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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Wed, 20 May 2026 19:26:09 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Reencuentro con el asombro: los relatos perversos de Fernando Ampuero ]]>
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                            <![CDATA[ Una antología de seis cuentos de Fernando Ampuero viene recibiendo el contundente favor de los lectores. ¿En qué radica su hechizo narrativo?&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Fernando Ampuero. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 19:26:09 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Reencuentro con el asombro: los relatos perversos de Fernando Ampuero ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Acaba de aparecer <em><strong>Seis cuentos perversos. Antología negra</strong></em> (Personaje Secundario), del escritor Fernando Ampuero. La publicación reúne los relatos <strong>&#039;El departamento&#039;, &#039;Taxi Driver sin Robert de Niro&#039;, &#039;Saltos mortales&#039;, &#039;Maniobra subversiva&#039;, &#039;Los amores canallas&#039; </strong>y<strong> &#039;Maida Sola&#039;</strong>. Se trata, como lo puede apreciar el lector informado, de 6 textos muy celebrados de Ampuero.</p>   <p>En esta ocasión, la selección, hecha por el mismo autor, obedece al sentido temático de la narrativa negra, cuyo registro se nutre de los circuitos oscuros que definen a una sociedad en todos sus ámbitos. A la fecha, la narrativa negra, que no debemos confundir con el género policial (cuya esencia es la resolución de casos), está presente tanto en novelas como en colecciones de cuentos y en formatos híbridos.</p>   <p>En la introducción, Ampuero señala que la aparición de &#039;este librito&#039; es oportuna porque nos permite tener una aproximación a los antecedentes de una realidad &#039;negra&#039; que afecta a toda Latinoamérica, como el crimen organizado, entre otros factores. Los relatos de la colección van desde 1972 hasta 2024.</p>   <p><em><strong>Seis cuentos perversos</strong></em> proyecta una magia especial. ¿Qué hace que no pocos lectores busquen en librerías (lo he constatado en los últimos días) un libro con textos ya conocidos de un autor peruano, obviamente, reconocido? En parte, se debe a su formato de bolsillo y su diseño, que lo vuelven ideal para ser transportado; pero, del mismo modo, a una suerte de fidelidad de los lectores de Ampuero, quienes se han encargado de promocionarlo por la siempre sana y nunca mentirosa vía de la recomendación.</p>   <p>En lo personal, la magia de estos cuentos yace en que, tras (re)leerlos, sientes que los estás leyendo por primera vez. Esto nos dice varias cosas. La realidad limeña que Ampuero aborda es muy reconocible hoy en día; su estilo, confidente y risueño, lo ha acompañado en toda su trayectoria, tanto en la literaria como en la periodística; y, principalmente, nos vuelve a mostrar a un autor que nunca ha dejado de estar atento a la realidad. Los cuentos nos revelan a un autor con calle cuyo objetivo es contar historias.</p>   <p> </p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a0bace43f7866d728049e2f.jpg" alt=""Seis cuentos perversos". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Seis cuentos perversos&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>Los cuentos</strong></p>   <p>El relato más antiguo de la colección, publicado en 1972 en el libro <em>&#039;Paren el mundo que acá me bajo&#039;</em>, es &#039;Maida Sola&#039;. En él hallamos a una mujer que recorre Lima, a la que percibe desde una lejanía existencial, como si habitara un mundo paralelo. Cuando Ampuero escribió este cuento, no se hablaba como hoy de la <strong>salud mental</strong>. El Perú de estos días, precisemos, está poblado de miles de personas como Maida Sola. &#039;Maida Sola&#039; sigue vigente a cuenta de su extrañeza. ¿Qué le ha pasado a esta mujer? Esa es la pregunta que retumba en el lector tras su lectura. Este es el texto más intimista de la colección.</p>   <p>El estilo de Ampuero, como sabemos, se alimenta de la oralidad; su mundo, la mayor parte de las veces, de la anécdota que hay que pescar. Este espíritu lo vemos en toda su dimensión en &#039;El departamento&#039;, publicado inicialmente en el número 14 de <em><strong>Hueso Húmero</strong></em> (1982) e incluido en las antologías <em><strong>Nuevo Cuento Peruano</strong></em> (1984), de Antonio Cornejo Polar y Luis Fernando Vidal, y en <em>Toda la sangre</em> (2008), de Gustavo Faverón. El narrador del relato nos avisa que la historia de Robles le fue contada. Robles es confundido por las fuerzas del orden; lo consideran un agitador que está por cometer un atentado. Para no pocos especialistas en el tópico de los años del terror, &#039;El departamento&#039; es el primer cuento que se escribió sobre ese periodo. Es un anuncio de la locura y paranoia de lo que vino después; y es, asimismo, muy actual, y no solo en nuestro ámbito, donde las autoridades se sienten presionadas por encontrar culpables a como dé lugar y, de esa forma, aplacar el rumor creciente de la violencia o la inseguridad. &#039;Taxi Driver sin Robert de Niro&#039; (1994) es ya un clásico de nuestra cuentística, el cual revela, más allá de si está bien o no lo que hace su personaje (recoger borrachos para venderlos luego de quitarles el dinero de la billetera), el espíritu inventivo del peruano ante el apremio económico.</p>   <p>&#039;Saltos mortales&#039; (2013) nos habla de un muchacho al que llaman Paolo por su parecido con <strong>Paolo Guerrero</strong>. Su infancia fue difícil y se gana la vida haciendo acrobacias en las pistas, hasta que es captado por Wilbur, quien le dice cómo ganar dinero extra fácil. Imposible no relacionar su argumento con el sicariato. En su brevedad, &#039;Maniobra subversiva&#039; (2019) es una pequeña obra maestra sobre cómo golpear en las distancias cortas. En otras manos, este relato hubiera superado las 20 páginas; Ampuero lo condensa en dos. Este es un texto sobre los años del terror. Hay tres hombres detenidos que están por ser torturados, y uno de ellos plantea una dolorosa solución, aunque muy ingeniosa, hay que decirlo.</p>   <p>&#039;Los amores canallas&#039; (2024) nos presenta a un marido que está siendo engañado por su mujer. Y, en tal situación, busca los servicios de una agencia de detectives de alto vuelo, aunque no es llamada así. El narrador protagonista y el jefe de la agencia habían compartido tiempo atrás el oficio periodístico. Pero, más allá del desenlace, este cuento destaca por la interacción cómplice entre el marido engañado y Pedro Miguel.</p>   <p>Estos cuentos se hallan inmersos en los códigos expresivos de las épocas en que fueron escritos. Pero su actualidad le debe más a la personalidad de la narración que a los temas (los tópicos no tienen dueño). De eso va <em>Seis cuentos perversos</em>: su luz no es otra que la autenticidad, tanto en el tono como en la mirada y el estilo. Fernando Ampuero apostó desde sus comienzos por esta manera de contar, y el tiempo le ha dado la razón. Su opción fue la correcta.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Leonardo Padura: “En el caso cubano, el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas" ]]>
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                            <![CDATA[ De los muchos reconocimientos de Leonardo Padura, sobresale el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015. El escritor cubano acaba de presentar en Lima su última novela, Morir en la arena, un crudo retrato generacional. “¿Qué cerca llegas a estar de lo que has pretendido decir?, me pregunto, y eso no tiene nada que ver con la censura o la autocensura; tiene que ver con la propia capacidad que tienes como escritor de lograr hacerlo”. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Leonardo Padura. Foto: AFP.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 16:12:12 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Leonardo Padura: “En el caso cubano, el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas" ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>La República</strong> conversó con el escritor cubano <strong>Leonardo Padura</strong> sobre <strong>&#039;Morir en la arena&#039; </strong>(Tusquets), su última novela, en la que aparecen diversas capas narrativas que abordan el amor, el conflicto familiar, el erotismo, el mural generacional, la guerra y la situación actual de Cuba. Esta historia presenta a Rodolfo, quien vive un romance con su cuñada Nora, esposa de Geni, que está por salir de la cárcel tras haber asesinado a su padre décadas atrás. A partir de este conflicto, Leonardo Padura entrega una novela que puede leerse desde distintas dimensiones. Todas ellas conducen a La Habana, el lugar sobre el que su autor no puede dejar de escribir. Desde esa ciudad ha edificado una obra que cabe calificar de monumental.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>—Tienes logros literarios muy importantes. ¿Cómo llevas el reconocimiento?</strong></p>   <p>—Hay dos maneras de enfrentarlo. Una cuando estás haciendo vida pública y otra cuando estás haciendo tu vida normal, en la que entra también la parte profesional. Cuando es la vida pública, bueno, pues tienes que someterte a procesos como hacer 250 entrevistas al año. Hacer presentaciones, firmas de libros que son parte del trabajo y es muy satisfactorio cuando llenas un auditorio. Hace poco estuve en la <strong>Feria del Libro de Buenos Aires</strong> presentando <em>Morir en la arena</em> con 400 personas; pues bueno, sientes una enorme satisfacción. Entiendes que lo que has hecho tiene algún significado. Cuando ves las ediciones de tus libros, cuando los libros se traducen a idiomas que tú nunca te imaginaste que podías llegar, es imposible no sentir satisfacción.</p>   <p><strong>—¿Eso es una meta?</strong></p>   <p>—No es para nada una meta. Eso es un resultado que llega porque la vida fuera de ese escenario, que es la vida íntima y la vida profesional, tiene que estar muy afincada en el suelo, muy organizada para poder hacer ese otro trabajo. Yo en mi casa y en los lugares en donde escribo hago una vida completamente normal, con mucha rutina de trabajo, con mucha disciplina y continuidad, que son cosas importantes para escribir novelas.</p>   <p><strong>—Si la escritura no fuera un problema, no se escribiría literatura. ¿Cuál es tu problema al escribir?</strong></p>   <p>—Tengo siempre un mismo problema en cuanto a la escritura, que es intentar escribir el mejor libro que soy capaz de escribir cuando lo estoy escribiendo. Y que el límite sea mi capacidad, no mi esfuerzo. Entonces, siempre me reto cuando escribo, pero no pienso que ese reto implique que vayan 400 o 500 personas a una presentación, sino que ese libro sea capaz de decir lo que yo intento decir, que es el desafío fundamental de la creación, en este caso específico de la literatura. ¿Qué cerca llegas a estar de lo que has pretendido decir?, me pregunto, y eso no tiene nada que ver con la censura o la autocensura; tiene que ver con la propia capacidad que tienes como escritor de lograr hacerlo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fffa23697257475f0ac742.jpg" alt=""Morir en la arena". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Morir en la arena&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>—Tienes muchas novelas muy celebradas, ¿en cuál de ellas has logrado decir lo que querías decir?</strong></p>   <p>—Hay una novela mía no muy difundida, en la que estuve muy cerca de lo que quería decir, que es <em>La novela de mi vida</em>. Esta es una novela sobre la vida del <strong>poeta José María Heredia</strong>. En ese libro hablo de la cultura cubana, de su origen, del sentido de la cubanidad.</p>   <p><strong>—¿Cuán importante es La Habana para ti? Has escrito tus libros en medio de un contexto muy complicado. Entonces, es doblemente meritorio lo que has conseguido.</strong></p>   <p>—Creí durante mucho tiempo que no era capaz de hacerlo fuera de ahí y he comprobado en los últimos años, sobre todo después de la pandemia, que he estado en España y en México en determinadas temporadas, que he podido escribir muy bien en lugares propicios para hacerlo. No mientras estoy haciendo una gira; no tiene sentido estar haciendo una gira e intentar escribir porque entonces sí te vuelves loco. Seguir viviendo en <strong>Cuba</strong> para mí es importante por muchas cosas, pero sobre todo por mi propio trabajo. Yo creo que la vida cubana, las preocupaciones, las esperanzas, los desencantos, las frustraciones, las alegrías de la gente es lo que me nutre como escritor. Me nutre incluso la manera en que habla la gente, porque mis personajes hablan en cubano. Yo escribo en habanero. Esa permanencia en Cuba, que tiene también un sentido de pertenencia con palabras que se parecen, pero que significan cosas muy distintas, pues me ha servido para poder hacer mi trabajo, y, bueno, tal vez eso, como tú dices, le dé un sentido, le dé un valor, le dé un significado; pero para mí es algo tan natural, tan normal. Yo creo que lo lógico para un escritor cubano es vivir y escribir en Cuba. Tener que irse fuera de Cuba para poder vivir y escribir es algo que es antinatural, pero eso es algo que también depende de las decisiones personales. Hay gente que prefiere hacerlo y hay gente que se ve obligada a hacerlo, que son dos cosas diferentes. En mi caso, yo he podido quedarme en Cuba y lo digo en mi libro <em><strong>Ir a La Habana</strong></em>. En un momento digo y <strong>estaré aquí hasta que me boten</strong>.