Alfredo Marcos: “¿La realidad política? Los peruanos estamos acostumbrados al drama”
Caricaturista político Alfredo Marcos presentará Los Calatos, una antología de sus famosos personajes que mostraban sus carencias y su ingenio. Mucho más que un libro de caricaturas es un retrato del Perú y una invitación a reflexionar desde el humor.
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- Alfredo Marcos presenta su libro 'Los Calatos', que refleja la pobreza y la realidad social de Perú.
- Los personajes de 'Los Calatos' han evolucionado en su contexto, pero la situación de pobreza persiste.
- Marcos critica la fragmentación política en Perú y subraya la necesidad de invertir en educación para el futuro del país.
La inteligencia artificial resume el contenido para facilitar su comprensión, pero puede no reflejar todos los matices del texto original. Recomendamos leer la versión completa.
El calato papá se encuentra al lado del calato hijo en su cerro, al lado de su casita de palos, estera, televisor y de una infaltable vela. El chico le pregunta: Papá, ¿qué va a llegar primero aquí? ¿La luz, el agua, el desagüe o el gas?
El calato adulto se queda pensativo. Finalmente, mientras un cobrador de impuestos sube y se dirige hacia ellos, el papá calato le responde: la realidad.
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Esta tira cómica marcó los años 80 con su humor crítico, con su severa mirada social, con sus respuestas que a la vez eran interrogantes al Perú del caos. El personaje principal era un calato, peruanismo que no solo significa estar sin ropa, sino también carecer de bienes, de un futuro prometedor, de andar entre la pobreza y lo que venga el día de mañana.
El calato papá pedía limosnas, con una latita, en las calles de Lima. No tenía nada, pero lo cuestionaba todo. Miraba el futuro con cierto optimismo, con cierta ilusión, pese a sus carencias.

Alfredo Marcos, con lentes oscuros, junto a renombrados periodistas republicanos, César Terán, Antonio Lainez y Carlos Castro, más atrás Alejandro Sakuda.
En cada historia de los calatos había ternura, crítica, ironía, reflexión. Alfredo Marcos estaba detrás de ellos. Lo hallamos en Madrid, donde se alista a regresar al Perú para presentar en la librería El Virrey, de Miraflores, la antología Los Calatos (Penguin Random House, 2026).
Dime Alfredo, ¿cómo seleccionaste las historias para este libro Los Calatos?
Las he seleccionado de manera arbitraria. Porque en realidad los calatos tienen un momento histórico, pero yo creo que los momentos históricos se repiten. La pobreza que hay ahora en Lima, también la había hace 15 años atrás y hace 20 también. La pobreza no pierde vigencia.
A propósito de que la pobreza está vigente ¿Los calatos de los 80 cómo estarían ahora? ¿Habrían evolucionado? ¿Seguirían pidiendo limosna; en su casa de palos y de una estera en el techo?
Seguirían igual. Quizás se habrían cambiado de barrio o quizás ya no estarían pidiendo limosnas en el Centro de Lima, sino en San Isidro, en Miraflores, en fin. Porque ellos van donde está la clientela, donde está la plata.
¿Seguirían viviendo en un cerro?
Sí, porque por más que ganen no les alcanza. La verdad es que es tan difícil la vida en el Perú para la gente que no tiene nada.
¿Cómo surgieron Los Calatos?
Estos calatos salieron de la realidad. Cuando conversé con Guillermo Thorndike, me dijo, necesitamos un personaje que refleje al Perú, el Perú de la pobreza. Ahí nacieron Los Calatos. Comenzaron a salir y adquirieron cierta popularidad. En ese tiempo los periódicos tenían mucho tiraje y era el principal medio de difusión del pensamiento, de las noticias. Era un momento extraordinario en la prensa peruana.
¿Desde el principio fueron muy críticos, con ese humor mordaz y algo politizados?
Sí, sí… Eran unos críticos sociales de alguna manera. Reflejaban el pensamiento de la gente que tenía carencias, como también las tiene ahora.
