Ciencia

Un radiotelescopio captó una señal fuerte y nítida de 72 segundos desde Sagitario: después de 50 años, nadie la volvió a escuchar

Los científicos no logran una explicación definitiva de este fenómeno y aún buscan respuestas.

Una intensa ráfaga de ondas de radio detectada en 1977 por el radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. Foto: IStock
Una intensa ráfaga de ondas de radio detectada en 1977 por el radiotelescopio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. Foto: IStock

La noche del 15 de agosto de 1977, un radiotelescopio ubicado en Ohio, Estados Unidos, registró una señal tan inusual que terminó convirtiéndose en uno de los mayores misterios de la astronomía. Durante solo 72 segundos, el instrumento detectó una transmisión extremadamente intensa procedente de la dirección de la constelación de Sagitario y cerca de la frecuencia de 1420 MHz.

Días después, el astrónomo Jerry Ehman revisó los datos impresos por el observatorio y encontró una secuencia de caracteres que reflejaba una intensidad fuera de lo común: '6EQUJ5'. Sorprendido por el hallazgo, rodeó el registro con un círculo rojo y escribió una sola palabra en el margen: 'Wow!'. Casi medio siglo después, la señal continúa sin una explicación definitiva y nunca volvió a ser detectada.

¿Cómo fue detectada la misteriosa señal Wow!?

La observación tuvo lugar en el radiotelescopio Big Ear, perteneciente al Observatorio Radioastronómico de la Universidad Estatal de Ohio. A diferencia de los grandes radiotelescopios móviles actuales, este permanecía fijo y aprovechaba la rotación de la Tierra para explorar distintas regiones del cielo.

Impresión original de la computadora, tomada después de la llegada de la señal Wow! en 1977. Foto: Wikimedia

Impresión original de la computadora, tomada después de la llegada de la señal Wow! en 1977. Foto: Wikimedia

Durante aquel barrido, el sistema registró una señal estrecha y excepcionalmente potente que aumentó de intensidad, alcanzó un máximo y después disminuyó de forma gradual. Ese comportamiento coincidía exactamente con el tiempo que una fuente celeste tardaría en atravesar el campo de visión del instrumento.

Los investigadores prestaron especial atención a otro detalle. La señal apareció cerca de la llamada línea del hidrógeno, una frecuencia considerada durante décadas como una zona ideal para la búsqueda de posibles transmisiones artificiales debido a su relevancia universal y al bajo nivel de ruido cósmico presente en esa banda.

¿Por qué la señal Wow! nunca pudo ser explicada?

El principal problema surgió poco después de la detección. Big Ear no contaba con la capacidad de seguir un objeto en tiempo real, por lo que cuando los científicos analizaron el registro, la fuente ya había desaparecido de su alcance.

Durante las semanas siguientes, los investigadores orientaron nuevamente sus observaciones hacia la misma región del espacio. Sin embargo, no encontraron ningún rastro del fenómeno. Con el paso de los años, otros radiotelescopios mucho más sensibles examinaron el área sin éxito.

Esa ausencia de repeticiones dificultó cualquier intento de explicación. Algunas hipótesis apuntaron a interferencias terrestres, satélites, aeronaves o transmisores ubicados en la Tierra. Otras propusieron fenómenos naturales poco frecuentes. También surgió una teoría relacionada con nubes de hidrógeno asociadas a cometas, aunque varios especialistas señalaron que esa propuesta no explicaba adecuadamente la intensidad ni la corta duración del evento.

A pesar de décadas de investigaciones, los científicos no han podido demostrar que la señal tuviera un origen extraterrestre ni identificar con certeza una causa natural o tecnológica conocida.

Una nueva hipótesis

En los últimos años, el proyecto Arecibo Wow! aportó una de las explicaciones más recientes. El equipo liderado por Abel Méndez, del Planetary Habitability Laboratory de Puerto Rico, examinó observaciones históricas y detectó señales débiles cercanas a la frecuencia del hidrógeno.

Los investigadores plantearon que la señal Wow! pudo originarse en una pequeña nube fría de hidrógeno que experimentó un incremento temporal de brillo debido a un fenómeno energético externo, como una llamarada emitida por un magnetar o una fuente de rayos gamma.

Un análisis publicado en 2025 también revisó datos históricos del programa Ohio SETI y estimó que la señal alcanzó una intensidad superior a 250 janskys, una medida utilizada en radioastronomía para cuantificar el flujo de energía recibido desde el espacio.

Aunque esta propuesta ofrece una alternativa natural al misterio, los propios autores reconocen que el caso permanece abierto. La región de Sagitario desde la que llegó la señal continúa bajo observación, mientras astrónomos de todo el mundo intentan descubrir qué produjo aquellos 72 segundos que siguen intrigando a la comunidad científica.

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