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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Thu, 23 Apr 2026 04:34:48 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Maifest 2026: artistas, presentaciones culturales y actividades familiares que se realizarán en Surco ]]>
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                            <![CDATA[ La programación del Maifest 2026 incluye cuentacuentos, exhibiciones de artes marciales, presentaciones de danza y música en vivo, creando un ambiente vibrante y festivo. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[El Maifest 2026 se celebra el 1 de mayo en el Club Germania, prometiendo un día lleno de cultura, gastronomía y entretenimiento familiar al aire libre. Fotos: difusión]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 04:34:48 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Maifest 2026: artistas, presentaciones culturales y actividades familiares que se realizarán en Surco ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El </span><strong><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Maifest 2026</span></strong><span style="color:rgb(0, 0, 0)"> vuelve con una amplia agenda de actividades culturales para despedir el verano entre tradición y diversión. El Club Germania abre nuevamente sus puertas para una de sus festividades más esperadas, convocando al público en general a disfrutar de una propuesta diferente, al aire libre y pensada para toda la familia.</span></p>   <p><span style="color:rgb(0, 0, 0)">La celebración se llevará a cabo el viernes 1 de mayo, a partir de las 10.00 a. m., en la cancha de fútbol del club, ubicada en Calle Tutumo 151, </span><strong><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Santiago de Surco</span></strong><span style="color:rgb(0, 0, 0)">. Será una jornada de encuentro que reunirá cultura, gastronomía y entretenimiento en un ambiente familiar que año tras año atrae a miles de visitantes.</span></p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER: </strong><a href="https://larepublica.pe/entretenimiento/2026/04/22/los-van-van-vuelven-a-lima-este-2026-lugar-fecha-y-venta-de-entradas-para-ver-al-reconocido-grupo-cubano-591976">Los Van Van vuelven a Lima este 2026: lugar, fecha y venta de entradas para ver al reconocido grupo cubano</a></p></blockquote>   <h2><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Arte y deporte en el Maifest 2026</span></h2>   <p><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Dentro de la programación cultural habrá cuentacuentos, exhibiciones de jiu jitsu, karate y baile, además de presentaciones de danzas de </span><span style="color:rgb(0, 0, 0)"><a href="https://larepublica.pe/datos-lr/respuestas/2024/04/01/pozuzo-la-unica-colonia-austroalemana-del-mundo-esta-en-peru-por-que-cada-vez-mas-personas-quieren-vivir-ahi-evat-26029">Pozuzo</a></span><span style="color:rgb(0, 0, 0)">, entre otras actividades preparadas para el público. Uno de los principales atractivos del Maifest del Club Germania es su esencia tradicional, reflejada en una destacada propuesta gastronómica, la exhibición y degustación de cerveza DÖRCHER BIER, el emblemático Maibaum o palo encebado alemán, así como música en vivo, banda, DJ y pista de baile. A ello se suma una variada selección de comidas y bebidas típicas para disfrutar durante toda la jornada.</span></p>   <p><span style="color:rgb(0, 0, 0)">El evento también contará con juegos inflables y actividades infantiles, además de presentaciones culturales que refuerzan la identidad de la celebración. De igual manera, la feria de emprendedores, con más de 25 stands, ofrecerá una vitrina para conocer productos y propuestas locales en un solo lugar.</span></p>   <blockquote class="wp-block-quote"><p><strong>PUEDES VER:</strong> <a href="https://larepublica.pe/entretenimiento/2026/04/21/karol-g-concierto-peru-2027-fecha-precios-venta-y-como-comprar-entradas-en-teleticket-para-el-viajando-por-el-mundo-tropitour-en-el-estadio-san-marcos-850857">Karol G vuelve a Perú el 2027: fecha, precios, venta y cómo comprar entradas en Teleticket para el ‘Viajando por el mundo Tropitour’</a></p></blockquote>   <h2><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Cronograma de actividades del Maifest 2026</span><br></h2>   <p><span style="color:rgb(0, 0, 0)">Este viernes 1 de mayo, el Club Germania abre sus puertas a una de sus celebraciones más esperadas que reúne cultura, gastronomía y diversión en un ambiente familiar. Conoce todas las actividades del Maifest 2026.</span></p>   <ul> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">11.00 a. m. - Maibaum y cuenta cuentos</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">12.00 p. m. - 1.00 p. m. Jiu Jitsu, karate y baile</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">1.00 p. m. - 2.00 p. m. Danza de Pozuso</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">2.00 p. m. - 3.00 p. m. Bingo</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">3.00 p. m. - School of rock</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">4.00 p. m. - Banda de rock &#039;Screaming Chicks&#039;</span></li> <li><span style="color:rgb(0, 0, 0)">6.00 p. m. - DJ.</span></li> </ul>   <p><br></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <![CDATA[ En esta entrevista exclusiva, Jaime Bayly reflexiona sobre su trayectoria literaria, su relación con Vargas Llosa y la situación política en Perú, al tiempo que destaca el poder como un narcótico adictivo. "Los golpistas", su nueva novela, se enmarca en un contexto cambiante en Venezuela y Cuba, presentando a Chávez y Fidel Castro como figuras seductoras y despiadadas del ejercicio del poder. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Jaime Bayly. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/politica">Política</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 03:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La nueva novela de <strong><a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Jaime Bayly</a></strong>, <strong><em>Los golpistas</em></strong> (Galaxia Gutenberg / Revuelta), tiene todos los elementos de la marca de su narrativa: crítica, humor e ironía. Bayly narra lo que pasó con el presidente venezolano <a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Hugo Chávez</a> del 11 al 13 de abril de 2002, cuando fue detenido, mediante golpe militar, a razón de sus actitudes dictatoriales. En ese escenario, la figura del cubano Fidel Castro resultó clave. Pero también el reconocido autor peruano relata el proceso vital y político que recorrió Chávez para llegar a la presidencia de Venezuela. Bayly hace fácil lo que parece difícil de contar y esta novela demuestra, una vez más, que es uno de los mayores escritores hispanoamericanos en actividad, y lo hace como siempre, sin aburrir al lector. En esta entrevista exclusiva con <strong>La República</strong>, Bayly habla de <em>Los golpistas</em>, pero igualmente de Vargas Llosa, de la situación política peruana y del periodismo.</p>    <p><strong>-El inmediato antecedente de <em>Los golpistas</em> fue tu novela <em>Los genios</em>. Mario Vargas Llosa no está con nosotros y sabemos que fue clave para tu trayectoria con <em>No se lo digas a nadie</em>, tu primera novela. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que guardas de él?</strong></p>    <p>-Guardo recuerdos entrañables. En 1993, yo vivía en Georgetown, Washington DC, y escribía como un demente <em>No se lo digas a nadie</em>. Mario y Patricia también vivían en Georgetown porque él estaba dando clases en la universidad. Salíamos a cenar y luego al cine. Nos veíamos los fines de semana, siempre por la noche, después de escribir. Yo me había casado y mi esposa Sandra estaba embarazada. A Mario y Patricia les encantaba cenar en un restaurante francés, <em>Au Pied de Cochon</em>, y luego íbamos a los cines de la avenida Wisconsin en un Mercedes negro que me prestaba mi cuñada Liza, que también vivía en el barrio. Ciertas tardes, cuando estaba escribiendo en mi mesa de trabajo con vistas a la calle 35, Mario y Patricia pasaban caminando en ropa deportiva. <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/14/mario-vargas-llosa-1936-2025-un-peruano-irrepetible-650972">Vargas Llosa</a> andaba con paso resuelto, como si fuera a la guerra, o como si viniera de ella. Cuando por fin terminé la novela, que era un mamotreto, se dio el trabajo de leerla. Luego nos encontramos en el hotel Palace de Madrid, donde le gustaba alojarse antes de comprar su piso en la calle Flora, y se tomó el tiempo de hacerme observaciones y sugerencias que, por supuesto, enriquecieron la novela. Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro.&nbsp; </p>    <p><strong>-¿Qué novela de Mario Vargas Llosa fue la que te marcó?</strong></p>    <p>-<em>Conversación en la Catedral</em>. Por la mala relación entre Santiago Zavala y su padre Fermín, y por la homosexualidad clandestina de don Fermín, enamorado de su chofer. </p>    <p><strong>-<em>Los genios</em> se impuso como el libro del 2023. Y la crítica lo saludó igualmente. ¿De qué alimentas tu perseverancia sabiendo que te enfrentas a muchos prejuicios cada vez que sacas una novela?</strong></p>    <p>-Soy terco, porfiado, pero eso no tiene mérito. Escribo porque no sé vivir de otra manera. Si no escribo, me enfermo, y si me enfermo, muero. Escribo entonces para sobrevivir. Desde los quince años me he ganado la vida con las palabras, escribiéndolas y hablándolas. Nunca he escrito una novela, un cuento, una columna, pensando en el dinero. Escribo por pasión, por amor al arte, por amor a la vida misma. Mi vida es más rica, completa y peligrosa cuando me atrevo a escribir las novelas que no debería escribir.</p>    <p><strong>-¿Cuál fue el reto mayor que tuviste con este proyecto?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Yo conocí a Vargas Llosa y a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/26/la-historia-editorial-de-los-genios-la-novela-de-jaime-bayly-sobre-la-enemistad-entre-mario-vargas-llosa-y-gabriel-garcia-marquez-904975">García Márquez</a>, no conocí a Chávez ni a Fidel. A Chávez lo entrevisté, pero vía satélite, no cara a cara, y nunca más lo vi. A Caracas he ido una sola vez, a La Habana nunca. A Caracas fui el año 2000 a presentar una novela y Chávez se molestó porque no le pedí una entrevista. Lo más difícil fue hacerlos hablar en la novela. Yo sabía cómo hablaban Mario y Gabo en la distancia corta, pero no de Fidel y Chávez. También fue difícil dibujar el personaje de Chávez sin poner énfasis en demonizarlo. Preferí humanizarlo, no satanizarlo. El título original de esta novela era <em>Cabrones de mala entraña</em>. Lo cambié porque no quería comenzar la historia insultando a sus personajes capitales. Que los insulte, si acaso, el lector. O que insulte al autor, si queda insatisfecho.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/685df27d3ea979f82b0ea0f1.jpg" alt="" width="36" height="20"/><figcaption> <br>Jaime Bayly: "Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro". Foto: Difusión.</figcaption>    <p><strong>-Un factor clave en toda tu obra es el humor. En <em>Los golpistas</em> hay ironía y humor. &nbsp;Es un golpe de Estado que parece un <em>sitcom</em>.