Una tormenta solar permitiría ver auroras australes por las noches en la Patagonia de Chile y Argentina
La ESA y la NOAA emitieron alertas por una tormenta solar que podría generar auroras australes visibles y afectar sistemas satelitales.
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A partir del 1 de junio, una intensa tormenta solar encendió las alarmas de las principales agencias espaciales del mundo. La eyección de masa coronal (CME) detectada por la NOAA y la Agencia Espacial Europea (ESA) impactó la magnetosfera terrestre, elevando el índice geomagnético Kp a 8, lo que representa una de las perturbaciones más severas en lo que va del año.
Este evento, clasificado como tormenta geomagnética G4, se originó en la región activa AR4100 del Sol, tras una fulguración solar M8.2. La magnitud del fenómeno no solo implica un riesgo potencial para infraestructuras tecnológicas, sino que podría generar un espectáculo natural sin precedentes: auroras en la Patagonia, tanto del lado chileno como argentino.

El sol entró en un periodo de alta actividad no registrado desde el 2023. Foto: IStock
¿Qué está ocurriendo con la nueva tormenta solar de junio?
El ciclo solar de 11 años ha entrado en su fase más activa, conocida como máximo solar. Este período se caracteriza por un aumento considerable en la cantidad e intensidad de erupciones solares. El fenómeno más reciente comenzó con una eyección de masa coronal registrada el domingo 1 de junio, que alcanzó la Tierra entre las 06:00 y las 09:00, según informó la ESA.
La fulguración M8.2, asociada a esta eyección, se produjo en la región activa AR4100 y es una de las más potentes registradas en los últimos meses. Su impacto en la magnetosfera terrestre provocó un índice geomagnético Kp 8, una señal clara de actividad solar extrema. La NOAA y la ESA clasificaron el evento como una tormenta geomagnética G4, dentro de una escala que va del nivel G1 al G5.
¿Cuándo podrían verse las auroras australes de la Patagonia?
Gracias a la intensidad del evento, los cielos del sur de América podrían teñirse de luces verdes y rojizas. Las auroras australes visibles podrían manifestarse durante las noches del 3 y 4 de junio en zonas de alta latitud, como la Patagonia argentina y chilena, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
La Red Geocientífica de Chile y otras entidades científicas consideran plausible la aparición de estas luces debido al elevado nivel de perturbación geomagnética. Además de la Patagonia, también se reportaron posibles avistamientos en regiones del hemisferio norte como Alaska, Canadá, algunos estados del norte de EE. UU. y países europeos como Alemania.
Las auroras son el resultado de partículas solares que colisionan con la atmósfera terrestre cerca de los polos. En este caso, la densidad y velocidad del plasma —superior a los 500 km por segundo— incrementan significativamente la posibilidad de que el fenómeno se haga visible en latitudes donde normalmente no ocurre.
¿Cuáles son los daños que provocaría una tormenta solar?
Una tormenta geomagnética de esta magnitud no solo ofrece un espectáculo visual. También plantea amenazas concretas para sistemas tecnológicos esenciales. La ESA advirtió que eventos como el actual pueden generar:
- Interferencias en GPS y errores de navegación aérea y marítima.
- Interrupciones en comunicaciones por radio de alta frecuencia, especialmente en aviación y servicios de emergencia.
- Fallas en satélites en órbitas bajas, por el aumento de partículas cargadas en la termosfera.
- Apagones por tormentas solares, como ocurrió en Quebec en 1989.
El impacto en satélites incluye desde pérdidas de señal hasta daños en componentes sensibles por sobrecarga térmica o erosión de materiales. También preocupa la posible afectación de redes eléctricas por corrientes inducidas geomagnéticamente, que podrían provocar apagones en zonas vulnerables.
¿Deberíamos prepararnos?
Las agencias espaciales advierten que el actual patrón de actividad solar extrema no ha concluido. De hecho, nuevas regiones activas del Sol están rotando hacia la cara visible desde la Tierra, lo que incrementa el riesgo de nuevas tormentas solares en los próximos días.
La ESA y la NOAA mantienen una vigilancia permanente con telescopios solares y sondas espaciales. Si bien se logró anticipar el impacto de la tormenta del 1 de junio, la variabilidad en la velocidad y dirección de las CME dificulta las predicciones exactas.
“El nivel de perturbación geomagnética registrado podría repetirse en el corto plazo. Es fundamental que los sistemas críticos continúen operando bajo protocolos de prevención”, señaló la ESA en su informe técnico.






















