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                <title>La República: Últimas noticias de última hora del Perú y el mundo</title>
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                <description>Noticias del Perú y del mundo en larepublica.pe - Últimas noticias de política, espectáculos, deportes, economía, tendencias, tecnología, salud, sociedad, mundo, cine y más.</description>
                <lastBuildDate>Sat, 04 Apr 2026 18:40:50 GMT</lastBuildDate>
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                                <![CDATA[ Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte” ]]>
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                            <![CDATA[ En esta entrevista exclusiva, Bayly reflexiona sobre su trayectoria literaria, su relación con Vargas Llosa y la situación política en Perú, al tiempo que destaca el poder como un narcótico adictivo. "Los golpistas", su nueva novela, se enmarca en un contexto cambiante en Venezuela y Cuba, presentando a Chávez y Fidel Castro como figuras seductoras y despiadadas del ejercicio del poder. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Jaime Bayly. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/politica">Política</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 18:40:50 GMT</pubDate>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>La nueva novela de <strong><a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Jaime Bayly</a></strong>, <strong><em>Los golpistas</em></strong> (Galaxia Gutenberg / Revuelta), tiene todos los elementos de la marca de su narrativa: crítica, humor e ironía. Bayly narra lo que pasó con el presidente venezolano <a href="https://larepublica.pe/politica/2026/02/14/jaime-bayly-los-politicos-peruanos-sean-de-izquierda-o-de-derecha-siempre-encuentran-la-manera-de-decepcionarte-hnews-1110858">Hugo Chávez</a> del 11 al 13 de abril de 2002, cuando fue detenido, mediante golpe militar, a razón de sus actitudes dictatoriales. En ese escenario, la figura del cubano Fidel Castro resultó clave. Pero también el reconocido autor peruano relata el proceso vital y político que recorrió Chávez para llegar a la presidencia de Venezuela. Bayly hace fácil lo que parece difícil de contar y esta novela demuestra, una vez más, que es uno de los mayores escritores hispanoamericanos en actividad, y lo hace como siempre, sin aburrir al lector. En esta entrevista exclusiva con <strong>La República</strong>, Bayly habla de <em>Los golpistas</em>, pero igualmente de Vargas Llosa, de la situación política peruana, del presidente interino José Jerí, de candidatos presidenciales como Rafael López Aliaga y del periodismo.</p>    <p><strong>-El inmediato antecedente de <em>Los golpistas</em> fue tu novela <em>Los genios</em>. Mario Vargas Llosa no está con nosotros y sabemos que fue clave para tu trayectoria con <em>No se lo digas a nadie</em>, tu primera novela. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que guardas de él?</strong></p>    <p>-Guardo recuerdos entrañables. En 1993, yo vivía en Georgetown, Washington DC, y escribía como un demente <em>No se lo digas a nadie</em>. Mario y Patricia también vivían en Georgetown porque él estaba dando clases en la universidad. Salíamos a cenar y luego al cine. Nos veíamos los fines de semana, siempre por la noche, después de escribir. Yo me había casado y mi esposa Sandra estaba embarazada. A Mario y Patricia les encantaba cenar en un restaurante francés, <em>Au Pied de Cochon</em>, y luego íbamos a los cines de la avenida Wisconsin en un Mercedes negro que me prestaba mi cuñada Liza, que también vivía en el barrio. Ciertas tardes, cuando estaba escribiendo en mi mesa de trabajo con vistas a la calle 35, Mario y Patricia pasaban caminando en ropa deportiva. <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/14/mario-vargas-llosa-1936-2025-un-peruano-irrepetible-650972">Vargas Llosa</a> andaba con paso resuelto, como si fuera a la guerra, o como si viniera de ella. Cuando por fin terminé la novela, que era un mamotreto, se dio el trabajo de leerla. Luego nos encontramos en el hotel Palace de Madrid, donde le gustaba alojarse antes de comprar su piso en la calle Flora, y se tomó el tiempo de hacerme observaciones y sugerencias que, por supuesto, enriquecieron la novela. Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro.&nbsp; </p>    <p><strong>-¿Qué novela de Mario Vargas Llosa fue la que te marcó?</strong></p>    <p>-<em>Conversación en la Catedral</em>. Por la mala relación entre Santiago Zavala y su padre Fermín, y por la homosexualidad clandestina de don Fermín, enamorado de su chofer. </p>    <p><strong>-<em>Los genios</em> se impuso como el libro del 2023. Y la crítica lo saludó igualmente. ¿De qué alimentas tu perseverancia sabiendo que te enfrentas a muchos prejuicios cada vez que sacas una novela?</strong></p>    <p>-Soy terco, porfiado, pero eso no tiene mérito. Escribo porque no sé vivir de otra manera. Si no escribo, me enfermo, y si me enfermo, muero. Escribo entonces para sobrevivir. Desde los quince años me he ganado la vida con las palabras, escribiéndolas y hablándolas. Nunca he escrito una novela, un cuento, una columna, pensando en el dinero. Escribo por pasión, por amor al arte, por amor a la vida misma. Mi vida es más rica, completa y peligrosa cuando me atrevo a escribir las novelas que no debería escribir.</p>    <p><strong>-¿Cuál fue el reto mayor que tuviste con este proyecto?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Yo conocí a Vargas Llosa y a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/04/26/la-historia-editorial-de-los-genios-la-novela-de-jaime-bayly-sobre-la-enemistad-entre-mario-vargas-llosa-y-gabriel-garcia-marquez-904975">García Márquez</a>, no conocí a Chávez ni a Fidel. A Chávez lo entrevisté, pero vía satélite, no cara a cara, y nunca más lo vi. A Caracas he ido una sola vez, a La Habana nunca. A Caracas fui el año 2000 a presentar una novela y Chávez se molestó porque no le pedí una entrevista. Lo más difícil fue hacerlos hablar en la novela. Yo sabía cómo hablaban Mario y Gabo en la distancia corta, pero no de Fidel y Chávez. También fue difícil dibujar el personaje de Chávez sin poner énfasis en demonizarlo. Preferí humanizarlo, no satanizarlo. El título original de esta novela era <em>Cabrones de mala entraña</em>. Lo cambié porque no quería comenzar la historia insultando a sus personajes capitales. Que los insulte, si acaso, el lector. O que insulte al autor, si queda insatisfecho.