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a0025ba62846ceb460c0a08.jpg" alt="Leonardo Padura. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>Leonardo Padura. Foto: AFP.</figcaption>   <p><strong>—</strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong> mantiene un diálogo existencial con tus otras novelas. Aparte de ser una novela generacional, queda claro en ella también el factor erótico, como si el erotismo fuera la ruta de escape de la crisis.</strong></p>   <p>—El sentido fundamental es que la gente, creo que, sin planteárselo filosóficamente, sin tener una elucubración existencialista, sabe que tiene una sola vida y que hay que vivirla. Y en medio de todas las dificultades, pues la gente trata de encontrar la manera de realizarlo. En el caso cubano, por una cuestión de idiosincrasia y de condiciones, pues el sexo ha sido una práctica, una válvula de escape para la vida cotidiana de las personas.</p>   <p><strong>—Aparte del sexo, como que la droga de tu generación fue el alcohol.</strong></p>   <p>—Así es. El alcohol fue la droga de mi generación. Más que otros tipos de estupefacientes posibles. Imagínate, yo vi por primera vez, y yo tuve una vida muy normal, a alguien fumar un cigarrillo de marihuana cuando fui a España en el año 89. Nunca lo había visto. Hoy en día, por supuesto, hay más drogas en Cuba y sobre todo unas drogas químicas que parece que son bastante perjudiciales. Pero mira esto, hace cuatro meses tuvimos una crisis muy fuerte de energía; bueno, ya había una crisis que ha ido creciendo; y en un lugar del centro del país, en donde los apagones podían durar 16 horas, un grupo de mujeres decidió rescatar un canto; ellas le llamaban una tonada, regional de origen campesino y español. Estas mujeres tenían entre 40 y 60 años y, cuando se reunían, se vestían todas de blanco, se maquillaban, se sentían hermosas y cantaban. Eso se llama sed de belleza. La gente tiene sed de belleza incluso en los momentos más difíciles.</p>   <p><strong>—¿Cuánto le marcó la guerra de Angola a tu generación?</strong></p>   <p>—La guerra de Angola ocupa un espacio importante en la vida de mucha gente en Cuba. Fue un conflicto que duró muchos años, desde el 75 hasta el 91, en el que intervinieron 300 mil cubanos, no todos como militares. Yo estuve en Angola un año como periodista civil y provocó, como todas las guerras, muertes violentas. El problema es que el virus provocó heridas físicas, pero también heridas psicológicas. Y afectó a muchas familias de distintas maneras. Yo allí conviví con gente a la que le daba lo mismo estar en Angola que estar aquí en Lima. Le daba lo mismo. Su propósito era regresar a Cuba con dos jeans que se podían comprar al final de la misión y una grabadora.</p>   <p><strong>—Por ejemplo, tu personaje Rodolfo está traumatizado por la guerra de Angola.</strong></p>   <p>—Rodolfo es un cobarde visceral. Y precisamente por cobarde es que va a la guerra. Es un proceso que él trata de resolver sepultándolo. La guerra de Angola recorre mis novelas, pero en <em>Morir en la arena</em> profundizo más. En mis novelas del personaje de Mario Conde está el flaco Carlos, que está inválido en una silla de ruedas porque vino herido de <strong>la guerra de Angola</strong>. Tengo otros textos en donde la guerra de Angola está; es una guerra que marcó a toda mi generación. Ahora las épocas son distintas, pero los errores son los mismos. Eso fue una contienda geopolítica; era parte de todos los procesos de la <strong>Guerra Fría</strong>. Hoy, lo más terrible es que estamos en una guerra caliente, pero en la que la ideología ya no es tan importante como lo fue en aquellos momentos. Hoy están mucho más desnudos los intereses económicos. Las declaraciones que hizo <strong>Trump</strong> inmediatamente después de sacar a<strong> Maduro</strong> de Venezuela eran de que ya íbamos a tener otra vez el petróleo de <strong>Venezuela</strong>. Eso vuelve mucho más elemental la condición de las guerras que se están viviendo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a0025e45693c7fae408b82a.jpg" alt="Soldados cubanos en Angola. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Soldados cubanos en Angola. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>—La novela aborda un conflicto familiar y, a partir de ahí, se construye un acercamiento generacional. Rodolfo se ha jubilado y revive un romance con su cuñada Nora, con la que tuvo un amorío adolescente. Pero Nora es la esposa de Geni, quien mató a su padre y, tras muchos años, sale de la cárcel. A ellos se suma, entre otros, el escritor Fumero, amigo de Geni desde el colegio. Hay dolor en </strong><em><strong>Morir en la arena</strong></em><strong>, pero asimismo está recorrida por la amistad.</strong></p>   <p>—La <strong>amistad</strong> es sobre todo la fidelidad y hay muchas formas de concretar la amistad. Hay una que es muy importante, que son esos amigos como son Fumero, Geni y Pablo el Salvaje, que tiene una manifestación importante: uno sabe cómo se llama la mamá y el papá de su amigo. Yo te puedo decir el nombre de cada uno de los hermanos del personaje en el que está inspirado Geni, y te puedo decir el nombre de alguno de los primos, porque son amistades de esa época. Yo creo que la fidelidad es una forma muy importante de la amistad sin importar cómo nos haya ido en la vida. Mantener la fidelidad es muy importante. Existe entonces un nivel superior que es la fraternidad, que es una decisión mucho más profunda.</p>   <p><strong>—La percepción de lo que es la literatura ha cambiado mucho. ¿Cómo la ves?</strong></p>   <p>—Ya el escritor de guardillas de principios del siglo XX, o finales del siglo XX, no existe. Hoy la gente está totalmente interconectada. Pero sí existe el escritor de éxito y el escritor que no tiene éxito. El escritor que encuentra editorial y el escritor que no tiene editorial. Y ahí empiezan a entrar toda una serie de mecanismos que son más diabólicos que la propia posibilidad de la creación. O la propia circunstancia en que tú vivas. Porque puedes vivir en una casa pobre y estar protegido. O vivir en una casa pobre y estar marginado. Es decir, que hay muchas condiciones. Pero creo que el momento actual con este fenómeno de las redes sociales, con el panorama de la inteligencia artificial y la posibilidad de la autopublicación, ha permeado y ha pervertido el panorama de una manera que me cuesta mucho trabajo asimilarla. Y no quiero criticarla, porque cada momento es hijo de ese momento. Pueden decir coño para ti fue muy fácil. Encontraste una editorial en España que te ha publicado todos tus libros, que te ha permitido vivir de tus derechos de autor, hacerte escritor profesional, ser independiente, escribir con libertad. Entonces, estás sobre un trono mirando y no quiero, no quiero tener esa posición. Lamento mucho la pérdida de otras condiciones que existieron en otros tiempos y que permitieron que la literatura tuviera un espacio mucho mayor en el debate social y en el ambiente cultural de las sociedades, y específicamente aquí en <strong>América Latina</strong>.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/08/el-viaje-postumo-de-carmen-caballero-por-leyla-aboudayeh-hnews-717528</link>
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                            <![CDATA[ La exposición “Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte” reúne en Casa Fugaz a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo donde el arte, la memoria y el duelo se convierten en una forma de resistencia frente al olvido.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El viaje póstumo de Carmen Caballero, por Leyla Aboudayeh ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Hay algo en lo que pienso constantemente: nuestra trascendencia por este mundo. La posibilidad de existir más allá de la muerte. Hay personas que, cuando se van, no desaparecen del todo. Se vuelven poéticas, efímeras, incomprensibles. Permanecen de formas íntimas en la memoria de quienes las amaron y, al mismo tiempo, muy solas en los espacios que alguna vez habitaron.</p>   <p>Entender la muerte después de tantos vínculos construidos es algo que supera nuestros lenguajes. Quizá por eso el arte insiste en volver sobre ella. No para resolverla, sino para darle una forma sensible al vacío. Sé que muchas personas especiales desaparecen rápidamente bajo la velocidad y la ligereza con las que vivimos hoy. El olvido parece haberse convertido en una consecuencia natural de nuestro tiempo.</p>   <p>Por eso resulta profundamente conmovedor lo que ocurre en &#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039;, la exposición que se inaugura este sábado 9 de mayo en Casa Fugaz, en el Callao. La muestra, impulsada por el artista y curador Francis Naranjo, reúne a 117 artistas de distintas partes del mundo en un gesto colectivo que desborda la idea tradicional de homenaje. Aquí no se trata solamente de recordar a Carmen Caballero, sino de resistirse a su desaparición a través del arte.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe83d9f8fee48252091599.jpg" alt="La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión" width="1250" height="735"/><figcaption>La pieza del artista boliviano Iván Cáceres parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria. Imagen: Difusión</figcaption>   <p><strong>Carmen y Francis</strong> vivieron profundamente juntos. Durante décadas construyeron una red de afectos, viajes, exposiciones y encuentros que unió a artistas, curadores y pensadores de distintos territorios. Su vida estuvo atravesada por el desplazamiento constante, pero también por una idea del arte entendida como comunidad y experiencia compartida. El último viaje que hicieron juntos fue precisamente al Callao, a esta casa habitada una y otra vez por el arte.</p>   <p>Lo extraordinario de esta exposición es que logra transformar el duelo en un lenguaje colectivo. Cada obra parece preguntarse cómo hacer visible aquello que ya no está.</p>   <p>La pieza de <strong>Liliana Zapata</strong> trabaja desde esa delicadeza. Su huaco incorpora la iconografía de las joyas que Carmen utilizaba, desplazando esos objetos íntimos hacia una dimensión ritual y funeraria. La cerámica deja de ser solamente forma para convertirse en contenedor simbólico de una presencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe8104e6e96c79db04cb1b.jpg" alt="Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Carmen Caballero por Coco González Lohse. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En otro registro, el artista boliviano <strong>Iván Cáceres</strong> presenta una obra que oscila entre máquina y símbolo. &quot;Soy un pequeño sol y mi puerta una gota&quot;, escribe, como si intentara nombrar un umbral entre lo visible y aquello que apenas podemos intuir. Su pieza parece activar una energía suspendida, una forma de tránsito entre materia y memoria.</p>   <p>Tal vez uno de los gestos más conmovedores sea el de <strong>Eduardo Caballero</strong>, hijo de Carmen, quien ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Será la primera vez que la escuche después de su muerte. Hay algo devastador y profundamente humano en ese acto. La voz, quizá más que cualquier imagen, posee la capacidad de devolvernos una presencia.</p>   <p>La obra de <strong>Alfredo Quiroz</strong> trabaja desde otro lugar de intimidad. El artista pinta sobre un gran manto de lona la imagen de la cama de Carmen un día después de su muerte. La escena evita cualquier espectacularidad y, precisamente por eso, golpea con fuerza. La cama vacía aparece como un territorio donde todavía persiste algo invisible.</p>   <p>Por su parte, <strong>Sara Roitman</strong> presenta un jardín artificial hecho de arcilla cruda que irá deshaciéndose con el agua y el paso de los días. La obra no representa la fragilidad: la ejecuta. El tiempo interviene directamente sobre ella hasta convertir el deterioro en parte de la pieza. El duelo aparece entonces no como imagen estática, sino como proceso inevitable.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/69fe83535693c7fae408b805.jpg" alt="Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Eduardo Caballero ha construido un mecanismo para reproducir la voz de su madre. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Hay algo profundamente radical en esta muestra porque ocurre en un momento donde el mundo parece cada vez menos real y menos vinculante. Vivimos hiperconectados, viajando constantemente a través de pantallas y redes sociales, pero rara vez nos sentimos verdaderamente unidos por algo. Aquí sucede lo contrario. El arte consigue construir una experiencia de comunidad alrededor de la pérdida, la memoria y la gratitud.</p>   <p>Pocas veces alguien es honrado con tanta sensibilidad y simbolismo. Y pocas veces una exposición logra devolvernos algo tan esencial de nuestra humanidad.</p>   <p>Quizá eso sea finalmente trascender: permanecer vibrando en la memoria de otros, seguir produciendo encuentros incluso después de la ausencia.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>*&#039;Carmen Caballero. Homenaje a un ser de arte&#039; se inaugura este sábado 9 de mayo a las 12.00 p. m. en Casa Fugaz, Monumental Callao.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/05/15/la-iniciacion-de-un-pintor-bruno-portuguez-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-990810</link>
