La NASA capta desde el espacio ríos de Alaska que se tiñen de naranja: la explicación está bajo el suelo congelado
El fenómeno se relaciona con la liberación de minerales pesados tras el deshielo. Investigadores advierten sobre la aceleración del deterioro hídrico por el cambio climático en la región.

Los cristalinos ríos de Alaska exhiben una llamativa tonalidad naranja detectable desde el espacio exterior. Fotogramas del satélite Landsat 9, gestionado por la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), documentaron el arroyo Tukpahlearik teñido de óxido en julio de 2023. Esa alteración cromática se extiende por la cordillera Brooks, abarcando más de 200 cuencas septentrionales del territorio y motivando análisis urgentes sobre el deshielo del permafrost.
El deterioro hídrico se aceleró durante la última década en paralelo al incremento térmico global. Especialistas vinculan el fenómeno a la liberación masiva de minerales pesados atrapados bajo el suelo ártico. Respecto a la magnitud de aquel evento medioambiental, el toxicólogo Brett Poulin, de la Universidad de California en Davis, afirmó: "Todavía me sorprende el amplio alcance espacial de nuestras observaciones".
¿Por qué el agua de los ríos alaskeños adquiere un color anaranjado?
El deshielo del permafrost, la capa terrestre congelada durante varios años, permite la filtración de agua hacia yacimientos minerales ocultos. Según el informe Arctic Report Card 2025 de la NOAA, la exposición de sulfuros —como la pirita— al aire y al líquido produce ácidos, sulfatos y metales que penetran en los caudales mediante corrientes subterráneas.
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El tono rojizo procede de partículas de hierro oxidado, aunque la NASA advierte que microorganismos del suelo también descomponen materia orgánica y liberan compuestos solubles que se oxidan al contacto con el oxígeno. Esos dos procesos pueden actuar en conjunto y generar efectos químicos comparables al drenaje minero, aun cuando ocurren en parajes remotos sin actividad industrial.
Un estudio en AGU Advances analizó seis cuencas a partir de muestras recolectadas entre 2022 y 2024, situando los picos de sulfato y zinc entre 2019 y 2020 debido a temperaturas elevadas e intensas nevadas. La cobertura nival funciona como manto térmico e impide la recongelación del sustrato. "Cuando hay más nieve, esta aísla el suelo", explicó Taylor Evinger, investigadora principal, en declaraciones difundidas por UC Davis.
¿Por qué el drenaje ácido amenaza a las especies y ríos del Ártico?
Los residuos químicos alteran los cauces hídricos más allá de su origen. Un informe revela que el río Salmon registra concentraciones de componentes hasta 70 veces superiores en 100 kilómetros de las fuentes ácidas. A pesar de que el caudal principal mantiene el pH estable por su amortiguación natural, metales como zinc, níquel y cadmio avanzan enormes distancias a través del flujo.
La degradación de los hábitats acuáticos compromete la supervivencia de los organismos. La NOAA reporta pérdidas de biodiversidad en los arroyos de cabecera impactados, mientras el USGS advierte: "Los tramos anaranjados presentan mayor contenido de hierro, menor oxígeno disuelto y más acidez que corrientes transparentes cercanas". Esas anomalías alteran el entorno vital de peces y larvas que sostienen la red trófica local.
Las consecuencias para las comunidades rurales exigen vigilancia continua, pues la población depende de la pesca de subsistencia y del suministro hídrico. Sin embargo, la UC Davis aclara que "no se han observado mortandades masivas de peces ni se conocen problemas de calidad del agua potable que estén perjudicando actualmente a las aldeas estudiadas". El equipo científico investiga las variaciones de la toxicidad según la estación para medir los riesgos definitivos.














