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/685df27d3ea979f82b0ea0f1.jpg" alt="" width="36" height="20"/><figcaption> <br>Jaime Bayly: "Fue inmensamente generoso conmigo. Poco después de que naciera nuestra hija Camila en el hospital de la universidad de Georgetown, Sandra y yo se la presentamos a Mario y Patricia y nos hicimos fotos, Vargas Llosa cargando a Camila. Esas fotos son ahora un tesoro". Foto: Difusión.</figcaption>    <p><strong>-Un factor clave en toda tu obra es el humor. En <em>Los golpistas</em> hay ironía y humor. &nbsp;Es un golpe de Estado que parece un <em>sitcom</em>.</strong></p>    <p><strong>-</strong>Lo que ocurre es que el golpe que he narrado en la novela, el que le dan a Chávez en 2002, es un golpe risible, humorístico. Triunfa el primer día, Chávez capturado, y fracasa al tercer día, los golpistas se arrepienten y Chávez vuelve al poder. Fue un golpe que duró apenas tres días porque los conspiradores no sabían qué hacer con el poder, ni con Chávez mismo: si fusilarlo, enviarlo a <a href="https://larepublica.pe/cultural/2025/01/14/pedro-juan-gutierrez-un-animal-tropical-vigente-y-trilogia-sucia-de-la-habana-654706">La Habana</a> o someterlo a juicio sumario. Fue entonces un golpe esperpéntico, salpicado de humor. Los militares conjurados eran amateurs, aficionados. Y Chávez siempre me ha parecido un personaje que, por su inmensa vanidad, su verbo florido y sus dotes de seductor, rozaba a menudo el ridículo, el esperpento. </p>    <p><strong>-¿De haber tenido una infancia normal, Chávez pudo ser otra persona?</strong></p>    <p><strong>-</strong>Sin duda. Chávez creció lisiado del alma porque su madre le pegaba. Nunca se recuperó de ese trauma.</p>    <p><strong>-Antes tu narrativa era autorreferencial, pero ahora ya no lo es. </strong></p>    <p>-Tal vez escribo novelas para entender por qué pasaron las cosas. Mis primeras novelas fueron muy personales, muy íntimas, porque quería entender por qué mi vida se torció de esa extraña manera. Antes de escribir <em>Los genios</em>, pasé muchos años preguntando por qué Vargas Llosa le dio un puñetazo a García Márquez, y solo un puñado de escritores, amigos de ambos, se atrevieron a contarme, en voz baja, como si estuvieran conspirando, la verdadera historia que dio origen a la trompada, la fiebre de los celos que atacó a Vargas Llosa. Y he pasado los últimos veinte años preguntando por qué fracasó el golpe que le dieron a Chávez en 2002. He entrevistado a muchos personajes venezolanos en mi programa: políticos, escritores, periodistas, cantantes, músicos, humoristas. Y a muchos de ellos, fuera de cámaras, haciéndome el distraído, les preguntaba por qué en 2002 unos militares apresaron a Chávez, lo obligaron a renunciar, quisieron fusilarlo y, contra todo pronóstico, se pelearon entre ellos, se llenaron de culpas y temores y devolvieron a Chávez al poder. Y mis interlocutores nunca me daban una respuesta segura, bien informada. No sabían bien qué diantres había pasado, por qué Chávez salvó la vida en aquellos días y acabó derrotando a los conjurados. Poco a poco, leyendo, preguntando, siguiendo mi curiosidad, he armado el rompecabezas, hasta que me atreví a escribir la novela.</p>    <p><strong>-¿A qué factor se debe el cambio en el punto de vista de tus dos últimos libros?</strong></p>    <p>-La idea de escribir la novela sobre el puñetazo de Mario a Gabo agitaba mi imaginación hacía décadas, pero no me atrevía a fabular esa novela altamente riesgosa y en cierto modo parricida. Y la persistente inquietud de escribir sobre Chávez y sus golpes, y sobre cómo Fidel guio a Chávez al poder y le salvó la vida, también me perseguía hacía años. Pero, en otros tiempos, yo era bastante infeliz y tal vez por eso escribía libros tratando de entender por qué era tan infeliz. Quiero decir: escribía sobre mi vida porque me parecía que era un absoluto fracaso sentimental, intelectual y moral, que solo sabía ganarme enemigos, y entonces escribir era escapar de ese fracaso o atenuar la sensación de fracaso. Pero hace unos años, gracias a mi esposa y a ciertos médicos, encontré soluciones químicas a mi infelicidad. Me da miedo decirlo, pero ahora estoy en paz con mi vida, me he reconciliado con mi pasado, acepto melancólicamente mis fracasos, no me duelen tanto. Y como ya no soy tan infeliz, no me apetece seguir contando historias inspiradas en mi vida fracasada. Ahora que mis días son, en promedio, bastante felices, encuentro que de ellos no podría salir literatura. La felicidad riñe con el arte. Por eso ahora busco el arte en otras vidas.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/69913b6eccb77f06bd0b5b81.jpg" alt="" width="29" height="25"/><figcaption> Jaime Bayly: "Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama". Foto: AFP. </figcaption>    <p><strong><em>-Los golpistas</em></strong><strong> sale en un momento histórico en el que Cuba y, especialmente, Venezuela atraviesan profundos cambios. ¿A qué crees que se deba que fueran dictaduras muy largas que marcaron a generaciones de cubanos y venezolanos?</strong></p>    <p>-La respuesta quizás está sugerida en la novela: Fidel Castro fue un dictador popular y carismático, y al mismo tiempo astuto y maléfico, que no dudaba en fusilar a sus amigos. La mayoría de los cubanos apoyaron a Fidel al menos dos décadas, en los sesenta y setenta. No era un dictador cualquiera, ordinario: era un gran conspirador, un genio del mal, un hombre que leía la traición en los ojos de sus amigos. Por eso sobrevivió tantas décadas en el poder, sin que pudieran derrocarlo. El caso de Chávez no es tan distinto: era un encantador de serpientes, un gran seductor y, a pesar de su formación militar, un hablantín, un comediante, un animador de televisión, un orador que amaba escucharse a sí mismo. Por eso encontraron la manera de preservar el equilibrio en la cuerda floja del poder: porque eran, al mismo tiempo, seductores y despiadados.