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Lo que ocurre es que el golpe que he narrado en la novela, el que le dan a Chávez en 2002, es un golpe risible, humorístico. Triunfa el primer día, Chávez capturado, y fracasa al tercer día, los golpistas se arrepienten y Chávez vuelve al poder. Fue un golpe que duró apenas tres días porque los conspiradores no sabían qué hacer con el poder, ni con Chávez mismo: si fusilarlo, enviarlo a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/01/14/pedro-juan-gutierrez-un-animal-tropical-vigente-y-trilogia-sucia-de-la-habana-654706">La Habana</a> o someterlo a juicio sumario. Fue entonces un golpe esperpéntico, salpicado de humor. Los militares conjurados eran amateurs, aficionados. Y Chávez siempre me ha parecido un personaje que, por su inmensa vanidad, su verbo florido y sus dotes de seductor, rozaba a menudo el ridículo, el esperpento. </p>    <p><strong>-¿De haber tenido una infancia normal, Chávez pudo ser otra persona?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Sin duda. Chávez creció lisiado del alma porque su madre le pegaba. Nunca se recuperó de ese trauma.</p>    <p><strong>-Antes tu narrativa era autorreferencial, pero ahora ya no lo es. </strong></p>    <p>-Tal vez escribo novelas para entender por qué pasaron las cosas. Mis primeras novelas fueron muy personales, muy íntimas, porque quería entender por qué mi vida se torció de esa extraña manera. Antes de escribir <em>Los genios</em>, pasé muchos años preguntando por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez, y solo un puñado de escritores, amigos de ambos, se atrevieron a contarme, en voz baja, como si estuvieran conspirando, la verdadera historia que dio origen a la trompada, la fiebre de los celos que atacó a Vargas Llosa. Y he pasado los últimos veinte años preguntando por qué fracasó el golpe que le dieron a Chávez en 2002. He entrevistado a muchos personajes venezolanos en mi programa: políticos, escritores, periodistas, cantantes, músicos, humoristas. Y a muchos de ellos, fuera de cámaras, haciéndome el distraído, les preguntaba por qué en 2002 unos militares apresaron a Chávez, lo obligaron a renunciar, quisieron fusilarlo y, contra todo pronóstico, se pelearon entre ellos, se llenaron de culpas y temores y devolvieron a Chávez al poder. Y mis interlocutores nunca me daban una respuesta segura, bien informada. No sabían bien qué diantres había pasado, por qué Chávez salvó la vida en aquellos días y acabó derrotando a los conjurados. Poco a poco, leyendo, preguntando, siguiendo mi curiosidad, he armado el rompecabezas, hasta que me atreví a escribir la novela.</p>    <p><strong>-¿A qué factor se debe el cambio en el punto de vista de tus dos últimos libros?</strong></p>    <p>-La idea de escribir la novela sobre el puñetazo de Mario a Gabo agitaba mi imaginación hacía décadas, pero no me atrevía a fabular esa novela altamente riesgosa y en cierto modo parricida. Y la persistente inquietud de escribir sobre Chávez y sus golpes, y sobre cómo Fidel guio a Chávez al poder y le salvó la vida, también me perseguía hacía años. Pero, en otros tiempos, yo era bastante infeliz y tal vez por eso escribía libros tratando de entender por qué era tan infeliz. Quiero decir: escribía sobre mi vida porque me parecía que era un absoluto fracaso sentimental, intelectual y moral, que solo sabía ganarme enemigos, y entonces escribir era escapar de ese fracaso o atenuar la sensación de fracaso. Pero hace unos años, gracias a mi esposa y a ciertos médicos, encontré soluciones químicas a mi infelicidad. Me da miedo decirlo, pero ahora estoy en paz con mi vida, me he reconciliado con mi pasado, acepto melancólicamente mis fracasos, no me duelen tanto. Y como ya no soy tan infeliz, no me apetece seguir contando historias inspiradas en mi vida fracasada. Ahora que mis días son, en promedio, bastante felices, encuentro que de ellos no podría salir literatura. La felicidad riñe con el arte. Por eso ahora busco el arte en otras vidas.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/69913b6eccb77f06bd0b5b81.jpg" alt="" width="29" height="25"/><figcaption> Jaime Bayly: "Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama". Foto: AFP. </figcaption>    <p><strong><em>-Los golpistas</em></strong><strong> sale en un momento histórico en el que Cuba y, especialmente, Venezuela atraviesan profundos cambios. ¿A qué crees que se deba que fueran dictaduras muy largas que marcaron a generaciones de cubanos y venezolanos?</strong></p>    <p>-La respuesta quizás está sugerida en la novela: Fidel Castro fue un dictador popular y carismático, y al mismo tiempo astuto y maléfico, que no dudaba en fusilar a sus amigos. La mayoría de los cubanos apoyaron a Fidel al menos dos décadas, en los sesenta y setenta. No era un dictador cualquiera, ordinario: era un gran conspirador, un genio del mal, un hombre que leía la traición en los ojos de sus amigos. Por eso sobrevivió tantas décadas en el poder, sin que pudieran derrocarlo. El caso de Chávez no es tan distinto: era un encantador de serpientes, un gran seductor y, a pesar de su formación militar, un hablantín, un comediante, un animador de televisión, un orador que amaba escucharse a sí mismo. Por eso encontraron la manera de preservar el equilibrio en la cuerda floja del poder: porque eran, al mismo tiempo, seductores y despiadados.</p>    <p><strong><em>-</em></strong><strong>La novela calza con lo que estamos viendo en el mundo con los gobernantes. </strong></p>    <p>-Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama. Y luego, en el poder, harás la revolución. Y no olvides nunca que el pueblo es una hembra y tú eres el macho, tienes que seducir al pueblo y cogerte al pueblo, follarte al pueblo. Chávez entendió bien el guion y lo ejecutó con notable eficacia. Fidel era mucho más inteligente, desde luego, pero Chávez era más simpático, más risueño. </p>    <p><strong>-¿Es la ideología la que hace que algunos vean las cosas del modo que quieren? </strong></p>    <p>-No es la ideología. Es el poder. Es el amor a ese narcótico adictivo que es el poder. Cuando un hombre enamorado de sí mismo se enamora además del poder, estamos jodidos. Pasó con Fidel y con Chávez, que por narcisismo eran ya incapaces de abandonar el poder, pero también pasa con Trump, un señor con la cabeza despoblada de ideas o de ideales, cuya única ambición es el poder para seguir embriagándose de sí mismo y para aplastar a sus enemigos. </p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/698be4f42b8bee5e0e0a26df.jpg" alt="" width="27" height="40"/><figcaption> "Los golpistas". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>-En el capítulo sobre el encuentro en La Habana, en donde se celebra el cumpleaños de Fidel Castro, tenemos a Hugo Chávez y García Márquez. El poder que seducía a García Márquez no era el poder político, sino el poder de sentirse parte de la historia.</strong></p>    <p>-De los tres, quien más poder tenía era García Márquez. Entendía sabiamente que, si entraba en política profesional y postulaba a la presidencia de su país, perdería poder, caería varios peldaños en la escalera del poder. Fidel y Chávez pedían consejo a Gabo, no al revés.</p>    <p><strong>-¿Qué sensación te genera la política peruana actual?</strong></p>    <p>-Yo elegí irme del Perú después del golpe de Fujimori y desde entonces solo he regresado brevemente, por temporadas, o los fines de semana, cuando hacía <em>El Francotirador</em>. Pero sigo con genuina curiosidad lo que pasa en el Perú y me gusta mucho ir a Lima para abrazar a mi madre y a mis lectores. Mi impresión es que los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte, siempre consiguen que te avergüences de haber votado por ellos. He resuelto que no votaré más y no apoyaré a ningún candidato porque sé que después me voy a arrepentir. </p>    <p><strong>-¿Esta es la peor etapa de historia política peruana? </strong></p>    <p>-No es la peor etapa porque, a pesar de los políticos, que son un desastre, la economía todavía va bien. Mucho peor fue la dictadura militar de Velasco y Morales. Mucho peor fue el primer gobierno de Alan.</p>    <p>-<strong>Hoy el periodismo está atravesando muchos cambios radicales. ¿Qué les dirías a los periodistas jóvenes?</strong></p>    <p>-El buen periodista debe ser valiente. No debe tener miedo a que lo despidan. Debe jugarse el empleo en cada pregunta, cada entrevista, cada investigación, cada reportaje. Un periodista que tiene miedo a quedar desempleado está cojo, lisiado. Y el buen periodista tiene que estar siempre en la oposición al poder de turno. El periodista que quiere ser presidente, o diputado, o senador, o ministro, o embajador, está jodido, se ha suicidado. El periodista debe expresarse desde la orilla contraria al poder. Y para ser un buen periodista ayuda mucho ser curioso y leer todo lo que se pueda. Si el periodista no lee, corre el riesgo de ser un chismoso, y de esos hay muchos.</p>    <p><strong>-¿Qué te gusta más de Perú?</strong></p>    <p>-Que ahora encuentro muchos lectores que me aprecian como escritor y me animan a no desmayar y seguir escribiendo hasta el final de los tiempos. Ya no me preguntan: ¿cuándo vuelves a la televisión? Ahora me preguntan: ¿cuándo sale tu próximo libro?</p>    <p><strong>…</strong></p>    <p><strong>Sobre las elecciones presidenciales antes del 13 de abril.</strong></p>    <p><strong>-En los últimos meses la imagen de presidente&nbsp;<a href="https://larepublica.pe/politica/2025/12/26/lucia-nunovero-el-presidente-jeri-sale-de-una-clase-politica-ambivalente-que-coquetea-con-grandes-intereses-criminales-y-los-favorece-hnews-1228396">José Jerí</a>&nbsp;está siendo muy cuestionada.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Me cuesta trabajo entender las cosas que hace. No está preparado para ser presidente. Comete errores muy torpes, de principiante. No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato.</p>    <p><strong>-¿Llega Jerí al final de su gobierno?</strong></p>    <p>-No tengo la menor idea. Pero quedará manchado.</p>    <p><strong>-¿Rafael López Aliaga te recuerda a Trump?</strong></p>    <p>-No me recuerda a Trump. Me recuerda al Opus Dei. Es un conservador religioso. Defiende ideas antiliberales.</p>    <p><strong>-¿A qué candidato ves con opciones?</strong></p>    <p>-El Perú es un país tan impredecible que cualquiera puede ganar, incluso los que ahora tienen uno por ciento de intención de voto.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/04/16/existen-las-amazonas-en-peru-por-eduardo-gonzalez-viana-hnews-919040</link>
