Lecciones elecciones
Otra lección que espera verse en el resultado electoral es que el electorado desprecie a los candidatos oportunistas, arribistas y aventureros.
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Federico Rosado
Docente
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Las elecciones congresales del próximo domingo están dejando lecciones aprendidas y otras pendientes.
Una primera es la referida a anular el voto. Considero que está justificado hacerlo, pero no existen condiciones objetivas para alcanzar el 66.67% de los votos emitidos y así golpear la mediocridad de los partidos políticos.
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Los electores han comprendido que hoy anular el voto es perderlo y todavía algo peor: favorecer a los partidos que apenas rasguñan una preferencia del 3%.
Incluso postulo que estos partidos promueven el voto nulo para favorecerse e introducir en el Congreso cinco o seis parlamentarios.
Otra lección que espera verse en el resultado electoral es que el electorado desprecie a los oportunistas, arribistas y aventureros; así como a los que creen que palabreando o invadiendo la ciudad con carteles publicitarios obtendrán una curul, también a los que creen que poseen un atractivo electoral que los hace inevitables en la decisión de la ciudadanía.
Esperemos que ese desprecio se traduzca en que no salgan elegidos.
Una situación que parece evidente es que los medios masivos ya no son los ideales para presentar, analizar y debatir propuestas electorales; tampoco lo son las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp o Youtube), pues lo que más circula son memes elementalmente humorísticos. Ni qué decir de los debates que organiza el JNE: hechos en la clandestinidad y para el autoconsumo de los candidatos.
Muy pendiente y a largo plazo queda la recuperación de la democracia, que se concentra en confianza, ética y representación, porque los que vamos a elegir serán precisamente nuestros representantes. Igualmente, la democracia es obras —carreteras, puentes, etc.—, generación de trabajo, crecimiento y desarrollo.
En otras partes, la democracia funciona, sirve y es útil.
Pero esa es la lección por aprender: depende de nosotros.
