</p>    <p><strong><em>-</em></strong><strong>La novela calza con lo que estamos viendo en el mundo con los gobernantes. </strong></p>    <p>-Fidel le dice a Chávez, cuando este sale de la cárcel y viaja a La Habana: olvídate de dar más golpes, funda un partido político, inscribe tu candidatura y vas a barrer en las elecciones porque el pueblo te ama. Y luego, en el poder, harás la revolución. Y no olvides nunca que el pueblo es una hembra y tú eres el macho, tienes que seducir al pueblo y cogerte al pueblo, follarte al pueblo. Chávez entendió bien el guion y lo ejecutó con notable eficacia. Fidel era mucho más inteligente, desde luego, pero Chávez era más simpático, más risueño. </p>    <p><strong>-¿Es la ideología la que hace que algunos vean las cosas del modo que quieren? </strong></p>    <p>-No es la ideología. Es el poder. Es el amor a ese narcótico adictivo que es el poder. Cuando un hombre enamorado de sí mismo se enamora además del poder, estamos jodidos. Pasó con Fidel y con Chávez, que por narcisismo eran ya incapaces de abandonar el poder, pero también pasa con Trump, un señor con la cabeza despoblada de ideas o de ideales, cuya única ambición es el poder para seguir embriagándose de sí mismo y para aplastar a sus enemigos. </p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/698be4f42b8bee5e0e0a26df.jpg" alt="" width="27" height="40"/><figcaption> "Los golpistas". Imagen: Difusión. </figcaption>    <p><strong>-En el capítulo sobre el encuentro en La Habana, en donde se celebra el cumpleaños de Fidel Castro, tenemos a Hugo Chávez y García Márquez. El poder que seducía a García Márquez no era el poder político, sino el poder de sentirse parte de la historia.</strong></p>    <p>-De los tres, quien más poder tenía era García Márquez. Entendía sabiamente que, si entraba en política profesional y postulaba a la presidencia de su país, perdería poder, caería varios peldaños en la escalera del poder. Fidel y Chávez pedían consejo a Gabo, no al revés.</p>    <p><strong>-¿Qué sensación te genera la política peruana actual?</strong></p>    <p>-Yo elegí irme del Perú después del golpe de Fujimori y desde entonces solo he regresado brevemente, por temporadas, o los fines de semana, cuando hacía <em>El Francotirador</em>. Pero sigo con genuina curiosidad lo que pasa en el Perú y me gusta mucho ir a Lima para abrazar a mi madre y a mis lectores. Mi impresión es que los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte, siempre consiguen que te avergüences de haber votado por ellos. He resuelto que no votaré más y no apoyaré a ningún candidato porque sé que después me voy a arrepentir. </p>    <p><strong>-¿Esta es la peor etapa de historia política peruana? </strong></p>    <p>-No es la peor etapa porque, a pesar de los políticos, que son un desastre, la economía todavía va bien. Mucho peor fue la dictadura militar de Velasco y Morales. Mucho peor fue el primer gobierno de Alan.</p>    <p><strong>-En los últimos meses la imagen de presidente <a href="https://larepublica.pe/politica/2025/12/26/lucia-nunovero-el-presidente-jeri-sale-de-una-clase-politica-ambivalente-que-coquetea-con-grandes-intereses-criminales-y-los-favorece-hnews-1228396">José Jerí</a> está siendo muy cuestionada. </strong></p>    <p><strong>-</strong>Me cuesta trabajo entender las cosas que hace. No está preparado para ser presidente. Comete errores muy torpes, de principiante. No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato. </p>    <p><strong>-¿Llega Jerí al final de su gobierno?</strong></p>    <p>-No tengo la menor idea. Pero quedará manchado.</p>   <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/02/14/697806c0b5dd3e8fa90a5b0f.jpg" alt="" width="83" height="48"/><figcaption>Jaime Bayly: "No le puedes pedir a un ratón que se convierta en un gato".</figcaption>    <p><strong>-¿Rafael López Aliaga te recuerda a Trump?</strong></p>    <p>-No me recuerda a Trump. Me recuerda al Opus Dei. Es un conservador religioso. Defiende ideas antiliberales. </p>    <p><strong>-¿A qué candidato ves con opciones? </strong></p>    <p>-El Perú es un país tan impredecible que cualquiera puede ganar, incluso los que ahora tienen uno por ciento de intención de voto. </p>    <p>-<strong>Hoy el periodismo está atravesando muchos cambios radicales. ¿Qué les dirías a los periodistas jóvenes? </strong></p>    <p>-El buen periodista debe ser valiente. No debe tener miedo a que lo despidan. Debe jugarse el empleo en cada pregunta, cada entrevista, cada investigación, cada reportaje. Un periodista que tiene miedo a quedar desempleado está cojo, lisiado. Y el buen periodista tiene que estar siempre en la oposición al poder de turno. El periodista que quiere ser presidente, o diputado, o senador, o ministro, o embajador, está jodido, se ha suicidado. El periodista debe expresarse desde la orilla contraria al poder. Y para ser un buen periodista ayuda mucho ser curioso y leer todo lo que se pueda. Si el periodista no lee, corre el riesgo de ser un chismoso, y de esos hay muchos.</p>    <p><strong>-¿Qué te gusta más de Perú?</strong></p>    <p>-Que ahora encuentro muchos lectores que me aprecian como escritor y me animan a no desmayar y seguir escribiendo hasta el final de los tiempos. Ya no me preguntan: ¿cuándo vuelves a la televisión? Ahora me preguntan: ¿cuándo sale tu próximo libro?</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Javier Corcuera: “Si bien Uyariy trata sobre una masacre que pasó en Perú, Uyariy es una película universal” ]]>
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                            <![CDATA[ Desde su estreno en Juliaca en agosto de 2025, el documental "Uyariy" de Javier Corcuera ha recibido todos los elogios del público y ha sido elegido como la mejor película peruana del 2025. "Uyariy" hará su estreno en salas comerciales españolas este jueves 9 de abril. Al respecto, La República conversó con Javier Corcuera. ]]>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cine-series">Cine y series</category>
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                            <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 12:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Javier Corcuera: “Si bien Uyariy trata sobre una masacre que pasó en Perú, Uyariy es una película universal” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Desde el estreno de <em>Uyariy</em>, en agosto de 2025, la ruta del documental de <strong>Javier Corcuera</strong> ha experimentado un tránsito en ascenso, en donde la ovación del público y la crítica vienen avalando un trabajo hecho prácticamente en tiempo real al abordar el tema de las matanzas acaecidas en el sur del país a finales de 2023 e inicios de 2024. En ese mismo mes de agosto, <em>Uyariy</em> la rompió en el Festival de Cine de Lima. De esta manera empezaba un rumor que no solo implicaba a los conocedores y seguidores de cine peruano, sino también al público cinéfilo en general a razón del prestigio de su director. Es decir, todos los trabajos de Corcuera interesan; pero este, <em>Uyariy</em>, suscitaba una atención particular.</p>   <p>En el pasado mes de febrero, este proyecto fue elegido como la mejor película peruana de 2025 en los <strong>Premios APRECI</strong>. Un mes después, en marzo, <em>Uyariy</em> se proyectó en la edición 29 del <strong>Festival de Cine de Málaga</strong>. Y el próximo jueves 9 de abril hará su estreno en las salas comerciales de cine de España.