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                            <![CDATA[ El destacado artista plástico expone “Perú al pie del orbe” hasta el 7 de junio en la galería Sérvulo Gutiérrez del Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María. Bruno Portuguez es uno de nuestros retratistas contemporáneos más relevantes. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Bruno Portuguez. Foto: LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La iniciación de un pintor, Bruno Portuguez por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Pinteros son los pescadores que hacen su tarea en las rocas y no en alta mar. Pintero fue el padre de <strong>Bruno Portuguez</strong> y también él mismo. Según decía <strong>Francisco Izquierdo</strong>, no es raro que, con esos antecedentes, Bruno deviniera en pintor.</p>   <p>Cincuenta años después de sus inicios en el mar, Bruno Portuguez resulta un gran pintor del Perú. El 14 de mayo inauguró <em><strong>Perú al pie del orbe</strong></em>, una exposición que va a ser histórica. Se está presentando en el Centro Cultural de Jesús María (av. Horacio Urteaga 535).</p>   <p>Tal como lo dice él, la muestra mencionada “es el resultado, cabal y contundente, de un largo y tenaz proceso por abrir, desarrollar y elevar un camino personal y decisivo en el espacio de la plástica peruana”.</p>   <p>Y, ¿quiénes son los personajes de esa exposición?</p>   <p>“Campesinos y campesinas, pescadores, mujeres, niños, ancianos, comuneras, mineros, músicos callejeros…, todos personajes anónimos, sin protagonismo alguno, llevando sobre sus espaldas nuestro quehacer cultural, sus ansias, sus sueños y sus luchas diarias. Ellos siempre han sido y son el centro de mi universo pictórico, de mi trabajo como pintor y espero estar a la altura de su presencia y de su perspectiva histórica”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a07b356dbb82433020ec3c7.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Más allá de lo que el pintor declara, los críticos y admiradores de su obra lo consideramos como un pintor prehispánico, un paracas o un mochica, tal vez. Aquellos fueron artistas que expresaron su cosmovisión, la religión y la vida cotidiana en murales, cerámica y tejidos, desesperados por dejar al futuro un mensaje de su tiempo.</p>   <p>La obra de aquellos no legó individualidades, sino un estilo colectivo que declara hasta nuestros días la razón de ser de la vieja patria.</p>   <p>La exposición que Bruno Portuguez presenta hoy tiene ese mismo espíritu. Lo pensaba yo, mientras admiraba sus cuadros y se me ocurrió preguntarle la relación entre su tarea artística y sus comienzos como pescador.</p>   <p>Ese fue el momento en que me reveló su secreto. Miró hacia todos los lados como para evitar que nos estuvieran observando y me contó las trazas de su iniciación en Paracas.</p>   <p>Por propia experiencia sé que los pescadores son las personas más pacientes y mentirosas del mundo. Sin embargo, debo aceptar como real y cierta la historia que me contó.</p>   <p>Cuando el joven cumplió doce años de edad, viajó con su progenitor a la bahía de Paracas. Allí consiguieron la lancha de un pescador amigo y se dirigieron hacia la cadena de islotes de las Islas Ballestas. La embarcación ancló en medio de centenares de lobos marinos. Allí escucharía la canción de aquellos como la más sublime melodía que habría de escuchar en toda su vida.</p>   <p>No sabía lo que ese grupo de extraños tenores, todos vestidos de frac, cantaban, pero se le ocurrió que declamaban una historia y que acaso lo hacían para él. Tal vez le estaban encomendando el destino de artista y la misión que aquello conlleva en el Perú.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a07b32fe6e96c79db04cc19.jpg" alt=""Perú, al pie del orbe". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Perú, al pie del orbe&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó que, terminado el acto, se iban a marchar, pero no fue así. El padre detuvo la lancha por una hora que él sintió como años y, mientras tanto, con ellos como espectadores invisibles, pasaron otras embarcaciones. Una de ellas traía entre los turistas a un hombre que le pareció ser un escritor y a una mujer que hablaba o cantaba con voz española.</p>   <p>No hubo un súbito rayo ni otro sonido sobrenatural, pero Bruno consideró que aquella había sido su ceremonia de iniciación.</p>   <p>Poco después, Bruno volvería al colegio. Luego, se concretaría el milagro… Superados los problemas de su pobreza familiar, Bruno pudo estudiar y graduarse en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Estaba satisfecho, pero no del todo. “Quiero pintar el alma”, se dijo, y derivó hacia el retrato.</p>   <p>Según declara, “el retrato es lo más difícil de desarrolla en la pintura, pero es, a su vez, lo más elevado e intenso”. Muchas de las colecciones que ha pintado lo convierten en uno de los retratistas contemporáneos más importantes de nuestra <strong>América</strong>.</p>   <p>Más allá de eso, tal vez el pintor se ha acercado a lo que intentaba desde su niñez, ser una voz que proclame a los tiempos la alegría, el dolor y el sueño que nos ha animado a ser peruanos. Tal vez su pincel intenta hacer eterna nuestra esperanza.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Ernesto Palacio: “No se trata de salir y se acabó, y te conviertes en Juan Diego Flórez o Iván Ayón-Rivas porque eres peruano” ]]>
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                            <![CDATA[ La República conversó con Ernesto Palacio, gran tenor peruano reconocido a nivel mundial y fundador del Festival Internacional de Ópera Alejandro Granda, quien celebra sus 25 años haciendo ópera con la monumental Aida de Giuseppe Verdi. Palacio también habla de quien inspira este festival, Alejandro Granda, y de la actualidad de la ópera en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Ernesto Palacio. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 09:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Ernesto Palacio: “No se trata de salir y se acabó, y te conviertes en Juan Diego Flórez o Iván Ayón-Rivas porque eres peruano” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Bajo todo punto de vista, el mundo está en crisis en no pocos aspectos. Perú tampoco es ajeno a esa realidad. No obstante, no deja de llamar la atención que en contextos así, el arte, la cultura y la creación muestren un altísimo nivel de representación, la cual es legitimada por el favor del público. Esto es lo que, especialmente, está sucediendo en nuestro país, que, como bien sabemos, viene atravesando una etapa muy convulsionada a nivel político. En este orden de cosas, la cultura está cumpliendo una función: es una válvula de escape de la realidad desalentadora e indignante. Por ello, habría que reconocer a toda la industria cultural peruana por no haber hecho suyo el desaliento, por no haber sido cautelosa a la espera de tiempos mejores.</p>   <p>En el terreno musical, las cosas están como para prestar mucha atención. Pensemos en el <strong>Festival Internacional de Ópera Alejandro Granda</strong>. Este es un festival que lleva más de tres lustros presentando el mejor repertorio operístico de la música clásica. Su prestigio no solo se limita a nuestro ámbito local (es el mayor evento lírico); es igualmente un referente muy importante de Sudamérica.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a08fb39f8fee482520916a4.jpg" alt=""Aida" de Giseppe Verdi. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Aida&quot; de Giseppe Verdi. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>En este 2026, el Festival Granda, en el marco de su aniversario 17, estará ofreciendo una de las obras monumentales de <strong>Giuseppe Verdi</strong>, <em><strong>Aida</strong></em><strong> </strong>de 1871. Esta es una trágica historia de amor ambientada en Egipto. En <em>Aida</em>, todo es expansivo, complicado de llevar a cabo, al punto que en Perú solo se ha montado tres veces a lo largo de su historia. En 1923, 2002 y este año.</p>   <p>“Esta es una obra que no se ponía en un teatro grande como sí lo estamos haciendo ahora. Se necesita mucho esfuerzo para lograrlo. Hacer una escenografía imponente, usar una orquesta grande, un coro grande, con mucha gente en el escenario, incluso con cantantes que se enfrentan a una partitura muy exigente”, declara para <strong>La República</strong> el tenor <strong>Ernesto Palacio</strong>, fundador y director artístico del Festival Granda. Ernesto Palacio es una de las figuras más importantes de la ópera a nivel mundial.</p>   <p><em>Aida</em> se presentará este domingo 17, el miércoles 20 y el viernes 22 de mayo en el <strong>Gran Teatro Nacional</strong>. Bajo la dirección escénica del italiano <strong>Renato Bonajuto</strong>, la dirección musical de su compatriota <strong>Cesare della Sciucca</strong> y <strong>Sinfonía por el Perú</strong>, y con un elenco internacional compuesto por la española <strong>Yolanda Auyanet</strong> (Aida), el tenor italiano <strong>Ivan Magrì</strong> (Radamès), la mezzosoprano rusa <strong>Zinaida Tsarenko</strong> (Amneris), el barítono italiano <strong>Marco Caria</strong> (Amonasro) y el bajo-barítono <strong>Alberto Comes</strong> (Ramfis), <em><strong>Aida</strong></em> promete marcar un hito. Esto lo sabe muy bien <strong>Ernesto Palacio</strong>, quien vio el destino del festival desde su creación: están obligados a hacer espectáculos grandes, con la finalidad de que se conviertan en experiencias.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a08fbdc62846ceb460c0b17.jpg" alt="Ernesto Palacio. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Ernesto Palacio. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Yo creo que todas las personas deben ir, aunque sea una sola vez en la vida, a ver una ópera. En la ópera se juntan todas las artes; están el teatro, la música, la escenografía, el texto literario, la historia; si te gusta lo que ves, sigues yendo a ver ópera; si no te gusta, dejas de ir. Nadie tiene la obligación de ir. Nadie nace sabiendo. Muchos jóvenes asisten al festival; quizá empezaron con una curiosidad. A muchos les gusta el espectáculo; a otros la ópera les enriquece su modo de pensar y sentir. La ópera es una experiencia popular. A mí me gusta mucho la ópera italiana, francesa y alemana; pero, en lo personal, no amo tanto la ópera alemana, Wagner, sobre todo. No te tiene que gustar todo”.</p>   <p>En cuanto al apoyo que recibe, en este caso, la ópera en Perú, Palacio señala lo siguiente:</p>   <p>“En <strong>Europa</strong> y <strong>Estados Unidos</strong> hay facilidades para hacer óperas. En Perú no tenemos nada de eso. No existe una ley de mecenazgo. Cuando se ha presentado la propuesta, todos los ministerios de <strong>Economía</strong> la rechazaban porque significaba perder dinero para el Estado. Creen que el PBI se pone en peligro con una ley de mecenazgo. Para el festival hay entradas de todos los precios, hay entradas muy baratas; estos son espectáculos muy costosos, traer a estos artistas de nivel cuesta mucho dinero”. Lo que señala el director artístico no deja de tener asidero, con mayor razón cuando se asume la ópera como si fuera una experiencia ecléctica. A saber, una mirada al tarifario de <em>Aida</em> nos dice que las entradas regulares van de<a href="https://teleticket.com.pe/aida-festival-granda" target="_blank" rel="nofollow"> </a><strong><a href="https://teleticket.com.pe/aida-festival-granda" target="_blank" rel="nofollow">S/50 a S/339</a></strong><a href="https://teleticket.com.pe/aida-festival-granda" target="_blank" rel="nofollow">.</a></p>   <p>“Hemos hecho tantas producciones de repertorio muy tradicional y muy imponente como <em><strong>Turandot</strong></em>, <em><strong>Madama Butterfly</strong></em>, <em><strong>La Bohème</strong></em>, <em><strong>La Traviata</strong></em>. Una ópera, en general, vive en los teatros donde se presenta gracias, sobre todo, a su música, que entra a las personas sin pedir permiso. No tienes que ser un conocedor, pero sí tienes que estar abierto a una nueva experiencia y ahí la música es clave. <em>Aida</em> es mérito de Giuseppe Verdi, quien hizo una ópera increíble. Por otro lado, el argumento es impresionante. Está la historia del periodo egipcio, sus guerras y conquistas. La historia de amor que hay dentro de <em>Aida</em> es la clave más importante. Son dos razas y dos pueblos distintos. Radamès y Aida se encuentran, se quieren e incluso deciden morir juntos. Estoy muy entusiasmado porque con esta ópera celebro 25 años, mis bodas de plata, haciendo ópera en Lima. Empecé en el 2001 en el Santa Úrsula, y todos los artistas que estuvieron en esa ocasión son ahora grandes estrellas”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a08fd5f828a22418f0e9eed.jpg" alt="Alejandro Granda (1898-1962). Fuente: Facebook Tribuna Rosina." width="1250" height="735"/><figcaption>Alejandro Granda (1898-1962). Fuente: Facebook Tribuna Rosina.</figcaption>   <p>La solvencia del festival resulta obvia, pero la esencia del mismo responde a un factor muy especial. Ernesto Palacio pudo intitular su festival con su propio nombre (por ejemplo, cuando se desempeñó como el maestro de Juan Diego Flórez ya era un indispensable de la ópera mundial), pero la decisión de llamarlo <strong>Alejandro Granda</strong> corresponde a razones que tienen que ver más con la gratitud, la admiración y no mucho con el lazo emocional que se enhebra durante años.