
La decana electa del Colegio de Abogados de Lima, Delia Espinoza, asume el cargo en medio de cuestionamientos al sistema de justicia tras la ratificación de su destitución por la Junta Nacional de Justicia y los ataques desde el Congreso. En entrevista para La República, lanza duras críticas contra el Tribunal Constitucional por lo que considera decisiones desiguales, advierte una falta de control sobre la JNJ y sostiene que no descarta la continuidad de una persecución política en su contra.
¿Cómo se anima a postular al decanato del Colegio de Abogados de Lima? ¿En qué circunstancias acepta ser una de las candidatas?
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

A fines de diciembre, inicios de enero, un grupo de colegas abogados me buscó para proponerme encabezar una lista al decanato del Colegio de Abogados de Lima. Me tomó por sorpresa, porque si bien siempre he seguido de cerca el rumbo del colegio, no estaba del todo actualizada sobre el proceso electoral y no tenía planes de postular.
Esto, además, porque mi inhabilitación era reciente y me encontraba enfocada en mi defensa en los procesos iniciados en el Congreso, la Junta Nacional de Justicia y la Fiscalía de la Nación. Por eso, me tomé una o dos semanas para meditarlo, evaluar mis posibilidades de retorno al Ministerio Público y decidir con responsabilidad.
No quise tomar la candidatura a la ligera, por respeto al gremio. Tras conversar con colegas y abogados, finalmente acepté. A partir de ahí se inició una campaña muy veloz y austera, con pocos recursos, basada en el apoyo de colegas, familiares e incluso ciudadanos.
También conformamos una lista plural, con representantes de distintas universidades, buscando reflejar inclusión dentro del gremio.
¿Siente que el ser elegida decana es una reivindicación frente a los ataques que recibió del Congreso y por la Junta Nacional de Justicia?
Personalmente, nunca lo consideré así. Para mí es un honor; no es un tema de revancha, de que yo me presento porque quiero demostrar algo. No.
Sí me lo han dicho colegas, amistades y ciudadanos en varias oportunidades: “doctora, debe ser reivindicada”, “doctora, esto es una respuesta al poder político por los maltratos”. Pero yo no lo veo tanto así.
Yo lo veo, más que todo, como una oportunidad —y no lo voy a negar— de seguir siendo una voz, como lo fui siendo fiscal de la Nación, con esa autoridad y capacidad de llegar a la población para hacerle conocer sus derechos y transparentar el trabajo.
Por ese lado, lo veo auspicioso y me siento contenta de poder aportar. Y ahora, más aún que estamos a puertas de las elecciones, hay mucho por educar, mucho por ilustrar a las personas. Hay mucha confusión, mucha desinformación, y creo que muchos ciudadanos —jóvenes, sobre todo— están viendo la política como un juego, como baile o jolgorio, como si no pasara nada. Creo que hay que tomar las cosas un poco más en serio.
El sábado, durante la jornada electoral, el doctor Humberto Abanto se acercó a usted, la felicitó y luego se retiró antes de que concluyera el conteo oficial. ¿Cómo interpreta ese gesto?
Fue un gesto muy bonito. Yo sí esperaba que ello sucediera, porque nosotros, los abogados, a través de esta elección, estamos dando un gran ejemplo de democracia y de valores democráticos hacia la población, con miras al 12 de abril.
No me sorprendió el gesto del doctor, lo cual yo públicamente reconozco y felicito, porque, como le dije, demuestra su talante democrático. Él es también profesor universitario, una persona con mucha trayectoria, respetable.
Yo creo que ambos hemos dado ese paso, ese ejemplo. Somos un espejo para los demás ciudadanos, y creo que tanto abogados como no abogados, el resto del Perú, tiene que ver esto para que sea continuado en las próximas elecciones.
Porque, al final, en una contienda electoral —que tiene que ser sana, pacífica y armoniosa—, debe haber también un saludo de esa naturaleza entre quien gana y quien no gana. Acá nadie pierde; esa palabra, en este tipo de competencias, debe entenderse en el sentido de que todos somos ganadores.
Yo considero que todos hemos ganado; el colegio ha ganado. Porque, mientras la democracia se mantenga, con renovación de autoridades y con la voz de nuestros colegas —y, a nivel nacional, con la voz de la población—, creo que todos vamos a tener más esperanza y una vida donde realmente podamos ser escuchados.
Ha sido una semana muy agitada para usted. Entre la citación del Congreso —que buscaba una nueva inhabilitación en su contra— y las elecciones, ¿en algún momento sintió que no lograría ser electa o se desanimó?
