05/10/leonardo-padura-en-el-caso-cubano-el-sexo-ha-sido-una-practica-una-valvula-de-escape-para-la-vida-cotidiana-de-las-personas-hnews-113950</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ De los muchos reconocimientos de Leonardo Padura, sobresale el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015. El escritor cubano acaba de presentar en Lima su última novela, Morir en la arena, un crudo retrato generacional. “¿Qué cerca llegas a estar de lo que has pretendido decir?, me pregunto, y eso no tiene nada que ver con la censura o la autocensura; tiene que ver con la propia capacidad que tienes como escritor de lograr hacerlo”. ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/10/69fff98f862cba013b0a1a2e.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Leonardo Padura. Foto: AFP.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 12 May 2026 01:25:55 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/10/69fff98f862cba013b0a1a2e.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ Leonardo Padura: “En el caso cubano, el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas" ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>La República</strong> conversó con el escritor cubano <strong>Leonardo Padura</strong> sobre <strong>&#039;Morir en la arena&#039; </strong>(Tusquets), su última novela, en la que aparecen diversas capas narrativas que abordan el amor, el conflicto familiar, el erotismo, el mural generacional, la guerra y la situación actual de Cuba. Esta historia presenta a Rodolfo, quien vive un romance con su cuñada Nora, esposa de Geni, que está por salir de la cárcel tras haber asesinado a su padre décadas atrás. A partir de este conflicto, Leonardo Padura entrega una novela que puede leerse desde distintas dimensiones. Todas ellas conducen a La Habana, el lugar sobre el que su autor no puede dejar de escribir. Desde esa ciudad ha edificado una obra que cabe calificar de monumental.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>—Tienes logros literarios muy importantes. ¿Cómo llevas el reconocimiento?</strong></p>   <p>—Hay dos maneras de enfrentarlo. Una cuando estás haciendo vida pública y otra cuando estás haciendo tu vida normal, en la que entra también la parte profesional. Cuando es la vida pública, bueno, pues tienes que someterte a procesos como hacer 250 entrevistas al año. Hacer presentaciones, firmas de libros que son parte del trabajo y es muy satisfactorio cuando llenas un auditorio. Hace poco estuve en la <strong>Feria del Libro de Buenos Aires</strong> presentando <em>Morir en la arena</em> con 400 personas; pues bueno, sientes una enorme satisfacción. Entiendes que lo que has hecho tiene algún significado. Cuando ves las ediciones de tus libros, cuando los libros se traducen a idiomas que tú nunca te imaginaste que podías llegar, es imposible no sentir satisfacción.</p>   <p><strong>—¿Eso es una meta?</strong></p>   <p>—No es para nada una meta. Eso es un resultado que llega porque la vida fuera de ese escenario, que es la vida íntima y la vida profesional, tiene que estar muy afincada en el suelo, muy organizada para poder hacer ese otro trabajo. Yo en mi casa y en los lugares en donde escribo hago una vida completamente normal, con mucha rutina de trabajo, con mucha disciplina y continuidad, que son cosas importantes para escribir novelas.</p>   <p><strong>—Si la escritura no fuera un problema, no se escribiría literatura. ¿Cuál es tu problema al escribir?</strong></p>   <p>—Tengo siempre un mismo problema en cuanto a la escritura, que es intentar escribir el mejor libro que soy capaz de escribir cuando lo estoy escribiendo. Y que el límite sea mi capacidad, no mi esfuerzo. Entonces, siempre me reto cuando escribo, pero no pienso que ese reto implique que vayan 400 o 500 personas a una presentación, sino que ese libro sea capaz de decir lo que yo intento decir, que es el desafío fundamental de la creación, en este caso específico de la literatura. ¿Qué cerca llegas a estar de lo que has pretendido decir?, me pregunto, y eso no tiene nada que ver con la censura o la autocensura; tiene que ver con la propia capacidad que tienes como escritor de lograr hacerlo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fffa23697257475f0ac742.jpg" alt=""Morir en la arena". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Morir en la arena&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>—Tienes muchas novelas muy celebradas, ¿en cuál de ellas has logrado decir lo que querías decir?</strong></p>   <p>—Hay una novela mía no muy difundida, en la que estuve muy cerca de lo que quería decir, que es <em>La novela de mi vida</em>. Esta es una novela sobre la vida del <strong>poeta José María Heredia</strong>. En ese libro hablo de la cultura cubana, de su origen, del sentido de la cubanidad.</p>   <p><strong>—¿Cuán importante es La Habana para ti? Has escrito tus libros en medio de un contexto muy complicado. Entonces, es doblemente meritorio lo que has conseguido.