</p>   <p>“Lo hice para que la gente lo recuerde, para que no se olvide que existió un gran tenor que fue el primero de todos los que después tuvo el Perú. Cantó en La Scala y fue dirigido por el gran <strong>Toscanini</strong>; realizó muchísimas grabaciones discográficas. Yo tuve el honor de conocerlo; estudié pocos meses con él. Era el año 62 y yo era muy joven. Lamentablemente, ese mismo año murió. El festival, además, ha hecho que se conozcan óperas y cantantes peruanos como <strong>Juan Diego Flórez</strong> e <strong>Iván Ayón-Rivas</strong>, quienes son los dos que están en lo más alto, hoy en día, en el firmamento operístico. Como ellos, <strong>Alejandro Granda</strong> tuvo una gran posición en el mundo entero. Perú, hay que saberlo, tiene tradición de ópera. A Alejandro Granda lo conocí meses en casa de <strong>Rosa Mercedes Ayarza de Morales</strong>; te lo comento porque recuerdo muy bien que en Lima la gente iba a ver ópera. Cuando era niño iba al teatro a ver a las compañías italianas de ópera que venían Lima y así fui pensando en que algún día yo podría ser cantante de ópera. Lo que pasa es que la costumbre de ir a la ópera se paró con el gobierno de <strong>Velasco</strong>. Creían que la ópera no representaba a la cultura peruana. Volver a comenzar fue muy difícil”.</p>   <p>Ernesto Palacio vive en Italia. En la actualidad, es el director artístico del prestigioso <strong>Rossini Opera Festival</strong>. En cada regreso al Perú, observa con atención el surgimiento de nuevos talentos en la música clásica. Su lectura no es lejana. Palacio conoce cómo es ese proceso de la consolidación.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a08fb81e6e96c79db04cc34.jpg" alt="Juan Diego Flórez y Ernesto Palacio. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Juan Diego Flórez y Ernesto Palacio. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Lo que siempre les digo a los jóvenes es que se midan para saber hasta dónde pueden llegar. Muchos han salido del Perú, incluso hasta antes que yo. Cuando llegué a Italia, ya había tres cantantes que querían hacer una carrera. Ninguno de los tres hizo nada. No se trata de salir y se acabó, y te conviertes en Juan Diego Flórez o Iván Ayón-Rivas porque eres peruano. Por eso siempre digo que los músicos deben medirse. Y cuidar su cuerpo; ser cantante de ópera es como ser un deportista. Yo gané un concurso en 1972; era un concurso de televisión organizado por la <strong>RAI</strong>. Así empezó mi carrera. Y siempre me he cuidado. No me gusta aparecer, no me gusta buscar agasajos. Yo siempre estoy trabajando. Empecé como cantante, luego fui representante de cantantes y ahora estoy en la dirección de teatro. No vivo de lo conseguido. Hay muchas cosas por hacer como para estar preocupado por las alabanzas. Soy de perfil bajo”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/20/6a09002c862cba013b0a1b37.jpg" alt=""Aida" de Giuseppe Verdi. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Aida&quot; de Giuseppe Verdi. Imagen: Difusión.</figcaption> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <![CDATA[ En esta entrevista exclusiva, Jaime Bayly reflexiona sobre su trayectoria literaria, su relación con Vargas Llosa y la situación política en Perú, al tiempo que destaca el poder como un narcótico adictivo. "Los golpistas", su nueva novela, se enmarca en un contexto cambiante en Venezuela y Cuba, presentando a Chávez y Fidel Castro como figuras seductoras y despiadadas del ejercicio del poder. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Jaime Bayly. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/politica">Política</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 05:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La nueva novela de <strong><a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Jaime Bayly</a></strong>, <strong><em>Los golpistas</em></strong> (Galaxia Gutenberg / Revuelta), tiene todos los elementos de la marca de su narrativa: crítica, humor e ironía. Bayly narra lo que pasó con el presidente venezolano <a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Hugo Chávez</a> del 11 al 13 de abril de 2002, cuando fue detenido, mediante golpe militar, a razón de sus actitudes dictatoriales. En ese escenario, la figura del cubano Fidel Castro resultó clave. Pero también el reconocido autor peruano relata el proceso vital y político que recorrió Chávez para llegar a la presidencia de Venezuela. Bayly hace fácil lo que parece difícil de contar y esta novela demuestra, una vez más, que es uno de los mayores escritores hispanoamericanos en actividad, y lo hace como siempre, sin aburrir al lector. En esta entrevista exclusiva con <strong>La República</strong>, Bayly habla de <em>Los golpistas</em>, pero igualmente de Vargas Llosa, de la situación política peruana y del periodismo.</p>    <p><strong>-El inmediato antecedente de <em>Los golpistas</em> fue tu novela <em>Los genios</em>. Mario Vargas Llosa no está con nosotros y sabemos que fue clave para tu trayectoria con <em>No se lo digas a nadie</em>, tu primera novela. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que guardas de él?</strong></p>    <p>-Guardo recuerdos entrañables. En 1993, yo vivía en Georgetown, Washington DC, y escribía como un demente <em>No se lo digas a nadie</em>. Mario y Patricia también vivían en Georgetown porque él estaba dando clases en la universidad. Salíamos a cenar y luego al cine. Nos veíamos los fines de semana, siempre por la noche, después de escribir. Yo me había casado y mi esposa Sandra estaba embarazada. A Mario y Patricia les encantaba cenar en un restaurante francés, <em>Au Pied de Cochon</em>, y luego íbamos a los cines de la avenida Wisconsin en un Mercedes negro que me prestaba mi cuñada Liza, que también vivía en el barrio. Ciertas tardes, cuando estaba escribiendo en mi mesa de trabajo con vistas a la calle 35, Mario y Patricia pasaban caminando en ropa deportiva. <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/14/mario-vargas-llosa-1936-2025-un-peruano-irrepetible-650972">Vargas Llosa</a> andaba con paso resuelto, como si fuera a la guerra, o como si viniera de ella. Cuando por fin terminé la novela, que era un mamotreto, se dio el trabajo de leerla. Luego nos encontramos en el hotel Palace de Madrid, donde le gustaba alojarse antes de comprar su piso en la calle Flora, y se tomó el tiempo de hacerme observaciones y sugerencias que, por supuesto, enriquecieron la novela. Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro.&nbsp; </p>    <p><strong>-¿Qué novela de Mario Vargas Llosa fue la que te marcó?</strong></p>    <p>-<em>Conversación en la Catedral</em>. Por la mala relación entre Santiago Zavala y su padre Fermín, y por la homosexualidad clandestina de don Fermín, enamorado de su chofer. </p>    <p><strong>-<em>Los genios</em> se impuso como el libro del 2023. Y la crítica lo saludó igualmente. ¿De qué alimentas tu perseverancia sabiendo que te enfrentas a muchos prejuicios cada vez que sacas una novela?</strong></p>    <p>-Soy terco, porfiado, pero eso no tiene mérito. Escribo porque no sé vivir de otra manera. Si no escribo, me enfermo, y si me enfermo, muero. Escribo entonces para sobrevivir. Desde los quince años me he ganado la vida con las palabras, escribiéndolas y hablándolas. Nunca he escrito una novela, un cuento, una columna, pensando en el dinero. Escribo por pasión, por amor al arte, por amor a la vida misma. Mi vida es más rica, completa y peligrosa cuando me atrevo a escribir las novelas que no debería escribir.</p>    <p><strong>-¿Cuál fue el reto mayor que tuviste con este proyecto?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Yo conocí a Vargas Llosa y a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/26/la-historia-editorial-de-los-genios-la-novela-de-jaime-bayly-sobre-la-enemistad-entre-mario-vargas-llosa-y-gabriel-garcia-marquez-904975">García Márquez</a>, no conocí a Chávez ni a Fidel. A Chávez lo entrevisté, pero vía satélite, no cara a cara, y nunca más lo vi. A Caracas he ido una sola vez, a La Habana nunca. A Caracas fui el año 2000 a presentar una novela y Chávez se molestó porque no le pedí una entrevista. Lo más difícil fue hacerlos hablar en la novela. Yo sabía cómo hablaban Mario y Gabo en la distancia corta, pero no de Fidel y Chávez. También fue difícil dibujar el personaje de Chávez sin poner énfasis en demonizarlo. Preferí humanizarlo, no satanizarlo. El título original de esta novela era <em>Cabrones de mala entraña</em>. Lo cambié porque no quería comenzar la historia insultando a sus personajes capitales. Que los insulte, si acaso, el lector. O que insulte al autor, si queda insatisfecho.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/685df27d3ea979f82b0ea0f1.jpg" alt="" width="36" height="20"/><figcaption> <br>Jaime Bayly: "Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro". Foto: Difusión.</figcaption>    <p><strong>-Un factor clave en toda tu obra es el humor. En <em>Los golpistas</em> hay ironía y humor. &nbsp;Es un golpe de Estado que parece un <em>sitcom</em>.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Lo que ocurre es que el golpe que he narrado en la novela, el que le dan a Chávez en 2002, es un golpe risible, humorístico. Triunfa el primer día, Chávez capturado, y fracasa al tercer día, los golpistas se arrepienten y Chávez vuelve al poder. Fue un golpe que duró apenas tres días porque los conspiradores no sabían qué hacer con el poder, ni con Chávez mismo: si fusilarlo, enviarlo a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/01/14/pedro-juan-gutierrez-un-animal-tropical-vigente-y-trilogia-sucia-de-la-habana-654706">La Habana</a> o someterlo a juicio sumario. Fue entonces un golpe esperpéntico, salpicado de humor. Los militares conjurados eran amateurs, aficionados. Y Chávez siempre me ha parecido un personaje que, por su inmensa vanidad, su verbo florido y sus dotes de seductor, rozaba a menudo el ridículo, el esperpento. </p>    <p><strong>-¿De haber tenido una infancia normal, Chávez pudo ser otra persona?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Sin duda. Chávez creció lisiado del alma porque su madre le pegaba. Nunca se recuperó de ese trauma.</p>    <p><strong>-Antes tu narrativa era autorreferencial, pero ahora ya no lo es. </strong></p>    <p>-Tal vez escribo novelas para entender por qué pasaron las cosas. Mis primeras novelas fueron muy personales, muy íntimas, porque quería entender por qué mi vida se torció de esa extraña manera. Antes de escribir <em>Los genios</em>, pasé muchos años preguntando por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez, y solo un puñado de escritores, amigos de ambos, se atrevieron a contarme, en voz baja, como si estuvieran conspirando, la verdadera historia que dio origen a la trompada, la fiebre de los celos que atacó a Vargas Llosa. Y he pasado los últimos veinte años preguntando por qué fracasó el golpe que le dieron a Chávez en 2002. He entrevistado a muchos personajes venezolanos en mi programa: políticos, escritores, periodistas, cantantes, músicos, humoristas. Y a muchos de ellos, fuera de cámaras, haciéndome el distraído, les preguntaba por qué en 2002 unos militares apresaron a Chávez, lo obligaron a renunciar, quisieron fusilarlo y, contra todo pronóstico, se pelearon entre ellos, se llenaron de culpas y temores y devolvieron a Chávez al poder. Y mis interlocutores nunca me daban una respuesta segura, bien informada. No sabían bien qué diantres había pasado, por qué Chávez salvó la vida en aquellos días y acabó derrotando a los conjurados. Poco a poco, leyendo, preguntando, siguiendo mi curiosidad, he armado el rompecabezas, hasta que me atreví a escribir la novela.</p>    <p><strong>-¿A qué factor se debe el cambio en el punto de vista de tus dos últimos libros?</strong></p>    <p>-La idea de escribir la novela sobre el puñetazo de Mario a Gabo agitaba mi imaginación hacía décadas, pero no me atrevía a fabular esa novela altamente riesgosa y en cierto modo parricida. Y la persistente inquietud de escribir sobre Chávez y sus golpes, y sobre cómo Fidel guio a Chávez al poder y le salvó la vida, también me perseguía hacía años. Pero, en otros tiempos, yo era bastante infeliz y tal vez por eso escribía libros tratando de entender por qué era tan infeliz. Quiero decir: escribía sobre mi vida porque me parecía que era un absoluto fracaso sentimental, intelectual y moral, que solo sabía ganarme enemigos, y entonces escribir era escapar de ese fracaso o atenuar la sensación de fracaso. Pero hace unos años, gracias a mi esposa y a ciertos médicos, encontré soluciones químicas a mi infelicidad. Me da miedo decirlo, pero ahora estoy en paz con mi vida, me he reconciliado con mi pasado, acepto melancólicamente mis fracasos, no me duelen tanto. Y como ya no soy tan infeliz, no me apetece seguir contando historias inspiradas en mi vida fracasada. Ahora que mis días son, en promedio, bastante felices, encuentro que de ellos no podría salir literatura. La felicidad riñe con el arte. Por eso ahora busco el arte en otras vidas.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/69913b6eccb77f06bd0b5b81.jpg" alt="" width="29" height="25"/><figcaption> Jaime Bayly: "Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama". Foto: AFP. </figcaption>    <p><strong><em>-Los golpistas</em></strong><strong> sale en un momento histórico en el que Cuba y, especialmente, Venezuela atraviesan profundos cambios. ¿A qué crees que se deba que fueran dictaduras muy largas que marcaron a generaciones de cubanos y venezolanos?