Más bien, lo vi como una oportunidad de demostrar a mis colegas que, cuando se tiene la frente en alto y uno sabe que está siendo avasallado en sus derechos —y yo lo lamento por el Congreso, porque están actuando equivocadamente en varias cosas—, no hay que tener temor: hay que presentarse, ser respetuosos, pero decir lo que tenemos que decir.
Yo no me sentí desanimada ni consideré que estaba en riesgo algo. Por supuesto, nadie tiene la victoria cantada, por más que hubo gran diferencia en la primera vuelta; en estos temas nunca hay que ser triunfalistas. Había confianza, optimismo, pero siempre con prudencia y respeto, porque finalmente quienes deciden son los votantes.
Nos hemos mantenido con esa confianza y tranquilidad, pensando que las cosas buenas pueden suceder. Fuimos con mucho optimismo el día sábado y todo transcurrió, gracias a Dios, con tranquilidad y normalidad. El sol también nos acompañó todo el día —nos hemos bronceado— y todo salió para bien. Me alegro por nuestro gremio.
Tras su elección como decana, en redes sociales varios abogados agremiados han señalado que se retirarán del Colegio para incorporarse a otros. ¿Cómo toman estas reacciones?
Bueno, los doctores son libres de estar en el colegio de abogados que mejor les parezca. Pero sorprende, porque la tolerancia en democracia es uno de los valores más importantes que debe demostrar, sobre todo, un abogado.
Quienes somos formados en el derecho conocemos la Constitución, los principios y los valores que en democracia se deben exhibir. Uno de ellos es saber ser tolerantes: tolerantes a la frustración, a no lograr una victoria; saber ganar con humildad y no lograrlo con dignidad.
Ese tipo de reacciones no dan un buen mensaje a la población, porque de por sí constituyen una forma de violencia encubierta, una forma de violencia sutil: “no te acepto, no me representas y me voy”. Pero, finalmente, como dije al comienzo, son libres.
Ahora, ¿cuáles serán las reales motivaciones? Se habla mucho de que Delia Espinoza va a perseguir a todos los que no piensan como ella. Primero, yo no voy a ser parte del comité o del consejo de ética, ni voy a elegir a sus miembros, que tendrán recambio en mayo. No intervengo en esa tarea autónoma e independiente.
Son tres abogados los que integran ese consejo, elegidos por la asamblea de delegados. En esa asamblea no vota el decano ni su junta directiva. Entonces, hay que conocer un poco más cómo funciona, o de pronto entender qué temores pueden tener algunos colegas frente a algo que no existe, salvo que respondan a sus propias acciones.
El decano saliente, Raúl Canelo, ha denunciado en varias ocasiones presiones de ciertos sectores dentro del colegio, así como cuestionamientos e incluso difamaciones en su contra. ¿Cree que esto podría continuar durante su gestión?
No lo descarto, pero desde un primer momento voy a procurar llamar a la concordia, a un trabajo conjunto por el bien del gremio.
Si hay discrepancias, las solucionaremos, las superaremos, porque yo no me voy a imponer. De eso se trata: que los órganos de gobierno, empezando por la propia junta directiva, actúen de manera consensuada, en la medida de lo posible. Si no hay consenso, se hará votación. La democracia sigue rigiendo y es la que debe imperar ante posiciones contrapuestas.
No descarto que pueda ocurrir, pero tampoco diría que esto vaya a continuar como una especie de guerra interna. No. Yo ya lo dije en la presentación de mi plan de trabajo: voy a llamar a la unidad, porque eso es lo que necesitamos en el colegio. De lo contrario, no se va a avanzar. Y no creo que los colegas que tengan alguna idea de obstruir quieran ser puestos en evidencia.
El año pasado se intentó retirar al doctor Raúl Canelo del decanato a raíz de sus pronunciamientos críticos frente al Congreso. ¿Cree que algo similar podría ocurrir durante su gestión?
Mire, yo no lo creo. ¿Saben por qué? Porque recuerdo que cuando preguntaba por qué no salían los nombres de quienes querían sacar al doctor por hacer un trabajo —creo yo— jurídico.
No olvidemos que el Colegio de Abogados no está para posturas políticas o politizadas, sino para defender la juridicidad. ¿Y eso qué significa? Que el colegio defienda la estructura, los valores y los principios jurídicos de la Nación, que la Constitución se vea reflejada en las leyes que emite el Congreso.
Y creo que no es sorpresa —y no es porque esté en contra del Congreso— que se ha equivocado en varias leyes. Yo también lo he dicho. Por ejemplo, la que declara que pueden prescribir los delitos de lesa humanidad.
Estamos yendo contra las convenciones internacionales de protección de derechos humanos, que forman parte de la Constitución y del derecho interno. Y si eso no lo entiende un abogado, entonces, ¿qué clase de abogados son? Lamento decirlo, pero el Tribunal Constitucional también se está equivocando garrafalmente al declarar constitucional una ley que es absolutamente inconstitucional.