</strong></p>   <p>—Creí durante mucho tiempo que no era capaz de hacerlo fuera de ahí y he comprobado en los últimos años, sobre todo después de la pandemia, que he estado en España y en México en determinadas temporadas, que he podido escribir muy bien en lugares propicios para hacerlo. No mientras estoy haciendo una gira; no tiene sentido estar haciendo una gira e intentar escribir porque entonces sí te vuelves loco. Seguir viviendo en <strong>Cuba</strong> para mí es importante por muchas cosas, pero sobre todo por mi propio trabajo. Yo creo que la vida cubana, las preocupaciones, las esperanzas, los desencantos, las frustraciones, las alegrías de la gente es lo que me nutre como escritor. Me nutre incluso la manera en que habla la gente, porque mis personajes hablan en cubano. Yo escribo en habanero. Esa permanencia en Cuba, que tiene también un sentido de pertenencia con palabras que se parecen, pero que significan cosas muy distintas, pues me ha servido para poder hacer mi trabajo, y, bueno, tal vez eso, como tú dices, le dé un sentido, le dé un valor, le dé un significado; pero para mí es algo tan natural, tan normal. Yo creo que lo lógico para un escritor cubano es vivir y escribir en Cuba. Tener que irse fuera de Cuba para poder vivir y escribir es algo que es antinatural, pero eso es algo que también depende de las decisiones personales. Hay gente que prefiere hacerlo y hay gente que se ve obligada a hacerlo, que son dos cosas diferentes. En mi caso, yo he podido quedarme en Cuba y lo digo en mi libro <em><strong>Ir a La Habana</strong></em>. En un momento digo y <strong>estaré aquí hasta que me boten</strong>.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a0025ba62846ceb460c0a08.jpg" alt="Leonardo Padura. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Leonardo Padura. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>—</strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong> mantiene un diálogo existencial con tus otras novelas. Aparte de ser una novela generacional, queda claro en ella también el factor erótico, como si el erotismo fuera la ruta de escape de la crisis.</strong></p>   <p>—El sentido fundamental es que la gente, creo que, sin planteárselo filosóficamente, sin tener una elucubración existencialista, sabe que tiene una sola vida y que hay que vivirla. Y en medio de todas las dificultades, pues la gente trata de encontrar la manera de realizarlo. En el caso cubano, por una cuestión de idiosincrasia y de condiciones, pues el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas.</p>   <p><strong>—Aparte del sexo, como que la droga de tu generación fue el alcohol.</strong></p>   <p>—Así es. El alcohol fue la droga de mi generación. Más que otros tipos de estupefacientes posibles. Imagínate, yo vi por primera vez, y yo tuve una vida muy normal, a alguien fumar un cigarrillo de marihuana cuando fui a España en el año 89. Nunca lo había visto. Hoy en día, por supuesto, hay más drogas en Cuba y sobre todo unas drogas químicas que parece que son bastante perjudiciales. Pero mira esto, hace cuatro meses tuvimos una crisis muy fuerte de energía; bueno, ya había una crisis que ha ido creciendo; y en un lugar del centro del país, en donde los apagones podían durar 16 horas, un grupo de mujeres decidió rescatar un canto; ellas le llamaban una tonada, regional de origen campesino y español. Estas mujeres tenían entre 40 y 60 años y, cuando se reunían, se vestían todas de blanco, se maquillaban, se sentían hermosas y cantaban. Eso se llama sed de belleza. La gente tiene sed de belleza incluso en los momentos más difíciles.</p>   <p><strong>—¿Cuánto le marcó la guerra de Angola a tu generación?</strong></p>   <p>—La guerra de Angola ocupa un espacio importante en la vida de mucha gente en Cuba. Fue un conflicto que duró muchos años, desde el 75 hasta el 91, en el que intervinieron 300 mil cubanos, no todos como militares. Yo estuve en Angola un año como periodista civil y provocó, como todas las guerras, muertes violentas. El problema es que el virus provocó heridas físicas, pero también heridas psicológicas. Y afectó a muchas familias de distintas maneras. Yo allí conviví con gente a la que le daba lo mismo estar en Angola que estar aquí en Lima. Le daba lo mismo. Su propósito era regresar a Cuba con dos jeans que se podían comprar al final de la misión y una grabadora.</p>   <p><strong>—Por ejemplo, tu personaje Rodolfo está traumatizado por la guerra de Angola.</strong></p>   <p>—Rodolfo es un cobarde visceral. Y precisamente por cobarde es que va a la guerra. Es un proceso que él trata de resolver sepultándolo. La guerra de Angola recorre mis novelas, pero en <em>Morir en la arena</em> profundizo más. En mis novelas del personaje de Mario Conde está el flaco Carlos, que está inválido en una silla de ruedas porque vino herido de <strong>la guerra de Angola</strong>. Tengo otros textos en donde la guerra de Angola está; es una guerra que marcó a toda mi generación. Ahora las épocas son distintas, pero los errores son los mismos. Eso fue una contienda geopolítica; era parte de todos los procesos de la <strong>Guerra Fría</strong>. Hoy, lo más terrible es que estamos en una guerra caliente, pero en la que la ideología ya no es tan importante como lo fue en aquellos momentos. Hoy están mucho más desnudos los intereses económicos. Las declaraciones que hizo <strong>Trump</strong> inmediatamente después de sacar a<strong> Maduro</strong> de Venezuela eran de que ya íbamos a tener otra vez el petróleo de <strong>Venezuela</strong>. Eso vuelve mucho más elemental la condición de las guerras que se están viviendo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/6a0025e45693c7fae408b82a.jpg" alt="Soldados cubanos en Angola. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Soldados cubanos en Angola. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>—La novela aborda un conflicto familiar y, a partir de ahí, se construye un acercamiento generacional. Rodolfo se ha jubilado y revive un romance con su cuñada Nora, con la que tuvo un amorío adolescente. Pero Nora es la esposa de Geni, quien mató a su padre y, tras muchos años, sale de la cárcel. A ellos se suma, entre otros, el escritor Fumero, amigo de Geni desde el colegio. Hay dolor en </strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong>, pero asimismo está recorrida por la amistad.</strong></p>   <p>—La <strong>amistad</strong> es sobre todo la fidelidad y hay muchas formas de concretar la amistad. Hay una que es muy importante, que son esos amigos como son Fumero, Geni y Pablo el Salvaje, que tiene una manifestación importante: uno sabe cómo se llama la mamá y el papá de su amigo. Yo te puedo decir el nombre de cada uno de los hermanos del personaje en el que está inspirado Geni, y te puedo decir el nombre de alguno de los primos, porque son amistades de esa época. Yo creo que la fidelidad es una forma muy importante de la amistad sin importar cómo nos haya ido en la vida. Mantener la fidelidad es muy importante. Existe entonces un nivel superior que es la fraternidad, que es una decisión mucho más profunda.</p>   <p><strong>—La percepción de lo que es la literatura ha cambiado mucho. ¿Cómo la ves?</strong></p>   <p>—Ya el escritor de guardillas de principios del siglo XX, o finales del siglo XX, no existe. Hoy la gente está totalmente interconectada. Pero sí existe el escritor de éxito y el escritor que no tiene éxito. El escritor que encuentra editorial y el escritor que no tiene editorial. Y ahí empiezan a entrar toda una serie de mecanismos que son más diabólicos que la propia posibilidad de la creación. O la propia circunstancia en que tú vivas. Porque puedes vivir en una casa pobre y estar protegido. O vivir en una casa pobre y estar marginado. Es decir, que hay muchas condiciones. Pero creo que el momento actual con este fenómeno de las redes sociales, con el panorama de la inteligencia artificial y la posibilidad de la autopublicación, ha permeado y ha pervertido el panorama de una manera que me cuesta mucho trabajo asimilarla. Y no quiero criticarla, porque cada momento es hijo de ese momento. Pueden decir coño para ti fue muy fácil. Encontraste una editorial en España que te ha publicado todos tus libros, que te ha permitido vivir de tus derechos de autor, hacerte escritor profesional, ser independiente, escribir con libertad. Entonces, estás sobre un trono mirando y no quiero, no quiero tener esa posición. Lamento mucho la pérdida de otras condiciones que existieron en otros tiempos y que permitieron que la literatura tuviera un espacio mucho mayor en el debate social y en el ambiente cultural de las sociedades, y específicamente aquí en <strong>América Latina</strong>.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                        <item>
                            <title>
                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</link>
                            <guid isPermaLink="true">https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</guid>
                            <description>  
                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
                            </description>
                            <image:image>
                            <image:loc>https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg</image:loc>
                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
                            </image:image>
                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Mon, 11 May 2026 20:33:47 GMT</pubDate>
                            <media:content height="735" width="1250" type="image/jpeg" url="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/08/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg">
                            <media:description type="html">
                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
                            </media:description>
                            </media:content>
                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/11/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
                </channel>
            </rss>
        