</strong></p>    <p>-La respuesta quizás está sugerida en la novela: Fidel Castro fue un dictador popular y carismático, y al mismo tiempo astuto y maléfico, que no dudaba en fusilar a sus amigos. La mayoría de los cubanos apoyaron a Fidel al menos dos décadas, en los sesenta y setenta. No era un dictador cualquiera, ordinario: era un gran conspirador, un genio del mal, un hombre que leía la traición en los ojos de sus amigos. Por eso sobrevivió tantas décadas en el poder, sin que pudieran derrocarlo. El caso de Chávez no es tan distinto: era un encantador de serpientes, un gran seductor y, a pesar de su formación militar, un hablantín, un comediante, un animador de televisión, un orador que amaba escucharse a sí mismo. Por eso encontraron la manera de preservar el equilibrio en la cuerda floja del poder: porque eran, al mismo tiempo, seductores y despiadados.</p>    <p><strong><em>-</em></strong><strong>La novela calza con lo que estamos viendo en el mundo con los gobernantes. </strong></p>    <p>-Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama. Y luego, en el poder, harás la revolución. Y no olvides nunca que el pueblo es una hembra y tú eres el macho, tienes que seducir al pueblo y cogerte al pueblo, follarte al pueblo. Chávez entendió bien el guion y lo ejecutó con notable eficacia. Fidel era mucho más inteligente, desde luego, pero Chávez era más simpático, más risueño. </p>    <p><strong>-¿Es la ideología la que hace que algunos vean las cosas del modo que quieren? </strong></p>    <p>-No es la ideología. Es el poder. Es el amor a ese narcótico adictivo que es el poder. Cuando un hombre enamorado de sí mismo se enamora además del poder, estamos jodidos. Pasó con Fidel y con Chávez, que por narcisismo eran ya incapaces de abandonar el poder, pero también pasa con Trump, un señor con la cabeza despoblada de ideas o de ideales, cuya única ambición es el poder para seguir embriagándose de sí mismo y para aplastar a sus enemigos. </p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/698be4f42b8bee5e0e0a26df.jpg" alt="" width="27" height="40"/><figcaption> "Los golpistas". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>-En el capítulo sobre el encuentro en La Habana, en donde se celebra el cumpleaños de Fidel Castro, tenemos a Hugo Chávez y García Márquez. El poder que seducía a García Márquez no era el poder político, sino el poder de sentirse parte de la historia.</strong></p>    <p>-De los tres, quien más poder tenía era García Márquez. Entendía sabiamente que, si entraba en política profesional y postulaba a la presidencia de su país, perdería poder, caería varios peldaños en la escalera del poder. Fidel y Chávez pedían consejo a Gabo, no al revés.</p>    <p><strong>-¿Qué sensación te genera la política peruana actual?</strong></p>    <p>-Yo elegí irme del Perú después del golpe de Fujimori y desde entonces solo he regresado brevemente, por temporadas, o los fines de semana, cuando hacía <em>El Francotirador</em>. Pero sigo con genuina curiosidad lo que pasa en el Perú y me gusta mucho ir a Lima para abrazar a mi madre y a mis lectores. Mi impresión es que los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte, siempre consiguen que te avergüences de haber votado por ellos. He resuelto que no votaré más y no apoyaré a ningún candidato porque sé que después me voy a arrepentir. </p>    <p><strong>-¿Esta es la peor etapa de historia política peruana? </strong></p>    <p>-No es la peor etapa porque, a pesar de los políticos, que son un desastre, la economía todavía va bien. Mucho peor fue la dictadura militar de Velasco y Morales. Mucho peor fue el primer gobierno de Alan.</p>    <p>-<strong>Hoy el periodismo está atravesando muchos cambios radicales. ¿Qué les dirías a los periodistas jóvenes?</strong></p>    <p>-El buen periodista debe ser valiente. No debe tener miedo a que lo despidan. Debe jugarse el empleo en cada pregunta, cada entrevista, cada investigación, cada reportaje. Un periodista que tiene miedo a quedar desempleado está cojo, lisiado. Y el buen periodista tiene que estar siempre en la oposición al poder de turno. El periodista que quiere ser presidente, o diputado, o senador, o ministro, o embajador, está jodido, se ha suicidado. El periodista debe expresarse desde la orilla contraria al poder. Y para ser un buen periodista ayuda mucho ser curioso y leer todo lo que se pueda. Si el periodista no lee, corre el riesgo de ser un chismoso, y de esos hay muchos.</p>    <p><strong>-¿Qué te gusta más de Perú?</strong></p>    <p>-Que ahora encuentro muchos lectores que me aprecian como escritor y me animan a no desmayar y seguir escribiendo hasta el final de los tiempos. Ya no me preguntan: ¿cuándo vuelves a la televisión? Ahora me preguntan: ¿cuándo sale tu próximo libro?</p>    <p><strong>…</strong></p>    <p><strong>Sobre las elecciones presidenciales antes del 13 de abril.</strong></p>    <p><strong>-En los últimos meses la imagen de presidente&nbsp;<a href="https://larepublica.pe/politica/2025/12/26/lucia-nunovero-el-presidente-jeri-sale-de-una-clase-politica-ambivalente-que-coquetea-con-grandes-intereses-criminales-y-los-favorece-hnews-1228396">José Jerí</a>&nbsp;está siendo muy cuestionada.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Me cuesta trabajo entender las cosas que hace. No está preparado para ser presidente. Comete errores muy torpes, de principiante. No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato.</p>    <p><strong>-¿Llega Jerí al final de su gobierno?</strong></p>    <p>-No tengo la menor idea. Pero quedará manchado.</p>    <p><strong>-¿Rafael López Aliaga te recuerda a Trump?</strong></p>    <p>-No me recuerda a Trump. Me recuerda al Opus Dei. Es un conservador religioso. Defiende ideas antiliberales.</p>    <p><strong>-¿A qué candidato ves con opciones?</strong></p>    <p>-El Perú es un país tan impredecible que cualquiera puede ganar, incluso los que ahora tienen uno por ciento de intención de voto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El teatro crítico de Yuyachkani ]]>
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                            <![CDATA[ 'Textos de Miguel Rubio y de/sobre el Grupo Cultural Yuyachkani en la revista Conjunto' aborda casi 50 años de producción artística y cuestionadora del mayor grupo en la historia del teatro peruano. Este 2026 cumple 55 años. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Antes de irnos para siempre". Foto: Musuk Nolte.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 20 May 2026 03:10:36 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Este año 2026, el histórico <strong>Grupo Cultural Yuyachkani</strong> cumple 55 años de actividad ininterrumpida. Como hemos anunciado en La República hace pocos días, en el marco de este aniversario, Yuyachkani viene presentando una nueva obra llamada <em>Antes de irnos para siempre</em>, la cual va, en la Casa de Yuyachkani, hasta el 21 de junio. Yuyachkani ya es una marca en nuestro imaginario cultural; es una agrupación cuya vigencia radica esencialmente en la persistencia. Su teatro no solo es estético como puesta en escena, sino que es igualmente cuestionador. Es un proyecto que suscita simpatizantes y críticos. Yuyachkani, por ejemplo, pone en bandeja aspectos de la vida nacional, los cuales irritan a algunos segmentos de la sociedad peruana, principalmente los que pertenecen a su ala más conservadora, cada vez que aborda tópicos relacionados con la discriminación, las desigualdades y la memoria que ha suscitado, y sigue suscitando, el periodo del terror que vivió el país de 1980 al 2000. Es por eso que la referencialidad de Yuyachkani está bien ganada. No ha construido su legitimidad en la atmósfera de la amabilidad.</p>   <p>Pero esa referencialidad no es solo local. También es reconocida a nivel internacional como uno de los proyectos teatrales más sólidos de América Latina. Se deduce, así, que Yuyachkani va más allá. Es un generador de discursos, es decir, un catalizador de pensamiento.</p>   <p>En este orden de cosas, habría que destacar una publicación imprescindible, útil para estudiosos del teatro, profesores, actores y público interesado en saber en qué descansan los resortes del Grupo Cultural Yuyachkani. Me refiero a <em><strong>&#039;Textos de Miguel Rubio y de/sobre el Grupo Cultural Yuyachkani en la revista Conjunto&#039;</strong></em> (ENSAD [Escuela Nacional Superior de Arte Dramático] y Casa de las Américas), de Cuba. Conjunto es, en la actualidad, la revista de teatro latinoamericano y caribeño más importante. No es una publicación reciente ni una novedad editorial; es, sobre todo, un libro que sigue despertando impresiones a más de un año de su aparición, y que hemos leído como deben leerse los libros que se van a comentar: sin apuro.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/19/6a0d111ba30357a4580c9171.jpg" alt=""Textos de Miguel Rubio y de/sobre el Grupo Cultural Yuyachkani en la revista Conjunto". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Textos de Miguel Rubio y de/sobre el Grupo Cultural Yuyachkani en la revista Conjunto&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La selección de textos (de 1976 a 2024), el prólogo y las notas estuvieron a cargo de la investigadora y catedrática cubana <strong>Vivian Martínez Tabares</strong>. Este tipo de publicaciones, que de alguna manera exhiben un carácter antológico, se leen principalmente por sus prólogos. En ese sentido, lo que destaca Martínez es el compromiso de la agrupación con la sociedad peruana (&#039;hecho en el Perú&#039;) y su capacidad para generar pensamiento y discurso crítico. De acuerdo con las señas del título, se deduce que la mayoría de los textos pertenece a Miguel Rubio, uno de los miembros fundadores de Yuyachkani. En total, hay 61 textos de 27 autores. En ellos hallamos colaboraciones de algunos integrantes del grupo, como <strong>Teresa y Rebeca Ralli, Ana Correa, Julián Vargas y Augusto Casafranca</strong>; y también de <strong>Marco Martos, Peter Elmore, Roberto Fernández Retamar y Luis Peirano</strong>, entre otros.</p>   <p>En la historia del teatro latinoamericano, 1959 es un año clave. Fue entonces cuando el teatro, en función de grupo, comenzó a tener una mayor participación social con el objetivo de crear espíritu crítico. 1959 es el año de la Revolución Cubana. El arte se politiza con el objetivo de generar un cambio social. Era, además, un contexto marcado por la Guerra Fría y la tensión ante el fin del mundo. Yuyachkani (&#039;estoy pensando&#039;/&#039;estoy recordando&#039;, en quechua) inicia sus actividades en 1967 donde tenía que ser: en las calles. Si bien los textos resaltan su dimensión social, hay algunos que parten del carácter íntimo para brindar una brutal metáfora social. Pensemos en las adaptaciones de &#039;Antígona&#039; y &#039;Rosa Cuchillo&#039;.</p>   <p>En entrevista con <strong>La República</strong> el año pasado, <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/05/25/miguel-rubio-la-epoca-de-velasco-comparada-con-la-de-ahora-es-un-paraiso-democratico-2128824">Miguel Rubio señaló que la actualidad de Yuyachkani </a>está enfocada en la pedagogía, es decir, en la formación y consolidación de nuevos valores. Esta publicación se inscribe en esa intención. La agrupación genera discurso oral y escrito. No es poco.</p>   <p>…</p>   <p><strong>Dato:</strong></p>   <p>La publicación está disponible en librerías y plataformas. Precio: S/50.</p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Leila Guerriero: “Hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo” ]]>
