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San Lorenzo quiso ajusticiar al asesino de Sonia Alvarado

Violencia. Pobladores atacaron la comisaría y la fiscalía ante decisión de autoridades de trasladar al presunto homicida de la periodista radial hacia Iquitos. Creyeron que iba a ser liberado.

La República
17 Dic 2019 | 5:20 h

Por: Julia Saldaña. Enviada especial a Datem del Marañón

La indignación de los pobladores de San Lorenzo, distrito de Barranca, en la provincia de Datem del Marañón, fue aprovechada ayer por algunos inescrupulosos para desatar el caos en esa localidad loretana.

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Durante la mañana, decenas de personas atacaron la comisaria, donde quemaron la documentación que allí había. Un patrullero que se encontraba en el frontis, mototaxis que estaban en el interior y 16 fusiles, además de uniformes y enseres de los ambientes del puesto policial, fueron destruidos.

Pero ¿qué provocó esta reacción violenta?

Según contaron luego, un grupo de desconocidos alertó que el presunto feminicida de la periodista radial Sonia Alvarado Huayanga, el abogado Felipe Cáceres Rodríguez, y su cómplice, el mototaxista Ricardo Castillo Valdivia (quien admitió que lo ayudó a trasladar el cuerpo de Sonia hasta un pastizal), estaban siendo trasladados en una avioneta hasta la ciudad de Iquitos, luego de que el último sábado el titular del Segundo Juzgado Penal de San Lorenzo, Mario Mercano Moreno, dictara nueve meses de prisión preventiva para ambos.

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Entonces corrió el rumor de que eran llevados a Iquitos para ser liberados, lo que indignó a los vecinos de San Lorenzo que conocían y apreciaban a Sonia Alvarado.

No pasó mucho tiempo para que se reúnan y exijan tomar la justicia en sus manos. Deseaban ajusticiar a Cáceres, pues consideraban que nueve meses de detención preventiva era muy poco.

“No importa si los nueve meses son para que sigan investigando, las pruebas ya lo delataron, su cómplice ya declaró. Definitivamente, la justicia no llega a los sitios más alejados, ese criminal debe pagar”, decían.

Luego de atacar la comisaría, la turba se trasladó a la sede del Ministerio Público a donde ingresaron para sacar computadoras y documentos que luego quemaron.

La policía trató de disuadir a la multitud lanzando bombas lacrimógenas, pero la cantidad de pobladores era enorme para los pocos efectivos de servicio, quienes tuvieron que ponerse a buen recaudo en la parte posterior de la municipalidad.

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Incluso los periodistas tuvieron problemas para acercarse al lugar, pues la turba no les permitían tomar fotos ni hacer filmaciones.

Tres horas de tensión

Luego de casi tres horas de caos y destrucción, la policía apoyada por algunos vecinos y empleados del Ministerio Público lograron extinguir el fuego.

Los efectivos removieron los escombros a fin de recoger todo lo que pudiera servirles para recuperar sus archivos y documentos que fueron destruidos. También hallaron partes de su armamento en mal estado.

Al promediar el mediodía, Felipe Cáceres Rodríguez y su presunto cómplice, Ricardo Castillo Valdivia, fueron internados en el penal San Jacinto, ex Guayabamba, en la ciudad de Iquitos.

Trágico final

Sonia Isabel Alvarado Huayunga (28), madre de dos niños y tercera de cuatro hermanos, fue reportada como desaparecida el 7 de diciembre.

Ese día en la mañana, salió de su vivienda ubicada en la calle Atahualpa N° 210, indicando que no tardaría en volver.

Algunos vecinos aseguraron haberla visto en compañía de su expareja Felipe Cáceres.

El lunes 9 de diciembre, el cadáver de Sonia fue hallado sepultado en una fosa. Había sido estragulada y golpeada.

Claves

El cómplice. El mototaxista Ricardo Castillo Valdivia fue detenido el jueves en momentos que abordaba una avioneta que lo iba a trasladar a Iquitos. Sabía que la Policía lo buscaba y utilizó un nombre falso para abordar la nave. Un morador lo reconoció y dio aviso a la PNP.

Confesión. Luego de negar los cargos por algunas horas, Castillo reconoció haber ayudado a Felipe Cáceres a trasladar el cuerpo de Sonia Alvarado.

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