Cerdos y roedores pueden respirar por el recto, comprueba estudio
Este descubrimiento, según científicos estadounidenses y japoneses, servirá para plantearnos si, en esta pandemia, se pueden implementar ventiladores rectales en humanos.
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Una de las principales amenazas de la pandemia es el constante requerimiento de equipos de ventilación y pulmones artificiales para que los infectados de SARS-CoV-2 sigan luchando por sus vidas. Ante esta realidad, sectores de la comunidad científica internacional se están enfocando en otra alternativa médica con potencial de ser igualmente funcional en comparación a las antecesoras.
El cirujano torácico Ryo Okabe, de la Universidad de Kyoto, líder del estudio, y un equipo de expertos pertenecientes a la Universidad de Nagoya, la Universidad Médica y Dental de Tokio, y el Cincinnati Children’s Hospital Medical Center, así como otras instituciones, descubrieron mediante exámenes de laboratorio que los cerdos y ratones pueden utilizar mecanismos de respiración intestinal, es decir, a través del trasero.
Según los científicos estadounidenses y japoneses, estos nuevos datos ayudarán a plantearnos la viabilidad de implementar ventiladores rectales en humanos para combatir enfermedades como la neumonía o la COVID-19.
“Aunque los efectos secundarios y la seguridad deben evaluarse a fondo en humanos, nuestro enfoque puede ofrecer un nuevo paradigma para ayudar a los pacientes críticamente enfermos con insuficiencia respiratoria”, mencionó el gastroenterólogo Takanori Takebe, otro autor del artículo subido a la revista Med.
Aunque el concepto suene extraño, la respiración intestinal no es algo que se haya observado recientemente. Por ejemplo, en las lochas (Misgumus anguillicandatus), peces de agua dulce de hasta 30 cm de longitud, los vasos capilares, el intestino posterior y las capas de piel permiten el acceso de oxígeno cuando son expuestas a ambientes de hipoxia extensa.
“(También) los pepinos de mar, peces Corydoras y los arácnidos Tetragnatha praedonia utilizan sus intestinos posteriores para la respiración. Estudios anteriores en las décadas de 1950 y 1960 exploraron tales mecanismos en humanos y animales, pero con resultados altamente cuestionables con respecto a las capacidades respiratorias de los tractos digestivos de los mamíferos”, escribieron los firmantes del documento. Sin embargo, los avances en investigaciones actuales ven a esta situación con ojos más optimistas.
Dentro de un experimento, los científicos indujeron hipoxia en ratones, les quitaron porciones de mucosa intestinal, ya que así se suministra el oxígeno de mejor manera, y les insertaron un sistema de respiración en la cavidad anal. Luego, apuntaron los perfiles de las especies que fueron conectadas y las que no.
El 75% de ratones insertados sobrevivió durante 75 minutos; por el contrario, el otro grupo no resistió más de 11 minutos.
Como quitar mucosa intestinal a humanos no es factible, los científicos apuestan por los perfluoroquímicos líquidos, un químico antiguamente administrado en pacientes con dificultades en transferencias de oxígeno.
Más adelante, prosiguieron avanzando en sus observaciones. Volvieron a separar a ratones en dos grupos: los tratados con ventilación de perfluorocarbono caminaron más tiempo que los demás.
Por otro lado, replicaron las mismas pruebas en cerdos. Solo vieron que la piel se les enrojecía y el nivel de oxígeno aumentó, sin efectos secundarios a tomar en cuenta.
Lo que no está esclarecido es si este método sería óptimo en seres humanos, pero el equipo de expertos mira hacia adelante con esperanza y comprometido a trazar una nueva ruta.





