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                            <![CDATA[ La última publicación de la reconocida periodista y editora argentina Leila Guerriero, “La llamada”, no solo está calificada como una obra maestra, es también una clase magistral sobre el ejercicio periodístico, un testimonio de su esencia que debe renovarse para no desaparecer.&nbsp;Leila Guerriero acaba de ganar el Premio Strega Europeo 2026 por la edición italiana de "La llamada", traducida por María Nicola para la editorial SUR. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Leila Guerriero. Foto: Pablo José Rey.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 15:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Leila Guerriero: “Hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En <em>La llamada</em> (Anagrama, 2024), el último libro de Leila Guerriero, se cuenta la vida de Silvia Labayru, una joven argentina que en los años setenta fue víctima de la dictadura militar de su país. Como escenario de situaciones, es una historia de dominio público: no pocos tienen idea de lo que pudo pasar entre 1976 y 1983. En este orden de cosas, ¿qué de distinto le ofrece <em>La llamada</em> al lector informado? Pues bien, Leila Guerriero, al perfilar a Silvia Labayru, no solo ofrece las señas de una época de ideales y de resistencia, sino también expone un mural que revela las contradicciones de la condición humana. Silvia Labayru fue secuestrada y llevada a la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), en donde fue torturada, violada y usada. Cuando creyó que había quedado libre de este calvario, fue víctima de la condena social por haber, precisamente, sobrevivido. Con esta historia, Leila Guerriero ha edificado una obra maestra del periodismo narrativo, actualizando tópicos antes no tocados y firmando, una vez más, el magisterio de su tersa escritura. Leila Guerriero conversa con La República sobre este libro y la situación del periodismo hoy.</p>    <p><strong>-¿Sientes que <em>La llamada</em> es tu libro mayor?</strong></p>    <p>-Es muy difícil evaluar algo así siendo yo la que escribió el libro. No pienso en cada libro, sino en el recorrido o el dibujo que van haciendo los libros en general. Si yo pensara que es eso que vos decís, creo que sería un poco injusto con el conjunto. Pero más allá de eso, yo no puedo meterme en lo que opinan los demás. </p>    <p><strong>-¿Cómo te llegó la historia de Silvia Labayru? ¿La estabas buscando?</strong></p>    <p>-El libro no lo estaba buscando y era un momento muy raro para hacer un libro. Era plena pandemia. Yo no estaba ni siquiera cerca de empezar un libro. Cuando termino un libro, no es que me ponga a pensar de qué será el siguiente. Los libros van llegando solos. Las historias de mis libros son historias que de alguna manera fui encontrando. Pero <em>La Llamada</em> fue propiciada por Dani Yaco. Él fue la persona que me puso en contacto con Silvia. Yo creo que él tuvo un gran ojo de editor. Él es fotógrafo y también fue editor de fotografía en El Clarín por muchos. Él nos puso en contacto a Silvia. Él no tenía idea de lo que iba a salir.</p>    <p><strong>-Sobre este periodo de la historia argentina, todos tenemos una noción de lo que fue esa dictadura. Tú estás muy informada de ello. ¿Qué te asombró para que veas lo nuevo en lo ya conocido?</strong></p>    <p>-No me sorprendí con las historias de los militares, es algo que muchos conocen en Argentina. Pero sí me asombré con lo que me contaron Silvia y otras mujeres acerca del estigma que vivieron como sobrevivientes. Eso sí me resultó muy asombroso. No pensé que este dedo acusador pudiera señalar a gente que había salido de un sitio tan espantoso y mucho menos por parte de sus excompañeros de militancia. Yo no soy una persona cándida, soy periodista y los periodistas estamos informados de todo lo que pasaba dentro de la ESMA, de lo que hacían los militares o dejaban de hacer, de la situación de las abuelas de Plaza de Mayo. No puedo creer que te torturaron estando embarazada de cinco meses, qué bestialidad. Yo ya sabía que hacían esas cosas.</p>    <p><strong>-Durante la lectura, se percibe un aliento poético en no pocos pasajes.</strong></p>    <p>-En libros como <em>Opus Gelber</em> o <em>Una historia sencilla</em>, que abordaban temas como la música y el baile, hay una intención, en algunas escenas de descripciones, más líricas, más poéticas y más contundentes, pero en <em>La llamada</em> no pondría el adjetivo poético a nada, a ninguna de las páginas, salvo que a vos te parezca.</p>    <p><strong>&nbsp;-Siendo más preciso: ¿cuán importante es la poesía para tu escritura?</strong></p>    <p>-La poesía es algo que yo leo siempre, no es algo que me alimenta solo para escribir determinado texto. Siempre estoy leyendo poesía, me sirve mucho y probablemente buena parte de eso esté infiltrado en el estilo, en la voz que tengo para escribir, pero me parece que <em>La llamada</em> no tiene ninguna intención impresionista, digamos, es algo muy aséptico, muy quirúrgico. El horror no se puede contar con poesía.</p>    <p><strong>-<em>La llamada</em> salió en enero de este año. El ejemplar que tengo es de la sexta edición, de marzo. Es un éxito. ¿A qué crees que se deba su impacto?</strong></p>    <p>-Cuando uno encarna la historia grande, en mayúsculas, en la vida de una persona, siempre produce un impacto, porque ya no es la historia de miles, que igual es un horror, sino que es la historia de una persona que puedes contar con mucho detalle. Esto que era enorme, le pasó a esta mujer, a este hombre.</p>    <p><strong>-<em>La llamada</em> trae temas que no se están tocando mucho. El estigma de los sobrevivientes, como acabas de decir</strong>.</p>    <p>-Es algo que no está en la conversación pública. Además, Silvia es muy crítica de toda la actuación de las organizaciones armadas de izquierda de aquellos años.&nbsp; Y eso es algo también muy difícil de abordar porque Silvia está muy lejos de ser una persona de derechas, al contrario, se reivindica como una persona de izquierdas, pero eso no quita que no pueda ser crítica con algunas cuestiones de organización. Eso es algo que está como completamente pendiente. Por supuesto, no soy yo la que tiene que dar esa conversación ni tenerla.</p>    <p><strong>-En el caso de Silvia, ¿el estigma venía por el hecho de ser mujer?</strong></p>    <p>-En el caso de Silvia y de otras mujeres, no creo que el estigma del sobreviviente sea específicamente por el hecho de precisamente ser mujeres y de ser además sospechosas, digamos más allá de cualquier sospecha de cualquier tipo que pudiera haber de esto que equivocadamente, horrorosamente, se repitió durante mucho tiempo acerca de las relaciones que podían llegar a tener con sus captores, cuando en realidad eran violaciones. No hay ninguna relación, ningún consentimiento. Y en el caso de Silvia, en particular, es una mujer muy hermosa y como dice su amiga Lydia Vieyra, le hicieron pagar el hecho de ser hermosa, rubia y de ojos celestes. Como si esa belleza la hacía sospechosa de haber usado esa belleza para manipular de alguna manera donde la tenían secuestrada. En realidad, su hija estaba bajo vigilancia de los militares, su familia entera también. Podían hacer un gesto y aniquilar a todos. No hay ningún tipo de elección posible, más allá de que ella tenía muy claro todo el tiempo cuál era su situación adentro.</p>    <p><strong>-Entre los lectores del libro, hay muchísima gente joven que ha conectado con él.</strong></p>    <p>-A mí, por el libro, me ha escrito muchísima gente de 21, 22, 23, 30 años, y un poco como azorados, digamos, por la cantidad de grises que hay en todo esto, que siempre se muestran planos de blancos y negros.</p>    <p><strong>-<em>La llamada</em> refleja también lo vivo que está el periodismo, más aún cuando atravesamos tiempos en los que se incide en la crisis del mismo.</strong></p>    <p>-El buen periodismo se puede hacer en muchos sitios. No me gusta cuando veo las portadas de los diarios, de los serios, un titular para que los lectores hagan clic y después ves que la nota no tiene nada que ver con el titular. No me gusta escuchar la amargura de los colegas con los que estoy en contacto todo el tiempo, que trabajan en redacciones y hablan de la sobreexigencia, de la exigencia de hacer las notas a través del teléfono o del Zoom. El Zoom es una herramienta importante, pero también hay que salir y no estar sentados. Es la precarización del trabajo. No todos podemos tomarnos un año o dos para escribir un libro. Pero <a>el buen periodismo se debería hacer más allá de los libros</a>. El hecho de que el periodismo contundente, bien hecho, bien investigado, bien escrito, haya llegado de una manera más amplia, en estos últimos años, a los libros, a mí sí me parece una buena noticia. Que las editoriales estén otorgándole a la no ficción la misma entidad, digamos, que se le otorga un libro de ficción. La crónica larga, el reportaje de largo aliento, ha encontrado un lugar y se ha abierto paso y ha llegado a las casas editoriales. Eso me parece estupendo. Sería bueno, también, que ese buen periodismo, chequeado, bien investigado, bien escrito, un poco más reposado a “te entregó la nota en 10 minutos”, pudiera llegar a tener un espacio más amplio en los medios de comunicación, ya sea en impreso o ya sea en la web.</p>    <p>-<strong>La llamada es un libro con muchos pliegues humanos. No solo nos habla de una tragedia personal.</strong></p>    <p>-La condición humana jamás puede ser reducida a blancos y negros, a buenos y malos. Se trata de equilibrar las cargas para no terminar haciendo un dibujo casi paródico. La vida de Silvia Labayru no es una vida desagradable, ni tuvo una vida espantosa todo el tiempo después de aquel espanto que le pasó en aquellos años. Yo no quería contar los años en los que le pasó todo el horror de su vida, quería contar toda su vida. Entonces ahí también empiezan a aparecer otras cosas, ¿no? Es una mujer que tiene muchísimo humor negro, es una mujer que tiene inteligencia, es una mujer que lee, que escucha música, que viaja, que está de novia o en pareja con una persona a la que quiere mucho, tuvo otro hijo, se casó de nuevo, tuvo un marido con el que funcionaron las cosas bien, mal, peor, mejor, desavenencias, colegios, reuniones de padres, un gusto por el fútbol. Hay muchísimas cosas metidas en la vida de una persona, no es nada más tres años en los que casi la aniquilan.</p>    <p><strong>-¿Qué no te gusta del periodismo hoy?</strong></p>    <p>-Me parece soberbio levantar el dedito y decir no me gustan tales cosas. Yo no quisiera cargar contra el periodismo en general, porque veo que hay cosas que están bien. Lo que sí me parece complicado es estar detrás de las mediciones. Eso lo hacen los medios, no los colegas. ¿Cuántos clics tiene tu nota? Si no tiene más de tanto, la bajamos. A ver qué quiere la gente, entonces vamos a escribir más notas sobre gatos o sobre gastronomía. No era así, era al revés. Yo leía los diarios sabiendo que me iba enterar de algo que no existía, no que me refrendaran una creencia que yo ya tenía. Para eso, me miro el ombligo, no leo un diario. </p>    <p><strong>-¿Qué consejo le darías a los periodistas jóvenes?</strong></p>    <p>-No me gusta dar consejos, no bajo de las montañas con las tablas de la ley. Que lean mucho y que no pierdan el entusiasmo. Si están en este asunto, hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo. Que se dediquen a pensar por qué uno se dedica al periodismo y no a vender autos, en todo caso. Ahí van a encontrar algún tipo de respuesta.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Enrique Vila-Matas: “La metaliteratura no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un cliché crítico” ]]>
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                            <![CDATA[ La última novela del celebrado escritor español Enrique Vila-Matas, “Canon de cámara oscura”, es toda una invitación a abrazar la literatura no solo como un modo de vida, sino igualmente como un refugio en tiempos en los que vamos derechito a la deshumanización. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Enrique Vila-Matas. Foto: Web de EV-M.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 06:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo sería la creación de un canon literario personal? El escritor español <strong>Enrique Vila-Matas </strong>lleva esta inquietud a niveles de revelación en su última novela, <em>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</em>, en donde nos topamos con un escritor catalán llamado Vidal Escabia, que intenta hallar su lugar en un mundo presente que tiene a la vez mucho de la realidad futura, con androides de por medio, por ejemplo. <em><strong>&#039;</strong></em>En esta entrevista con <strong>La República</strong>, Vila-Matas nos habla de esta novela, sobre cómo lleva el reconocimiento, sobre la tradición, la autenticidad y la festividad que debe tener el espíritu crítico, tan necesarios para estos tiempos polarizados. Atentos a las palabras del maestro.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>-Tus novelas no se repiten, pero guardan lazos temáticos e incluso estructurales en común. El humor está en todas ellas. Y también en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>. ¿Cómo mantienes el humor mientras escribes?</strong></p>   <p>-No es que lo mantenga, es que es innato en mí. Pero tardé en darme cuenta de que tenía sentido del humor, y eso también es cómico.   </p>   <p><strong>-</strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> es una de tus novelas más críticas de su tiempo. -Hay en ella un factor universal: la libertad, que podría ser también autenticidad. ¿Cuán amenazada sientes a la libertad/autenticidad hoy?</strong></p>   <p>-Decía Wittgenstein que, cuando la gente no comparte el mismo humor, es como si entre ciertos individuos existiese la costumbre de que una persona arrojara un balón a otra, y se estableciera que la otra persona tenía que atraparlo y devolverlo, y que algunas, en lugar de devolverlo, se lo metieran en el bolsillo… Créeme, temo esos momentos en los que digo algo en libertad y observo que tengo ante mí la cara atroz de un fascista que se mete en su bolsillo la frase libre y feliz que acabo de decirle.</p>   <p><strong>-Vidal Escabia, el protagonista de la novela, siguiendo la voluntad de su amigo y maestro Altobelli, se propone armar un canon intempestivo (o personal) de los libros que le dejó. Aquí, aparte de una apuesta por el gusto personal del lector, hay también una crítica al canon literario oficial. ¿Cuán deteriorado ves al canon oficial?</strong></p>   <p>-Lo veo en ruinas. Te recomiendo <em>&#039;El uso de las ruinas&#039;</em>, un libro del escritor francés Jean-Yves Jouannais (el mismo de <em>&#039;Artistas sin obras&#039;</em>) que reconstruye la historia de la destrucción de ciudades desde Mesopotamia hasta la Zona Cero. Es apasionante.</p>   <p><strong>-Todos tus personajes tienen un factor que los hace vulnerables. En el caso de Escabia, su hija Ryo. Miente cuando le preguntan por ella, por ejemplo. Pero Ryo es también su fortaleza. ¿Cómo te decidiste por una hija en esta novela?