El núcleo de la Tierra está filtrando oro al manto terrestre y la superficie, según estudio geológico
Investigadores analizaron isótopos raros de rutenio en lava hawaiana, sugiriendo que estos minerales provienen de más de 2.900 km de profundidad.
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Una investigación de la Universidad de Göttingen reveló que el núcleo terrestre podría estar liberando metales preciosos, como el oro, hacia el manto. El estudio, basado en el análisis de isótopos raros de rutenio detectados en flujos de lava de Hawái, sugiere que estos minerales provienen de la frontera interna, a más de 2.900 kilómetros de profundidad.
Este descubrimiento desafía la idea establecida de un centro aislado y sugiere una interacción geológica que facilita el ascenso de estos elementos con dirección a la superficie a través de erupciones. Los expertos aseguran que el fenómeno ofrece nuevas perspectivas sobre la dinámica oculta. También se cuestionan las nociones previas acerca de la distribución en la Tierra.
El rastro que llevó a la evaluación
Aunque se considera que la mayoría de estos materiales permanecen dentro, a miles de kilómetros bajo capas rocosas, la inspección de rocas volcánicas en Hawái permitió identificar rastros de rutenio. El metal, perteneciente al grupo del platino, solo podría haber llegado al estrato proveniente del límite núcleo-manto.
"Cuando obtuvimos los primeros resultados, nos dimos cuenta de que habíamos encontrado oro", expresó Nils Messling, principal investigador del trabajo.
La revelación fue publicada el 21 de mayo en la revista Nature, y amplía nuestra comprensión sobre cómo los elementos podrían migrar desde la base hacia la corteza. Dicho hallazgo tiene el potencial de transformar la visión que tenemos de la evolución interna.
Divisiones del globo terráqueo
El planeta está constituido por tres capas principales: La corteza, delgada y exterior, cubre el mundo, mientras que el manto, situado debajo de ella, es una capa intermedia de rocas menos rígidas que forma la mayor parte de la masa terrestre. Está dividido en dos secciones: el lado externo, compuesto por un océano de metales fundidos de unos 2.300 km de espesor, y el interno, una esfera sólida de hierro de aproximadamente 2.440 km de diámetro.
Estudios previos han revelado que la composición del rutenio (Ru) en la Tierra experimentó alteraciones a medida que el cuerpo celeste se formaba y acumulaba material. Como resultado, el Ru presente tiene una ligera diferencia respecto al comúnmente hallado, lo que arroja nueva luz sobre los procesos geológicos ocurridos durante la creación.
