También está el tema de la extinción de dominio y la ley que entrega la investigación preliminar a la policía. Nuestra policía no tiene los recursos ni la capacitación completa para asumir cientos de carpetas. Y además, no es su rol. La Constitución dice otra cosa: quien conduce la investigación desde un inicio es el fiscal.
Por eso, si a mí me van a querer sacar por cuestiones de ética, primero miren la ética de uno mismo. No se puede politizar. Eso sí es politizar y desnaturalizar las funciones del Consejo de Ética.
Doctora, en años anteriores el Colegio ha sido cuestionado por su silencio frente a algunas crisis institucionales. Más recientemente, ha recibido críticas por pronunciarse contra determinadas leyes y adoptar una postura frente al Congreso y el Ejecutivo. Bajo su gestión, ¿cuál será el rol del Colegio ante la coyuntura actual?
Rol político no tenemos; es un rol institucional, un rol jurídico. Somos el faro y también la conciencia jurídica de la Nación. El faro, porque guía, da luces, precisamente porque conocemos el derecho.
Somos la conciencia, es decir, esa presencia y esa voz que tiene que señalar lo que no camina bien. Y el poder político no tiene por qué alarmarse, molestarse ni utilizar ese poder para desmerecer a un decano —o a una decana— si se está diciendo: “señores, esta ley está mal”, con fundamentos doctrinarios, legales, antecedentes, otras experiencias y el marco constitucional.
El marco constitucional es como esta mesa: no puede haber algo fuera de ella, porque se cae. Es exactamente lo mismo. La Constitución sostiene todo el ordenamiento jurídico, y lo que esté fuera no se sostiene. Tiene que estar dentro de ese marco. Y la Constitución no está para interpretarse como a cada uno le parece. No.
La Constitución es un todo, un sistema orgánico, como un cuerpo. Y cualquier ley tiene que estar en armonía con ese cuerpo. Pero vuelvo a decir: el Congreso se ha venido equivocando con diversas leyes que no han ayudado a luchar contra la inseguridad ciudadana, la corrupción y la delincuencia organizada.
Pasando al tema de su gestión, ¿cuáles serán las medidas más urgentes que implementará para los abogados agremiados?
Las tres medidas que podemos extraer de nuestro plan de trabajo responden a una necesidad gremial e institucional. Empezamos con una auditoría, pericia contable y revisión del flujo de caja. ¿En qué sentido? Necesitamos tener certeza y, además, recuperar la confianza de nuestros agremiados en el manejo económico: cómo se ha gestionado financieramente, presupuestalmente y cómo está el patrimonio en general. Eso es importante para transparentarlo una vez que tengamos los resultados.
A partir de ello, podremos tomar medidas correctivas o de solución. ¿Por qué? Porque nos permitirá proyectarnos y cumplir con nuestro plan de trabajo, con todo lo que hemos ofrecido, y ordenarnos económicamente.
Por otro lado, está la institucionalización del voto electrónico. Esto tomará semanas o quizá meses, porque implica ver el tema tecnológico, hacer pruebas de campo y considerar aspectos administrativos y presupuestales. Es un clamor que vamos a cumplir. No es posible que, estando en el siglo XXI, alrededor de 70.000 agremiados activos no puedan votar a través de una plataforma digital. En otros países lo hacen incluso con millones de usuarios, así que nosotros también podemos lograrlo.
Y lo tercero es el programa de capacitación y entrenamiento para quienes recién están iniciando la carrera. Muchos jóvenes tienen su carné, pero aún no encuentran trabajo o no saben por dónde empezar. Tenemos que guiarlos, acompañarlos —simbólica, metafóricamente— y decirles: “aquí estamos contigo”.
La idea es brindarles pautas, herramientas y consejos desde la experiencia, porque sabemos lo difícil que es empezar. Incluso promover que puedan asociarse entre varios abogados para abrir una oficina. Esto irá de la mano con la promoción de convenios con entidades públicas, para generar bolsas de trabajo tanto para jóvenes como para quienes buscan una mayor estabilidad laboral. Son alternativas que vamos a impulsar.
Tras aprobarse la inhabilitación por 10 años en su contra por parte del Congreso en diciembre del año pasado, ¿considera que se ha cerrado un capítulo de persecución política o cree que aún existen riesgos para usted en el ejercicio del cargo como decana?
Yo, como decana, voy a trabajar. Mis asuntos personales, jurídicos o judiciales —los casos que me han iniciado en el Poder Legislativo, en el Ministerio Público y en la propia Junta Nacional de Justicia— los seguiré impulsando con mis abogados, de manera respetuosa y sin instrumentalizar.
