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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sun, 03 May 2026 08:00:00 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Mario Bellatin por Mario Bellatin: “La matanza” ]]>
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                            <![CDATA[ “La matanza” es el último proyecto literario del reconocido escritor, en el cual revisita su obra en lo que es un acto más de constante renovación, que es una de las marcas principales de su saludada obra. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Mario Bellatin por Mario Bellatin: “La matanza” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>A finales de 2025, la editorial Personaje Secundario publicó el último libro de <strong>Mario Bellatin</strong>. En estas últimas semanas, he podido leerlo, quedando con no pocas impresiones sobre la poética del autor y de lo que Bellatin ha hecho con ella. Ese libro se titula <strong><em>La Matanza. Barco/Principios/Placeres</em></strong>.</p>    <p>Mario Bellatin es hijo de padres peruanos. Nació en México en 1960. Y nació sin el brazo derecho. Durante el embarazo, a su madre, para aliviar el proceso, le recetaron un medicamento (la talidomida, creada durante la Segunda Guerra Mundial) que terminó afectando a muchos niños y niñas que nacieron entre 1957 y 1963. Bellatin estudió en Lima, en donde también publicó su primer libro, <em>Mujeres de sal</em> (1986). A la fecha, es autor de más de 30 libros y uno de los más relevantes del ámbito hispanoamericano a cuenta de su originalidad temática. Es un creador con lazos emocionales muy profundos con Perú. Desde mediados de los 90, vive definitivamente en México. </p>    <p>Esta apretada información sobre su vida y trayectoria nos brinda una aproximación a su poética, la cual se ha conducido siempre mediante el extrañamiento que no solo involucra a los tópicos, de igual manera a su escritura (clara, de fraseo corto). Ese extrañamiento asimismo lo podemos extender al registro genérico. En principio, estaríamos hablando de novelas cortas. Pero esa clasificación, que sirve para el goce de los especialistas, proyecta una trampa, pero se trata de una trampa que estimula al lector, a quien, ya siendo parte del trance de la lectura de sus libros, no le importa si lo que escribe o publica Bellatin es ficción o no. Ello obedece a la fuerza poética de su tono, invisible y natural. Siempre he creído que Bellatin, antes de definirse como escritor y creador, buscó encontrar su tono, hipnótico. Con él, Bellatin edificó su prestigio.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/03/05/69aa2e9498c5112e4f057969.jpg" alt="" width="20" height="29"/><figcaption> "La matanza". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>La matanza</strong></p>    <p>Los primeros libros de Bellatin, específicamente del arco que va de <em>Mujeres de sal</em> a <em>Flores</em> (2000), los leí en orden. Luego, mis acercamientos a su obra los he hecho de manera aleatoria. Ya sea en orden o en desorden, Bellatin ha demostrado una coherencia en cuanto a temas. Su obra está poblada por personajes extraños, afectados psicológica y físicamente; ellos encuentran en la exposición de su condición una suerte de redención o reafirmación ante la vida. Temáticamente, Bellatin ha sido consecuente con su mundo interior, el cual no se regodea en el victimismo. Lo que sí ha ido cambiando en Bellatin es el fraseo de su escritura, más extensa, pero sin perder la claridad.</p>    <p>En <em>La Matanza. Barco/Principios/Placeres</em>, Bellatin pasa revista a su obra, sus personajes; pero lleva a cabo esta empresa desde una mirada lateral, solo como mención para forjar con esos elementos un relato nuevo dividido en tres partes (los del subtítulo), narración que no depende de un sentido, sino de un estado sensorial (bajo esta estrategia se entiende la referencia constante a los cirnecos de Etna, perros que se caracterizan por su velocidad y que son usados, la mayoría de las veces, en la caza de animales pequeños en terrenos escarpados) que le permite a Bellatin entrar y salir de su universo bizarro sin que haya ruido en el discurso literario. Ese ruido no existe gracias a la luz de la casa: el tono de la escritura. Pero no se crea que se trata de un tono amable. En <em>La Matanza</em> hay mucho dolor y, del mismo modo, dignidad. Como señalamos líneas arriba, los personajes de Bellatin no son normales, aunque después de la lectura, me inclino a pensar que son más normales y transparentes que muchos hombres y mujeres de carne y hueso que conozco. No tienen el alma chiquita.</p>    <p>El título de este artefacto narrativo no deja de llamar la atención. Hay varias lecturas y me quedo con la que apunta a la autoconfrontación. No todos los escritores son capaces de hacerlo.</p>    <p>…</p>    <p><strong>Edición</strong>. A cargo de <strong>Personaje Secundario</strong>. Precio: 55 soles. En librerías limeñas y plataformas.</p>    <p><strong>&nbsp;Escritor</strong>. <strong>Mario Bellatin</strong> se hizo escritor en Perú, pero en <strong>México</strong> se le supo dar el lugar de relevancia que le correspondía.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Sonia Cunliffe: “El desastre nuclear de Chernóbil fue hace cuarenta años y el mundo está discutiendo ahora sobre una amenaza nuclear” ]]>
                            </title>
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                            <![CDATA[ Cunliffe, interesada en la infancia, destaca la importancia de la solidaridad en contextos difíciles, buscando sensibilizar sobre la tragedia y sus consecuencias a 40 años de la explosión. Su muestra "Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba" se exhibirá del 24 de abril al 28 de junio en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia. Y el 29 de mayo inaugurará la exposición "País de Jauja" en Galería Pancho Fierro del centro de Lima. Esta muestra es un homenaje a Teodoro Bullón y Edgardo Rivera Martínez. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Sonia Cunliffe. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 07:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Sonia Cunliffe: “El desastre nuclear de Chernóbil fue hace cuarenta años y el mundo está discutiendo ahora sobre una amenaza nuclear” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Esta es una invitación de la Universidad de Valencia a través de la curadora Maribel Acosta Damas. Este 2026 se conmemoran los 40 años de la explosión del desastre nuclear de Chernóbil. Y justo coincide con este momento tan crucial para Ucrania y cuando más se está discutiendo en el mundo si se debe o no tener plantas nucleares. Muchos países quieren volver a tener plantas nucleares y hay muchos países que ya las tienen, pero también hay otros países que quieren que no existan plantas nucleares”, declara para La República la artista visual y escritora <strong>Sonia Cunliffe</strong> sobre su muestra <em><strong>Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba</strong></em>, la cual se exhibirá del 24 de abril al 28 de junio en el Colegio Mayor Rector Peset. La tragedia de Chernóbil ocurrió el 26 de abril de 1986.</p>   <p>El tema de la infancia no es nada ajeno en la vida y obra de Sonia Cunliffe. “Mi primera formación es la de profesora de educación inicial. La infancia siempre ha sido un punto de interés en mi vida. En el 2011, viajé por primera vez a Cuba; antes de ello, una amiga me había contado que los niños de Chernóbil estaban allá. En principio, me pareció irreal; no sabía cómo estarían los niños de Ucrania y Bielorrusia en La Habana. Ya habían pasado muchos años del desastre, que fue en 1986. Fui al balneario de Tarará y, efectivamente, vi a los niños que caminaban, tenían problemas en la piel, no tenían pelo, se notaba que estaban en tratamientos médicos. Me impactó porque eran niños que seguían naciendo con dificultades de salud a través de generaciones. La radiación nuclear entra a las células y eso se transmite genéticamente. Curiosamente, el 2011 fue el último año que llegaron los niños. Fue, además, el último año del programa”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69d281622db446e79001952a.