Las partículas celulares de la sangre menstrual muestran potencial para estimular la reparación del cartílago, según estudio
Una nueva terapia mejoraría la regeneración de los tejidos en las articulaciones sin efectos secundarios.
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Científicos de la Universidad Tecnológica de Kaunas, Lituania, presentaron una alternativa novedosa para abordar el daño del cartílago, uno de los principales problemas asociados a la osteoartritis. El estudio analizó el uso de partículas microscópicas liberadas por células de la sangre menstrual, conocidas como vesículas extracelulares, y comprobó su capacidad para estimular procesos de reparación en tejidos afectados.
Alrededor de 600 millones de personas en todo el mundo padecen osteoartritis, de las cuales el 73% son mayores de 55 años y el 60% son mujeres, según la OMS. Con el envejecimiento de la población, el aumento de la obesidad y el incremento de las lesiones, la prevalencia de la enfermedad seguirá creciendo.
Una terapia funcional
El estudio publicado en Nature se centró en vesículas extracelulares obtenidas de células estromales mesenquimales presentes en la sangre menstrual. Estas estructuras actúan como mensajeros biológicos que transportan señales capaces de modificar la actividad de otras estructuras, incluida su capacidad de regeneración. Estas partículas pueden ingresar a las células del cartílago y activar procesos que favorecen su recuperación o disminuyen la inflamación.
Los experimentos incluyeron muestras de tres donantes sanas y tejido de 10 pacientes con osteoartritis sometidas a cirugía. Los resultados mostraron efectos positivos incluso en células de mujeres postmenopáusicas, cuyo potencial regenerativo suele ser limitado. En estos casos, las vesículas no solo mejoraron la función, sino que también redujeron el deterioro del tejido e incrementaron la expresión de receptores de progesterona, un factor clave en la respuesta biológica del cartílago.
Además, el estudio plantea un enfoque distinto en comparación con terapias tradicionales basadas en células madre. En lugar de implantar células completas, los investigadores proponen utilizar únicamente sus vesículas, lo que podría disminuir riesgos asociados y facilitar su aplicación clínica.
Estructuras que imitan tejidos humanos
Uno de los principales desafíos de esta estrategia radica en la fragilidad de las vesículas extracelulares, que se degradan con rapidez en el organismo. Para superar esta limitación, el equipo desarrolló andamios biomiméticos, diseñados para proteger estas partículas y liberarlas de forma controlada en el tejido afectado.
Estos materiales deben cumplir múltiples condiciones simultáneamente: estabilidad química, resistencia mecánica, compatibilidad biológica y viabilidad de fabricación. En el caso del cartílago, la complejidad aumenta debido a la necesidad de replicar su arquitectura natural y su capacidad para soportar presión constante.
Estos andamios no actúan solo como soporte, sino como un componente central del tratamiento. Su diseño permite prolongar la actividad de las vesículas y mejorar la interacción con las células del tejido de las articulaciones. El desarrollo de estos biomateriales refleja el carácter interdisciplinario de la investigación, que integra conocimientos de química, biología, ingeniería y medicina para avanzar en nuevas terapias regenerativas.






























