Absalón Vásquez en Ayacucho: rechazo de las víctimas y polémicas compañías
Absalón Vásquez, candidato al Senado por Renovación Popular y aliado de Rafael López Aliaga, visitó Ayacucho promocionando su candidatura. En la región fue recibido por la empresaria Esperanza Rojas, vinculada al fujimorismo y a Wilfredo Oscorima, y por el excongresista Perci Rivas, condenado por falsificación y declarado persona no grata en 2020. Familiares de los asesinados durante las protestas contra Dina Boluarte lo rechazaron.
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Absalón Vásquez llegó a Ayacucho el sábado por la mañana como parte de la gira política de Renovación Popular “llevando el mensaje de Rafael López Aliaga”. El exministro del régimen de Alberto Fujimori inauguró un local partidario en Huamanga y brindó un breve discurso ante un grupo reducido de asistentes. Su visita, sin embargo, no pasó desapercibida: fue rechazado por las víctimas de las protestas y contó con la presencia de figuras cuestionadas en la región.
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La Asociación de Familiares de los Asesinados y Heridos del 15 de Diciembre de 2022 en Ayacucho inició su denominada “marcha de sacrificio” rumbo a Lima, en busca de justicia por las muertes ocurridas durante las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte. En el trayecto, los deudos pasaron por el local de Renovación Popular recientemente inaugurado por Vásquez.
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Desde el frontis, corearon consignas como “Fuera de Ayacucho el cerdo y sus ratas” y “abajo la corrupción”, en rechazo al partido y a sus candidatos. Yovana Mendoza, presidenta de la asociación, tomó la palabra.
Ella perdió a su hermano, Jhon Mendoza Huarancca, durante la represión militar de diciembre de 2022. Recordó que Rafael López Aliaga, cuando era alcalde de Lima, intentó impedir las movilizaciones de protesta en la capital. “No quería que entremos a la plaza San Martín. Hay que botarlos como se debe. Si cuando vamos a Lima nos botan, ¿por qué no botarlos de nuestra tierra a estos miserables? Que se vayan de Ayacucho”, dijo.
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Orgulloso fujimorista con juntas peligrosas
Absalón Vásquez, en su discurso durante la inauguración del local, apeló a su pasado. “Cuando fui ministro”, recordó antes de lanzar promesas vinculadas al sector agrario. “Trabajé de la mano del ingeniero Alberto Fujimori”, dijo ante los asistentes. Añadió que fue Rafael López Aliaga quien lo convenció de volver a la política para que “levante el tema agrario”.
Vásquez fue ministro de Agricultura durante el régimen de Alberto Fujimori, tiene una condena por corrupción y mantiene una deuda pendiente con el Estado por reparación civil de S/1,070,000
Mientras se retiraba del lugar, fue visto junto a la empresaria ayacuchana Esperanza Rojas Gutiérrez, quien lo escoltaba hasta que fue reconocida por la prensa y tomó distancia. Rojas es la fundadora y dueña del movimiento regional Wari Llaqta, organización que llevó por tercera vez a Wilfredo Oscorima al Gobierno Regional de Ayacucho, una gestión hoy atravesada por la polémica de los relojes entregados a la presidenta Dina Boluarte, un caso que también la involucró políticamente.
En abril de 2024, mientras se conocían más detalles de ese escándalo, Rojas se adjudicó, a través del Consorcio Bicentenario 1, la buena pro para la construcción del comedor universitario por más de S/ 22 millones. La obra formó parte de los proyectos del ahora disuelto Proyecto Legado para los Juegos Bolivarianos de 2024, evento que terminó siendo un fracaso en la región. Aunque las competencias se realizaron en diciembre de ese año, el comedor fue entregado recién en mayo de 2025.
Rojas fue convocada a la Comisión de Fiscalización del Congreso, que investigaba los vínculos entre Dina Boluarte y Wilfredo Oscorima. Allí se presentó como una mujer honrada, aseguró que no es millonaria y negó cualquier relación con el gobernador regional. “Nosotros hemos llevado a un gobernador (Oscorima) para que haga las cosas bien, pero a través de la prensa nos enteramos de los relojes prestados a la presidenta (Dina Boluarte). Yo nunca había visto relojes tan caros, yo hago regalos de 20 o 30 soles”, declaró.