</p>   <p>“El estreno de <em>Uyariy</em> fuera de Perú es posible gracias al impulso de los espectadores. En realidad, el público le ha dado una visibilidad a la película y ha permitido que esta historia, la historia de los familiares, la historia de lo que sucedió, cruce las fronteras. <em>Uyariy </em>está en España y también estará en otros países de Europa. Hay muchísimos peruanos en Europa que quieren ver esta película. Fue importante también que <em>Uyariy</em> haya sido elegida como la mejor película peruana en los Premios APRECI”, declara para La República el director Javier Corcuera.</p>   <p>Recordemos que el estreno del documental en salas peruanas, en enero último, estuvo pautado por la polémica a razón de que lo habían programado en horarios difíciles para el público interesado. No obstante, fue el público el que respondió llenando esas funciones imposibles, lo cual hizo que la programación cambie a horarios más amables. A días de su estreno en salas comerciales españolas, <em>Uyariy</em> tiene varias salas completamente llenas. El interés por el documental es patente.</p>   <p> </p>   <p><strong>Tema universal</strong></p>   <p><strong> </strong></p>   <p>“Si bien <em>Uyariy</em> trata sobre una masacre que pasó en Perú, <em>Uyariy</em> es una película universal. Lo que ha sucedido en Perú está pasando en el mundo. Hay un desprecio por el otro, una sistemática violación de los derechos humanos saltándose todas las normas internacionales. Incluso estamos viendo genocidios televisados. <em>Uyariy</em> es una historia en este momento universal. Cada vez estoy más convencido de que Uyariy es una película de dignidad y valentía. La película es de los familiares de las víctimas”, precisa Corcuera.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/04/69d0903945a1f8e0130cd9b9.jpg" alt="Lago Titicaca. "Uyariy". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Lago Titicaca. &quot;Uyariy&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En los días en los que <em>Uyariy</em> estuvo en las salas comerciales, hubo una marcha de sacrificio de los familiares de las víctimas. Esta marcha se llamó Uyariy (escuchar en quechua) y tenía el objetivo de reclamar justicia ante las autoridades. Hay, pues, factores que acompañaron a Uyariy en su viaje. Al respecto, Corcuera indica: “Las películas no van a cambiar el mundo, pero sí pueden cambiar a las personas que pueden cambiar el mundo. Para mí, lo más importante es sentir que los familiares se reconocen en la película”.</p>   <p> </p>   <p><strong>La emoción</strong></p>   <p><strong> </strong></p>   <p>Todos los documentales de Javier Corcuera proyectan una luz especial más allá del evidente cuidado formal y estructural. Corcuera es de los pocos cineastas peruanos con gran público. Su secreto no es otro que el asombro constante.</p>   <p>“El cine es emoción y la emoción no tiene lugar. Cuando una historia te llega, por muy lejana que sea, es porque existe una conexión. Lo que pasó en Juliaca está pasando en otras partes del mundo. Cómo no indignarse. Las amenazas de los poderosos son descaradas. Estamos en un momento en donde los millonarios hacen lo que les da la gana. Entonces, hay una sensibilidad del espectador que se acerca a películas de este tipo. Él se emociona y siente esas historias de aquel lugar lejano muy próximas. El cine es un arte que trabaja la emoción. Las películas te tienen que hacer sentir cosas. El cine es maravilloso porque admite todos los géneros y lo que yo busco es emoción en las películas. Es muy importante, además, que las películas no tengan fecha de caducidad, que vayan a la esencia de las cosas. Porque si no, unos años después las películas envejecen. Pero cuando tú vas a la esencia de las cosas y trabajas desde el lenguaje cinematográfico con la emoción, las películas no caducan, porque van a la esencia, y porque la emoción no caduca. Eso queda en el espectador”.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p><strong>Datos:</strong></p>   <p> </p>   <p>Sala llena. A días de su estreno en salas españolas, ya hay funciones agotadas de <em>Uyariy</em>.</p>   <p>Histórico. <em>Uyariy</em> es el primer documental que recibe el galardón a mejor película peruana del año (Premios APRECI).</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Enrique Vila-Matas: “La metaliteratura no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un cliché crítico” ]]>
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                            <![CDATA[ La última novela del celebrado escritor español Enrique Vila-Matas, “Canon de cámara oscura”, es toda una invitación a abrazar la literatura no solo como un modo de vida, sino igualmente como un refugio en tiempos en los que vamos derechito a la deshumanización. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Enrique Vila-Matas. Foto: Web de EV-M.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 10:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Enrique Vila-Matas: “La metaliteratura no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un cliché crítico” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>¿Cómo sería la creación de un canon literario personal? El escritor español <strong>Enrique Vila-Matas </strong>lleva esta inquietud a niveles de revelación en su última novela, <em>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</em>, en donde nos topamos con un escritor catalán llamado Vidal Escabia, que intenta hallar su lugar en un mundo presente que tiene a la vez mucho de la realidad futura, con androides de por medio, por ejemplo. <em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em> (Seix Barral) además, es una de las novelas finalistas de la primera edición del Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, que otorgará un millón de euros al autor ganador en abril. En esta entrevista con <strong>La República</strong>, Vila-Matas nos habla de esta novela, sobre cómo lleva el reconocimiento, sobre la tradición, la autenticidad y la festividad que debe tener el espíritu crítico, tan necesarios para estos tiempos polarizados. Atentos a las palabras del maestro.</p>   <p><strong> </strong></p>   <p><strong>-Tus novelas no se repiten, pero guardan lazos temáticos e incluso estructurales en común. El humor está en todas ellas. Y también en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>. ¿Cómo mantienes el humor mientras escribes?</strong></p>   <p>-No es que lo mantenga, es que es innato en mí. Pero tardé en darme cuenta de que tenía sentido del humor, y eso también es cómico.   </p>   <p><strong>-</strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> es una de tus novelas más críticas de su tiempo. -Hay en ella un factor universal: la libertad, que podría ser también autenticidad. ¿Cuán amenazada sientes a la libertad/autenticidad hoy?</strong></p>   <p>-Decía Wittgenstein que, cuando la gente no comparte el mismo humor, es como si entre ciertos individuos existiese la costumbre de que una persona arrojara un balón a otra, y se estableciera que la otra persona tenía que atraparlo y devolverlo, y que algunas, en lugar de devolverlo, se lo metieran en el bolsillo… Créeme, temo esos momentos en los que digo algo en libertad y observo que tengo ante mí la cara atroz de un fascista que se mete en su bolsillo la frase libre y feliz que acabo de decirle.</p>   <p><strong>-Vidal Escabia, el protagonista de la novela, siguiendo la voluntad de su amigo y maestro Altobelli, se propone armar un canon intempestivo (o personal) de los libros que le dejó. Aquí, aparte de una apuesta por el gusto personal del lector, hay también una crítica al canon literario oficial. ¿Cuán deteriorado ves al canon oficial?</strong></p>   <p>-Lo veo en ruinas. Te recomiendo <em>&#039;El uso de las ruinas&#039;</em>, un libro del escritor francés Jean-Yves Jouannais (el mismo de <em>&#039;Artistas sin obras&#039;</em>) que reconstruye la historia de la destrucción de ciudades desde Mesopotamia hasta la Zona Cero. Es apasionante.</p>   <p><strong>-Todos tus personajes tienen un factor que los hace vulnerables. En el caso de Escabia, su hija Ryo. Miente cuando le preguntan por ella, por ejemplo. Pero Ryo es también su fortaleza. ¿Cómo te decidiste por una hija en esta novela?</strong></p>   <p>-Incluir una hija llamada Ryo en la novela era dar una patada a cualquier idea de escribir una autoficción. Y otra patada, hacer que Vidal Escabia hubiera nacido a la edad de 24 años, pues eso provocaba que no hubiera tenido infancia, lo que a mí como autor me impidió recurrir en algún momento a recuerdos de infancia propios… Más conjurado contra la autoficción no se puede estar.</p>   <p><strong>-Vamos a dejar para la curiosidad del lector lo del nacimiento de Escabia. La tradición literaria es un tema constante en tu narrativa. Otra lectura de la novela vendría a ser un señalamiento a lo que se quiere pasar como novedoso, algo que ya se ha hecho antes. ¿Sientes que se miente mucho cuando se habla de lo nuevo en las tendencias literarias?</strong></p>   <p>-Más que en lo que se miente, el problema está en lo mucho que se ignora. Por ejemplo, se crea una lista de novelas españolas que hablen de la figura del padre, y en 50 títulos no aparece la que para mí ha sido esencial entre todas ellas: <em>&#039;Tiempo de vida&#039;</em>, de Marcos Giralt Torrente.</p>   <p><strong>-El mundillo literario está en la novela. ¿El mundillo literario es un espectáculo en sí mismo?</strong></p>   <p>-Solo es mundillo, jamás llega a ser literario.</p>   <p><strong>-¿Es Kafka el gran homenajeado en </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong>?</strong></p>   <p>-No lo había pensado, pero ya que lo dices me temo que es imposible que no lo sea. El otro día, estuve en un coloquio interminable sobre la Verdad, el tema era la búsqueda de lo verdadero y, como digo, se eternizó y me puse nervioso y todo el rato tenía la tentación de interrumpirles y decir: “¡Basta! Sabed que ya Kafka nos dijo que la verdad es indivisible y que por eso no puede conocerse a sí misma y que quien quiera conocerla, tendrá que reconocer que ha dado con una media mentira, o una mentira total, jamás con la verdad absoluta porque esta es indivisible y para observarla o “conocerla”, tendríamos que separarnos de ella, creando una división entre el sujeto y el objeto que rompería su esencia.</p>   <p><strong>-En </strong><em><strong>&#039;Canon de cámara oscura&#039;</strong></em><strong> Escabia forja su discurso literario en base a 71 libros escogidos de lo que le dejó Altobelli. ¿Cuál te gustaría recomendar a tus lectores?</strong></p>   <p>-Entre otros, el diario de Julio Ramón Ribeyro, <em>&#039;La tentación del fracaso&#039;</em>, lleno de fragmentos que siempre me han perseguido; alguno de ellos está en mi <em>&#039;Canon&#039;</em>.</p>   <p><strong>-¿La literatura y el arte son los refugios que nos quedan? El final de la novela es premonitorio.</strong></p>   <p>-Bueno, no sé si es premonitorio, pero de que la Amenaza sigue ahí no tengo ninguna duda; camina sigilosa por las calles del barrio y lo peor: nuestro refugio artístico solo nos permite asomar la cabeza al vacío. </p>   <p><strong>-Tienes 20 novelas. Cuando escribes, ¿escribes contra algo? ¿De dónde viene tanta inventiva?</strong></p>   <p>-Desde que, en el invierno del 78, leí <em>&#039;Tristram Shandy&#039;</em>, en cada novela escribo contra una idea u otra, ideas ya establecidas, no discutidas. Y eso fue porque creí ver que Laurence Sterne parodiaba las estructuras narrativas en boga durante el siglo XVIII. Y en cierta forma, casi automáticamente -de ahí vendría la posible sensación de libertad que creo que se desprende de mi inventiva-, me puse a hacer lo mismo con los grandes dogmas de los siglos XIX y XX.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/04/69c8d460c4d94fa42e017d1c.jpg" alt=""Canon de cámara oscura". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Canon de cámara oscura&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p><strong>-¿Te gusta o desagrada que digan que eres un autor metaliterario?</strong></p>   <p>-¡Pero qué manía con la “metaliteratura”! Si es que esta no existe, es algo inherente a la escritura, es en realidad un “cliché crítico” y lo que se etiqueta como tal es simplemente literatura (nada de “meta”) que reflexiona sobre sí misma, cosa que, deliberada o no deliberadamente, hace cualquiera que escribe una novela. </p>   <p><strong>-De tu obra se ha precisado que es muy experimental, muy dialógica con la tradición literaria, por ejemplo; pero no se ha subrayado mucho que es muy crítica de su tiempo.</strong></p>   <p>-Sí. Mi <em>&#039;Canon&#039;</em> es una crítica festiva de su tiempo y, por eso, es “intempestivo”, porque pienso que, como en su momento ya indicara Nietzsche, para ser realmente contemporáneo hay que ser ligeramente inactual. </p>   <p><strong>-¿Cómo llevas el reconocimiento? Desde hace varios años eres mencionado para el Nobel de Literatura.</strong></p>   <p>-Este octubre pasado fue especial, porque estuve en el top 5 del Nobel, lo que me sentó bien, pero no por estar en él, sino porque esa posición logra que la gente lea a escritores como yo que de otra manera no leería. De pronto, un buen número de personas están diciéndote que podrías ganar el premio Nobel, y así ya no necesitas ganarlo.