
En su última columna en La República antes de iniciar la campaña electoral, Alfonso López Chau responde ante lo que llama dichos sin asidero.

La modernidad que proponemos no es solo tecnológica; es también geopolítica.

“Esa es la verdadera modernidad: aquella que hace de la innovación un acto de justicia y del desarrollo un compromiso con la vida.”

Tenemos que recuperar el Estado del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Los peruanos merecemos más. Hemos resistido demasiadas decepciones y abusos. Recuperar nuestra autoestima ciudadana es un acto de dignidad nacional

"Alterar la aritmética constitucional para justificar decisiones políticas es violar las reglas de juego y, con ello, destruir la confianza ciudadana en las instituciones"

"Los jóvenes ya salieron a las calles y obligaron al pacto mafioso a retroceder. Hoy el desafío es comprender que ese poder no es simbólico, es real, y que, si así lo deciden y así lo quieren, pueden cambiar el rumbo del país".

“El Perú vive una suma de crisis que afectan la vida social, la economía, la política y, sobre todo, la ética".

Se lo dice no un político o académico, sino un peruano. Su agresión contra el Perú es una cortina de humo. Violenta. Falsa. Y peligrosa.

El humanismo integral, que influyó en diversas corrientes como el liberalismo, promueve la conexión entre saberes.

Es crucial implementar políticas públicas efectivas y sistemas de protección para prevenir el abuso sexual y ofrecer apoyo integral a las víctimas, garantizando su dignidad y derechos.

Cualquier infraestructura en Perú deberá asegurar transparencia en contratos, beneficios nacionales y respeto a normas ambientales. La participación activa en este proceso es vital para evitar caer en una nueva dependencia.

El fracaso del modelo de desarrollo impuesto desde Lima —ajeno al territorio, a sus culturas y a su riqueza— ha empujado a miles a la informalidad o a la desesperanza

El Perú necesita recuperar un proyecto común. Un horizonte compartido que no dependa del poder de turno, sino de un compromiso generacional.

Ya sé que es una aspiración teórica idealista, pero prefiero ganar conciencias e influir, si acaso fuera posible, pues el Perú necesita con urgencia un gran sistema de partidos políticos.

Necesitamos partidos socialcristianos que expresen a la nación, necesitamos una socialdemocracia honesta. Una izquierda realista y una derecha nacional.

Los partidos políticos y la sociedad civil tienen que hacer su tarea de unir a todos los ciudadanos honestos para ganar la batalla plural, a fin de que el nuevo Congreso tenga por mandato liquidar todas aquellas disposiciones ilegítimas que alientan la delincuencia y el sicariato

Mariátegui toma la idea de Nación de Renan. No son pocas las veces que Mariátegui repetirá que la Nación es un plebiscito cotidiano.

El país solo requiere de la unidad de todas las fuerzas sanas, de todas las fuerzas democráticas, para erradicar del Congreso a todas las élites malhechoras.

La idea de nación supone y abarca a la economía social de mercado. Son los intereses nacionales y geopolíticos los que cobran importancia en las crisis.

La grandeza del Perú está ligada a la grandeza de América Latina la cual constituye una de las pocas esperanzas de la humanidad.

Las tensiones geopolíticas obligan al Estado y a las Fuerzas Armadas a mirar lejos, verificar lo que cambia de lo que no cambia

Túpac Amaru II es un orgullo del mundo, de América Latina y el Perú.

Lamentablemente, la posibilidad de construir un frente democrático marcha lento y necesita acelerar el paso.

No se trata ya de educar para “doblegar” de verdad, sino de correlacionar a los hombres y a las cosas sin importar el precio.