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>En el 2015, Sonia Cunliffe y la curadora <strong>Maribel Acosta Damas</strong> comenzaron a trabajar en el proyecto de los niños de Chernóbil. “Fuimos a buscar los archivos que daban cuenta de los niños en periódicos, como el Gramma; fuimos a la televisión y la radio. Esa es la razón por la que en la exposición hay también videos y material sonoro. Ese año 2015 viajé muchas veces a Cuba y, coincidentemente, ese año gana el Nobel de Literatura <strong>Svetlana Aleksiévich</strong>. Uno de sus libros más conocidos es <em>Voces de Chernóbil</em>, el cual me gustó mucho. Y en el 2016 hago la muestra sobre los niños de Chernóbil en una iglesia sin culto del centro de Lima. Es decir, estamos hablando de una iglesia católica a la que llevamos el proyecto solidario de un país comunista. A lo que quiero llegar: no importa qué pensamiento tengan las personas cuando hay solidaridad. Lo importante es darse la mano. La esencia del ser humano es lo más relevante, es lo que más se debe trabajar. Cuando uno ve los archivos fotográficos, se nota que, en cada fotografía, en el anverso y reverso, hay como pequeñas historias escritas a mano. Eso te muestra el cariño que le tenían al proyecto las personas que estuvieron involucradas. Esa muestra de cariño y compromiso era lo que quería que se viera en la primera exposición sobre los niños de Chernóbil. Muchos de los que ayudaron a los niños dieron parte de su vida en una etapa muy difícil para Cuba, como lo fue el Periodo Especial”, precisa Sonia Cunliffe.</p>   <p><strong>Actitud ante la vida</strong></p>   <p>“Para mí el arte tiene que ser conmocionador. El artista contemporáneo también es un artista que está dentro de su época y debe llevar al espectador a una reflexión sobre lo que está sucediendo en el mundo de hoy. Estamos viviendo una era dramática en la que todo está convulsionado. Eso no quiere decir que no apruebe o considere importante que haya otro tipo de arte; pero para mí, lo relevante ahora es ese elemento conmocionador que debe proyectar el arte”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69d281889e47f60d3f02d845.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>No es la primera vez que <em>Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba</em> sale de Perú.</p>   <p>“El día que presentamos la muestra en Art Basel Miami Beach, fallece <strong>Fidel Castro</strong>. Muchísima gente visitó la muestra. Luego se expuso en Cuba; la muestra ha estado también en la Bienal de Paraguay, en la Bienal de Italia, en la Bienal de Eslovenia. Esta muestra ha tenido un recorrido enorme. La gente se identifica con ella, genera empatía. La explosión de Chernóbil, más que gente muerta, dejó muchos enfermos en los años subsiguientes. Una de las enfermedades más comunes fue el cáncer de tiroides. Lo que salió de ese reactor nuclear fue 40 veces mayor que una bomba nuclear. Esto pasó en 1986 y 40 años después, en 2026, el mundo está discutiendo sobre una amenaza nuclear. Yo lo que espero con esta exposición es sensibilizar a las personas, que se hable de estos temas. Cuba no tenía medios económicos para ayudar a los niños de Chernóbil y lo hizo en plena crisis. Aquí no importa cuál es tu credo o tu preferencia política cuando se trata de ayudar. En lo personal, este tema sí me toca mucho porque tengo una preocupación permanente por la infancia”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69d281b6df3b73cdf10b20ba.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p> </p>   <p><strong>Obra en marcha</strong></p>   <p>“Yo tengo un compromiso conmigo misma, con mi propia humanidad, y eso es lo que pesa. Mi interés está en lo que me conmueve y no en las modas. Cuando hice mi primera muestra en el 2010, <em>Un hombre y una mujer</em>, Lima era una ciudad mucho más conservadora de lo que es ahora. Es una muestra que ha trascendido mucho porque se habla del amor entre dos personas mayores. No sigo una estructura de lo que la gente quiere ver, sino que sigo lo que yo quiero contar. Yo hago el trabajo que me nace. Y, claro, he visto el prejuicio que había hacia mí por ser rubia. La gente se burlaba, hasta me insultaba. Pero esas críticas han ido desapareciendo porque se impone la obra. Soy una persona que siempre está trabajando y no solo en proyectos artísticos y literarios, sino también en proyectos sociales. Yo he trabajado en muchos proyectos educativos, pero cuando empecé a hacer arte vi que se metían con mi físico. Los prejuicios se combaten con trabajo”.</p>   <p>Y hablando de trabajo, inmediatamente después de la muestra de los niños de Chernóbil en Valencia, Sonia Cunliffe inaugurará el 29 de mayo la muestra <em><strong>País de Jauja</strong></em> en la galería Pancho Fierro del centro de Lima. “Yo estaba trabajando en las fotografías de Teodoro Bullón. Recordemos que este año se cumplen los 200 años de la fotografía. Mientras investigaba, vino a mí la obra de Edgardo Rivera Martínez y decidí titular la exposición con el nombre de su novela más emblemática. Toda la exposición será un homenaje a <strong>Teodoro Bullón</strong> y <strong>Edgardo Rivera Martínez</strong>, un homenaje a Jauja”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Mauro Lionel: “Un día sin música es un día vacío para mí” ]]>
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                            <![CDATA[ El caso de Mauro Lionel es tremendamente especial. A su corta edad, está considerado como un niño genio de la música. Más de 200 composiciones propias lo respaldan. Pero Mauro es, en esencia, producto del apoyo de sus padres. Conozcamos su trayectoria. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mauro Lionel. Foto: Marco Cotrina.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 06:17:51 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Una tarde de sábado en <strong>El Olivar</strong> de San Isidro. Niños jugando, parejas recién casadas listas para el disparo del fotógrafo y paseantes sin rumbo fijo. La República se dirige al encuentro de Mauro Lionel. Mauro Lionel Malca Peñaranda es un niño de 13 años. El pasado 8 de marzo, ofreció su concierto <strong>&#039;Solo clásicos&#039;</strong> en el <strong>Gran Teatro Nacional</strong>. En aquella ocasión, dirigió una orquesta compuesta por 25 personas, con la que interpretó 20 composiciones propias. Fue su octavo concierto. El imponente espacio del Gran Teatro Nacional estuvo lleno y los asistentes no dudaron en reconocer su talento.</p>   <p>El encuentro con Mauro Lionel en El Olivar no deja de ser especial. No solo se trata del ambiente donde Mauro se distrae y juega; también es el lugar donde, el 4 de mayo del 2023, ofreció su primer concierto, en el auditorio de la Biblioteca de la Municipalidad <strong>de San Isidro</strong>, que llevó el nombre de <em>&#039;Rapsodia en El Olivar&#039;</em>. Mauro Lionel tenía 10 años.</p>   <p>A su corta edad, Mauro tiene muchos reconocimientos de relieve. El año pasado, en el marco del <strong>Global Child Prodigy Award</strong> de Londres, fue elegido como uno de los 100 niños prodigio del mundo. De ese centenar, en música, Mauro era el único compositor de un grupo de 20, integrado por intérpretes y bailarines.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f6d17adbb82433020ec1d7.jpg" alt="Mauro Lionel ovacionado. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel ovacionado. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Desde los dos años me gustaba tocar el piano. Fue un regalo que me hizo mi abuela”. Del piano al que se refiere Mauro se trata de uno que suele regalarse a los niños; es decir, era un piano de juguete. Pero, a diferencia de otros niños, que cogen el piano para dejarlo a los pocos minutos, Mauro se quedaba mucho tiempo con él. Este detalle llamó la atención de sus padres. Guillermo Malca e Ivonne Peñaranda son claves en esta historia, porque supieron advertir la conexión de Mauro con la música, con mayor razón cuando en el hogar no había una relación directa con la música clásica.