</p>   <p><strong>-El ensayo es esencial en la composición de tu escritura, pero me gustaría saber si lo tenías presente cuando empezaste a escribir o descubriste su fuerza, ya como nervio permanente, a medida que ibas escribiendo y publicando.</strong></p>   <p>-Cuando empecé a escribir relatos en el cuartel militar de Melilla, ni intuí que un día me convertiría en un ensayista o, mejor dicho, en un autor de “ensayos narrativos” o como quieran llamarlos. Descubrí en Sergio Pitol, en su libro <em>&#039;Nocturno de Bujara&#039;</em>, lo sencillo que era el trasvase de géneros. Estás narrando una cena en el hotel Reid´s de Madeira y de pronto, sin que se note, la prosa es ensayística. Pitol fue un pionero en esto y, como dijera Rodrigo Fresán, “fundó la literatura del siglo XXI”.</p>   <p><strong>-Conociste a Alfredo Bryce. ¿Qué recuerdo tienes de él y qué libro suyo te gustó?</strong></p>   <p>-<em>&#039;Un mundo para Julius&#039;</em>, lo leí en el momento adecuado, ideal para sentir que yo también podría ser Julius. Viajamos Bryce y yo juntos una vez a París, una invitación del Instituto Cervantes. Apenas pude hablar en la sesión correspondiente, porque Bryce no paró de cautivar al público con tiernas y cómicas historias de “peruanos en París”. Cada vez que llegaba mi turno y me daban la palabra, no sabía qué decir que pudiera conectar de alguna forma con los peruanos en París. En uno de sus turnos anduve tan desorientado que, lo recuerdo muy bien, llegué a preguntarle al público por qué eran los problemas gramaticales tan duros e imposibles de erradicar. Y me respondí a mí mismo que si eran tan problemáticos era porque estaban conectados con las imágenes más antiguas que están acuñadas en nuestro mismo lenguaje. </p>   <p> </p>   <p><strong> </strong></p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La primera novela de Orlando Mazeyra: “El mar que nos espera” ]]>
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                            <![CDATA[ El narrador Orlando Mazeyra obtuvo con su novela “El mar que nos espera” el primer Premio Internacional de Novela FILAY. Mazeyra confirma, una vez más, que es un escritor de raza. Veamos. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Orlando Mazeyra. Foto: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 03:21:44 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La primera novela de Orlando Mazeyra: “El mar que nos espera” ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>De la camada de narradores peruanos que apareció en la década pasada, <strong>Orlando Mazeyra</strong> siempre ha mostrado una coherencia, tanto en sus temas como en la manera en que los escribe. Y se ha movido en un género como pez en el agua: el cuento o el relato breve. Toda su obra la ha escrito desde Arequipa y se hizo de un nombre en tiempos en los que la atención crítica parecía estar solo enfocada en Lima. A la fecha, tiene siete libros de relatos: <em><strong>Urgente, necesito un retazo de felicidad</strong></em><strong> (2007), </strong><em><strong>La prosperidad reclusa</strong></em><strong> (2009), </strong><em><strong>Mi familia y otras miserias</strong></em><strong> (2013), </strong><em><strong>Bitácora del último de los veleros</strong></em><strong> (2016), </strong><em><strong>Instrucciones para saltar al abismo</strong></em><strong> (2016), </strong><em><strong>Inmunidad de rebaño</strong></em><strong> (2021) y </strong><em><strong>El niño de La Arboleda</strong></em><strong> (2021)</strong>. En todos ellos es posible detectar una intención del autor: la autorreferencialidad. Pero no la entendamos como la que hemos visto en estos lares en la primera mitad de la década pasada. La autorreferencialidad de Mazeyra siempre ha estado más allá, ha rozado el malditismo, la autocrítica feroz y una exposición personal muy horizontal. En muchos de sus relatos, el protagonista es un escritor, pero no nos referimos a una configuración libresca, sino a una hecha de miserias y vergüenzas. A ese punto llegó Mazeyra, no por valentía, sino porque eso es lo que tiene que hacer todo escritor al escribir. En tiempos en donde impera lo políticamente correcto, lo que es normal es visto como una extravagancia.</p>   <p>Una de las características de la obra de Mazeyra es que la misma siempre ha estado en diálogo con la novela episódica. Sus relatos, si bien exhibían una coherencia interna de sus elementos, en conjunto daban la impresión de que podían ser leídos como una novela a razón de la recurrencia de sus personajes. Sus siete libros de relatos son igualmente su biografía literaria, pero no por la autorreferencialidad, sino por la apuesta por el relato fragmentario, dimensión en la que encontró lo más importante que debe tener un autor antes que ganas de contar y traumas por compartir: el tono. Ese tono de la voz narrativa que muchos escritores no hallan nunca y que, por eso, vemos a más de uno pimponeando ante la tendencia narrativa de la temporada. Un escritor sin tono es un farsante. En este sentido, Mazeyra ha respetado su tono y lo ha ido puliendo tanto con títulos sólidos como con los irregulares.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/03/69d08344272dba06120550b7.jpg" alt=""El mar que nos espera". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;El mar que nos espera&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p> </p>   <p><strong>La primera novela</strong></p>   <p><em><strong>El mar que nos espera</strong></em>, de Orlando Mazeyra, es la novela ganadora del Primer Premio Internacional de Novela FILAY (Feria Internacional del Libro de Ayacucho). El fallo se dio en mayo del 2025 y el jurado estuvo compuesto por los escritores José Guich Rodríguez (Perú), Claudia Apablaza (Chile) y Mauricio Montoya Vásquez (Colombia).</p>   <p>Durante un verano en Camaná, un grupo de amigos queda marcado por una experiencia límite en la que se mezclan las drogas con el espiritismo; el espacio en que se inició esta pesadilla obedece al nombre de Las Cuevas. Lo que se suponía que sería una experiencia juvenil más deviene en hechos signados por la muerte de quienes participaron en esa sesión. Las pesadillas que tienen, a saber, están pautadas por la presencia de un niño decapitado.</p>   <p>Siguiendo la estrategia de sus relatos, Mazeyra apela, por grandes tramos, a un narrador protagonista, un testigo de los hechos; y se mantiene fiel al carácter fragmentario/episódico de la narración. La narración por fragmentos es el camino que sigue Mazeyra porque le permite golpear mejor. No hay que confundir con efectismo. En esa brevedad, Mazeyra desarrolla un discurso verosímil, y verosimilitud es lo que requiere una historia con varias capas narrativas (pensemos en la casa maldita ocupada por religiosos años atrás a los acontecimientos que nos cuentan y en la reflexión sobre la vocación literaria), en las que se hace uso de varios registros, como el terror psicológico.