EE. UU. fabrica el primer cemento sin piedra caliza y promete reducir el gran problema climático de la construcción
Además de mejorar el impacto climático, el uso de basalto podría generar subproductos valiosos como hierro y aluminio, aunque deben superarse desafíos económicos y logísticos para su implementación.
- Científico autodidacta de 21 años en EE. UU. convierte desechos plásticos en combustibles líquidos mediante pirólisis por microondas
- La ciencia detrás del fútbol y deportes extremos se vive en un museo interactivo antes del Mundial 2026

Estados Unidos podría estar frente a una de las innovaciones más importantes para el futuro de la construcción sostenible. Un grupo de investigadores desarrolló un nuevo método para fabricar cemento sin utilizar piedra caliza, el componente tradicional que durante décadas ha dominado la industria, pero que también representa una de sus mayores fuentes de emisiones contaminantes.
La propuesta plantea sustituir la materia prima convencional por rocas silicatadas como el basalto, una alternativa que permitiría producir cemento Portland con una huella de carbono mucho menor. El avance llega en un momento crítico para el sector, señalado desde hace años por su fuerte impacto ambiental debido a la liberación masiva de dióxido de carbono durante los procesos industriales.
¿Por qué fabricar cemento sin piedra caliza podría cambiar la construcción para siempre?
El cemento Portland se elabora habitualmente a partir de piedra caliza, una roca abundante y barata, pero con una desventaja difícil de ignorar: contiene carbono en su composición química. Cuando se calienta a temperaturas superiores a los 1500 °C para transformarla en cal viva, ese carbono se libera a la atmósfera en forma de CO₂.
El nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara y la empresa Brimstone Energy, propone reemplazar la caliza por materiales ricos en calcio como el basalto o el gabro. Como estas rocas no contienen carbono atrapado en la misma proporción, su procesamiento evita buena parte de esas emisiones directas.
Según las estimaciones del equipo científico, este sistema podría reducir en más de 80% las emisiones asociadas al cemento en escenarios ideales y disminuir notablemente el consumo energético frente al método tradicional.
¿Qué impacto tendría este nuevo cemento ecológico en el clima y la industria?
La relevancia del hallazgo se entiende al observar el peso ambiental del sector cementero a escala global. Actualmente, la fabricación de cemento representa alrededor del 4,4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una cifra comparable a la generada por millones de vehículos en circulación alrededor del planeta.
Además del beneficio climático, el uso de basalto podría abrir nuevas oportunidades industriales. Esta roca contiene minerales valiosos como hierro y aluminio que podrían recuperarse como subproductos durante el procesamiento, mejorando la eficiencia de toda la cadena productiva.
Aun así, los expertos advierten que el desafío será económico y logístico: el cemento sigue siendo uno de los materiales más baratos y estandarizados del mundo. Por eso, la apuesta de esta tecnología no es reemplazar el cemento conocido por arquitectos e ingenieros, sino producir exactamente el mismo material, pero con una fabricación mucho menos contaminante.


