</p>   <p>No es falsa modestia, es simple descripción. “A medida que iba creciendo, me daba cuenta de que tenía un gran talento. Tengo una gran conexión con todo lo que escucho gracias a mi oído, que lo puede captar todo; selecciono lo que escucho y de ahí paso a cómo siento lo que escucho”, dice el niño a quien más de un entendido ha calificado como niño genio de la música. Una de las características de los genios es la aparente facilidad con la que muestran su talento. Mauro explica en términos sencillos lo que para otros resultaría complicado. “A los cuatro años me inscriben en la academia de música Crescendo”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f6da73862cba013b0a1934.jpg" alt="Mauro Lionel y su padre Guillermo Malca. Foto: Marco Cotrina." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel y su padre Guillermo Malca. Foto: Marco Cotrina.</figcaption>   <p>En Crescendo ocurrió un hecho importante para Mauro. En su segunda clase, su profesor se dio cuenta de que tenía oído absoluto (detectar cualquier sonido e identificar qué nota es sin ninguna referencia). Son muy contadas las personas que poseen este talento natural. Esta revelación fue tomada por Mauro por lo que era: un juego, pero un juego al que le ponía dedicación y pasión. Mauro dejó el piano de juguete por un teclado más grande. Cuando lo tocaba, y para entonces ya se sabía lo de su oído absoluto, sus padres le preguntaban por el nombre de la canción, pensando que era una que le habían enseñado en la academia. “Lo que tocaba salía de mi cabeza, de lo que sentía, no me lo habían enseñado”. Eran las primeras composiciones de Mauro. A la fecha, lleva más de 200 composiciones en las que ha fusionado una variedad de registros, entre clásicos y modernos. Mauro, hasta este momento de la conversación, observa los pájaros detenidamente. Es un ornitólogo.</p>   <p>Mauro aprendió a escribir notas musicales y también, por sí solo, a hacerlo de manera digital. A la hora de crear, se mueve como pez en el agua en ambos canales. Una de sus composiciones más celebradas, <em>&#039;Simple Song&#039;</em>, la hizo de manera análoga. Guillermo, al percatarse de que su hijo iba más allá de lo que suponía poseer un don natural, empezó a grabarlo. Había que forjar un testimonio, en este caso audiovisual, de lo que, siendo tan pequeño, era capaz de hacer. “Influye en mí mucho mi gusto por las matemáticas. “Siento que la música y las matemáticas están muy conectadas. Siento la presencia de las matemáticas en “Fibonacci Sequence”, que es una de mis composiciones. También hago deporte; practico básquet para fortalecerme. En mi último concierto dirigí una sinfonía de 35 minutos. Mi cuerpo tiene que estar preparado”. Toda actividad creadora genera un desgaste físico, y Mauro lo sabe muy bien. En el referido concierto de marzo último, además, rompió tres récords personales: el de mayor tiempo de dirección orquestal de memoria de obras originales propias, el de mayor número acumulado de obras originales propias estrenadas en conciertos públicos por un menor de edad y se posicionó como el artista más joven en presentar un espectáculo propio en el Gran Teatro Nacional.</p>   <p>La actualidad de Mauro Lionel, tras lo expuesto, podría indicar que nos hallamos ante un prodigio de la música que está construyendo una obra con mucha proyección (por ejemplo, su primer álbum, <em><strong>&#039;La gesta andina&#039;</strong></em> (2025), recorre tres etapas de la historia peruana: el Tahuantinsuyo, la Colonia y la Emancipación); mas esta situación auspiciosa obedece al apoyo que recibe de sus padres.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69f6d0ed828a22418f0e9cec.jpg" alt="Mauro Lionel dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Cuando fuimos a Londres para recoger el premio, nadie nos financió nada. Hemos tenido apoyo de entidades del Estado y del sector privado, pero no de manera permanente. Nunca ha sido fácil hacerle un camino a Mauro. Para empezar, desde muy niño le empezó a gustar la composición. En cualquier academia, lo que enseña el profesor es la ejecución de un instrumento, no composición. Enseñarle a componer a un niño es algo que casi no existe. En este sentido, la Universidad Nacional de Música le creó dos cursos luego de ver los videos de su canal de <strong><a href="https://www.youtube.com/@maurolionelmipianoyyo" target="_blank" rel="nofollow">YouTube</a></strong>. Se abre una puerta de cada 20 que tocamos. Organizar los conciertos de Mauro es muy complicado”, dice Guillermo Malca.</p>   <p>Mauro escucha todo tipo de música y tiene entre sus referentes a <strong>Chopin, Mozart</strong> y <strong>Beethoven</strong>. “De ellos, me siento muy cerca de Mozart, que tuvo una vida similar a la mía; él fue un prodigio, un genio de la música desde muy pequeño. Lo que más quiero es seguir en la música, popularizar el estilo neoclásico; quiero seguir perfeccionándome. Un día sin música es un día vacío para mí”.</p>   <p>Varias inquietudes nos deja el encuentro con Mauro. Pero una de ellas es la más recurrente: en otro contexto en que se valore la cultura, Mauro Lionel estaría recibiendo todo el apoyo posible. Toda su música está disponible en internet. Si aún no lo has escuchado, descubre al genio.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>Redes sociales de <strong>Mauro Lionel</strong>:</p>   <p><strong><a href="https://www.youtube.com/@maurolionelmipianoyyo" target="_blank" rel="nofollow">YouTube</a></strong> y <strong><a href="https://www.facebook.com/maurolionelcompone" target="_blank" rel="nofollow">Facebook</a></strong>.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Alberto Ísola: “El teatro te da la oportunidad de escuchar a la otra persona, no solo oírla, sino también entenderla” ]]>
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                            <![CDATA[ Alberto Ísola viene presentando, en una corta temporada hasta el 6 de mayo, “Ana María la bella” con Attilia Boschetti en el rol principal. El maestro nos da razones para pensar en la importancia del teatro en un mundo polarizado. Y también opina sobre la situación actual del país. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Alberto Ísola. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sun, 03 May 2026 06:17:13 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Alberto Ísola: “El teatro te da la oportunidad de escuchar a la otra persona, no solo oírla, sino también entenderla” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Una mujer mayor empieza a repasar su vida. En este ejercicio de memoria salen a flote luces y sombras; logros y derrotas; siempre partiendo de su condición de actriz que quiso ser y no pudo ser. Este es el sencillo punto de partida (pero poderoso en su desarrollo) que le sirvió a la escritora francesa <strong>Yasmina Reza</strong> para escribir en el 2021 el monólogo <em><strong>Anne-Marie la Bella</strong></em>. Este monólogo llamó la atención del reconocido actor, director y profesor de teatro <strong>Alberto Ísola</strong>, quien bajo el título <em>Ana María la bella</em> lo viene presentando en el auditorio del Cine Lumière de la Alianza Francesa de Lima, con la impresionante actuación de <strong>Attilia Boschetti</strong>. Sobre esta obra, el teatro peruano y el Perú de los últimos tiempos, <strong>La República</strong> conversó con Alberto Ísola.</p>   <p> </p>   <p><strong>-En su aparente sencillez, </strong><em><strong>Ana María la bella</strong></em><strong> genera muchas sensaciones encontradas.</strong></p>   <p>-Lo que más me gustó de la obra fueron sus contrastes. La obra de Yasmina Reza la italianizamos, ya que estaba ambientada en Francia, y porque Attilia Boschetti y yo tenemos raíces italianas. Además, es una obra que está muy vinculada al teatro. Este es un personaje que es todo lo contrario de lo que pensamos de los personajes de teatro, con personas vencedoras y vidas logradas.</p>   <p><strong>-No siempre se encuentran actores/actrices que calcen con los personajes. Aquí en </strong><em><strong>Ana María la bella</strong></em><strong> parece que todo calzó.