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                            <![CDATA[ Sobre el descubrimiento del río Amazonas y su nombre, existen varios testimonios de Francisco de Orellana, cuya expedición, en 1542, fue atacada por un grupo de mujeres indígenas que luchaban con ferocidad.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 02:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Existen las amazonas en Perú, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El más grande de nuestros presidentes, <strong>Ramón Castilla</strong>, cuando apenas tenía 20 años, atravesó a pie la Amazonía. Salió de Río de Janeiro el 16 de abril de 1818 y, a su paso por tierras y ríos endemoniados, halló flora y fauna desconocida; fue preso en un quilombo de esclavos libertos y oyó hablar con miedo de las llamadas “amazonas”.</p>   <p>¿Existen o existieron esas temibles guerreras en el Perú? Si esa pregunta fuera planteada en tiempo pasado, la respuesta sería categóricamente positiva.</p>   <p>En 1542, durante su exploración de las selvas sudamericanas, <strong>Francisco de Orellana </strong>(1511-1546) aparentemente tuvo contacto con ellas, y no fue precisamente amoroso. Una tribu de feroces guerreras se enfrentó a los españoles. El encuentro, por fortuna para ellos, no tuvo mayores consecuencias.</p>   <p>Como se sabe, Orellana ha sido el primer descubridor de la Amazonía, ese mundo fantástico cuya presencia parece tragarse casi todo el mapa de América del Sur.</p>   <p>Pero, ¿quiénes son las amazonas, de dónde viene el nombre del río? En las leyendas griegas, de donde proviene la conjetura de su existencia, las amazonas son mujeres indómitas que forman comunidades apartadas de los hombres.</p>   <p>¿Dónde vivían si vivían y cómo eran si eran? Eran, según las describe Heródoto, muy delgadas, de profundas ojeras y de una soledad irremisible como algunas peruanas y españolas de hoy. Al combatir, saltaban del caballo y permanecían un momento en el aire como si estuvieran bailando ballet. Habitaban una suerte de cuarteles en terrenos cercanos al mar Negro.</p>   <p>La leyenda las ubica en las estepas euroasiáticas y se asegura que cabalgaban tras de tribus nómadas dedicadas a la cacería de bisontes. Profesaban gran amor por sus perros de caza y se hacían enterrar con sus armas preferidas.</p>   <p>Aunque Heródoto las ubica en Escitia, Diodoro vio a Heracles derrotándolas en Temiscira. Filóstrato las sitúa en los montes de Tauro. Por fin, según Procopio, habitan el Cáucaso. En realidad, si es que la realidad existe para ellas, están en todas partes, y acaso también en ninguna.</p>   <p>Es normal pues que, influidos por la formación grecolatina, los conquistadores españoles del Nuevo Mundo quisieran encontrar aquí las imágenes que la historia ubica en Grecia. Esta es la razón por la cual el río más caudaloso del mundo fue bautizado con el nombre de las fantásticas guerreras.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e193bcb5211954890a5e92.jpg" alt="La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>La escultura “Amazona preparándose para la guerra” (1882) de Pierre-Eugène-Émile Hébert. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En la crónica del padre Gaspar de Carvajal, se narra la conversación entre Francisco de Orellana y un indio quien dijo que aquellas eran unas mujeres que residían en la tierra adentro siete jornadas de la costa.</p>   <p>La pregunta de Orellana es racional. ¿Cómo se explica que no estando casadas ni residiendo hombre entre ellas, pudieran reproducirse? La respuesta es simple:</p>   <p>“Las amazonas invaden otros reinos y se llevan muchos hombres presos a quienes obligan a fecundarlas. Después que se hallan preñadas, los tornan a enviar a su tierra sin hacerles otro mal”.</p>   <p>Por fin, pasado el tiempo del embarazo, si paren hijo lo matan o lo envían a la comunidad paterna. En cambio, si es hija, la crían con gran solemnidad y le enseñan el arte de la guerra.</p>   <p>Fue en el reino de los Omaguas, en la selva norte del actual Perú, donde se sitúa su existencia.</p>   <p>En mi investigación para escribir <em><strong>El largo viaje de Castilla</strong></em>, me encontré con una descripción sobre el mundo de las amazonas que textualmente dice:</p>   <p>“¿Las amazonas? De un momento a otro, el paisaje cambió. El paraíso que tenían enfrente era un paraíso ciego y sordo. No cantaban pájaros. No crecían manzanas. No había naranjas, melones, vides, plátanos, jaguares, carneros, serpientes, deseos ni ilusiones. Todo era así hasta el horizonte. La canoa que se balanceaba frente a ellos parecía guardar un secreto inquietante. Era el reino de las amazonas”.</p>   <p>Hacia fines del siglo XX, conocí a un sacerdote misionero de luenga barba llamado Pedro Vera Vílchez quien, durante sus sermones, daba cuenta de lo que sucedió en el tiempo en que fue preso de las atroces guerreras.</p>   <p>Durante sus charlas piadosas, Fray Pedro recordaba con lágrimas que una gruesa Biblia le sirvió para ocultar sus vergüenzas y, a la vez, evangelizar a esas peligrosas mujeres.</p>   <p>Esa es la última información que tenemos. Tal vez, quienes tengan otras novedades se atrevan un día a confesarlas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/opinion/2026/03/27/el-amor-en-carmen-de-bizet-por-manuel-rodriguez-cuadros-hnews-1163916</link>
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                            <![CDATA[ La trama de "Carmen" representa la tensión entre el amor como libertad y como posesión, convirtiéndola en una obra que trasciende la tragedia de la muerte al enfatizar la lucha por la autonomía personal. ]]>
                            </description>
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                            <image:title><![CDATA["Carmen". Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Manuel Rodríguez Cuadros</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 01:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El amor en “Carmen” de Bizet, por Manuel Rodríguez Cuadros ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Catherine Clément</strong>, autora de un influyente estudio sobre la ópera desde la perspectiva de los personajes femeninos (<em><strong>L’Opéra ou la défaite des femmes</strong></em>, 1988), ha tenido la sutileza intelectual de analizar la ópera al margen de la música, penetrando en los libretos para desentrañar el papel que el género clásico ha asignado a la mujer, para casi siempre estereotiparla en el libreto y exorcizarla en la música.</p>   <p>En la introducción de su obra, Clément afirma su propósito de “escuchar las palabras” y prestar atención a esa dimensión olvidada de la ópera. Su análisis revela una constante. Las mujeres en la ópera mueren, son sacrificadas o anuladas.</p>   <p>Carmen es una de las muertas, ciertamente. Pero es singular. No por ser necesariamente distinta como personaje, sino por ser diferente como ser humano: como dice <strong>Clément</strong> “por ser la más feminista, la más asesinada de las muertas: Carmen la gitana, Carmen la condenada. La que muere cuando quiere, la que dice no. Ella es la que decide sola, mientras que a su alrededor los hombres se afanan en sus pequeñas intrigas de contrabandistas y soldados. Es la más pura, la más libre”.</p>   <p>En la introducción del libro, <strong>Clément</strong> se explica: “... Yo voy a hablar de las mujeres y de sus historias en la ópera. Voy a cometer el acto sacrílego: escuchar las palabras, leer los libretos, seguir las intrigas, sus nudos gordianos, sus recovecos... he decidido prestar atención al lenguaje, a esa parte olvidada de la ópera”. En esa cirugía crítica desfilan juicios implacables sobre las muertas, como Madame Butterfly, Lulú; las prisioneras de dramas familiares o padres terribles como (Violetta o Elizabeth de Valois; las jóvenes sin destino (Olga, Tatiana, Lucía de Lammermoor; y, finalmente, aquellas heroínas que sufren “la furia de los dioses o la declinación de la luna”, Turandot, Norma o Adalgisa.<br>Carmen es una excepción. En palabras de Clément, es la más obstinada de las muertas: aquella que dice no. Esa negativa —esa afirmación radical de sí misma— es precisamente el núcleo de su singularidad.</p>   <p>Cuando se estrenó <em>Carmen</em>, el 3 de marzo de 1875, en la <strong>Opéra-Comique</strong> de París, la reacción fue sumamente crítica. Escandalizó. Y lo hizo porque musicalmente estaba <strong>tan lejos de la ópera cómica francesa como del drama romántico alemán wagneriano</strong>. Bizet revolucionó los cánones tradicionales de la ópera. La mediterranizó. De allí la sensación del fracaso inicial. Pero, he ahí también la razón del triunfo universal posterior.</p>   <p>Bizet sintió la sensación implacable del fracaso. Murió pocos meses después del estreno. El 3 de junio de 1875. Tenía 37 años. Se llevó a la tumba la falsa convicción del fracaso de Carmen. Pero la vida le alcanzó para oír la reveladora y certera predicción de Tchaikovski: “en diez años esta obra será <strong>una obra maestra</strong> en toda la acepción del término y será la más popular de las óperas”. Y el juicio entusiasmado de F. Nietzsche: “Cuando una obra así te ennoblece, uno mismo llega a convertirse en una obra maestra”.</p>   <p>El libreto es una de las claves de su modernidad y ruptura. Henri Meilhac y Ludovic Halévy no se limitaron a adaptar la novela de Prosper Mérimée. La transformaron. Desplazaron el eje desde la anécdota criminal hacia la relación amorosa entre Carmen y don José, otorgándole densidad trágica y simbólica. Una relación dominada por una tensión estructural que pone <strong>en juego</strong> dimensiones alternativas y excluyentes del amor. En la dinámica de esa contradicción, Carmen excede largamente al personaje casi costumbrista de la novela y se eleva a personificar en la <strong>ópera</strong> una idea abstracta del amor.</p>   <p>No se trata únicamente de una historia trágica, sino de la confrontación entre dos concepciones antagónicas del vínculo amoroso: el amor como libertad y el amor como posesión y opresión. Esta oposición no solo estructura la relación entre Carmen y don José, sino que permite releer la obra como una anticipación moderna de un problema central en la teoría del amor: la tensión entre autonomía y dependencia. En este sentido, Carmen no es una ópera sobre la muerte, sino sobre la imposibilidad de conciliar dos formas irreductibles de amar.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69c6323223239a476f05633f.jpg" alt=""Carmen". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Carmen&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>La concepción del amor que Carmen representa no es, ciertamente, una imagen del amor freudiano. Tiene más de la idea frommiana del amor como compensación creadora, en libertad, a la pérdida de seguridad que significa la separatividad en la evolución del ser humano. Pero, al mismo tiempo, es ajena a los componentes éticos de la visión de Fromm. Es una visión libre del amor, es cierto. Pero no de un sentimiento amoroso que deba ser regulado por los valores éticos y sociales de la responsabilidad, el respeto y el no daño al otro, como postula Fromm. Se trata de un amor en libertad, sin límites ni regulaciones, solamente comparable a la fuerza del vuelo de un pájaro y a la inexistencia de límites en su vuelo. Un vuelo, rebelde por definición, que cambia de rumbo a su propia voluntad: “el amor es un pájaro rebelde, que nadie lo puede enjaular”, canta Carmen en La Habanera.</p>   <p>El amor que encarna Carmen está más cerca de las ideas de Francesco Alberoni, de su teoría sobre el enamoramiento como una dinámica colectiva de dos. Para Alberoni el amor es el movimiento colectivo más simple, pues reúne una comunidad de solo dos personas y produce la comunidad humana más nuclear: la pareja. Este movimiento colectivo se presenta a partir del <strong>“imprinting”</strong>, que es la atracción repentina, la fascinación. Aquella que el propio <strong>Stendhal</strong> asimila a la fiebre, por emerger y diluirse sin que la voluntad intervenga. Un impacto que comunica e identifica a dos seres por encima de su individualidad.