No voy a utilizar el Colegio para defenderme ni como plataforma de defensa personal. Voy a continuar defendiéndome, por supuesto, como corresponde a mi derecho.
No descarto que continúe la persecución política, pero eso lo dejo en manos del propio Congreso. Espero que recapaciten y que atiendan cada uno de los casos y denuncias constitucionales con verdadera juridicidad; que no lo hagan de manera visceral ni por revancha política. Esa no es la forma de actuar de un funcionario serio y responsable.
Yo nunca los he perseguido por voluntad propia; hice mi trabajo y ellos lo saben. Ese es el punto. Ahora, lo que ellos decidan, será su responsabilidad. Lo ocurrido el día 12, luego de que no se alcanzaran los votos, es que el señor Montoya presentó una reconsideración. Yo espero que, cualquiera sea la decisión, igual me voy a defender, porque conozco las herramientas legales, conozco el derecho y tengo paciencia.
Mientras tanto, voy a estar muy ocupada con el Colegio y atenderé ambas cosas al mismo tiempo.
La Junta Nacional de Justicia ha ratificado su destitución en el caso vinculado a la entrega del cargo de fiscal de la Nación a Patricia Benavides. ¿Cómo evalúa esta decisión?
La evalúo con bastante preocupación, porque me han bloqueado un caso: un expediente por acción de amparo que había logrado ante el IX Juzgado Constitucional el año pasado, sobre mi eventual retorno, incluso con una medida cautelar, y que ya estaba próximo a sentencia.
Sin embargo, de manera inconstitucional, intervino el Tribunal Constitucional. ¿Cómo? A través de una demanda competencial promovida por la propia Junta Nacional de Justicia contra el Poder Judicial, alegando una supuesta invasión de sus competencias disciplinarias.
Lo que en realidad buscan es impedir que el Poder Judicial, mediante una acción de garantía que protege derechos fundamentales, pueda controlar un eventual ejercicio abusivo del poder por parte de la Junta Nacional de Justicia.
Desde el 10 de diciembre hasta hoy, la Junta Nacional de Justicia se ha convertido en un superpoder: intocable, incuestionable. Actúan como si fueran dueños de la verdad y de la autoridad para hacer y deshacer. Y no hablo solo de mi caso, sino también de fiscales y jueces que están siendo perseguidos por hacer su trabajo.
Imagínense: por aplicar control difuso —una atribución constitucional del Poder Judicial— se les denuncia, se les persigue e incluso se les quiere destituir. Lo mismo ocurre con fiscales por investigar, por ejemplo, a la señora Benavides.
En estas condiciones, no puedo acudir nuevamente al Poder Judicial, porque el Tribunal Constitucional, por mayoría, ha dictado una medida cautelar a favor de la Junta Nacional de Justicia que, en la práctica, impide cualquier control. El mensaje es claro: no los toquen.
Eso, para la comunidad jurídica, es una aberración y un atropello a los derechos fundamentales. Por eso, exhorto públicamente al Tribunal Constitucional a que convoque de una vez a la audiencia para resolver esta demanda competencial.
Yo me he presentado como tercero con interés legítimo, pero no soy parte, por lo que no puedo impulsar el proceso. El plazo para convocar a audiencia venció el 16 de febrero, pero no hay avances.
En contraste, en el hábeas corpus de Vladimir Cerrón han actuado con rapidez, a diferencia de otros casos pendientes, incluso anteriores. Entonces, ¿de qué Tribunal Constitucional imparcial estamos hablando? Estas decisiones no son normales. Se está infringiendo la Constitución y no se está dando el mismo trato a todos los ciudadanos. No puede haber preferencias ni discriminación en el trámite de los procesos.
Usted ha sido inhabilitada por 10 años para ejercer cargos públicos por decisión del Congreso y, además, está impulsando medidas para revertir esa decisión. En ese contexto, ¿piensa, a futuro, incursionar en la vida política?
No lo tengo planeado, no está en mi esquema, nunca lo ha estado. Como les consta, ingresé hace más de 28 o 29 años a la magistratura, a ser fiscal. Ese siempre fue mi plan: hacer carrera y jubilarme allí. Pero no descarto mi retorno a la Fiscalía. No va a ser pronto, eso lo tengo clarísimo, pero tarde o temprano pasará.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
PERULANDIA: FULL DAY + Piscinas + S/. 35 o S/.40 de VALE DE CONSUMO + Perusaurus y más. Según elijas
PRECIO
S/ 52.90
REVISION TECNICA VEHICULAR FARENET. Locales a elegir. Lunes a Domingo.
PRECIO
S/ 84.90