</strong></p>   <p>-Attilia ha hecho suyo el personaje. Se suele decir que cuando se pasa de los 70, los actores tenemos muchísimos personajes que hacer, pero las actrices no. No deja de ser interesante que una actriz mayor tenga un personaje de estas dimensiones. Me llamó la atención esta idea de ser alguien de reparto en todo el sentido de la palabra, tanto en la vida como en el teatro. El personaje toma el escenario para que pueda hablar de su vida. En todo momento, Attilia está dirigiéndose al público.</p>   <p><strong>-Eso marca una cercanía. Lo que cuenta Attilia puede ser igualmente la vida de cualquiera, con altas y bajas.</strong></p>   <p>-Yo tengo 73 años, y estoy en un momento de la vida en donde te preguntas muchas cosas, y no solamente sobre el teatro. Una de las cosas que me gustan de Yasmina Reza es que no es muy sentimental. El personaje nos habla de su relación con su madre, con su amiga, que es entre comillas la exitosa y todo lo que eso trae consigo. Puede parecer un cliché, pero todas las grandes preguntas tienen un cliché y aquí nos preguntamos cuál es el sentido de la vida, a qué aspira el teatro. Antonin Artaud decía que el teatro es su doble y el doble es la vida, y eso me parece muy verdadero.</p>   <p><strong>-Sin salirnos del tema del teatro, me gustaría saber cómo ves al Perú en estos momentos.</strong></p>   <p>-Estamos en un momento de mucha incertidumbre y confusión. Pero también me pregunto cuándo el Perú no ha estado así. El teatro siempre me ha parecido importante, no solo por el contenido de las obras, porque a veces son obras que aparentemente no se refieren a lo que está pasando afuera. Pero me fascina la idea de un grupo de personas que se reúnen para crear algo y que a la vez lo compartan con otros grupos de personas en un momento donde no nos escuchamos y donde todo se crispa. Yo no creo que el teatro solucione eso, pero sí creo que ayuda. El teatro peruano está pasando por un muy buen momento pese a la situación del país. El teatro se estrella contra eso también. Aún no logramos que interese a la mayoría, que es muy difícil. En estos momentos yo veo al teatro como un espacio de salud en el sentido más completo de la palabra.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69ec2c1921cc35696f02352a.jpg" alt="Attilia Boschetti. Foto: Pablo Macalapú Cumpén." width="1250" height="735"/><figcaption>Attilia Boschetti. Foto: Pablo Macalapú Cumpén.</figcaption>   <p><strong>-En tu trayectoria, ¿has visto tanta censura al arte como en estos últimos años?</strong></p>   <p>-Sí ha habido censura. Yo no la he sentido de manera personal. Pero sí he visto lo que pasó con <em>La cautiva</em>, que fue serio; lo mismo con <em>María Maricón</em>; o lo que está pasando ahora con el Ministerio de Cultura, que no te da el permiso que necesitas para no pagar el 18% del IGV. De alguna manera, eso es una censura. Yo he enfrentado momentos difíciles, como la época de <strong>Sendero</strong>. Además, me acuerdo de que, en el 2003, el ministro de Economía de <strong>Toledo</strong> decidió levantar esa exoneración del IGV. Eso condenaba virtualmente al teatro independiente a la muerte. Ante eso, varias personas vinculadas al teatro realizamos una representación de un fusilamiento en la plaza de Armas, que pudo ser un fusilamiento de verdad porque los policías se pusieron nerviosos. Finalmente, conseguimos que eso no sucediera. Lo que me molestó más era que el ministro creía que quitándole esa exoneración a las artes vivas iba a aumentar el presupuesto nacional. Creo que la peor censura es la censura indirecta que estamos viendo. Este tipo de censura te podría llevar a la autocensura, que eso sí es lo peor.</p>   <p><strong>-¿Es un panorama desalentador para hacer teatro?</strong></p>   <p>-En los últimos años me he dedicado más a la enseñanza que a la actuación, pero todos los días enseño teatro y lo que me alegra es ver el ímpetu de los jóvenes por hacer teatro sin importar las dificultades. El teatro te permite ver, claro, a pequeña escala, lo que la gente puede hacer cuando trabaja de manera conjunta.</p>   <p><strong>-Los buenos momentos vienen acompañados de rescates. ¿Qué obra del teatro peruano te gustaría que se rescate?</strong></p>   <p>-Pienso en una obra que quiero hacer desde hace mucho tiempo y que por la pandemia no pude hacer. Es <em>Colacho Hermanos</em> de <strong>César Vallejo</strong>. Es una sátira política, con un humor feroz. Claro, cuando ves la imagen icónica de Vallejo, no te podrías imaginar que fuera alguien que contara chistes. Creo que hay que fijarnos más en el teatro que escribió Vallejo; fue un excelente dramaturgo, tenía un gran sentido de la teatralidad. Para mí, es una obra fundamental.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/03/69ec31cd5788eeeccc072d4a.jpg" alt="Yuyachkani. Foto: Archivo LR." width="1250" height="735"/><figcaption>Yuyachkani. Foto: Archivo LR.</figcaption>   <p><strong>-Hace un momento hablaste del trabajo conjunto en el teatro. Cuando se habla de tu trabajo, se piensa en una individualidad, no en lo colectivo.</strong></p>   <p>-Yo vengo de la experiencia colectiva. Cuando regresé de estudiar en Europa, volví al Teatro de la Universidad Católica, el TUC. Con <strong>Jorge Guerra</strong> y <strong>Luis Peirano</strong> formamos el grupo <strong>Ensayo</strong>. Tuvimos una actividad de aproximadamente 10 años. Todos bebimos de la misma experiencia. Mantenerse en grupo es un gran esfuerzo. Pienso en <strong>Yuyachkani</strong>, que además de ser un grupo importantísimo y grandísimo, es fruto de un esfuerzo. Yuyachkani ha tenido una importancia enorme en mi vida. Somos de la misma generación. Recuerdo el teatro que hacían en el centro de Lima. No solamente fueron los mejores, sino también los más importantes. Ahora yo soy freelance, pero la idea de trabajar en conjunto siempre ha sido parte de mi trabajo.</p>   <p><strong>-Volviendo a </strong><em><strong>Ana María la bella</strong></em><strong>. La obra conecta con el público; lo comento porque es una obra con elementos muy sencillos.</strong></p>   <p>-El teatro es uno de los pocos espacios en donde se enfatiza la posibilidad de escucharse. No estoy en contra de la tecnología, pero necesitamos estar más en contacto con las cosas reales. Escuchar y ver al otro, o verte reflejado en un personaje, es una experiencia que ofrece el teatro. Me alegra que Attilia lo haya conseguido. El teatro tiene muchas cosas reveladoras. Cuando se abre el telón y estás en el escenario es una cosa, pero lo aterrador es cuando entras. No sabes lo que va a pasar en una función y sientes una carga de adrenalina. Uno no sabe lo que va a pasar durante una obra de teatro; puede haber un temblor, algún espectador puede ponerse mal, que he visto que ha pasado. <strong>Grotowski</strong> decía que la energía nerviosa que desgasta a un actor es equivalente a un shock. Es una experiencia que te puede aterrar, pero que también te da una euforia. Es fascinante. Es cierto que hoy el mundo no está nada bien, pero nunca he visto la necesidad de hacer teatro como ahora. Hoy en día, para mí, el teatro es muy importante. El teatro te da la oportunidad de escuchar a la otra persona, no solo oírla, sino también entenderla.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Fernando Bedoya y los candidatos presidenciales, por Hernán Pazos ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/01/fernando-bedoya-y-los-candidatos-presidenciales-por-hernan-pazos-hnews-56734</link>