</p>   <p>En <em>Carmen</em>, el <strong>“imprinting”</strong> está simbolizado por la escena en el primer acto en que Carmen saca la flor de sus labios y la arroja al pecho de don José. Y luego se pasa a la fase del enamoramiento, a la cristalización del amor, según <strong>Stendhal.</strong> El aria de ‘La Fleur que toi <strong>m’avais jetée</strong>’, en la escena quinta del primer acto, confirma que la fuerza irresistible del amor está presente.</p>   <p>Pero el amor es una manera de nacer continua, en la medida que constituye una ruptura de la soledad y una ilusión que actúa cotidianamente en el imaginario de los amantes. Es nacimiento y renacimiento. Lo que para Fromm es la variación del sujeto amoroso, es el continuo renacer de Alberoni. Don José recrea su experiencia amorosa de Micaela hacia Carmen, la gitana, cuando agota su amor por García lo hace renacer en don José, y de este hacia Escamillo. En Carmen no son traiciones. No engaña. Prefiere la muerte a la mentira y a la claudicación respecto de sus propios sentimientos. Don José, a quien Carmen ha dejado de querer, le exige fidelidad sin amor. Carmen se niega.</p>   <p>Encarna el amor como libertad: ama sin someterse, sin renunciar a sí misma, sin aceptar vínculos de dominación. Su amor es elección permanente, no obligación. Don José, por el contrario, representa el amor como posesión. Su vínculo con Carmen evoluciona desde el enamoramiento hacia la dependencia, y de esta hacia la obsesión. No puede aceptar la autonomía de Carmen porque su amor exige exclusividad y control.</p>   <p>Al final, don José, al no poder poseerla, la asesina. Y Carmen no se resiste ni se defiende. Prefiere la libertad a la muerte. Es coherente con <strong>su</strong> lógica interna: no mentir sobre el amor, no fingir lo que no siente, no permanecer donde no ama. Su negativa final no es un gesto impulsivo, sino la culminación de su identidad. Por eso, <em>Carmen</em>, la ópera, no es una tragedia de la muerte, sino una tragedia de la libertad.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Adan Kovacsics: “Hay todo un elemento irracional en la traducción que una herramienta tan racional como la IA no es capaz de resolver” ]]>
                            </title>
                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/04/19/adan-kovacsics-hay-todo-un-elemento-irracional-en-la-traduccion-que-una-herramienta-tan-racional-como-la-ia-no-es-capaz-de-resolver-hnews-647672</link>
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                            <![CDATA[ El último libro de Adan Kovacsics, “Acaece, sin embargo, lo verdadero”, es una invitación a abrazar la literatura como modo de ver la vida. Pero Kovacsics nos habla también de su pasión por la traducción. No es para menos, ha traducido a muchos referentes, entre ellos varios premios Nobel de Literatura. Kovacsics sabe. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Adan Kovacsics. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 00:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Adan Kovacsics: “Hay todo un elemento irracional en la traducción que una herramienta tan racional como la IA no es capaz de resolver” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El recordado escritor español <strong>Javier Marías</strong> solía decir que una de las maneras en las que un escritor podía mejorar su estilo de escritura era traduciendo a los grandes escritores. La esencia de esta impresión es compartida por el escritor y traductor nacido en Chile, de ascendencia húngara y nacionalizado español Adan <strong>Kovacsics. Kovacsics</strong>, en su último libro, llamado <em>Acaece, sin embargo, lo verdadero</em> (Acantilado/título que se inspira en los versos del famoso poema del escritor alemán <strong>Friedrich Hölderlin</strong>, “Mnemósine”) repasa su vida y su relación con la lectura. El testimonio de vida de Kovacsics es muy importante; de alguna u otra manera, lo hemos leído indirectamente, ya que es uno de los principales traductores al castellano de los mejores escritores contemporáneos. A saber, pensemos en el último premio Nobel de Literatura, el húngaro <strong><span style="color:windowtext">László Krasznahorkai</span></strong>.</p>   <p>“La traducción ha sido esencial. Yo hice el bachillerato en Viena, hice la carrera universitaria en Viena, todo en alemán. Si yo me hubiera quedado en Austria, habría sido un escritor alemán. Lo que hizo que me apodere nuevamente del castellano fue la traducción. Mi castellano estaba languideciente. Hablaba castellano, por supuesto, pero solo con amigos y con mi hermana. Ese fue un primer camino hacia la escritura”, declara Adan Kovacsics para <strong>La República</strong>.</p>   <p>En 1967, los padres de Kovacsics decidieron regresar a Europa, más que nada por cuestiones de vida, no por razones políticas. Kovacsics tenía 14 años y su lengua era el castellano. Primero fueron a Hungría y luego se establecieron en Austria. Estos datos son claves para entender su trabajo. Kovacsics no solo es uno de los mejores traductores literarios del mundo, sino que también hay que subrayar que esa labor la ha llevado a cabo con autores de altísima exigencia literaria.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e48bcd62826f9dc10056c9.jpg" alt=""Acaece, sin embargo, lo verdadero" (Acantilado). Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Acaece, sin embargo, lo verdadero&quot; (Acantilado). Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>“Mi relación con la literatura es eterna. Mi padre era un gran lector; nuestra biblioteca en Chile era inmensa. En Austria también. La lectura siempre ha sido parte de mi vida. Leía a Thomas Mann a los 15 años. También a autores húngaros, chilenos y españoles. Yo crecí con varias lenguas; la traducción estaba en mi mente permanentemente. Durante mucho tiempo escribía y no tenía la idea del libro, es decir, escribía porque me nacía, no pensaba en publicar. Quien me dio el empujón para publicar fue el editor español Jaume Vallcorba de Acantilado”, precisa Kovacsics. Al respecto, hay que subrayar que, en el imaginario literario en castellano, la editorial Acantilado, junto a otro puñado de editoriales, ha sido determinante en la formación de lectores exigentes (así suene a pose lo dicho).</p>   <p>En los años 80, Kovacsics empieza a traducir y no niega a su maestro, más bien le rinde homenaje: “Mi maestro fue un peruano, fue Juan del Solar. No me canso de decirlo. Cuando lo conocí, él vivía en Sitges. Cuando llegué a España, fui a buscarlo. Uno de los primeros libros que traduje era de Lou Andreas-Salomé. Mi esposa, la poeta Cristina Grisolía, Juan y yo éramos muy unidos. Juan revisaba mis primeras traducciones. Entre lo que había hecho y lo que salía publicado al final había un trecho largo. Yo traduzco como él me enseñó”.</p>   <p>Así como existen pocos autores capaces de decir que han cumplido (nos referimos a logros reconocidos por la crítica y los lectores) con la literatura, esta misma idea del mismo modo se podría proyectar en los traductores. Como indicamos líneas arriba, Kovacsics tiene en su haber varios gigantes. Al premio Nobel de Literatura 2025 sumemos el del año 2002, el también húngaro <span style="color:windowtext">Imre Kertész</span>. Al respecto, Kovacsics dice: “Hay un largo camino recorrido y yo sí siento que he cumplido con algún cometido, del cual al principio no era consciente, y eso es lo que hace más bello todo. Siento que mi misión fue traer al ámbito de la lengua española el mundo literario, cultural e intelectual, y la sensibilidad también, de Centroeuropa. He traducido a autores conocidos como <strong>Kafka</strong> y también a desconocidos. Yo sigo traduciendo, pero ya no como antes; estoy traduciendo a los autores que ya he traducido. A <span style="color:windowtext">László Krasznahorkai</span> lo conozco desde hace muchos años; el primer libro que traduje de él fue <em>Melancolía de la resistencia</em>. Me alegré cuando ganó el Premio Nobel de Literatura”.</p>   <p>Traductores como Kovacsics, que se enfrentan a portentos en donde se reúnen muchas referencias culturales, tienen que estar en un contacto permanente con la lectura. Así suena duro; cualquiera no puede traducir a los autores que ha traducido. “De ninguna manera. Hay que tener un abanico cultural muy amplio. Cuando un autor siente que está ante un buen traductor, que no solo sabe o domina el idioma, lo tranquiliza porque sabe que el traductor va a poner en otra lengua lo que ha querido decir”.</p>   <p>Kovacsics es de los pocos que nos pueden decir hacia dónde va la traducción en tiempos de IA y Google Translator. ¿Basta poner a <span style="color:windowtext">László Krasznahorkai</span>, <strong><span style="color:windowtext">Imre Kertész</span></strong><strong> </strong>y <strong>Stefan Zweig</strong> en Google Translator, por ejemplo? “Hace poco di una charla en Granada, que se llamó “La traducción es un deseo”. Hay un deseo esencial de apropiarte de un texto literario a través de la traducción. Puede ser un poema de Leopardi, que lo trasladas del italiano a tu lengua. Ese es un deseo que no lo hace la IA. Es decir, traducir es hacer. Tú rehaces un texto, tú rehaces una novela, tú rehaces un poema a través de la traducción. Hay un deseo de leer, de apropiarte de un texto a través de la lectura, y hay un deseo de apropiarte de un texto a través de la traducción. Eso sigue vivo. Pensemos en la <em>Divina Comedia</em>. Supongamos que la IA traduce la <em>Divina Comedia</em>, que la pone en rima. ¿Qué saldrá de eso? No será lo mismo que la traducción de <strong>Ángel Crespo</strong> o la que hizo <strong>José María Micó</strong>, que no mantuvo la rima, pero sí el hexámetro, y salió una traducción maravillosa. Esto no lo hace la IA. Hay todo un elemento irracional en la traducción que una herramienta tan racional como la IA no es capaz de resolver”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e48c422507cf42020a7826.jpg" alt="László Krasznahorkai. Foto: AFP." title="László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura 2025. Foto: AFP." width="1250" height="735"/><figcaption>László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura 2025. Foto: AFP.</figcaption>   <p><em>Acaece, sin embargo, lo verdadero</em>, es un libro libre en discurso. En él, nuestro autor combina ensayo con narrativa. En estas páginas están presentes muchos autores, en especial centroeuropeos; también hay factores históricos que han ligado a Kovacsics con Europa central. Pero la publicación es, en su base, una celebración de la amistad con<strong> </strong><strong><span style="color:windowtext">Imre Kertész</span></strong>. A ello, consignemos el respiro que la recorre y este no es otro que el de la poesía. “La poesía es la fuente de la literatura. Hay narradores natos que tienen prosa poética. Un narrador es distinto cuando tiene en su escritura la presencia de la poesía. <strong>La poesía</strong> te saca del lugar común, de lo trillado. La poesía está presente también en mi traducción. La palabra inicial siempre es poética”.</p>   <p>Esta lectura nos deja una certeza. Una gran certeza, en verdad. La literatura es un refugio para estos tiempos convulsos y rápidos.</p>   <p>Al respecto, Kovacsics dice:</p>   <p>“La literatura es un refugio, pero no para huir, sino para que acaezca lo verdadero. La verdad de la vida se manifiesta en la literatura. Lo que va a quedar, como dice Hölderlin mismo, lo fundan los poetas. Lo que quedará, por ejemplo, de la experiencia del Holocausto, será la literatura. Lo que quedará estará en la literatura, no en otras partes, no estará en las ondas que vemos ahora”.</p>   <p>Entonces, de acuerdo con lo dicho, la literatura nos ayuda a no contaminarnos de lo que pasa hoy en el mundo. “Exactamente como lo dices”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Enrique Vila-Matas: “La metaliteratura no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un cliché crítico” ]]>
