Científica analizó agua cerca de un motel de US$80 y halló 2 nuevas especies: pistas de la evolución de hace 100 millones de años
Los hallazgos, publicados en el 'Journal of Phycology', revelan un importante hito evolutivo y elevan a seis el número de amebas fotosintéticas en el linaje unicelular.

En un motel de Carolina del Norte, Estados Unidos, la bióloga Julia Van Etten transformó un cuarto de 80 dólares en un laboratorio provisional equipado con microscopios, agua salobre y vegetación local. De acuerdo con 'The New York Times', la investigación del equipo liderado por la científica en Nags Head culminó con el hallazgo de dos nuevas especies de microorganismos para la ciencia.
Esa fascinación por el mundo microscópico surgió en unas vacaciones familiares de 2021 mediante un microscopio de aficionado de 300 dólares. El trabajo con la Universidad de Maryland, publicado en el 'Journal of Phycology', busca descifrar cómo una célula absorbe a otra hasta integrarla en su estructura, un proceso fundamentado en la visión de Van Etten: "La mejor manera de aprender sobre la naturaleza es estar en ella".

Este hallazgo representa un hito evolutivo, brindando información sobre la asimilación de cianobacterias por un organismo hace 90 a 140 millones de años. Foto: Julia Van Etten/NYT
¿Qué revelaron los hallazgos sobre las nuevas especies de Paulinella?
Un estudio publicado en el 'Journal of Phycology' confirmó el hallazgo de Paulinella marae y Paulinella murrayi, dos amebas fotosintéticas recolectadas en Roanoke Sound. La identificación de ambos organismos incrementó de cuatro a seis los integrantes catalogados de este linaje unicelular. El hallazgo surgió a partir de observaciones iniciadas en 2021 y muestras obtenidas en mayo de 2025.
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Van Etten y Burns trabajan desde habitaciones de motel improvisadas, usando sus microscopios sobre la cama en Carolina del Norte. Foto: Julia Van Etten/NYT
Los científicos reconstruyeron la secuencia genética completa de sus cromatóforos —los orgánulos encargados del proceso fotosintético— e inspeccionaron el ADN mitocondrial junto a marcadores nucleares. El análisis reveló una composición génica similar, pero con reordenamientos estructurales e inversiones. Asimismo, las filogenias generadas expusieron inconsistencias debido, posiblemente, a un muestreo restringido y señales evolutivas dispares.

Van Etten colectó muestras en Carolina del Norte en 2021 y logró avistar una célula de Paulinella verde con su microscopio casero. Foto: Julia Van Etten/NYT
Las denominaciones taxonómicas rinden tributo a las personas que impulsaron la recolección de las muestras biológicas. Actualmente, la investigación busca la estabilización de los cultivos celulares. De acuerdo con Maryland, "la científica está intentando establecer cultivos de ambas amebas". Si el mantenimiento prospera, facilitará análisis de expresión génica para esclarecer la transferencia de genes y la transformación celular.
¿Por qué el hallazgo de Paulinella resulta extraordinario para la ciencia?
Este descubrimiento revela un hito evolutivo ocurrido hace 90 a 140 millones de años, cuando el antepasado del organismo asimiló una cianobacteria que dio origen al cromatóforo. La relevancia del estudio reside en identificar a esta ameba fotosintética como uno de los dos únicos casos documentados sobre el origen primario de un orgánulo fotosintético.

La Dra. Van Etten observó la célula de Paulinella usando un microscopio electrónico en el Laboratorio Bigelow de Maine. Foto: Julia Van Etten/NYT
El evento precedente ocurrió hace más de 1.500 millones de años en el linaje vegetal. Según la investigación difundida en 'Journal of Eukaryotic Microbiology', esa enorme distancia temporal dificulta reconstruir los pasos que transformaron una bacteria independiente en un cloroplasto. El modelo actual permite examinar una transición análoga más cercana en el tiempo.
Las observaciones constataron la presencia persistente de ambas especies en escasa abundancia, lo cual sugiere una presencia global poco explorada. Para fortalecer el trabajo de campo, Van Etten impulsa una red de microscopistas y naturalistas con el fin de recolectar nuevas muestras y descifrar la integración celular.















