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                            <![CDATA[ El reconocido artista plástico Fernando Bedoya y una instalación, en memoria de Juan Javier Salazar, que es a la vez un acto de denuncia que calza a la perfección con los tiempos políticos y electorales que estamos viviendo. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA[Fernando Bedoya. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 02 May 2026 11:54:30 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Fernando Bedoya y los candidatos presidenciales, por Hernán Pazos ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En el marco de <strong>Pinta Lima 2026</strong> y en la galería de la <strong>Casa Bulbo</strong>, en Barranco, <strong>Fernando Bedoya</strong> presentó una instalación que convierte su singular presencia en evidencia efímera e inexistente al día siguiente de haber nacido. Lo hace con un performance que invoca a Tánatos, aderezado con la personificación de la violencia urbana que podría desencadenarse ante lo poco serias que se están desenvolviendo las elecciones. Una violencia que se despierta en quienes visitan el ambiente, minuciosamente trabajado, y se enteran del verdadero objetivo de esa presentación: la destrucción de lo meticulosamente armado, al margen de los resultados y de las posiciones políticas, frente a las verdaderas realidades que andan en boca de todo el mundo: el posible fraude y la evidente corrupción.</p>   <p>Pero no es un alegato rebelde. Fernando Bedoya responde con su denuncia desde el arte, en una construcción elaborada que plantea, con el mapa del Perú en el centro de la sala, la presencia de los 35 candidatos, quienes se presentan colgados en actitud expectante, a la espera de la decisión que tarde o temprano llegará: el resultado que habla sobre la voluntad del pueblo, que decidirá en las urnas y, en esta pequeña sala también, de una manera representativa y microcósmica, quién será la figura que lo represente. Son muñecos construidos como piñatas que cuelgan del techo y dan vueltas sin tener una presencia estable. Unas veces se ven y otras no, pues el azar los va volteando de un lado al otro y hay que descubrirlos, interpretarlos, casi adivinar quiénes son realmente. Son personajes vestidos de negro y diferenciados unos de otros solo por tener pegadas en la cabeza las fotostáticas de sus rostros y sus nombres. Son presencias fugaces e intermitentes que esperan inmóviles su azaroso destino. Un destino que, en todos los casos, dependerá del más fuerte, del primero que coja cualquiera de las piñatas, del que se posicione adelante y consiga destruir a las demás.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/02/69f54fcdf8fee48252091485.jpg" alt="Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Una obra que, como homenaje, hace referencia a la icónica pintura de los presidentes, de <strong>Juan Javier Salazar</strong>, en una exhibición organizada por el galerista neoyorquino <strong>Henrique Faria</strong> en colaboración con <strong>Casa Bulbo</strong>, dedicada al recuerdo de este controvertido artista y a lo que dejó como reflexión. Y Fernando Bedoya trabaja en eso adecuadamente, con la colaboración de los personajes más idóneos, que lo ayudan a realizar esta instalación, denuncia o alegato, o el simple ejercicio entre elegir y crear, entre la urna, el cuadro, la piñata y el Perú. Un evento performático en el que, al final, lo importante es la decisión, la elección.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/02/69f55b9f62846ceb460c08d8.jpg" alt="Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Rápidamente encuentra a quienes le hagan <strong>las piñatas</strong>, las vistan con las mismas ropas y les den la forma de los candidatos: artesanos a quienes busca y que colaboran con él, bajo su dirección, para concretar este efímero proyecto conceptual como una verdadera denuncia que luego cuelga en la sala para que miren expectantes el veredicto que se les acerca. El primer día se presentan; al segundo, ya son destruidas; al tercero, no queda nada, solo el recuerdo. Y el pueblo elegirá, pero Bedoya no nos deja muchas alternativas salvo la de elegir a nuestro candidato, opción de mínima importancia, ya que todos los candidatos serán destruidos como resultado final. La alternativa como elección que, de una manera subjetiva, propone Bedoya es esa destrucción de los postulantes, el enfrentamiento a su volatilidad y a una presencia que, al final, es vacía y banal, y cuya única importancia o dirección es la de ocupar algún puesto, salir invictos de la destrucción; pero nadie sobrevive. Al día siguiente, y luego de haber presenciado cómo las piñatas/candidatos son golpeadas hasta ser destruidas y caer, se las observa yaciendo tiradas en el piso, apareciendo muertas, inertes, destituidas de cualquier posibilidad de intervención. Sin ningún valor o, quizás, en su nueva y verdadera presencia, “todos los espacios son iguales en la catástrofe”, dice Bedoya, porque el arte acosa y en el fondo acusa, repite insistentemente, y es lo que él hace, ya que el arte y la política son para él resultados y referentes de la misma moneda, y sus lecturas pueden ser paralelas. ¿Qué es lo que queda y por cuánto tiempo?</p>   <p>Nada se sabe ya y nada es cierto. El arte ha proclamado su voto; solo queda el Perú.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/02/69f54f98828a22418f0e9ccb.jpg" alt="Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Instalación de Fernando Bedoya. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>…</strong></p>   <p>*<strong>Hernán Pazos es artista plástico y escritor.</strong></p> ]]></content:encoded>
                        </item>
                    
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                                <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <description>  
                            <![CDATA[ En esta entrevista exclusiva, Jaime Bayly reflexiona sobre su trayectoria literaria, su relación con Vargas Llosa y la situación política en Perú, al tiempo que destaca el poder como un narcótico adictivo. "Los golpistas", su nueva novela, se enmarca en un contexto cambiante en Venezuela y Cuba, presentando a Chávez y Fidel Castro como figuras seductoras y despiadadas del ejercicio del poder. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Jaime Bayly. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/politica">Política</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 02 May 2026 05:06:55 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La nueva novela de <strong><a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Jaime Bayly</a></strong>, <strong><em>Los golpistas</em></strong> (Galaxia Gutenberg / Revuelta), tiene todos los elementos de la marca de su narrativa: crítica, humor e ironía. Bayly narra lo que pasó con el presidente venezolano <a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Hugo Chávez</a> del 11 al 13 de abril de 2002, cuando fue detenido, mediante golpe militar, a razón de sus actitudes dictatoriales. En ese escenario, la figura del cubano Fidel Castro resultó clave. Pero también el reconocido autor peruano relata el proceso vital y político que recorrió Chávez para llegar a la presidencia de Venezuela. Bayly hace fácil lo que parece difícil de contar y esta novela demuestra, una vez más, que es uno de los mayores escritores hispanoamericanos en actividad, y lo hace como siempre, sin aburrir al lector. En esta entrevista exclusiva con <strong>La República</strong>, Bayly habla de <em>Los golpistas</em>, pero igualmente de Vargas Llosa, de la situación política peruana y del periodismo.</p>    <p><strong>-El inmediato antecedente de <em>Los golpistas</em> fue tu novela <em>Los genios</em>. Mario Vargas Llosa no está con nosotros y sabemos que fue clave para tu trayectoria con <em>No se lo digas a nadie</em>, tu primera novela. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que guardas de él?