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                            <![CDATA[ La última novela del celebrado escritor español Enrique Vila-Matas, “Canon de cámara oscura”, es toda una invitación a abrazar la literatura no solo como un modo de vida, sino igualmente como un refugio en tiempos en los que vamos derechito a la deshumanización. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Enrique Vila-Matas. Foto: Web de EV-M.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 23:26:47 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Enrique Vila-Matas: “La metaliteratura no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un cliché crítico” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo sería la creación de un canon literario personal? El escritor español <strong>Enrique Vila-Matas </strong>lleva esta inquietud a niveles de revelación en su última novela, <em>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</em>, en donde nos topamos con un escritor catalán llamado Vidal Escabia, que intenta hallar su lugar en un mundo presente que tiene a la vez mucho de la realidad futura, con androides de por medio, por ejemplo. <em><strong>&#039;</strong></em>En esta entrevista con <strong>La República</strong>, Vila-Matas nos habla de esta novela, sobre cómo lleva el reconocimiento, sobre la tradición, la autenticidad y la festividad que debe tener el espíritu crítico, tan necesarios para estos tiempos polarizados. Atentos a las palabras del maestro.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>-Tus novelas no se repiten, pero guardan lazos temáticos e incluso estructurales en común. El humor está en todas ellas. Y también en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>. ¿Cómo mantienes el humor mientras escribes?</strong></p>   <p>-No es que lo mantenga, es que es innato en mí. Pero tardé en darme cuenta de que tenía sentido del humor, y eso también es cómico.   </p>   <p><strong>-</strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> es una de tus novelas más críticas de su tiempo. -Hay en ella un factor universal: la libertad, que podría ser también autenticidad. ¿Cuán amenazada sientes a la libertad/autenticidad hoy?</strong></p>   <p>-Decía Wittgenstein que, cuando la gente no comparte el mismo humor, es como si entre ciertos individuos existiese la costumbre de que una persona arrojara un balón a otra, y se estableciera que la otra persona tenía que atraparlo y devolverlo, y que algunas, en lugar de devolverlo, se lo metieran en el bolsillo… Créeme, temo esos momentos en los que digo algo en libertad y observo que tengo ante mí la cara atroz de un fascista que se mete en su bolsillo la frase libre y feliz que acabo de decirle.</p>   <p><strong>-Vidal Escabia, el protagonista de la novela, siguiendo la voluntad de su amigo y maestro Altobelli, se propone armar un canon intempestivo (o personal) de los libros que le dejó. Aquí, aparte de una apuesta por el gusto personal del lector, hay también una crítica al canon literario oficial. ¿Cuán deteriorado ves al canon oficial?</strong></p>   <p>-Lo veo en ruinas. Te recomiendo <em>&#039;El uso de las ruinas&#039;</em>, un libro del escritor francés Jean-Yves Jouannais (el mismo de <em>&#039;Artistas sin obras&#039;</em>) que reconstruye la historia de la destrucción de ciudades desde Mesopotamia hasta la Zona Cero. Es apasionante.</p>   <p><strong>-Todos tus personajes tienen un factor que los hace vulnerables. En el caso de Escabia, su hija Ryo. Miente cuando le preguntan por ella, por ejemplo. Pero Ryo es también su fortaleza. ¿Cómo te decidiste por una hija en esta novela?</strong></p>   <p>-Incluir una hija llamada Ryo en la novela era dar una patada a cualquier idea de escribir una autoficción. Y otra patada, hacer que Vidal Escabia hubiera nacido a la edad de 24 años, pues eso provocaba que no hubiera tenido infancia, lo que a mí como autor me impidió recurrir en algún momento a recuerdos de infancia propios… Más conjurado contra la autoficción no se puede estar.</p>   <p><strong>-Vamos a dejar para la curiosidad del lector lo del nacimiento de Escabia. La tradición literaria es un tema constante en tu narrativa. Otra lectura de la novela vendría a ser un señalamiento a lo que se quiere pasar como novedoso, algo que ya se ha hecho antes. ¿Sientes que se miente mucho cuando se habla de lo nuevo en las tendencias literarias?</strong></p>   <p>-Más que en lo que se miente, el problema está en lo mucho que se ignora. Por ejemplo, se crea una lista de novelas españolas que hablen de la figura del padre, y en 50 títulos no aparece la que para mí ha sido esencial entre todas ellas: <em>&#039;Tiempo de vida&#039;</em>, de Marcos Giralt Torrente.</p>   <p><strong>-El mundillo literario está en la novela. ¿El mundillo literario es un espectáculo en sí mismo?</strong></p>   <p>-Solo es mundillo, jamás llega a ser literario.</p>   <p><strong>-¿Es Kafka el gran homenajeado en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>?</strong></p>   <p>-No lo había pensado, pero ya que lo dices me temo que es imposible que no lo sea. El otro día, estuve en un coloquio interminable sobre la Verdad, el tema era la búsqueda de lo verdadero y, como digo, se eternizó y me puse nervioso y todo el rato tenía la tentación de interrumpirles y decir: “¡Basta! Sabed que ya Kafka nos dijo que la verdad es indivisible y que por eso no puede conocerse a sí misma y que quien quiera conocerla, tendrá que reconocer que ha dado con una media mentira, o una mentira total, jamás con la verdad absoluta porque esta es indivisible y para observarla o “conocerla”, tendríamos que separarnos de ella, creando una división entre el sujeto y el objeto que rompería su esencia.</p>   <p><strong>-En </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> Escabia forja su discurso literario en base a 71 libros escogidos de lo que le dejó Altobelli. ¿Cuál te gustaría recomendar a tus lectores?</strong></p>   <p>-Entre otros, el diario de Julio Ramón Ribeyro, <em>&#039;La tentación del fracaso&#039;</em>, lleno de fragmentos que siempre me han perseguido; alguno de ellos está en mi <em>&#039;Canon&#039;</em>.</p>   <p><strong>-¿La literatura y el arte son los refugios que nos quedan? El final de la novela es premonitorio.</strong></p>   <p>-Bueno, no sé si es premonitorio, pero de que la Amenaza sigue ahí no tengo ninguna duda; camina sigilosa por las calles del barrio y lo peor: nuestro refugio artístico solo nos permite asomar la cabeza al vacío. </p>   <p><strong>-Tienes 20 novelas. Cuando escribes, ¿escribes contra algo? ¿De dónde viene tanta inventiva?</strong></p>   <p>-Desde que, en el invierno del 78, leí <em>&#039;Tristram Shandy&#039;</em>, en cada novela escribo contra una idea u otra, ideas ya establecidas, no discutidas. Y eso fue porque creí ver que Laurence Sterne parodiaba las estructuras narrativas en boga durante el siglo XVIII. Y en cierta forma, casi automáticamente -de ahí vendría la posible sensación de libertad que creo que se desprende de mi inventiva-, me puse a hacer lo mismo con los grandes dogmas de los siglos XIX y XX.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69c8d460c4d94fa42e017d1c.jpg" alt=""Canon de cámara oscura". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Canon de cámara oscura&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-¿Te gusta o desagrada que digan que eres un autor metaliterario?</strong></p>   <p>-¡Pero qué manía con la “metaliteratura”! Si es que esta no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un “cliché crítico” y lo que se etiqueta como tal es simplemente literatura (nada de “meta”) que reflexiona sobre sí misma, cosa que, deliberada o no deliberadamente, hace cualquiera que escribe una novela. </p>   <p><strong>-De tu obra se ha precisado que es muy experimental, muy dialógica con la tradición literaria, por ejemplo; pero no se ha subrayado mucho que es muy crítica de su tiempo.</strong></p>   <p>-Sí. Mi <em>&#039;Canon&#039;</em> es una crítica festiva de su tiempo y, por eso, es “intempestivo”, porque pienso que, como en su momento ya indicara Nietzsche, para ser realmente contemporáneo hay que ser ligeramente inactual. </p>   <p><strong>-¿Cómo llevas el reconocimiento? Desde hace varios años eres mencionado para el Nobel de Literatura.</strong></p>   <p>-Este octubre pasado fue especial, porque estuve en el top 5 del Nobel, lo que me sentó bien, pero no por estar en él, sino porque esa posición logra que la gente lea a escritores como yo que de otra manera no leería. De pronto, un buen número de personas están diciéndote que podrías ganar el premio Nobel, y así ya no necesitas ganarlo.</p>   <p><strong>-El ensayo es esencial en la composición de tu escritura, pero me gustaría saber si lo tenías presente cuando empezaste a escribir o descubriste su fuerza, ya como nervio permanente, a medida que ibas escribiendo y publicando.</strong></p>   <p>-Cuando empecé a escribir relatos en el cuartel militar de Melilla, ni intuí que un día me convertiría en un ensayista o, mejor dicho, en un autor de “ensayos narrativos” o como quieran llamarlos. Descubrí en Sergio Pitol, en su libro <em>&#039;Nocturno de Bujara&#039;</em>, lo sencillo que era el trasvase de géneros. Estás narrando una cena en el hotel Reid´s de Madeira y de pronto, sin que se note, la prosa es ensayística. Pitol fue un pionero en esto y, como dijera Rodrigo Fresán, “fundó la literatura del siglo XXI”.</p>   <p><strong>-Conociste a Alfredo Bryce. ¿Qué recuerdo tienes de él y qué libro suyo te gustó?</strong></p>   <p>-<em>&#039;Un mundo para Julius&#039;</em>, lo leí en el momento adecuado, ideal para sentir que yo también podría ser Julius. Viajamos Bryce y yo juntos una vez a París, una invitación del Instituto Cervantes. Apenas pude hablar en la sesión correspondiente, porque Bryce no paró de cautivar al público con tiernas y cómicas historias de “peruanos en París”. Cada vez que llegaba mi turno y me daban la palabra, no sabía qué decir que pudiera conectar de alguna forma con los peruanos en París. En uno de sus turnos anduve tan desorientado que, lo recuerdo muy bien, llegué a preguntarle al público por qué eran los problemas gramaticales tan duros e imposibles de erradicar. Y me respondí a mí mismo que si eran tan problemáticos era porque estaban conectados con las imágenes más antiguas que están acuñadas en nuestro mismo lenguaje. </p>   <p> </p>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Sonia Cunliffe: “El desastre nuclear de Chernóbil fue hace cuarenta años y el mundo está discutiendo ahora sobre una amenaza nuclear” ]]>
