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El señorío de Manuel Miranda

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Un paseo musical, con aires modernos, a través de tiempos remotos. Diversos mitos de nuestra cultura prehispánica se recrean en la música de Miranda.

Un paseo musical, con aires modernos, a través de tiempos remotos. Diversos mitos de nuestra cultura prehispánica se recrean en la música de Miranda.

Hans Huerto A.

Se cocinó a fuego lento: a Manuel Miranda le tomó cinco años concretar un proyecto musical que le inquietó desde que viera un cómic en los sesentas en el que mitos preíncas dejaban a Superman como un pacato niño explorador. Como un potaje salido de esa bullente olla bautizada "nueva cocina peruana", Miranda toma como base para Brujos voladores texturas, sabores, olores, sonidos y energías de otro tiempo y las reviste de un ropaje contemporáneo, personal, cual brujo de su propia magia digital en estudio. El disco recorre tradiciones moches –como La rebelión de los objetos, mito en el que lo inanimado adquiere vida y ataca a los humanos–, incas –como el del viaje que habría realizado Túpac Yupanqui a Oceanía– entre otras, como un visitante del siglo XXI trazando un recorrido instrumental variado, colorido, original.

–¿Dónde germina el proyecto?

–Recordando de dónde aparece la curiosidad sobre el mundo prehispánico, se me viene a la mente una edición de una revista de los sesentas, Avanzada, en la que se publicaba cómics de hechos de la historia del Perú. Un capítulo dedicado a Nay- Lamp disparó la curiosidad. A raíz de una convocatoria de Iguana Producciones y PromPerú para presentar un show peruano multimedia en una feria internacional en Berlín –en que la Perú era el país invitado– me decidí.

–Difícil musicalizar paisajes tan remotos...

–Me iba a Túcume, me daba una vuelta solo con algunos instrumentos y grababa, trataba de ver qué ideas surgían. Creo que de alguna forma sobreviven energías y hay cosas que viajan a través del tiempo y del espacio. Ver el arte prehispánico en huacas, templos, caminos incas, informándome con libros de historia. Todo ello aporta.

–Sobre todo para historias como la de La rebelión de los objetos.

–Para mí el calentamiento global es la rebelión de los objetos. El desequilibro que el hombre ha generado de forma inocente en principio y luego indolente ha generado que gente en las costas emigre, una serie de trastornos agrícolas y en la alimentacion, luchas por el agua a nivel corporativo...

–Otras historias son más sombrías, como la de Ai-Apaec...

–El degollador, una deidad moche de la montaña, una fuerza telúrica. Hay hechos que eran parte de la vida cotidiana en aquellos tiempos: los sacrificios humanos. No pretendo reivindicarlos, se trata de la visión de un músico.

–Una visión en la que pututos y quenas se mezclan con sintetizadores y ritmos electrónicos, entre otras cosas...

–Quise mostrar al Perú en todas sus dimensiones de tiempo, en que tomen vida los espíritus de un momento a otro. Hay un paralelo entre pasado y presente y una contraposición geográfica de regiones en lo cultural, entre amazónico, andino, los ritmos afroperuanos, le da una frescura a la música. Utilizando la mezcla de instrumentos he querido hacer un homenaje a esa historia de millones de seres anónimos que trabajaron por este país desde sus inicios. Muchos de los temas como "Atarraya" y "Spondylus"... han partido en varios lugares de provincias, con sonidos prehispánicos. Sin embargo, hay una onda muy cinematográfica, algunas cosas suenan muy occidentales, haciendo la música más reconocible. Y eso no me saca ronchas, estamos en un mundo donde vivimos mezclados. Y la mayoría de los seres humanos que vamos al cine, vemos películas, decodificamos una sonoridad ligada a la imagen. Este disco es la música de un película que no existe, pero que explora un lenguaje cercano a lo cinematográfico, con pasajes dramáticos, incorporando los pututos en vez de cornos, quenas y zampoñas en vez de flautas y clarinetes, logrando la hibridación de una orquesta que nos permite crear ambientes que la mayoría entiende de forma clara.

–¿Cómo se relacionan con el proyecto Roxana Valdivieso y Diego Bertie, quienes hacen los coros en una de las canciones?

–Estaba en 2003 con otro proyecto, presentando canciones de bossa nova de Tom Jobim junto a ellos en el Colegio San Agustín. En paralelo, trabajaba en el disco. Les pedí grabar unos coros e hicimos varias tomas distintas de sus voces. Esto para darle una sensación de mantra al tema de Nay-Lamp, porque era el señor guerrero y gurú;; y para que se sienta una gran masa de gente cantando varios coros. Lo que me ha vacilado de este trabajo es hacer ese tipo de cosas. Los brujos voladores tenían objetos mágicos. Y ahora también, en el estudio, tenemos nuestra magia que nos permite hacer que tres voces suenen como mil.

EL DATO

TRACKLIST. Algunos de los temas son: Brujos voladores, Tres paisajes, El jaguar, Spondylus y Danza para los ancestros, El degollador (Ai Apaec), Chancay, Los amautas.

TOCADA. Miranda se presenta con su grupo este 1 de febrero en el Cocodrilo Verde, a las 10:30 p.m., con un show multimedia a cargo del artista visual Alfonso Casabón.