Sin embargo, Rojas es una empresaria que, a través de empresas y consorcios, obtuvo contratos millonarios con el Estado, especialmente durante las gestiones de Wilfredo Oscorima. Entre 2008 y 2019, logró más de S/ 150 millones en adjudicaciones públicas, con un promedio de 40 procesos de licitación, concentrados mayoritariamente en las dos gestiones previas del actual gobernador regional.
También intentó llegar al Congreso con el partido fujimorista Perú 2000 y mantiene una relación cercana con la familia Fujimori. Durante la campaña de 2021 fue vista encabezando arengas a favor de Keiko Fujimori, recibió en la región a Sachi Fujimori y registra fotografías junto a Kenji Fujimori.
Ingrato acompañante
Otro de los personajes que acompañó a Vásquez durante su visita fue Perci Rivas Ocejo, hoy candidato a diputado por Ayacucho con el número 1. Rivas fue congresista por Alianza para el Progreso en el periodo transitorio 2020–2021.
En 2023, Rivas fue sentenciado a un año, diez meses y dieciocho días de pena privativa de la libertad suspendida por el delito de falsificación de documento privado.
Además, su nombre aparece vinculado al caso Los Magníficos Ediles, una organización criminal integrada por alcaldes y empresarios de Ayacucho.
Interceptaciones legales registraron conversaciones entre Rivas y Edwin Ramírez Miranda, alcalde de Anco e investigado como presunto integrante de esa red. En los audios se coordinaba la aprobación acelerada de proyectos desde el Congreso mediante decretos de urgencia. En enero de 2021, el Poder Judicial dictó prisión preventiva por 36 meses contra varios integrantes de esa organización.
Rivas busca hoy los votos —junto a López Aliaga— de una población que ya lo rechazó. El 16 de noviembre de 2020, dos días después de la muerte de Inti Sotelo y Bryan Pintado durante protestas en Lima, el Concejo Municipal de Huamanga declaró “personas no gratas” a los congresistas por Ayacucho Perci Rivas Ocejo (APP), Ali Mamani y Javier Mendoza (UPP), quienes votaron a favor de la vacancia de Martín Vizcarra, que desencadenó movilizaciones con consecuencias fatales.
Memoria y negacionismo
La actividad proselitista de Renovación Popular se realizó frente al Museo de la Memoria de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), un espacio emblemático del recuerdo de lo ocurrido en Ayacucho durante la violencia de las décadas de 1980 y 1990. Allí se documentan desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones cometidas tanto por los grupos subversivos como por agentes del Estado.
La ubicación no fue casual. Renovación Popular y su líder, Rafael López Aliaga, han sostenido posiciones negacionistas sobre el conflicto armado interno.
En setiembre pasado, el congresista Alejandro Muñante, integrante de ese partido, solicitó al entonces fiscal de la Nación la desactivación de las fiscalías especializadas en derechos humanos, encargadas de investigar estos crímenes, bajo el argumento de un supuesto “sesgo ideológico” contrario a “los verdaderos intereses de la patria”.
En Ayacucho, dichas fiscalías conducen, entre otros casos, las exhumaciones en el cuartel Los Cabitos, donde solo en 2025 se hallaron ocho cuerpos completos y, desde 2023, dieciocho. El total de restos recuperados asciende a 127, una fracción de los más de 500 desaparecidos que, según hipótesis forense, pasaron por ese cuartel.
En enero de 2023, Rafael López Aliaga atacó públicamente al Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) y propuso cederlo a las Fuerzas Armadas. “No tiene nada de memoria ni reconciliación”, dijo entonces, negando las violaciones a los derechos humanos cometidas contra población civil durante el conflicto armado.
Ayacucho fue una de las regiones más golpeadas por ese periodo: aquí ocurrieron masacres y la región concentra más del 52 % de las más de 22 mil personas desaparecidas entre 1980 y 2000. Fue frente a un espacio de memoria que Absalón Vásquez tomó la palabra. El mensaje, emitido en ese escenario, dejó clara la postura política que representa.
Los partidos políticos ya comenzaron a recorrer las regiones. Pero en el sur, en las zonas más golpeadas por la violencia pasada y reciente, la memoria sigue siendo un límite. Y no todos son bienvenidos.



