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                            <![CDATA[ Cunliffe, interesada en la infancia, destaca la importancia de la solidaridad en contextos difíciles, buscando sensibilizar sobre la tragedia y sus consecuencias a 40 años de la explosión. Su muestra "Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba" se exhibirá del 24 de abril al 28 de junio en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia. Y el 29 de mayo inaugurará la exposición "País de Jauja" en Galería Pancho Fierro del centro de Lima. Esta muestra es un homenaje a Teodoro Bullón y Edgardo Rivera Martínez. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 22:08:13 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Sonia Cunliffe: “El desastre nuclear de Chernóbil fue hace cuarenta años y el mundo está discutiendo ahora sobre una amenaza nuclear” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>“Esta es una invitación de la Universidad de Valencia a través de la curadora Maribel Acosta Damas. Este 2026 se conmemoran los 40 años de la explosión del desastre nuclear de Chernóbil. Y justo coincide con este momento tan crucial para Ucrania y cuando más se está discutiendo en el mundo si se debe o no tener plantas nucleares. Muchos países quieren volver a tener plantas nucleares y hay muchos países que ya las tienen, pero también hay otros países que quieren que no existan plantas nucleares”, declara para La República la artista visual y escritora <strong>Sonia Cunliffe</strong> sobre su muestra <em><strong>Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba</strong></em>, la cual se exhibirá del 24 de abril al 28 de junio en el Colegio Mayor Rector Peset. La tragedia de Chernóbil ocurrió el 26 de abril de 1986.</p>   <p>El tema de la infancia no es nada ajeno en la vida y obra de Sonia Cunliffe. “Mi primera formación es la de profesora de educación inicial. La infancia siempre ha sido un punto de interés en mi vida. En el 2011, viajé por primera vez a Cuba; antes de ello, una amiga me había contado que los niños de Chernóbil estaban allá. En principio, me pareció irreal; no sabía cómo estarían los niños de Ucrania y Bielorrusia en La Habana. Ya habían pasado muchos años del desastre, que fue en 1986. Fui al balneario de Tarará y, efectivamente, vi a los niños que caminaban, tenían problemas en la piel, no tenían pelo, se notaba que estaban en tratamientos médicos. Me impactó porque eran niños que seguían naciendo con dificultades de salud a través de generaciones. La radiación nuclear entra a las células y eso se transmite genéticamente. Curiosamente, el 2011 fue el último año que llegaron los niños. Fue, además, el último año del programa”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69d281622db446e79001952a.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>En el 2015, Sonia Cunliffe y la curadora <strong>Maribel Acosta Damas</strong> comenzaron a trabajar en el proyecto de los niños de Chernóbil. “Fuimos a buscar los archivos que daban cuenta de los niños en periódicos, como el Gramma; fuimos a la televisión y la radio. Esa es la razón por la que en la exposición hay también videos y material sonoro. Ese año 2015 viajé muchas veces a Cuba y, coincidentemente, ese año gana el Nobel de Literatura <strong>Svetlana Aleksiévich</strong>. Uno de sus libros más conocidos es <em>Voces de Chernóbil</em>, el cual me gustó mucho. Y en el 2016 hago la muestra sobre los niños de Chernóbil en una iglesia sin culto del centro de Lima. Es decir, estamos hablando de una iglesia católica a la que llevamos el proyecto solidario de un país comunista. A lo que quiero llegar: no importa qué pensamiento tengan las personas cuando hay solidaridad. Lo importante es darse la mano. La esencia del ser humano es lo más relevante, es lo que más se debe trabajar. Cuando uno ve los archivos fotográficos, se nota que, en cada fotografía, en el anverso y reverso, hay como pequeñas historias escritas a mano. Eso te muestra el cariño que le tenían al proyecto las personas que estuvieron involucradas. Esa muestra de cariño y compromiso era lo que quería que se viera en la primera exposición sobre los niños de Chernóbil. Muchos de los que ayudaron a los niños dieron parte de su vida en una etapa muy difícil para Cuba, como lo fue el Periodo Especial”, precisa Sonia Cunliffe.</p>   <p><strong>Actitud ante la vida</strong></p>   <p>“Para mí el arte tiene que ser conmocionador. El artista contemporáneo también es un artista que está dentro de su época y debe llevar al espectador a una reflexión sobre lo que está sucediendo en el mundo de hoy. Estamos viviendo una era dramática en la que todo está convulsionado. Eso no quiere decir que no apruebe o considere importante que haya otro tipo de arte; pero para mí, lo relevante ahora es ese elemento conmocionador que debe proyectar el arte”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69d281889e47f60d3f02d845.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>No es la primera vez que <em>Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba</em> sale de Perú.</p>   <p>“El día que presentamos la muestra en Art Basel Miami Beach, fallece <strong>Fidel Castro</strong>. Muchísima gente visitó la muestra. Luego se expuso en Cuba; la muestra ha estado también en la Bienal de Paraguay, en la Bienal de Italia, en la Bienal de Eslovenia. Esta muestra ha tenido un recorrido enorme. La gente se identifica con ella, genera empatía. La explosión de Chernóbil, más que gente muerta, dejó muchos enfermos en los años subsiguientes. Una de las enfermedades más comunes fue el cáncer de tiroides. Lo que salió de ese reactor nuclear fue 40 veces mayor que una bomba nuclear. Esto pasó en 1986 y 40 años después, en 2026, el mundo está discutiendo sobre una amenaza nuclear. Yo lo que espero con esta exposición es sensibilizar a las personas, que se hable de estos temas. Cuba no tenía medios económicos para ayudar a los niños de Chernóbil y lo hizo en plena crisis. Aquí no importa cuál es tu credo o tu preferencia política cuando se trata de ayudar. En lo personal, este tema sí me toca mucho porque tengo una preocupación permanente por la infancia”.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69d281b6df3b73cdf10b20ba.jpg" alt=""Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba". Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Documentos extraviados: los niños de Chernóbil en Cuba&quot;. Foto: Difusión.</figcaption>   <p> </p>   <p><strong>Obra en marcha</strong></p>   <p>“Yo tengo un compromiso conmigo misma, con mi propia humanidad, y eso es lo que pesa. Mi interés está en lo que me conmueve y no en las modas. Cuando hice mi primera muestra en el 2010, <em>Un hombre y una mujer</em>, Lima era una ciudad mucho más conservadora de lo que es ahora. Es una muestra que ha trascendido mucho porque se habla del amor entre dos personas mayores. No sigo una estructura de lo que la gente quiere ver, sino que sigo lo que yo quiero contar. Yo hago el trabajo que me nace. Y, claro, he visto el prejuicio que había hacia mí por ser rubia. La gente se burlaba, hasta me insultaba. Pero esas críticas han ido desapareciendo porque se impone la obra. Soy una persona que siempre está trabajando y no solo en proyectos artísticos y literarios, sino también en proyectos sociales. Yo he trabajado en muchos proyectos educativos, pero cuando empecé a hacer arte vi que se metían con mi físico. Los prejuicios se combaten con trabajo”.</p>   <p>Y hablando de trabajo, inmediatamente después de la muestra de los niños de Chernóbil en Valencia, Sonia Cunliffe inaugurará el 29 de mayo la muestra <em><strong>País de Jauja</strong></em> en la galería Pancho Fierro del centro de Lima. “Yo estaba trabajando en las fotografías de Teodoro Bullón. Recordemos que este año se cumplen los 200 años de la fotografía. Mientras investigaba, vino a mí la obra de Edgardo Rivera Martínez y decidí titular la exposición con el nombre de su novela más emblemática. Toda la exposición será un homenaje a <strong>Teodoro Bullón</strong> y <strong>Edgardo Rivera Martínez</strong>, un homenaje a Jauja”.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ El crítico literario James Wood, que sabe ]]>
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                            <![CDATA[ Este jueves 23 de abril se celebra el Día del Libro en el mundo entero. Al respecto, recomendamos un libro, “Lo más parecido a la vida”, del reconocido literato inglés. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[James Wood. Foto: Alba Editorial.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 21:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ El crítico literario James Wood, que sabe ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Este jueves 23 de abril</strong> se celebrará en todo el mundo el <strong>Día del Libro</strong>. Para tal fecha, en cuanto a nuestra escena cultural, se han preparado no pocas actividades tanto en centros culturales como en librerías sobre la importancia de los libros y el hábito de la lectura. El Día del Libro se conmemora cada 23 de abril por tratarse de la fecha de los fallecimientos de <strong>William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega</strong>, tres gigantes de la literatura universal que fallecieron en el año 1616. Aunque vale precisar que Cervantes falleció un día antes, el 22. Su muerte se asocia con el 23 por una coincidencia simbólica.</p>   <p>El 23 es el día central, pero la celebración del libro y la lectura dura toda la semana. La costumbre es obsequiar un libro a los amigos, conocidos que leen o personas muy cercanas. En estos días, me he preguntado qué libro podría obsequiar; las opciones son variadas, e igualmente los destinatarios. Están los clásicos a los que uno siempre vuelve; los clásicos no tienen pierde y, si se quiere regalar una obra maestra a un joven interesado en leer, esa obra maestra no es otra que <em><strong>El conde de Montecristo</strong></em> de Alejandro Dumas; pondría en el bolo también <em><strong>Demian</strong></em> de Herman Hesse y, si hablamos de autores peruanos, <em><strong>Canto de sirena</strong></em> de Gregorio Martínez. Son novelas con mucha vitalidad, con aventuras, cuestionamientos existenciales y festivos sabores de la vida.</p>   <p> </p>   <p><strong>Libros sobre libros</strong></p>   <p>Cuando los escritores escriben de los libros que más les gustan, se les debe prestar una especial atención, siempre y cuando el autor tenga la autoridad para escribir de los autores. En este ejercicio hay mucho entusiasmo, pero debe haber del mismo modo una autoridad para hacerlo. Felizmente, en nuestra tradición tenemos títulos en los que nuestros autores han plasmado su gusto por la lectura. Pensemos en <strong>Mario Vargas Llosa</strong> y <em>La verdad de las mentiras</em>, en <strong>Alonso Cueto</strong> y <em>Sueños reales</em>, en <strong>Guillermo Niño de Guzmán</strong> y <em>Relámpagos sobre el agua</em> (ojalá alguna editorial independiente se anime por una reedición de este título que derrocha pasión por la lectura y la vida en literatura) y Miguel Gutiérrez y <em><strong>Celebración de la novela</strong></em>. La lista puede crecer y ramificarse hacia muchas tradiciones.