Nicolasa Ancaye Contreras, su hija mayor y sus dos gemelos vivieron momentos de terror en su hogar ubicado en Ate Vitarte, durante la madrugada de este viernes 7 de enero, cuando un sismo de 5.6 remeció la capital peruana.
Debido al fuerte movimiento telúrico, deslizamientos de rocas y tierra se provocó el derrumbe del hogar prefabricado de la familia, que quedó atrapada entre los escombros.
La madre de familia relató el momento de pánico que sufrió al temer por la vida de sus hijos, ya que su balón de gas tuvo una fuga al ser golpeado por una de las piedras. Ella dio varios llamados de auxilio para recibir el apoyo de sus vecinos del asentamiento humano Ramiro Prialé.
“Si la refrigeradora no nos protegía, íbamos a morir aplastados por las piedras; ahora ya fueron retiradas con ayuda de los vecinos. Yo gritaba, no sabía qué hacer porque el gas se salía del balón; felizmente el esposo de una vecina escuchó mis llamados de auxilio y lo sacó porque ya se estaba formando humo”, manifestó Nicolasa Ancaye a La República.
“Yo ya no sé qué hacer en este momento; yo soy madre y padre para mis hijos, necesito apoyo. Yo trabajo toda la noche vendiendo agua y no tengo dinero para hacer un muro; vivo nueve años aquí y les hecho estudiar a mis hijos. Estoy nerviosa, no tengo a donde irme”, continuó la afectada entre lágrimas.