Arqueólogos examinaron un pozo de 2.500 años de antigüedad y encontraron restos de una civilización perdida
Es probable que un antiguo culto dejara enterramientos y artefactos de bronce en un pozo descubierto recientemente en Italia.
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Los arqueólogos que trabajan en la antigua ciudad etrusca de Kainua, cerca de la actual Marzabotto, en Italia, descubrieron un pozo ritual que permaneció oculto durante unos 2.500 años. En su interior encontraron dos estatuillas femeninas de bronce, una placa del mismo material y los restos óseos de dos adultos.
El hallazgo se produjo durante la campaña de excavaciones de 2026, dirigida por la Universidad de Bolonia en colaboración con el Gruppo Ravennate Archeologico. Los investigadores llegaron hasta el fondo del pozo después de ampliar los trabajos durante 14 días, un período adicional que permitió explorar una zona que hasta entonces no había sido completamente excavada.
Ofrendas que sobrevivieron 2.500 años bajo tierra
Las piezas de bronce destacan por su extraordinario estado de conservación. A pesar de haber permanecido enterradas durante aproximadamente 2.500 años, todavía conservan buena parte de su aspecto metálico, según un comunicado.

Una estatua de bronce encontrada dentro del pozo. Foto: Universidad de Bolonia
Los investigadores consideran que los objetos fueron depositados de manera intencionada y que podrían estar relacionados con prácticas rituales vinculadas con la fundación de Kainua. Su datación, entre finales del siglo VI y comienzos del siglo V a. C., coincide con el período en que la ciudad fue establecida y comenzó a desarrollarse.
Un pozo ritual en el corazón de Kainua
La importancia del descubrimiento también está relacionada con la ubicación del pozo. Se encontraba dentro de un distrito sagrado de Kainua, cerca de varios espacios dedicados al culto de importantes divinidades etruscas.

Los investigadores descendieron por el pozo. Foto: Universidad de Bolonia
En esta zona se levantaban dos templos monumentales cuyas inscripciones los relacionan con Tinia y Uni, dos de las principales figuras del panteón etrusco. Tinia era considerado el dios supremo y suele compararse con Júpiter en la tradición romana, mientras que Uni ocupaba una posición equivalente, en términos generales, a la de Juno.
El contexto arqueológico sugiere que el agua también pudo formar parte de las prácticas religiosas de la ciudad. El pozo habría tenido una función práctica, pero los objetos depositados en su interior indican que pudo adquirir además un significado simbólico y ceremonial.
Los restos de dos adultos encontrados en el fondo parecen corresponder a un momento diferente al de las piezas de bronce. Elisabetta Govi, directora de la excavación, plantea que podrían estar relacionados con una ceremonia de clausura del pozo.
Sin embargo, los investigadores no han determinado cómo murieron esas personas ni han establecido que fueran víctimas de un sacrificio humano. Por ello, los restos deben interpretarse con cautela hasta que finalicen los análisis.
Kainua, una ciudad etrusca conectada con el comercio
Kainua fue uno de los principales asentamientos etruscos del valle del Po. Su desarrollo estuvo favorecido por su ubicación junto al río Reno y por su conexión con diferentes rutas comerciales que comunicaban el norte de Italia con otras regiones de la península.
La ciudad destaca además por su trazado urbano. Sus calles, viviendas, talleres y espacios religiosos fueron organizados siguiendo una planificación regular, influida en parte por modelos urbanos del mundo griego.
La actividad comercial y metalúrgica también tuvo un papel importante en Kainua. El asentamiento participaba en redes de intercambio en las que circulaban materiales como el hierro y el bronce, mientras que sus talleres contribuían a la producción artesanal de la ciudad.
Kainua prosperó durante aproximadamente dos siglos. Sin embargo, durante el siglo IV a. C., la llegada y expansión de grupos celtas transformó profundamente el equilibrio de la región. La ciudad fue abandonada a mediados de ese siglo y posteriormente parte de sus espacios fueron reutilizados.
Con el paso del tiempo, las estructuras de la antigua ciudad quedaron ocultas y Kainua desapareció en gran medida del paisaje histórico.
Un yacimiento que permite reconstruir una ciudad etrusca
El yacimiento comenzó a ser investigado arqueológicamente en el siglo XIX y, desde 1988, la Universidad de Bolonia desarrolla campañas periódicas de excavación. Estos trabajos han permitido documentar calles, viviendas, talleres, templos y otras estructuras que ofrecen una imagen excepcional de la planificación urbana etrusca.
La conservación del lugar es especialmente valiosa porque permite estudiar la ciudad como un conjunto y no únicamente a través de edificios aislados. Su trazado ayuda a comprender cómo los etruscos organizaron sus espacios residenciales, comerciales y religiosos.
El nuevo pozo aporta ahora otra perspectiva. Además de mostrar cómo estaba estructurada Kainua, el hallazgo permite investigar la relación entre las necesidades cotidianas, el agua y las creencias religiosas de sus habitantes.
Los materiales recuperados serán sometidos a procesos de conservación y análisis. Posteriormente, podrían incorporarse al Museo Nacional Etrusco de Marzabotto, donde contribuirían a ampliar el conocimiento sobre la antigua ciudad y las prácticas rituales de sus habitantes.
Después de unos 2.500 años bajo tierra, las piezas de bronce y los restos humanos ofrecen una nueva oportunidad para acercarse a las personas que habitaron Kainua y comprender mejor las creencias que acompañaron la fundación y el desarrollo de esta ciudad etrusca.






