</p>   <p> </p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e850811397192aa70a73f3.jpg" alt=""Lo más parecido a la vida". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Lo más parecido a la vida&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>La verdadera apuesta</strong></p>   <p>Los datos biográficos del crítico literario inglés <strong>James Wood</strong> son escuetos. No parecen ser tan rimbombantes si los comparamos con los de otros literatos. Incluso cuando se le menciona, lo primero que viene a la mente es el nombre del actor norteamericano James Woods. Lo cierto es que James Wood, de acuerdo con la información que aparece en sus libros, es profesor de Crítica Literaria en la Universidad de Harvard y es una pluma habitual en la revista New Yorker. Tiene 60 años y, a decir de no pocos entendidos como el biógrafo estadounidense Adam C. Begley, James Wood es el mejor crítico de su generación.</p>   <p>Wood tiene dos libros imprescindibles. <em>Los mecanismos de la ficción</em> (2008), que es un clásico sobre cómo narrar. Extrañamente, en el mundo hispanoamericano no se le rinde el culto que merece porque taladra vertientes narrativas enfocadas en la forma sobre la sustancia. De esto hablaremos más adelante. En el año 2015, publicó un bello libro que es tal desde el propio título: <em><strong>Lo más parecido a la vida</strong></em> (Taurus). Y su subtítulo lo dice todo: <em><strong>Lecciones sobre nuestro amor a los libros</strong></em>.</p>   <p>En sus cuatro capítulos (“¿Por qué?”, “Mirar en serio y caer en la cuenta”, “Usarlo todo” y “La falta de un hogar secular”), Wood pone de manifiesto la humanidad que debe proyectar todo texto literario y su sustento: la dimensión estética. Como se ve, sus postulados son muy parecidos a los de <strong>Harold Bloom</strong>, aunque este último solía ser muy apofántico. Para este fin, Wood se vale de ejemplos y de su experiencia vital (es de formación evangélica). Pensemos en lo que dice del cuento “El beso” de <strong>Antón Chéjov</strong> para explicar el capítulo “Mirar en serio y caer en la cuenta”; en la crítica que realiza a la crítica académica o a la practicada con altanería en “Usarlo todo”. Wood es didáctico y recurre a ejemplos con frecuencia para decirnos lo importante que es la ficción en la representación/perspectiva de la vida. Nos dice que no se lee para mejorar (eso depende de cada uno), sino para encontrar un lugar personal en el mundo y afrontarlo con una visión amplia. Wood nos habla de los libros que suman, no de esas novelas a las que ha calificado, en más de una ocasión, con el rótulo de realismo histérico (preocupadas por la forma y excesivas en los detalles; y aburridas de paso), las cuales no van a durar. Y no porque lo diga Wood, sino porque esa es la criba natural del tiempo.</p>   <p>Wood, en síntesis, nos dice cómo acercarnos a los libros/la lectura/la literatura. Apunten sus señas, <em>Lo más parecido a la vida</em> es un libro que queda.</p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Antenor Orrego, el amigo de Vallejo que perdió su sombra, por Eduardo González Viaña ]]>
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                            <![CDATA[ Antenor Orrego fue una presencia clave para uno de los poetas mayores del siglo XX. Por él, César Vallejo pudo viajar a Europa, en donde nuestro vate consolidó su propuesta universal.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Antenor Orrego. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Cultural LR</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 16:00:00 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>-¡Ese hombre no tiene sombra! -se dijo <strong>César Vallejo</strong> después de conocer a Antenor Orrego. Pensó que era tan noble, tan generoso, que no podía tener nada oscuro junto a él.</p>   <p><strong>Orrego</strong>, de veintiún años, a pesar de ser tres meses menor que Vallejo y tener apenas tres años más que Haya de la Torre, sería el orientador de ambos y dejaría su marca en todo cuanto ellos hicieran.</p>   <p>Ocupaba la jefatura de redacción en La Reforma de Trujillo, un periódico que, además de mantener una actitud progresista frente a la lucha social, abría sus páginas a la publicación de ensayos y poemas de nuevos autores.</p>   <p>En esos días, se comenzaba a reunir un grupo de jóvenes escritores y artistas conocidos como la <strong>Bohemia de Trujillo</strong>. No se daría en el Perú un caso similar en el que se congregaran tantas mentalidades que rayaban en el genio y cuya propuesta social y estética trascendería fronteras.</p>   <p>Había poetas como el propio Vallejo, <strong>Alcides Spelucín</strong>, <strong>Francisco Xandóval</strong> y <strong>Óscar Imaña</strong>. <strong>Carlos Valderrama</strong> era el músico del grupo. Macedonio de la Torre, el pintor. El pensamiento político y filosófico de Orrego y Haya de la Torre se convertiría en una propuesta continental para que toda la América del Sur se uniera, escogiera un camino socialista y rechazara cualquier injerencia de los Estados Unidos en la construcción de su destino.</p>   <p>Artistas y escritores de otros lados del país llegaron a visitarlos. Así lo hizo el poeta <strong>Juan Parra del Riego</strong>.</p>   <p>Por su parte, <strong>Abraham Valdelomar</strong> los recordó en sus crónicas de viaje: “Noches de luna sobre la solemne ciudad muerta de Chan Chan; …morro frente al mar, …donde las tumbas son como mástiles de una escuadra fantástica en Pacasmayo…”.</p>   <p>En Trujillo, los anarquistas habían fundado la Liga de Artesanos y Obreros del Perú. Su biblioteca contenía más volúmenes que la de la universidad. Estaba abierta a personas tradicionalmente excluidas de la lectura, como los artesanos y las mujeres.</p>   <p>Una noche, Vallejo fue a buscar a sus amigos los “bohemios” que se hallaban reunidos en la casa de Antenor. Les recitó: “Para el alma imposible de mi amada” y “El tálamo eterno”. Quiso hacerlo con una voz desprovista de emociones y lo logró. Sin embargo, al final, varios estaban lagrimeando.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69c495ba9e47f60d3f02d6bf.jpg" alt="Antenor Orrego. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Antenor Orrego. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Pensó entonces que ya se estaba acercando a su ídolo, <strong>Rubén Darío</strong>. Sin embargo, <strong>Antenor Orrego</strong> no estaba del todo contento. Quería que Vallejo avanzara mucho más. Que se fuera más allá de las turbadoras influencias modernistas.</p>   <p>-No quiero cortarte, hermano, los ímpetus de la creación, pero acepto estos poemas como ejercicios. Todos esperamos más, mucho más de ti.</p>   <p>-Lo sé, Antenor. Todo lo acepto de ti.</p>   <p>El hombre sin sombra no cesaba de darle consejos, pero tenía la más alta fe en su obra. Así pasaron algunos años en la gesta del gran artista. Pasó también el tiempo implacable de la prisión.</p>   <p>Como se sabe, un levantamiento de los gendarmes de <strong>Santiago de Chuco</strong> había ocasionado la cárcel para el poeta. Ese padecimiento pudo ser eterno porque la Corte Superior de Justicia hizo de todo para hundirlo y escarmentar en él a una generación que había comenzado a creer en el socialismo y en todas las utopías del siglo.</p>   <p>Un día de varios años después, César Vallejo, quien ya vivía en Lima, recibió un telegrama de Antenor.</p>   <p>Julio Gálvez Orrego, el sobrino del filósofo, había recibido una herencia y quería compartirla con su tío:</p>   <p>-Me han dejado dinero para un viaje en primera a Francia. En vez de ello, voy a comprar dos de tercera, y viajamos juntos.</p>   <p>Antenor se quedó pensativo.</p>   <p>-Mejor que vaya César -dijo, y sacrificó su propio sueño europeo.</p>   <p>Cuando el autor de <em>Los heraldos negros</em> quiso resistirse, su amigo le dio una razón concluyente:</p>   <p>-En Lima, nadie se fijará en tu obra. En Trujillo, te hundirás en la cárcel. En Francia, podrás desarrollar tu poesía y tu vida. Debes ir.</p>   <p>Vallejo se quedó pensando en su amigo Antenor Orrego. No solamente era un hombre sin sombra: ahora tampoco tenía destino. Al intercambiar sus pasajes, Vallejo salvó de la cárcel infame, no así Antenor. Él fue apresado durante quince años por razones o sinrazones políticas, o tal vez, sencillamente, por su terrible amor a la humanidad.</p>   <p>Intercambiaron sus destinos y sus almas.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <![CDATA[ Juan Pacheco llevó a Bogotá una muestra que redefine la relación entre arqueología, tecnología y composición abierta. Y, de esa manera, profundiza en la potencia conceptual de "Rematerializar", serie que posiciona su obra en el centro del debate postcontemporáneo.&nbsp; ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Juan Pacheco. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/opinion">Opinión</category>
                            <dc:creator>Columnista invitado</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 13:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Juan Pacheco, escultor inclasificable y persistente heterodoxo, por Czar Gutiérrez ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Formado en un tránsito que comprende religiones orientales, experimentaciones místicas, intervenciones urbanas y un temprano interés por los materiales nobles, la biografía de Juan Pacheco (Lima, 1965) excede los límites tradicionales de una vida artística marcada por la obstinada voluntad de producir formas que desborden su tiempo.</p>   <p>Aquel joven que en los años ochenta soñó con edificar en la cima de una montaña una escultura colosal destinada a convertirlo en asceta medieval, o ese performer pandémico que cruzó la ciudad dentro de un vehículo transparente con un casco moche metálico, encarna una ética de la creación que desafía constantemente la quietud, el dogma y la obediencia.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e61cbd62826f9dc10056f6.jpg" alt="Juan Pacheco. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Juan Pacheco. Foto: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-Evento espacial-</strong></p>   <p>Esa vida, que ha sido también laboratorio, ha dado lugar a una obra que articula técnica, espiritualidad y una noción radical de la materia en una metamorfosis de mutaciones: del modernismo inicial —mármol, bronce, vidrio, proporción y peso— pasa a un postmodernismo desmaterializado que abraza la performance, el happening, el video y la crítica institucional, culminando en una fase neoancestral donde el retorno al objeto se convierte en una tesis.