</strong></p>   <p>-Incluir una hija llamada Ryo en la novela era dar una patada a cualquier idea de escribir una autoficción. Y otra patada, hacer que Vidal Escabia hubiera nacido a la edad de 24 años, pues eso provocaba que no hubiera tenido infancia, lo que a mí como autor me impidió recurrir en algún momento a recuerdos de infancia propios… Más conjurado contra la autoficción no se puede estar.</p>   <p><strong>-Vamos a dejar para la curiosidad del lector lo del nacimiento de Escabia. La tradición literaria es un tema constante en tu narrativa. Otra lectura de la novela vendría a ser un señalamiento a lo que se quiere pasar como novedoso, algo que ya se ha hecho antes. ¿Sientes que se miente mucho cuando se habla de lo nuevo en las tendencias literarias?</strong></p>   <p>-Más que en lo que se miente, el problema está en lo mucho que se ignora. Por ejemplo, se crea una lista de novelas españolas que hablen de la figura del padre, y en 50 títulos no aparece la que para mí ha sido esencial entre todas ellas: <em>&#039;Tiempo de vida&#039;</em>, de Marcos Giralt Torrente.</p>   <p><strong>-El mundillo literario está en la novela. ¿El mundillo literario es un espectáculo en sí mismo?</strong></p>   <p>-Solo es mundillo, jamás llega a ser literario.</p>   <p><strong>-¿Es Kafka el gran homenajeado en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>?</strong></p>   <p>-No lo había pensado, pero ya que lo dices me temo que es imposible que no lo sea. El otro día, estuve en un coloquio interminable sobre la Verdad, el tema era la búsqueda de lo verdadero y, como digo, se eternizó y me puse nervioso y todo el rato tenía la tentación de interrumpirles y decir: “¡Basta! Sabed que ya Kafka nos dijo que la verdad es indivisible y que por eso no puede conocerse a sí misma y que quien quiera conocerla, tendrá que reconocer que ha dado con una media mentira, o una mentira total, jamás con la verdad absoluta porque esta es indivisible y para observarla o “conocerla”, tendríamos que separarnos de ella, creando una división entre el sujeto y el objeto que rompería su esencia.</p>   <p><strong>-En </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> Escabia forja su discurso literario en base a 71 libros escogidos de lo que le dejó Altobelli. ¿Cuál te gustaría recomendar a tus lectores?</strong></p>   <p>-Entre otros, el diario de Julio Ramón Ribeyro, <em>&#039;La tentación del fracaso&#039;</em>, lleno de fragmentos que siempre me han perseguido; alguno de ellos está en mi <em>&#039;Canon&#039;</em>.</p>   <p><strong>-¿La literatura y el arte son los refugios que nos quedan? El final de la novela es premonitorio.</strong></p>   <p>-Bueno, no sé si es premonitorio, pero de que la Amenaza sigue ahí no tengo ninguna duda; camina sigilosa por las calles del barrio y lo peor: nuestro refugio artístico solo nos permite asomar la cabeza al vacío. </p>   <p><strong>-Tienes 20 novelas. Cuando escribes, ¿escribes contra algo? ¿De dónde viene tanta inventiva?</strong></p>   <p>-Desde que, en el invierno del 78, leí <em>&#039;Tristram Shandy&#039;</em>, en cada novela escribo contra una idea u otra, ideas ya establecidas, no discutidas. Y eso fue porque creí ver que Laurence Sterne parodiaba las estructuras narrativas en boga durante el siglo XVIII. Y en cierta forma, casi automáticamente -de ahí vendría la posible sensación de libertad que creo que se desprende de mi inventiva-, me puse a hacer lo mismo con los grandes dogmas de los siglos XIX y XX.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69c8d460c4d94fa42e017d1c.jpg" alt=""Canon de cámara oscura". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Canon de cámara oscura&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-¿Te gusta o desagrada que digan que eres un autor metaliterario?</strong></p>   <p>-¡Pero qué manía con la “metaliteratura”! Si es que esta no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un “cliché crítico” y lo que se etiqueta como tal es simplemente literatura (nada de “meta”) que reflexiona sobre sí misma, cosa que, deliberada o no deliberadamente, hace cualquiera que escribe una novela. </p>   <p><strong>-De tu obra se ha precisado que es muy experimental, muy dialógica con la tradición literaria, por ejemplo; pero no se ha subrayado mucho que es muy crítica de su tiempo.</strong></p>   <p>-Sí. Mi <em>&#039;Canon&#039;</em> es una crítica festiva de su tiempo y, por eso, es “intempestivo”, porque pienso que, como en su momento ya indicara Nietzsche, para ser realmente contemporáneo hay que ser ligeramente inactual. </p>   <p><strong>-¿Cómo llevas el reconocimiento? Desde hace varios años eres mencionado para el Nobel de Literatura.</strong></p>   <p>-Este octubre pasado fue especial, porque estuve en el top 5 del Nobel, lo que me sentó bien, pero no por estar en él, sino porque esa posición logra que la gente lea a escritores como yo que de otra manera no leería. De pronto, un buen número de personas están diciéndote que podrías ganar el premio Nobel, y así ya no necesitas ganarlo.</p>   <p><strong>-El ensayo es esencial en la composición de tu escritura, pero me gustaría saber si lo tenías presente cuando empezaste a escribir o descubriste su fuerza, ya como nervio permanente, a medida que ibas escribiendo y publicando.</strong></p>   <p>-Cuando empecé a escribir relatos en el cuartel militar de Melilla, ni intuí que un día me convertiría en un ensayista o, mejor dicho, en un autor de “ensayos narrativos” o como quieran llamarlos. Descubrí en Sergio Pitol, en su libro <em>&#039;Nocturno de Bujara&#039;</em>, lo sencillo que era el trasvase de géneros. Estás narrando una cena en el hotel Reid´s de Madeira y de pronto, sin que se note, la prosa es ensayística. Pitol fue un pionero en esto y, como dijera Rodrigo Fresán, “fundó la literatura del siglo XXI”.</p>   <p><strong>-Conociste a Alfredo Bryce. ¿Qué recuerdo tienes de él y qué libro suyo te gustó?</strong></p>   <p>-<em>&#039;Un mundo para Julius&#039;</em>, lo leí en el momento adecuado, ideal para sentir que yo también podría ser Julius. Viajamos Bryce y yo juntos una vez a París, una invitación del Instituto Cervantes. Apenas pude hablar en la sesión correspondiente, porque Bryce no paró de cautivar al público con tiernas y cómicas historias de “peruanos en París”. Cada vez que llegaba mi turno y me daban la palabra, no sabía qué decir que pudiera conectar de alguna forma con los peruanos en París. En uno de sus turnos anduve tan desorientado que, lo recuerdo muy bien, llegué a preguntarle al público por qué eran los problemas gramaticales tan duros e imposibles de erradicar. Y me respondí a mí mismo que si eran tan problemáticos era porque estaban conectados con las imágenes más antiguas que están acuñadas en nuestro mismo lenguaje. </p>   <p> </p>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Daniella Paredes Johnson: “Blanca Varela no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube” ]]>
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                            <![CDATA[ Este año 2026 se cumplen cien años del nacimiento de Blanca Varela. En ese marco, la periodista Daniella Paredes Johnson ha publicado “Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela” con el que nos brinda una imagen muy distinta de la que conocemos de nuestra célebre autora. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Blanca Varela. Foto: Archivo LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 05:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Daniella Paredes Johnson: “Blanca Varela no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Lo primero que <strong>Daniella Paredes Johnson</strong> conoció de <strong>Blanca Varela</strong> fueron sus poemas. Tenía 18 años. Esta aproximación la llevó a querer saber más de la vida de Blanca Varela de manera general, no tanto de la poeta de la que había información muy repetitiva. Producto de esa inquietud, publicó a finales del año pasado <em><strong>Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela</strong></em> (Editorial UPC).</p>   <p>“Con Blanca Varela no me pasaba lo que con los poetas y escritores hombres. Todo lo que hay que saber de las vidas de Arguedas, Vallejo y Vargas Llosa está en internet y en libros. Con Blanca, eso no pasaba. No sabía de su vida como me hubiera gustado. Su fallecimiento fue en el 2009; no es una autora que murió hace muchos años”, declara Daniella Paredes Johnson para La República sobre la poca información que se tenía a la mano de la vida de nuestra poeta mayor. Y agrega: “En la universidad, un día un profesor llevó el libro <em>Entrevistas a Blanca Varela </em>de Jorge Valverde Oliveros y me reencontré con Blanca. Yo nunca conversé con Blanca, pero ese libro me acercaba a su voz y, a medida que lo iba leyendo, más me fascinaba su vida. Yo pensaba que Blanca era una persona muy seria, ensimismada en su poesía y cerrada socialmente; lo que descubrí fue otra cosa y me enamoré más de la idea de Blanca Varela”.</p>   <p><em>Ponte un alma si la encuentras</em> es el primer libro de Paredes; tiene una estructura de cuatro capítulos principales y otras secciones dedicadas a la bibliografía y a la dimensión gráfica. Es un libro cauteloso en su propósito, pero su luz mayor es la frescura que signa al discurso. No es un libro académico sobre Varela. Es mucho más que eso, es el testimonio de un asombro. “A Varela le gustaba ver telenovelas brasileñas, comer Pizza Hut los domingos; era una persona a la que le gustaba hacer cosas humanas, no era un ser elevado al que le gustaba escribir poesía en una nube”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69fe887462846ceb460c09e3.jpg" alt="Daniella Paredes Johnson. Foto: Facebook." width="1250" height="735"/><figcaption>Daniella Paredes Johnson. Foto: Facebook.</figcaption>   <p>En su libro, Paredes nos entrega la visión de vida de una mujer a la que le gustaba lo sencillo de la vida, la cual nutría con la cultura (leía mucho), el arte y el cine. Además, Varela fue esposa y madre; y por muchos años se desempeñó como directora del Fondo de Cultura Económica en Perú. Estas parcelas son abordadas por Paredes, quien incluye poemas conocidos de Varela para ofrecernos datos de su vida, pero la autora lo hace desde el impresionismo honesto y no desde el código secreto.</p>   <p>“Blanca traducía su vida en poesía. Me gusta la poesía de Blanca, pero la conocí como persona gracias a quienes vivieron con ella y la trataron. Esa Blanca personal es la que me fascina. La poesía era una de las muchas que hacía; Blanca no solo era poeta”. Otra sensación que nos deja la publicación tiene que ver con una Blanca Varela que está de vuelta cuando muchos artistas/escritores hoy están de ida. En este sentido, Paredes cumple al proyectar ese vitalismo. Nos acerca a una mujer que se las sabía todas. La mayoría de los consultados destaca su humor, por ejemplo. ¿El aparente discurso cerrado de su poesía no se alimenta acaso de factores previamente liberadores?</p>   <p>“Su vida, vista en retrospectiva, tiene un arco narrativo perfecto para poder contarla. Siempre me he preguntado cómo le alcanzó la vida para hacer tantas cosas, la poesía entre ellas. Mucha gente resume la vida de Blanca solo con su poesía. Este libro nace un poco de la crónica de <strong>Fernando Ampuero</strong> sobre Borges. Ampuero se pregunta cómo a <strong>Borges</strong>, siendo Borges, le pueden gustar los ravioles. Blanca está muy endiosada y me interesaba humanizarla”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69fe8841f8fee4825209159a.jpg" alt=""Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Ponte un alma si la encuentras. Un retrato de Blanca Varela&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Al respecto, Paredes pone algunas cosas en orden. Pensemos en el poema fundamental de Varela, <strong>“Puerto Supe”</strong>, de <em><strong>Ese puerto existe</strong></em> de 1959. Este es un poema del que se ha escrito mucho y se señala en los análisis que la poeta evoca su infancia. No obstante, “se asumen cosas de Blanca como si fueran ciertas. Blanca fue a esa playa máximo cuatro veces en su vida. Solía ir con Arguedas. Imagino que con la muerte de <strong>Arguedas</strong> en 1969 el lugar se vuelve mucho más nostálgico después; pero a ella le gustaba más Paracas; incluso sus cenizas fueron esparcidas ahí. Muchos escritores suelen decir que Puerto Supe era parte de su infancia, y eso es mentira; lo asumen desde su poesía porque hacen la conexión de que, si está en un poema y es el título de un poemario, debe ser parte de Blanca; no necesariamente fue así. Mucha gente piensa que ella era una predicadora de la poesía, cuando lo cierto es que de lo que menos hablaba era de poesía. Blanca no vivía respirando poesía. Blanca necesitaba de la normalidad para escribir poesía”.</p>   <p>La poesía de Blanca Varela tiene muchísimos lectores jóvenes. <em>Ponte un alma si la encuentras</em> tiene un sano espíritu irreverente, propio de la juventud. Es un libro que le hubiese gustado leer a <strong>Blanca Varela</strong>.</p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Mito. La figura de este ser legendarios está presente en las historias de la cultura y en ese escenario no podía estar ajeno Perú. Así nos lo recuerda Luis José Cassaró en el cuentario "El lurifico". ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 04:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Vuelven los dragones al norte, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Hay que pensar que primero reventó la cáscara y que después comenzó un intenso aleteo en los cielos de <strong>Chepén</strong> y <strong>Chiclayo</strong> como avanzando hacia Piura.</p>   <p>Así es hoy y así fue el último día de 1889”.</p>   <p>Nos lo relata el escritor <strong>Luis José Cassaró</strong> en <em>El Lurifico</em>, un conjunto de leyendas que se difunden hoy por el norte del Perú.</p>   <p>-Esta leyenda tiene un origen- nos explica sobre el texto recientemente aparecido en la <strong>Feria Internacional del Libro de Trujillo</strong>.</p>   <p>Y agrega:</p>   <p>-Se trata más bien de los semiesclavos culíes chinos, quienes vinieron para reemplazar a los africanos en las tareas agrícolas cuando la esclavitud fue abolida por Ramón Castilla.</p>   <p>Como sabemos, un sistema de contrataciones con trampa hizo que miles de asiáticos subieran a barcos en su lejano país y se dirigieran al nuestro hacia mitad del siglo XIX. Se les prometía trabajos espléndidos y propiedades ni siquiera imaginadas.</p>   <p>Cuando el embaucado decía que no tenía dinero para pagar el pasaje, se le aseguraba que eso no era problema y que más bien lo pagaría en poco tiempo con su trabajo en el Perú.</p>   <p>Aquello nunca fue cierto. Los viajeros pasaron, sin mucho intermedio, de la esperanza ilimitada a una realidad que parecía una maldición. Aparte, la diferencia de idiomas les impedía hacerse entender y protestar ante el nuevo patrón. Más todavía, aquel les prohibió hablar entre ellos durante las malditas diez horas de trabajo.</p>   <p>Y, peor que todo, Juan Siete, el personaje de este relato, lleva ese nombre para sufrir mayor humillación. Su verdadero nombre es Lo Pan, pero los hacendados han decidido llamar a los chinos con el nombre de Juan y añadirle a este los números que fueran necesarios.</p>   <p>Así, en la obra de Cassaró, Lo Pan -o Juan Siete- soporta en silencio la “conversación” con Ernesto Ruiz Gonzales, el hijo del patrón, quien está allí para suceder a su padre e informarse de la realidad de la hacienda Lurifico.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/6a0540b062846ceb460c0aaf.jpg" alt="Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun." width="1250" height="735"/><figcaption>Azulejo. Fragmento de El Muro de los Nueve Dragones en la Ciudad Prohibida, en Pekín. Foto: Jakub Halun.</figcaption>   <p>-Recuerda que tú y tu mujer son míos. Me pertenecen -le advierte con severidad.</p>   <p>Sin embargo, hay cosas que los patrones no saben.</p>   <p>“Ese murmullo que trae el viento y esas voces que todos escuchan en los sueños, son el anuncio de que algo va a ocurrir el 31 de diciembre de 1889”.</p>   <p>La verdad es que Lo Pan es un sacerdote chino quien, enterado de los sufrimientos de su pueblo, ha traído al Perú los huevos de un dragón y los ha dejado calentar bajo la chimenea de la hacienda Lurifico.</p>   <p>Según calcula, uno de los huevos va a romperse esa noche y de ahí emergerá volando el ave mitológica que traerá la venganza y el honor a los desposeídos chinos contra la perversidad de los hacendados.</p>   <p>Lo curioso es que las historias de dragones se repiten en todas las culturas del mundo. En el mundo andino, la serpiente que vuela es el Amaru. Entre sus atributos también se halla el del justiciero que viene a cambiar el sistema áspero en que viven sus hijos.</p>   <p><strong>Jorge Valcárcel Sáenz</strong> me trae al recuerdo un cuento de <strong>Luis Eduardo Valcárcel</strong>, su abuelo, publicado en los años 50 del siglo pasado.</p>   <p>“El matador de la serpiente voladora” es su título y recuerda la historia del príncipe inca <strong>Mayta Cápac</strong>, quien salió del <strong>Cusco</strong> y se internó en la selva para derrotar a un amaru negro, una serpiente voladora que dominaba los valles amazónicos y llenaba de dolor y espanto a sus habitantes.</p>   <p>Con la cabeza del dragón cortada, el joven príncipe se bañará en sangre y luego se convertirá en el emperador del ahora inmenso <strong>Tawantinsuyo</strong>.</p>   <p>Como se puede recordar, esta leyenda andina se parece enormemente, con baño de sangre incluido, a la historia inglesa de San Jorge haciéndole frente al dragón mitológico que despuebla Europa.</p>   <p>Durante todo el siglo XX se repitieron esas historias en Chepén. Se las asoció incluso con el dragón africano que, en 1720 asoló Zaña y convirtió la ciudad que iba a ser la capital del virreinato, en el conjunto de ruinas coloniales que ahora vemos.</p>   <p>Mucha gente sigue hablando de la posibilidad de que el dragón regrese y hay un extraño rumor que viene desde los cerros. Por si acaso, este cronista se encomendó al recuerdo del santo sacerdote Fernando y tomó pronto su vuelo de regreso a Lima.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Mauro Lionel: “Un día sin música es un día vacío para mí” ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/05/03/mauro-lionel-un-dia-sin-musica-es-un-dia-vacio-para-mi-hnews-96594</link>
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                            <![CDATA[ El caso de Mauro Lionel es tremendamente especial. A su corta edad, está considerado como un niño genio de la música. Más de 200 composiciones propias lo respaldan. Pero Mauro es, en esencia, producto del apoyo de sus padres. Conozcamos su trayectoria. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Mauro Lionel. Foto: Marco Cotrina.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Tue, 19 May 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Una tarde de sábado en <strong>El Olivar</strong> de San Isidro. Niños jugando, parejas recién casadas listas para el disparo del fotógrafo y paseantes sin rumbo fijo. La República se dirige al encuentro de Mauro Lionel. Mauro Lionel Malca Peñaranda es un niño de 13 años. El pasado 8 de marzo, ofreció su concierto <strong>&#039;Solo clásicos&#039;</strong> en el <strong>Gran Teatro Nacional</strong>. En aquella ocasión, dirigió una orquesta compuesta por 25 personas, con la que interpretó 20 composiciones propias. Fue su octavo concierto. El imponente espacio del Gran Teatro Nacional estuvo lleno y los asistentes no dudaron en reconocer su talento.</p>   <p>El encuentro con Mauro Lionel en El Olivar no deja de ser especial. No solo se trata del ambiente donde Mauro se distrae y juega; también es el lugar donde, el 4 de mayo del 2023, ofreció su primer concierto, en el auditorio de la Biblioteca de la Municipalidad <strong>de San Isidro</strong>, que llevó el nombre de <em>&#039;Rapsodia en El Olivar&#039;</em>. Mauro Lionel tenía 10 años.</p>   <p>A su corta edad, Mauro tiene muchos reconocimientos de relieve. El año pasado, en el marco del <strong>Global Child Prodigy Award</strong> de Londres, fue elegido como uno de los 100 niños prodigio del mundo. De ese centenar, en música, Mauro era el único compositor de un grupo de 20, integrado por intérpretes y bailarines.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69f6d17adbb82433020ec1d7.jpg" alt="Mauro Lionel ovacionado. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel ovacionado. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Desde los dos años me gustaba tocar el piano. Fue un regalo que me hizo mi abuela”. Del piano al que se refiere Mauro se trata de uno que suele regalarse a los niños; es decir, era un piano de juguete. Pero, a diferencia de otros niños, que cogen el piano para dejarlo a los pocos minutos, Mauro se quedaba mucho tiempo con él. Este detalle llamó la atención de sus padres. Guillermo Malca e Ivonne Peñaranda son claves en esta historia, porque supieron advertir la conexión de Mauro con la música, con mayor razón cuando en el hogar no había una relación directa con la música clásica.</p>   <p>No es falsa modestia, es simple descripción. “A medida que iba creciendo, me daba cuenta de que tenía un gran talento. Tengo una gran conexión con todo lo que escucho gracias a mi oído, que lo puede captar todo; selecciono lo que escucho y de ahí paso a cómo siento lo que escucho”, dice el niño a quien más de un entendido ha calificado como niño genio de la música. Una de las características de los genios es la aparente facilidad con la que muestran su talento. Mauro explica en términos sencillos lo que para otros resultaría complicado. “A los cuatro años me inscriben en la academia de música Crescendo”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69f6da73862cba013b0a1934.jpg" alt="Mauro Lionel y su padre Guillermo Malca. Foto: Marco Cotrina." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel y su padre Guillermo Malca. Foto: Marco Cotrina.</figcaption>   <p>En Crescendo ocurrió un hecho importante para Mauro. En su segunda clase, su profesor se dio cuenta de que tenía oído absoluto (detectar cualquier sonido e identificar qué nota es sin ninguna referencia). Son muy contadas las personas que poseen este talento natural. Esta revelación fue tomada por Mauro por lo que era: un juego, pero un juego al que le ponía dedicación y pasión. Mauro dejó el piano de juguete por un teclado más grande. Cuando lo tocaba, y para entonces ya se sabía lo de su oído absoluto, sus padres le preguntaban por el nombre de la canción, pensando que era una que le habían enseñado en la academia. “Lo que tocaba salía de mi cabeza, de lo que sentía, no me lo habían enseñado”. Eran las primeras composiciones de Mauro. A la fecha, lleva más de 200 composiciones en las que ha fusionado una variedad de registros, entre clásicos y modernos. Mauro, hasta este momento de la conversación, observa los pájaros detenidamente. Es un ornitólogo.</p>   <p>Mauro aprendió a escribir notas musicales y también, por sí solo, a hacerlo de manera digital. A la hora de crear, se mueve como pez en el agua en ambos canales. Una de sus composiciones más celebradas, <em>&#039;Simple Song&#039;</em>, la hizo de manera análoga. Guillermo, al percatarse de que su hijo iba más allá de lo que suponía poseer un don natural, empezó a grabarlo. Había que forjar un testimonio, en este caso audiovisual, de lo que, siendo tan pequeño, era capaz de hacer. “Influye en mí mucho mi gusto por las matemáticas. Siento que la música y las matemáticas están muy conectadas. Siento la presencia de las matemáticas en “Fibonacci Sequence”, que es una de mis composiciones. También hago deporte; practico básquet para fortalecerme. En mi último concierto dirigí una sinfonía de 35 minutos. Mi cuerpo tiene que estar preparado”. Toda actividad creadora genera un desgaste físico, y Mauro lo sabe muy bien. En el referido concierto de marzo último, además, rompió tres récords personales: el de mayor tiempo de dirección orquestal de memoria de obras originales propias, el de mayor número acumulado de obras originales propias estrenadas en conciertos públicos por un menor de edad y se posicionó como el artista más joven en presentar un espectáculo propio en el Gran Teatro Nacional.</p>   <p>La actualidad de Mauro Lionel, tras lo expuesto, podría indicar que nos hallamos ante un prodigio de la música que está construyendo una obra con mucha proyección (por ejemplo, su primer álbum, <em><strong>&#039;La gesta andina&#039;</strong></em> (2025), recorre tres etapas de la historia peruana: el Tahuantinsuyo, la Colonia y la Emancipación); mas esta situación auspiciosa obedece al apoyo que recibe de sus padres.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/05/18/69f6d0ed828a22418f0e9cec.jpg" alt="Mauro Lionel dirigiendo. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Mauro Lionel dirigiendo. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>“Cuando fuimos a Londres para recoger el premio, nadie nos financió nada. Hemos tenido apoyo de entidades del Estado y del sector privado, pero no de manera permanente. Nunca ha sido fácil hacerle un camino a Mauro. Para empezar, desde muy niño le empezó a gustar la composición. En cualquier academia, lo que enseña el profesor es la ejecución de un instrumento, no composición. Enseñarle a componer a un niño es algo que casi no existe. En este sentido, la Universidad Nacional de Música le creó dos cursos luego de ver los videos de su canal de <strong><a href="https://www.youtube.com/@maurolionelmipianoyyo" target="_blank" rel="nofollow">YouTube</a></strong>. Se abre una puerta de cada 20 que tocamos. Organizar los conciertos de Mauro es muy complicado”, dice Guillermo Malca.</p>   <p>Mauro escucha todo tipo de música y tiene entre sus referentes a <strong>Chopin, Mozart</strong> y <strong>Beethoven</strong>. “De ellos, me siento muy cerca de Mozart, que tuvo una vida similar a la mía; él fue un prodigio, un genio de la música desde muy pequeño. Lo que más quiero es seguir en la música, popularizar el estilo neoclásico; quiero seguir perfeccionándome. Un día sin música es un día vacío para mí”.</p>   <p>Varias inquietudes nos deja el encuentro con Mauro. Pero una de ellas es la más recurrente: en otro contexto en que se valore la cultura, Mauro Lionel estaría recibiendo todo el apoyo posible. Toda su música está disponible en internet. Si aún no lo has escuchado, descubre al genio.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>Redes sociales de <strong>Mauro Lionel</strong>:</p>   <p><strong><a href="https://www.youtube.com/@maurolionelmipianoyyo" target="_blank" rel="nofollow">YouTube</a></strong> y <strong><a href="https://www.facebook.com/maurolionelcompone" target="_blank" rel="nofollow">Facebook</a></strong>.</p> ]]></content:encoded>
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