</strong></p>    <p>-Guardo recuerdos entrañables. En 1993, yo vivía en Georgetown, Washington DC, y escribía como un demente <em>No se lo digas a nadie</em>. Mario y Patricia también vivían en Georgetown porque él estaba dando clases en la universidad. Salíamos a cenar y luego al cine. Nos veíamos los fines de semana, siempre por la noche, después de escribir. Yo me había casado y mi esposa Sandra estaba embarazada. A Mario y Patricia les encantaba cenar en un restaurante francés, <em>Au Pied de Cochon</em>, y luego íbamos a los cines de la avenida Wisconsin en un Mercedes negro que me prestaba mi cuñada Liza, que también vivía en el barrio. Ciertas tardes, cuando estaba escribiendo en mi mesa de trabajo con vistas a la calle 35, Mario y Patricia pasaban caminando en ropa deportiva. <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/14/mario-vargas-llosa-1936-2025-un-peruano-irrepetible-650972">Vargas Llosa</a> andaba con paso resuelto, como si fuera a la guerra, o como si viniera de ella. Cuando por fin terminé la novela, que era un mamotreto, se dio el trabajo de leerla. Luego nos encontramos en el hotel Palace de Madrid, donde le gustaba alojarse antes de comprar su piso en la calle Flora, y se tomó el tiempo de hacerme observaciones y sugerencias que, por supuesto, enriquecieron la novela. Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro.&nbsp; </p>    <p><strong>-¿Qué novela de Mario Vargas Llosa fue la que te marcó?</strong></p>    <p>-<em>Conversación en la Catedral</em>. Por la mala relación entre Santiago Zavala y su padre Fermín, y por la homosexualidad clandestina de don Fermín, enamorado de su chofer. </p>    <p><strong>-<em>Los genios</em> se impuso como el libro del 2023. Y la crítica lo saludó igualmente. ¿De qué alimentas tu perseverancia sabiendo que te enfrentas a muchos prejuicios cada vez que sacas una novela?</strong></p>    <p>-Soy terco, porfiado, pero eso no tiene mérito. Escribo porque no sé vivir de otra manera. Si no escribo, me enfermo, y si me enfermo, muero. Escribo entonces para sobrevivir. Desde los quince años me he ganado la vida con las palabras, escribiéndolas y hablándolas. Nunca he escrito una novela, un cuento, una columna, pensando en el dinero. Escribo por pasión, por amor al arte, por amor a la vida misma. Mi vida es más rica, completa y peligrosa cuando me atrevo a escribir las novelas que no debería escribir.</p>    <p><strong>-¿Cuál fue el reto mayor que tuviste con este proyecto?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Yo conocí a Vargas Llosa y a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/26/la-historia-editorial-de-los-genios-la-novela-de-jaime-bayly-sobre-la-enemistad-entre-mario-vargas-llosa-y-gabriel-garcia-marquez-904975">García Márquez</a>, no conocí a Chávez ni a Fidel. A Chávez lo entrevisté, pero vía satélite, no cara a cara, y nunca más lo vi. A Caracas he ido una sola vez, a La Habana nunca. A Caracas fui el año 2000 a presentar una novela y Chávez se molestó porque no le pedí una entrevista. Lo más difícil fue hacerlos hablar en la novela. Yo sabía cómo hablaban Mario y Gabo en la distancia corta, pero no de Fidel y Chávez. También fue difícil dibujar el personaje de Chávez sin poner énfasis en demonizarlo. Preferí humanizarlo, no satanizarlo. El título original de esta novela era <em>Cabrones de mala entraña</em>. Lo cambié porque no quería comenzar la historia insultando a sus personajes capitales. Que los insulte, si acaso, el lector. O que insulte al autor, si queda insatisfecho.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/685df27d3ea979f82b0ea0f1.jpg" alt="" width="36" height="20"/><figcaption> <br>Jaime Bayly: "Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro". Foto: Difusión.</figcaption>    <p><strong>-Un factor clave en toda tu obra es el humor. En <em>Los golpistas</em> hay ironía y humor. &nbsp;Es un golpe de Estado que parece un <em>sitcom</em>.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Lo que ocurre es que el golpe que he narrado en la novela, el que le dan a Chávez en 2002, es un golpe risible, humorístico. Triunfa el primer día, Chávez capturado, y fracasa al tercer día, los golpistas se arrepienten y Chávez vuelve al poder. Fue un golpe que duró apenas tres días porque los conspiradores no sabían qué hacer con el poder, ni con Chávez mismo: si fusilarlo, enviarlo a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/01/14/pedro-juan-gutierrez-un-animal-tropical-vigente-y-trilogia-sucia-de-la-habana-654706">La Habana</a> o someterlo a juicio sumario. Fue entonces un golpe esperpéntico, salpicado de humor. Los militares conjurados eran amateurs, aficionados. Y Chávez siempre me ha parecido un personaje que, por su inmensa vanidad, su verbo florido y sus dotes de seductor, rozaba a menudo el ridículo, el esperpento. </p>    <p><strong>-¿De haber tenido una infancia normal, Chávez pudo ser otra persona?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Sin duda. Chávez creció lisiado del alma porque su madre le pegaba. Nunca se recuperó de ese trauma.</p>    <p><strong>-Antes tu narrativa era autorreferencial, pero ahora ya no lo es. </strong></p>    <p>-Tal vez escribo novelas para entender por qué pasaron las cosas. Mis primeras novelas fueron muy personales, muy íntimas, porque quería entender por qué mi vida se torció de esa extraña manera. Antes de escribir <em>Los genios</em>, pasé muchos años preguntando por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez, y solo un puñado de escritores, amigos de ambos, se atrevieron a contarme, en voz baja, como si estuvieran conspirando, la verdadera historia que dio origen a la trompada, la fiebre de los celos que atacó a Vargas Llosa. Y he pasado los últimos veinte años preguntando por qué fracasó el golpe que le dieron a Chávez en 2002. He entrevistado a muchos personajes venezolanos en mi programa: políticos, escritores, periodistas, cantantes, músicos, humoristas. Y a muchos de ellos, fuera de cámaras, haciéndome el distraído, les preguntaba por qué en 2002 unos militares apresaron a Chávez, lo obligaron a renunciar, quisieron fusilarlo y, contra todo pronóstico, se pelearon entre ellos, se llenaron de culpas y temores y devolvieron a Chávez al poder. Y mis interlocutores nunca me daban una respuesta segura, bien informada. No sabían bien qué diantres había pasado, por qué Chávez salvó la vida en aquellos días y acabó derrotando a los conjurados. Poco a poco, leyendo, preguntando, siguiendo mi curiosidad, he armado el rompecabezas, hasta que me atreví a escribir la novela.</p>    <p><strong>-¿A qué factor se debe el cambio en el punto de vista de tus dos últimos libros?</strong></p>    <p>-La idea de escribir la novela sobre el puñetazo de Mario a Gabo agitaba mi imaginación hacía décadas, pero no me atrevía a fabular esa novela altamente riesgosa y en cierto modo parricida. Y la persistente inquietud de escribir sobre Chávez y sus golpes, y sobre cómo Fidel guio a Chávez al poder y le salvó la vida, también me perseguía hacía años. Pero, en otros tiempos, yo era bastante infeliz y tal vez por eso escribía libros tratando de entender por qué era tan infeliz. Quiero decir: escribía sobre mi vida porque me parecía que era un absoluto fracaso sentimental, intelectual y moral, que solo sabía ganarme enemigos, y entonces escribir era escapar de ese fracaso o atenuar la sensación de fracaso. Pero hace unos años, gracias a mi esposa y a ciertos médicos, encontré soluciones químicas a mi infelicidad. Me da miedo decirlo, pero ahora estoy en paz con mi vida, me he reconciliado con mi pasado, acepto melancólicamente mis fracasos, no me duelen tanto. Y como ya no soy tan infeliz, no me apetece seguir contando historias inspiradas en mi vida fracasada. Ahora que mis días son, en promedio, bastante felices, encuentro que de ellos no podría salir literatura. La felicidad riñe con el arte. Por eso ahora busco el arte en otras vidas.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/69913b6eccb77f06bd0b5b81.jpg" alt="" width="29" height="25"/><figcaption> Jaime Bayly: "Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama". Foto: AFP. </figcaption>    <p><strong><em>-Los golpistas</em></strong><strong> sale en un momento histórico en el que Cuba y, especialmente, Venezuela atraviesan profundos cambios. ¿A qué crees que se deba que fueran dictaduras muy largas que marcaron a generaciones de cubanos y venezolanos?