El papá calato suele ser optimista ¿Cómo explicar esa dosis de optimismo? Más bien la esposa calata era más realista…
En realidad, según esta versión de Los Calatos, son personas que son capaces de hacer humor desde la necesidad absoluta. Porque el humor está presente siempre en todas las cosas de la vida. Y claro, los calatos también se reían de ellos mismos, pero también eran capaces de criticar a los demás. El humor era la principal exigencia en una tira como esta. Busqué unir humor, sátira, crítica, con reflexión.
En los calatos de los años 80 utilizaste la presencia de políticos en tus tiras. Recuerdo a Alfonso Barrantes, Alan García ¿Hay un motivo especial para que no figuren en este libro ?
El motivo es que han perdido continuidad. O sea, esos personajes ya no son reconocidos. Me refiero a Barrantes Lingán. Alan García que ya falleció también. Son personajes ligados al momento histórico, pero preferí poner lo que tenga relación con el presente.
Es conocida esa amistad que tuviste con Barrantes y García ¿Crees que pudieron aportar a esta época tan caótica, tan complicada?
Ambos eran personajes excepcionales en la política nacional, ¿verdad? En una oportunidad Alan García quiso conocerme y accedí. Estaba muy joven. Y bueno, conversábamos con toda libertad y surgió una amistad. Dicen que los periodistas y los humoristas no deberían tener amigos, pero no creo que el acercamiento a una persona no te permita criticarlo. Criticarlo cuando, por supuesto, merece hacerse, ¿no? Con Barrantes también tuve una gran amistad.
A propósito, ¿estimas que Alan García no debió partir de esa manera?
Sí, no debió partir de esa manera. Fue una decisión absolutamente personal. En un momento en que él estaba siendo, en realidad, perseguido de una manera absolutamente bárbara. Alan García es una pérdida nacional. Es lo que creo.
Algunas personas te calificaban de aprista, otros de izquierdista ¿Cómo te defines tú?
Bueno, en realidad, cuando uno es joven, es de izquierda de todas maneras. Porque uno protesta, no está de acuerdo con el sistema, etc. Cuando va pasando el tiempo, comienzas a darte cuenta que no es necesariamente lo que tú quieres, lo que va a ser. Es verdad que la pobreza subsiste en los países capitalistas. Pero no hay tampoco un paradigma socialista que podamos decir, bueno, este es el ejemplo.
¿Te descorazona nuestra realidad política, estas elecciones, esta segunda vuelta?
Es una situación dramática, pero los peruanos estamos acostumbrados al drama. Desde que tengo uso de razón hemos estado en un drama permanente. Los cambios fundamentales no se han dado en este país. Y posiblemente la parte angular de todo sea la educación. Si no se invierte en educación estaremos muy mal, no tendremos un futuro claro.
Roberto Sánchez y Keiko Fujimori en la segunda vuelta, ¿qué te hace pensar?
Que son dos polos opuestos y me hace pensar en lo profundamente fragmentados que estamos como país. Tenemos que elegir y para ello hay que pensar con sensatez qué es lo que le conviene al Perú más allá de estos 5 años de gobierno. Los grandes problemas no se van a solucionar en un periodo gubernamental, debemos elegir pensando en las futuras generaciones. No olvidemos que podemos estar peor.
¿Sigues produciendo, Alfredo?
Bueno, estoy sorprendido de la cantidad de gente que me ve por Internet. Es impresionante. Tengo, entre las dos plataformas, como 20 millones de visitas. O sea, me ven en todas partes del mundo. El Enano Erótico. Los Achorados, Las viejas pitucas, El hombre que no podía irse, El perro y la vaca. Y hay otros personajes nuevos. Yo no me encasillo, porque el humor debe ser libre, tiene miradas a todos los lados.
De tu época del periodismo escrito ¿Qué es lo que más recuerdas con cariño, Alfredo?
La familiaridad. No estábamos pegados a una computadora, como ahora. La gente se paseaba, conversaba, cruzaba información. Existía una familiaridad mayor. Y también eran obras artesanales, se hacía arte página por página. Ahora, la gente elige Internet y se distrae demasiado, pero la esencia está en el papel, porque en el papel está la opinión diaria y ella es irremplazable.



