</p>   <p>Este recurso episódico le da la libertad al autor para insertar microhistorias, como aquella en donde <strong>Vargas Llosa</strong> se somete a una sesión, en Ayacucho, con un brujo que le asegura que ganará el Premio Nobel de Literatura. La condición para que se le conceda el galardón: el laureado escritor no tiene que publicar la segunda parte de sus memorias.</p>   <p><em>El mar que nos espera</em> es una novela oscura, pero entretenida. Se lee rápido y se retiene lo leído. Eso solo lo consigue un autor con oficio. Mazeyra es una voz importante de la narrativa peruana actual.</p>   <p> </p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p>Dato:</p>   <p>Disponibilidad. <em>El mar que nos espera</em> puede hallarse en librerías limeñas y arequipeñas. Precio: 40 soles.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Una sólida muestra colectiva: "Somos Libres. Volumen 2" en el Mincul ]]>
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                            <![CDATA[ Bajo la curaduría de Martín Yépez, la muestra destaca obras que fusionan técnica y crítica social, consolidando propuestas personales. Va hasta el 29 de abril. ]]>
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                            <image:title><![CDATA["Los cuidados" de Lin Belaunde Morla. Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <category domain="https://larepublica.pe/cultural">Cultural</category>
                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 02:48:28 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Una sólida muestra colectiva: "Somos Libres. Volumen 2" en el Mincul ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>En esta semana tuve la oportunidad de ver la exposición <em><strong>Somos Libres. Volumen 2</strong></em> en la sala Nazca del Ministerio de Cultura. Esta es una muestra colectiva bajo la curaduría del artista plástico y gestor cultural <strong>Martín Yépez</strong>. Yépez ha convocado a más de 50 artistas para lo que es una muestra en la que se explora principalmente el concepto de libertad desde la pintura, la fotografía, la escultura y la instalación.</p>   <p>De acuerdo con el eje conceptual, podemos ver trabajos en los que impera la técnica, otros que suman a la misma una crítica social. Pero lo que más destaco de la exposición es la consolidación de no pocas propuestas personales. Hay en los trabajos una madurez que solo se alcanza con la perseverancia. La mayoría de los artistas tienen exposiciones individuales en sus trayectorias; he ahí la proyección sólida tanto en lo individual como en lo colectivo. La distribución de las obras en la sala, consignemos, resulta amable; más aún cuando hablamos de varias decenas de trabajos.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/03/69d0757e9e47f60d3f02d82b.jpg" alt="Sala Nazca del Mincul. Foto: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>Sala Nazca del Mincul. Foto: Difusión.</figcaption>   <p>Como hemos indicado en más de una ocasión en <strong>La República</strong>, las artes plásticas en Perú están atravesando un momento de mucha expectativa y <em>Somos Libres. Volumen 2 </em>se inscribe dentro de ese escenario. Destacan las obras de Lin Belaunde Morla, Denise Jiras, Elliot Túpac, Dolores Huamán, Julia Ziolek, Verónica Penagos, Marcos Palacios y Nadia Gilvonio.</p>   <p>Sugerimos ver la exposición los fines de semana. Hay mucha vitalidad cultural. Hasta las 5.00 p. m.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ Obras ganadoras y finalistas del XVI Concurso Nacional de Pintura ]]>
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                            <![CDATA[ La exposición de las piezas ganadoras y finalistas del concurso nacional de pintura del Banco Central de Reserva se puede visitar en el MUCEN hasta el 3 de mayo. La calidad de la exhibición ofrece una mirada contemporánea sobre la pintura peruana actual. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[“Puerto Linda” de Úrsula Mur . Imagen: Difusión.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 03 Apr 2026 19:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ Obras ganadoras y finalistas del XVI Concurso Nacional de Pintura ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>El concurso nacional de pintura del <strong>Banco Central de Reserva</strong> se ha ido consolidando en el tiempo. La mejor prueba de lo dicho es la exposición de las piezas ganadoras y finalistas de la edición dieciséis, que es posible verla en la sala de exposiciones del museo del BCR, el <strong>MUCEN</strong>.</p>   <p>Si la memoria no me falla, creo que esta es una de las exposiciones más sólidas de los concursos nacionales de pintura del BCR. Y es, del mismo modo, la que más vitalidad exhibe a razón del tratamiento de los tópicos, como la Amazonía, la memoria histórica relacionada con los años de la violencia, la situación de la mujer, por ejemplo. Hay una frescura en la muestra que no podemos dejar de consignar.</p>   <p><strong>“Puerto Linda”</strong> de <strong>Úrsula Mur</strong> es la obra ganadora. Está inspirada en la comunidad awajún de Puerto Linda. La pieza genera sensaciones encontradas. Tenemos dos personajes que miran al espectador, como si los interpelaran; pero es lo que hay detrás en donde se revela una riqueza cultural ligada al trabajo en comunidad. La postura de los dos personajes le da a la obra una aproximación a la actualidad de la Amazonía, la cual no afecta el poder que transmite la pieza: la dimensión poética que la recorre.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/03/69cfb33fc4d94fa42e017dec.jpg" alt="“El Huishmabu” de Fredy Tuanama. Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>“El Huishmabu” de Fredy Tuanama. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>En lo personal, me gustó mucho <strong>“El Huishmabu”</strong> de <strong>Fredy Tuanama</strong>. La obra se basa en los orígenes del pueblo shipibo-konibo. Está la leyenda del Sol y la Luna, mas lo que destaca es su atemporalidad. Algunos verán el arte kené en diálogo con los actuales registros digitales; otros miraremos la vorágine musical del rock setentero. Tiene todas las señas de la psicodelia. La pieza tiene algo que otras de su temática: encienden la curiosidad por saber cómo se conectaban con el universo los fundadores de este pueblo.