</strong></p>    <p>-La respuesta quizás está sugerida en la novela: Fidel Castro fue un dictador popular y carismático, y al mismo tiempo astuto y maléfico, que no dudaba en fusilar a sus amigos. La mayoría de los cubanos apoyaron a Fidel al menos dos décadas, en los sesenta y setenta. No era un dictador cualquiera, ordinario: era un gran conspirador, un genio del mal, un hombre que leía la traición en los ojos de sus amigos. Por eso sobrevivió tantas décadas en el poder, sin que pudieran derrocarlo. El caso de Chávez no es tan distinto: era un encantador de serpientes, un gran seductor y, a pesar de su formación militar, un hablantín, un comediante, un animador de televisión, un orador que amaba escucharse a sí mismo. Por eso encontraron la manera de preservar el equilibrio en la cuerda floja del poder: porque eran, al mismo tiempo, seductores y despiadados.</p>    <p><strong><em>-</em></strong><strong>La novela calza con lo que estamos viendo en el mundo con los gobernantes. </strong></p>    <p>-Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama. Y luego, en el poder, harás la revolución. Y no olvides nunca que el pueblo es una hembra y tú eres el macho, tienes que seducir al pueblo y cogerte al pueblo, follarte al pueblo. Chávez entendió bien el guion y lo ejecutó con notable eficacia. Fidel era mucho más inteligente, desde luego, pero Chávez era más simpático, más risueño. </p>    <p><strong>-¿Es la ideología la que hace que algunos vean las cosas del modo que quieren? </strong></p>    <p>-No es la ideología. Es el poder. Es el amor a ese narcótico adictivo que es el poder. Cuando un hombre enamorado de sí mismo se enamora además del poder, estamos jodidos. Pasó con Fidel y con Chávez, que por narcisismo eran ya incapaces de abandonar el poder, pero también pasa con Trump, un señor con la cabeza despoblada de ideas o de ideales, cuya única ambición es el poder para seguir embriagándose de sí mismo y para aplastar a sus enemigos. </p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/698be4f42b8bee5e0e0a26df.jpg" alt="" width="27" height="40"/><figcaption> "Los golpistas". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>-En el capítulo sobre el encuentro en La Habana, en donde se celebra el cumpleaños de Fidel Castro, tenemos a Hugo Chávez y García Márquez. El poder que seducía a García Márquez no era el poder político, sino el poder de sentirse parte de la historia.</strong></p>    <p>-De los tres, quien más poder tenía era García Márquez. Entendía sabiamente que, si entraba en política profesional y postulaba a la presidencia de su país, perdería poder, caería varios peldaños en la escalera del poder. Fidel y Chávez pedían consejo a Gabo, no al revés.</p>    <p><strong>-¿Qué sensación te genera la política peruana actual?</strong></p>    <p>-Yo elegí irme del Perú después del golpe de Fujimori y desde entonces solo he regresado brevemente, por temporadas, o los fines de semana, cuando hacía <em>El Francotirador</em>. Pero sigo con genuina curiosidad lo que pasa en el Perú y me gusta mucho ir a Lima para abrazar a mi madre y a mis lectores. Mi impresión es que los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte, siempre consiguen que te avergüences de haber votado por ellos. He resuelto que no votaré más y no apoyaré a ningún candidato porque sé que después me voy a arrepentir. </p>    <p><strong>-¿Esta es la peor etapa de historia política peruana? </strong></p>    <p>-No es la peor etapa porque, a pesar de los políticos, que son un desastre, la economía todavía va bien. Mucho peor fue la dictadura militar de Velasco y Morales. Mucho peor fue el primer gobierno de Alan.</p>    <p>-<strong>Hoy el periodismo está atravesando muchos cambios radicales. ¿Qué les dirías a los periodistas jóvenes?</strong></p>    <p>-El buen periodista debe ser valiente. No debe tener miedo a que lo despidan. Debe jugarse el empleo en cada pregunta, cada entrevista, cada investigación, cada reportaje. Un periodista que tiene miedo a quedar desempleado está cojo, lisiado. Y el buen periodista tiene que estar siempre en la oposición al poder de turno. El periodista que quiere ser presidente, o diputado, o senador, o ministro, o embajador, está jodido, se ha suicidado. El periodista debe expresarse desde la orilla contraria al poder. Y para ser un buen periodista ayuda mucho ser curioso y leer todo lo que se pueda. Si el periodista no lee, corre el riesgo de ser un chismoso, y de esos hay muchos.</p>    <p><strong>-¿Qué te gusta más de Perú?</strong></p>    <p>-Que ahora encuentro muchos lectores que me aprecian como escritor y me animan a no desmayar y seguir escribiendo hasta el final de los tiempos. Ya no me preguntan: ¿cuándo vuelves a la televisión? Ahora me preguntan: ¿cuándo sale tu próximo libro?</p>    <p><strong>…</strong></p>    <p><strong>Sobre las elecciones presidenciales antes del 13 de abril.</strong></p>    <p><strong>-En los últimos meses la imagen de presidente&nbsp;<a href="https://larepublica.pe/politica/2025/12/26/lucia-nunovero-el-presidente-jeri-sale-de-una-clase-politica-ambivalente-que-coquetea-con-grandes-intereses-criminales-y-los-favorece-hnews-1228396">José Jerí</a>&nbsp;está siendo muy cuestionada.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Me cuesta trabajo entender las cosas que hace. No está preparado para ser presidente. Comete errores muy torpes, de principiante. No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato.</p>    <p><strong>-¿Llega Jerí al final de su gobierno?</strong></p>    <p>-No tengo la menor idea. Pero quedará manchado.</p>    <p><strong>-¿Rafael López Aliaga te recuerda a Trump?</strong></p>    <p>-No me recuerda a Trump. Me recuerda al Opus Dei. Es un conservador religioso. Defiende ideas antiliberales.</p>    <p><strong>-¿A qué candidato ves con opciones?</strong></p>    <p>-El Perú es un país tan impredecible que cualquiera puede ganar, incluso los que ahora tienen uno por ciento de intención de voto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Represión sexual y presión social en una novela de Ian McEwan ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/05/01/represion-sexual-y-presion-social-en-una-novela-de-ian-mcewan-hnews-92351</link>
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                            <![CDATA[ “En la playa de Chesil” es una película basada en una novela del maestro británico Ian McEwan, quien en “Chesil Beach” explora zonas sensibles y silenciosas de la poliédrica condición humana. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 02 May 2026 01:32:48 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Represión sexual y presión social en una novela de Ian McEwan ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La narrativa inglesa contemporánea tiene exponentes muy importantes, como <strong>Martin Amis</strong>, <strong>Kazuo Ishiguro</strong>, <strong>Hanif Kureishi</strong>, <strong>Julian Barnes</strong> y el gran <strong>Ian McEwan</strong> (Aldershot, 1948). De este último nos ocupamos en esta ocasión.</p>   <p>Ian McEwan es autor de novelas como &#039;Ámsterdam&#039;, &#039;Amor perdurable&#039; y &#039;Expiación&#039;, entre otras que también han sido aclamadas por la crítica. Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y han tenido una recepción bastante aceptable. En la parrilla de Prime Video podemos encontrar la versión que hizo <strong>Dominic Cooke</strong>, destacado director de teatro que en 2017 debutó en el cine con la adaptación de una novela de McEwan, <strong>&#039;Chesil Beach&#039;</strong> (Anagrama), bajo el título de <strong>&#039;En la playa de Chesil&#039;</strong>. El trabajo de Cooke no se aparta del sentido narrativo de la novela y ello se debe a que el propio McEwan escribió el guion.</p>   <p>A &#039;Chesil Beach&#039;, cuando se publicó en 2007, se la calificó de novela costumbrista (ese era el reparo dentro de la valoración positiva), por ser un reflejo de la sociedad de su tiempo. &#039;Chesil Beach&#039;, al igual que muchas otras novelas del autor, era, sobre todo, un viaje interior por los temores y las miserias existenciales de sus dos protagonistas.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/01/69f5516d7bc06264b709706c.jpg" alt=""En la playa de Chesil" con Saoirse Roman (Florence) y Billy Howle (Edward). Imagen: Difusión.." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;En la playa de Chesil&quot; con Saoirse Roman (Florence) y Billy Howle (Edward). Imagen: Difusión..</figcaption>   <p>Edward y Florence son dos jóvenes que van a pasar su noche de bodas en un hotel de Chesil Beach. Él viene de una familia esforzada; ella, de una que lo ha tenido todo. Él es historiador; ella, violinista. Ambos se conocieron en una manifestación contra las armas nucleares. Estamos en 1962.</p>   <p>Las cosas marchan a la perfección; el noviazgo y la boda han salido tal y como lo pensaron durante meses. Pero, a medida que se acerca el momento de la intimidad, empiezan los problemas. McEwan hurga en las personalidades de los jóvenes protagonistas. Florence es una mujer de mentalidad abierta; su objetivo es llegar a ser una gran violinista y no piensa en nada que no sean las ejecuciones musicales. Aspira al amor a través del platonismo; el sexo es algo que la asquea y repugna. Todo lo contrario ocurre con Edward, quien se siente engañado por Florence al no querer hacer el amor con él.</p>   <p>Partiendo de este conflicto, McEwan nos brinda un sustancioso acercamiento a cómo se fue preparando la revolución que marcó a toda la segunda mitad del siglo XX: la de las libertades individuales y colectivas. Además, nos acerca a la juventud que estuvo en vísperas de las revueltas políticas y hormonales que influyeron en los años sesenta y setenta. Es decir, su época.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/01/69f550e77bc06264b709706b.jpg" alt=""Chesil Beach". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Chesil Beach&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Releída después de muchos años, &#039;Chesil Beach&#039; proyecta una frescura: la de la autenticidad personal. Los conflictos de Edward y Florence nacen de la presión social, que afecta particularmente a Edward, porque no puede afirmarse como hombre ante Florence. &#039;Chesil Beach&#039; es la historia de una separación y de los caminos que ambos tomaron luego del incidente en el hotel.</p>   <p>En esta novela, McEwan demuestra que es un maestro al exponer la represión moral y sexual, la cual está presente en toda época y se aprecia muy bien en esta era digital. Su estilo claro y a la vez denso, su posición frente a sus personajes, a quienes no juzga, y el lugar de la ideología de la época, ubicada como un elemento decorativo que no afecta el discurso de los personajes, son elementos que contribuyen a su universalidad. La presión social sobre los jóvenes siempre ha existido y lleva a tomar decisiones rápidas que cambian radicalmente la vida.</p>   <p>Para McEwan, escribir el guion de &#039;En la playa de Chesil&#039; le permitió hacer lo que no pudo en la novela: darle más consistencia al discurso de Florence. No hay pierde, ni con la novela ni con la película.</p>   <p> </p>   <p><strong>…</strong></p>   <p> </p>   <p><strong>Disponibilidad</strong>. Todos los libros de Ian McEwan están publicados en español por Anagrama. En librerías y plataformas.</p>   <p><strong>Último título</strong>. &#039;What We Can Know&#039; ha sido valorada por el New York Times como una de las mejores novelas de su trayectoria.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Un gran poeta peruano subvalorado: Juan Ojeda ]]>
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                            <![CDATA[ Una nueva edición de “El arte de navegar” nos trae de vuelta uno de los proyectos poéticos que deberíamos conocer más, con mayor razón en estos tiempos signados por el olvido inmediato. Veamos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Juan Ojeda. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 01 May 2026 19:43:58 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hace unos días estuve pensando en algunos poetas peruanos que no deberían caer en el olvido. Pensé en dos. En realidad, si agudizamos el ejercicio de memoria, el número podría llegar a más de una decena, lo que da una idea de la fortaleza de la tradición poética peruana.</p>   <p>El primero de esos poetas es <strong>José Alvarado Sánchez</strong> (1913-2004), aunque se le conoce más por el pseudónimo de <strong>Vicente Azar</strong>. Vicente Azar estuvo vinculado a las vanguardias y al surrealismo, y fue diplomático de carrera. Ha habido esfuerzos por rescatar su figura. Al respecto, pienso en el homenaje que la Casa de la Literatura y la Cancillería le hicieron en el 2013 por los 100 años de su nacimiento. En aquella ocasión participaron los escritores Manuel Velásquez y Alejandro Neyra.</p>   <p>La obra de Vicente Azar merece ser rescatada. Este es un buen momento para hacerlo. Ahora tenemos editores con un sentido claro de nuestra tradición poética, que es generosa en nombres. El único libro que leí de este autor fue <em>Arte de olvidar</em> (1942), una belleza poética que está disponible en la <strong>Biblioteca Nacional del Perú</strong>, donde lo leí y lo he releído en no pocas ocasiones. <em>Arte de olvidar</em> es un gran poemario, injustamente olvidado.</p>   <p> </p>   <p><strong>Poeta subvalorado</strong></p>   <p>Sobre <strong>Juan Ojeda</strong> (1944-1974) corre mucha leyenda. Por la seña cronológica, se deduce que murió joven. A los 30 años. Está calificado como el poeta más representativo de Chimbote. Pero hay más por decir de él. Estudió en San Marcos. Tenía 22 años y todo el fuego de la poesía en la sangre. Fue parte de una revista, que también habría que reeditar —y es posible, puesto que tuvo pocos números—, llamada <em>Piélago</em>. Tras un periplo de casi dos años por diferentes países de Sudamérica, regresó al Perú en 1973. Hay que consignar que era un hombre muy activo de la bohemia literaria de Lima.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/01/69f406a062846ceb460c08c0.jpg" alt=""Arte de Navegar" en revista Fastos. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Arte de Navegar&quot; en revista Fastos. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Referirse a la poesía de Juan Ojeda suscita dos impresiones: gratitud y decepción. Gratitud por la intensidad de su poesía, cargada de imágenes y reflexiones filosóficas sobre la existencia. En vida publicó cuatro poemarios: <em><strong>Ardiente sombra</strong></em> (1963), <em><strong>Elogio de los navegantes</strong></em> (1966/primera mención en el concurso El poeta joven del Perú de 1965), <em><strong>Recital</strong></em> (1970) y <em><strong>Eleusis</strong></em> (1972). Nunca los he visto, pero sí los he leído gracias a <em><strong>El arte de navegar</strong></em> <em>(1962-1974)</em>, publicación de 1986 que reúne su poesía completa, a cargo de Río Santa Editores y de <strong>Danilo Sánchez Lihón</strong>. Y decepción, porque, si bien la crítica lo reconoce como un buen poeta, esta valoración resulta mezquina.</p>   <p>De <em>El arte de navegar</em> hemos tenido varias ediciones. La última que recuerdo es de Cronopia Editores, del 2000. Hace poco me compré, además, la edición 66 de la revista <em>Fastos</em>, dirigida por el poeta Julio Aponte. La publicación es del 2024 y este 2026 se cumplen 40 años de <em>El arte de navegar</em>.</p>   <p>Como indicamos líneas atrás, Ojeda fue un hombre entregado a la bohemia. La leyenda acompaña a su figura. Pero esta publicación de <em>Fastos</em> nos ayuda a verlo más en la dimensión que nos importa: la de su poesía. Es parte de la generación del 60, etapa dorada de nuestra tradición.</p>   <p>En la madrugada del 11 de noviembre de 1974, Juan Ojeda murió atropellado en la cuadra 23 de la avenida Arequipa. Las versiones van por dos lados: murió por torear autos o se lanzó a las ruedas de uno de ellos.</p>   <p>…</p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p><strong>Disponibilidad</strong>. El pdf de <em>El arte de navegar</em>, de Juan Ojeda, está disponible en internet. Quienes quieran la versión en físico, escriban a las cuentas en redes sociales de la revista <em>Fastos</em> o a la cuenta del portal Río Hablador. O escriban al <strong>970 021 019</strong>.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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