</p>   <p>Así, rematerializa la escultura sin recaer en la nostalgia. Utilizando, más bien, el acervo arqueológico como interfaz contemporánea. Su <em>Manual del método neoancestralista</em> (2015) abre el campo para sus esculturas modulares. Y sus investigaciones con crochet metálico, aleaciones, trefilación y sistemas de tejido lo posicionan como un tecnólogo de la forma. La modularidad —como principio estructural, filosófico y casi ontológico— atraviesa su obra reciente: multiplicación de unidades, engranaje de partes, estructuras abiertas y materialidad en proceso.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e627192507cf42020a784a.jpg" alt="“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><em>Rematerializar</em>, presentada en la galería Estudio 74 de Bogotá (marzo del 2026), condensa cinco años de investigación tecnoplástica y propone que tanto la pintura como la escultura pueden operar como sistemas compositivos abiertos, activados por la participación del público y reorganizados continuamente en sala. De esa manera, Pacheco convierte cada obra en un evento espacial indeterminado donde el módulo se convierte en interfaz. Es decir, unidad que conecta pasado, materia y posibilidad. Las tres piezas centrales de su muestra colombiana articulan lenguajes arqueológicos mediante tecnologías de precisión.</p>   <p> </p>   <p><strong>-Tríada neoancestral-</strong></p>   <p> </p>   <p>&#039;Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro&#039; integra acero y mármol de Carrara en una pintura modular donde los visitantes reconfiguran patrones inspirados en cámaras funerarias subterráneas. La pieza cita el universo geométrico de Tierradentro y lo reactiva como un sistema de pensamiento. El mármol, tradicionalmente destinado a la permanencia, es aquí un soporte sometido a variación constante, un plano que se abre y se cierra según el modo en que cada espectador dispone los módulos de acero. La obra convierte el espacio pictórico en una suerte de respiración arqueológica donde lo funerario se vuelve dinámico, lo pétreo deviene proceso y lo ritual se reescribe en clave tecnoplástica.</p>   <p>&#039;Granito y grapa – activación de mampostería Coricancha. Inca&#039; profundiza el procedimiento. Al transformar bloques pétreos ranurados y grapas de bronce móviles en una arquitectura rearmable, desafía la imagen monumental del Coricancha, cuya solidez suele invocarse como emblema máximo del dominio incaico sobre la materia. Aquí, esa solidez es sometida a movilidad, manipulada por manos contemporáneas que desplazan, encajan y desencajan las piezas. La obra sugiere que incluso los símbolos de perfección constructiva contienen fisuras, posibilidades no exploradas o memorias que pueden reorganizarse sin traicionarse. La tradición como mecanismo.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/22/69e62b0b2c65cf88d9020298.jpg" alt="“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“Tríptico – activación de hipogeos; Tierradentro”. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>&#039;Bronce – activación de pectoral hombre jaguar; Tolima-Quimbaya&#039; cierra el tríptico conceptual con un giro delicado. La utilización del corte láser revela la modularidad latente en un ornamento ritual que, en apariencia, era monolítico. Al reorganizar los módulos masculinos y femeninos, el espectador activa combinaciones que expanden el campo simbólico del jaguar, trasladándolo de lo funerario y lo ceremonial hacia un territorio especulativo donde la forma ancestral se vuelve algoritmo.</p>   <p>En conjunto, estas obras proponen la forma como un campo de posibilidades. Pero la exposición no solo mostró obras, también instauró un semillero pedagógico donde la investigación, la participación y el diseño modular confluyen. Un régimen donde escultura, pintura y ritual se piensan desde la apertura, la variación y la recomposición. Y de esa manera el artista representa el mundo al tiempo que lo rematerializa.</p>   <p> </p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Homenaje a Nelson Manrique (1947-2026) en la PUCP ]]>
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                            <![CDATA[ Este jueves 23, la Pontificia Universidad Católica del Perú rendirá homenaje al sociólogo e historiador Nelson Manrique por su destacado aporte a la investigación social en Perú. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Nelson Manrique. Foto: Archivo LR.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 11:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Homenaje a Nelson Manrique (1947-2026) en la PUCP ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p><strong>Este jueves 23</strong>, en el marco de las celebraciones por el <strong>Día del Libro</strong>, se estará realizando un homenaje a la trayectoria del sociólogo e historiador peruano <strong>Nelson Manrique</strong>. Se llevará a cabo en el campus de la <strong>Pontificia Universidad Católica del Perú</strong>. Los encargados de conducir el evento son los catedráticos <strong>Aldo Panfici</strong> y <strong>Cecilia Rivera</strong>. Además, en el cierre del homenaje estará el grupo cultural <strong>Yuyachkani</strong>.</p>   <p>Nelson Manrique fue durante muchos años columnista de <strong>La República</strong>, especialmente del 2015 al 2020. En este ejercicio paralelo a su labor como investigador, no veíamos una separación de intereses. Su articulismo revelaba lo mismo que su vocación por la investigación: una profunda preocupación por los sectores menos favorecidos del país; puso en alto relieve historias y testimonios no dichos, o que no eran tomados en cuenta por los discursos oficiales. Lo que hizo no fue nada poco, porque en base al discurso que formó mirando hacia dentro del Perú, es que se están formando los recientes discursos que tratan de explicar al Perú de hoy.</p>   <p>Su obra tiene varios títulos hoy referentes. Un libro suyo que me conmovió, y no creo que solo a mí, fue <em><strong>&#039;El tiempo del miedo. Violencia política en el Perú. Los años oscuros. Racismo y violencia en el Perú&#039;</strong></em> (publicado por el Fondo Editorial del Congreso en el 2002 y que hoy está agotado). Estamos ante ensayos escritos durante los años del conflicto armado interno. La prosa de Manrique exhibe esa preocupación sobre lo que viene acaeciendo en el país, en donde el fuego cruzado tenía a los peruanos del interior como víctimas directas e indirectas. Pero <strong>Manrique</strong> decía cosas en ese libro que recién en los últimos años se está incidiendo. Apuntaba al racismo como una de las principales causas de las injusticias en Perú. Manrique, en esos ensayos, no juzga, explica y, gracias al ritmo de su escritura (clave para detectar las intenciones), se podía colegir que su preocupación no era interesada, sino febrilmente real.</p>   <p>Manrique, además, fue un intelectual reconocido. Era un recurrente invitado de programas radiales y de televisión. No pudo ver en toda su magnitud la transformación acelerada de las comunicaciones, lo cual no le iba a suponer problemas con tal de seguir expresando sus ideas con argumentación y respeto por la opinión del interlocutor, más aún si la misma no sintonizaba con la suya. La actitud de Manrique ante la polémica es asimismo una enseñanza. Manrique escuchaba y argumentaba su posición. Esa actitud al diálogo y a la discusión alturada son aspectos que hoy se extrañan bastante.</p>   <p>…</p>   <p><strong>Dato:</strong></p>   <p><strong>Lugar</strong>. Auditorio Gustavo Gutiérrez. Hora: 6.00 p. m. Inscripción gratuita <a href="https://pandora.pucp.edu.pe/pucp/login?TARGET=https%3A%2F%2Feros.pucp.edu.pe%2Fpucp%2Fjsp%2FIntranet.jsp" target="_blank">aquí.</a></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ ¿Cinemateca nacional a la vista? El Congreso se hizo una ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/04/18/cinemateca-nacional-a-la-vista-el-congreso-se-hizo-una-hnews-1651698</link>
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                            <![CDATA[ La Comisión de Cultura del Congreso del Perú aprobó el 7 de abril el dictamen para crear la Cinemateca Nacional, con 11 votos a favor y uno en contra. Esta ley busca preservar el patrimonio cinematográfico peruano. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[La necesidad de una cinemateca. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 08:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ ¿Cinemateca nacional a la vista? El Congreso se hizo una ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>De las muchas notas sobre cine peruano que se han hecho en <strong>La República</strong>, en casi todas ellas era posible notar una inquietud común, la cual era compartida por actores, guionistas, historiadores, directores, productores y críticos. Esta inquietud no era otra que la creación de una cinemateca nacional.</p>   <p>En la web del Congreso peruano, se lee lo siguiente el pasado 7 de abril:</p>   <p> “Con el fin de garantizar la preservación, recuperación, protección, investigación, puesta en valor y difusión del patrimonio cinematográfico y audiovisual peruano, la <strong>Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural</strong>, que preside <strong>Susel Paredes Piqué</strong> (bancada BDP), aprobó hoy el dictamen que propone la Ley de la Cinemateca Nacional del Perú”.</p>   <p>La aprobación de este dictamen no tuvo abstenciones. Tuvo 11 votos a favor y uno en contra. Bajo todo punto de vista, se trata de una muy buena noticia, una pequeña luz de esperanza, en especial en estos últimos años en los que el cine peruano se ha visto violentado por una nueva ley de cine, que fue aprobada por este Congreso mediante insistencia. Esta nueva ley es todo un peligro, principalmente para la producción audiovisual que se desarrolla en el interior del país; una ley que propone, entre otras maravillas del horror, un “jurado” que va a juzgar/filtrar/aprobar los proyectos que candidatean por un apoyo económico del Estado.</p>   <p>El cine peruano de los 2000 en adelante está escribiendo su historia. Como nunca antes, estamos viendo muchísimas películas peruanas reconocidas por el público y rompiéndola en festivales internacionales. Este auge se hizo sin tener una cinemateca nacional. Es decir, sin una memoria visual a la que acudir, sin una fuente para confrontar ideas, estilos y tendencias. Una <strong>cinemateca nacional</strong> es como una biblioteca nacional. Por ello, que vaya a empezarse a discutir una ley que respalde la existencia de una cinemateca no deja de ser saludable.</p>   <p>La historia del cine peruano tiene no pocas películas valiosas que se han perdido por falta de conservación. Las películas de inicios del siglo XX, las contadas que han quedado, a saber, han sobrevivido ya sea por la iniciativa privada o por milagro. Con una cinemateca nacional, se garantiza el cuidado de la tradición, tan importante para la creación, el análisis y la discusión.</p>   <p>Felizmente, los hacedores de la nueva ley de cine no han sido reelegidos. Esa es igualmente una buena noticia. Un merecido chicotazo.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p> </p>   <p> <strong>Voto en contra. </strong>A María Elena Moyano de Fuerza Popular no le interesó que exista una cinemateca nacional.</p>   <p><strong>Reconocimiento. </strong>También para el Colec­tivo por la creación de la Cinemateca Nacional. Valió la pena insistir.</p> ]]></content:encoded>
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