</p>   <p>Entre las menciones honrosas, tenemos a Graciela Arias con “El silencio del machete donde descansa la lucha”, está Marialejandra Lozano y “Ritos de lo que queda (Perú en proceso)”, y Adriana Ciudad con “Mamá necesita volar sola un rato”. A ellas se suman 21 artistas más en calidad de finalistas. Queda la sensación de que cualquiera de los artistas de la muestra pudo obtener el primer lugar o las menciones. Pienso en “La herida” de Carlos Valdez Espinoza, “Cuerpo Erguiendo” de Verónica Levy y “Territorios en tránsito” de Eduardo Cochachin.</p>   <p>No solo hay artistas de Lima, también de Loreto, Ayacucho, Arequipa, Áncash, Huancayo, Pasco y Cusco. La calidad de la muestra brinda al espectador un acercamiento sobre cómo se concibe la pintura hoy. Es una aproximación amable precisamente por su calidad. Vayan a verla.</p>   <p>…</p>   <p> </p>   <p><strong>Dato:</strong></p>   <p> </p>   <p><strong>Temporada</strong>. La muestra va hasta el 3 de mayo. Dirección: jirón Lampa 474, Cercado de Lima. El ingreso es libre.</p> ]]></content:encoded>
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                                <![CDATA[ La narrativa de Daniel Soria ]]>
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                            <link>https://larepublica.pe/cultural/2026/04/03/la-narrativa-de-daniel-soria-hnews-171471</link>
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                            <![CDATA[ El escritor peruano Daniel Soria publicó dos libros, una novela y un cuentario. La relectura de los mismos nos lleva a fijarnos más en cómo se reparte el reconocimiento en nuestro circuito literario local. ]]>
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                            <image:title><![CDATA[Daniel Soria. Foto: Facebook.]]></image:title>
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                            <dc:creator>Gabriel Ruiz Ortega</dc:creator>
                            <pubDate>Fri, 03 Apr 2026 17:00:00 GMT</pubDate>
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                            <![CDATA[ La narrativa de Daniel Soria ]]>
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                            <content:encoded><![CDATA[ <p>Toda generación tiene su narrador secreto. Muchas veces permanecer en el secretismo no es una opción, es el destino, destino que los lectores no tienen que abrigar como tal, sino rescatar al autor secreto y hacerlo más visible en el circuito y de esta manera valorar lo que importa: sus libros.</p>   <p>Este es el caso de <strong>Daniel Soria</strong>, autor de un cuentario hoy inubicable, <em><strong>Tres heridas nocturnas</strong></em> (1999). En los anales literarios podemos encontrar la siguiente información: Soria, en un arrebato de furia, quemó “todos” los ejemplares de su primer libro en la Costa Verde. Por suerte, sobrevivieron algunos libritos, que llegaron a las manos de determinados lectores que supieron recomendarlo. Uno de esos ejemplares llegó a mis manos a finales de 2005. Es decir, 6 años después.</p>   <p>Me gustó <em>Tres heridas nocturnas</em>. Razón más que suficiente para jugármela por Soria al incluirlo en una antología de nuevos narradores peruanos que publiqué en 2007, antología que se suponía debía dar cuenta de autores aparecidos a partir del 2000. No importó que el libro hubiera salido en 1999.</p>   <p>En el año 2008, en un café de Lince, Soria me pasó el anillado de su primera novela. Aquella vez hablamos en detalle del entierro griego de su primer cuentario y de otros temas relacionados con el ambiente literario. Cuando regresé a casa, leí el anillado. La novela me gustó más que su primer cuentario. La novela se titulaba <em><strong>Monólogo en blanco humo</strong></em>. También sentí desazón porque no tenía idea de alguna editorial que pudiera publicar el libro. Estaba ante un caso injusto: un buen narrador sin editorial. En esos años, el circuito editorial no era como lo es hoy, aunque sigue prevaleciendo el lobby, en especial cuando hablamos de los grandes grupos editoriales.</p>  <img src="https://larepublica.cronosmedia.glr.pe/original/2026/04/03/69cfb040633d4a5cf20953dc.jpg" alt=""Monólogo en blanco humo". Imagen: Difusión." width="1250" height="735"/><figcaption>&quot;Monólogo en blanco humo&quot;. Imagen: Difusión.</figcaption>   <p>Pasaron 3 años de la reunión en ese café y Soria publicó <em>Monólogo en blanco humo</em> con su editorial Delfín Arisco. Me gustó la actitud: saca lo tuyo y tú mismo juega tu partido sin estar viviendo en un permanente estado de sobonería con editores y escritores.</p>   <p>En la novela tenemos dos historias en paralelo y en contextos diferentes, la de David y Carmela.</p>   <p>David es un muchacho con gusto por la literatura, la música y el pensamiento. Por su formación, no tardamos en deducir que estamos ante un pata en constante cuestionamiento de sí mismo, siendo su cuestionamiento mayor su pasado, como explicarse de quién es para saber quién es. Vive los años del desastre, o sea, los ochenta. Por su parte, Carmela es una educadora a la que en apariencia le va bien; en realidad le va bien gracias a su esfuerzo, mas no en el amor. Ella vive lo que tiene que vivir en los años sesenta, los años de los descubrimientos y de la emancipación hormonal y personal. A ellos se les suma un tercer personaje, Lima, la ciudad vital y al mismo tiempo asfixiante.</p>   <p>En principio, podríamos estar ante una novela que explora los senderos del hartazgo existencial; ambos personajes brindan más de un detalle depresivo. Pero no, lo que leemos es una historia sobre el reencuentro del pasado con el presente y viceversa. Podemos tener nociones de lo que finalmente pueden ser David y Carmela, pero Soria se vale de recursos que nos alejan de ese misterio, misterio que en realidad no nos interesa conocer, puesto que esa intriga cae en un agradecido segundo plano que nos permite disfrutar de una prosa que sabe bien a qué obedece, prosa que sabe bien cuál es su destino.</p>   <p>He vuelto a leer los dos libros de Soria. Los he comparado con los cuentarios y novelas que aparecieron en la primera década del 2000; Soria es quien mejor crea las atmósferas. Hay un Onetti pop por ahí. E igualmente los he comparado con la ficción peruana que salió en los últimos 15 años. La propuesta de Soria se impone a la de muchos autores.</p>   <p>En medio del carnaval de posicionamientos que estamos viendo en los últimos meses, no haría mal fijarse en voces serias como las de Soria. Busquen sus libros o ténganlos en el radar.</p> ]]></content:encoded>
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