Arturo Jarama: la historia secreta del negociador de las vacunas chinas

Ángel Páez

@larepublica_pe

El zar. El embajador Arturo Jarama fue el primero en vacunarse en la Cancillería y en promover la inoculación entre sus colegas de Torre Tagle. Foto: difusión
El zar. El embajador Arturo Jarama fue el primero en vacunarse en la Cancillería y en promover la inoculación entre sus colegas de Torre Tagle. Foto: difusión

Privilegios. Documentos reservados de la Cancillería evidencian el papel cumplido por el embajador Arturo Jarama, encargado de la coordinación entre Sinopharm y el Minsa, y que resultó el primero en inmunizarse junto con su esposa, su suegro y su cuñado.

El embajador Arturo Jarama Alván fue el primero de la Cancillería en vacunarse con las dosis de Sinopharm, el 3 de octubre de 2020. Actuó como coordinador o enlace entre las autoridades de la República Popular China y el laboratorio Sinopharm, con la Embajada del Perú en el país asiático, el Comité Multisectorial en el que estaban representados el Ministerio de Salud y la Universidad Peruana Cayetano Heredia; el embajador Jarama estaba perfectamente enterado de que el lote de 2.000 dosis para 1.000 personas, que donaron los chinos, estaba destinado a las personas relacionadas con los ensayos clínicos. No debió ser inmunizado.

Por su papel clave en los procesos de negociación con Sinopharm y otros laboratorios extranjeros, los colegas de Jarama en Torre Tagle lo llamaban “el zar de las vacunas”. Testimonios y documentos reservados obtenidos por La República confirman que Jarama efectivamente acumuló un poder de intervención y decisión considerable, que justificaba el sobrenombre. Lo que explica por qué fue el primero en recibir la vacuna china.

Jarama participaba en las negociaciones con Sinopharm y al mismo tiempo tuvo el privilegio de probar antes que nadie la vacuna. Privilegio que extendió a su esposa, suegra y cuñado. Y también fue por su iniciativa que otros diplomáticos, a su solicitud, accedieran a vacunarse, creyendo que se trataba del protocolo acordado con los chinos de Sinopharm. Sin embargo, los funcionarios y servidores de la Cancillería no se inmunizaron por las mismas motivaciones que Jarama. Los casos son diferentes.

Las exministras Elizabeth Astete y Pilar Mazzetti también recibieron la dosis contra la COVID-19. Foto: composición/La República

Como ya publicó este diario, el 7 de agosto del año que pasó, el embajador peruano en China, Luis Quesada Incháustegui, comunicó que la empresa matriz del laboratorio Sinopharm, China National Biotec Group (CNBG), ofreció un lote de vacunas a las autoridades peruanas para inmunizar al equipo que efectuaba las pruebas y que dirigió el médico Germán Málaga. El embajador Jarama hizo las consultas al Ministerio de Salud y a la Universidad Peruana Cayetano Heredia, y el 21 de agosto Jarama informó de lo siguiente al embajador Luis Quesada, en China: “Se ha consultado al Minsa el número de vacunas necesarias para los especialistas que realizarán los ensayos clínicos de la vacuna de Sinopharm, así como para el personal de apoyo, y concluido que serán necesarias mil vacunas, es decir, dos mil dosis”. En ninguna parte del texto del propio Arturo Jarama se menciona que funcionarios de Cancillería como él, ministros de Relaciones Exteriores o de Salud, rectores o autoridades de las universidades Cayetano Heredia o San Marcos, y sus familiares, y mucho menos personas extrañas a las pruebas clínicas, estaban autorizadas a recibir la inoculación de la vacuna china.

Este diario solicitó su versión al embajador Jarama, pero, lamentablemente, no recibió respuesta, aunque consta que sí recibió el mensaje.

Contraparte. Germán Málaga coordinaba con Jarama. Foto: Antonio Melgarejo/La República

En la cúspide

En 2020, Arturo Jarama Alván actuó como ministro, asesor principal del Despacho Ministerial de Relaciones Exteriores sobre la vacuna y tratamiento del Covid-19. Este año fue ascendido a embajador, por su actuación en dicha posición. Hasta ese momento no se sabía que fue el primero en vacunarse con Sinopharm.

Las autoridades chinas respondieron positivamente a la oferta de entrega sin costo alguno de un lote adicional de vacunas de Sinopharm, una suerte de cortesía que es inaceptable en un proceso de contratación estatal, porque podría dar motivo a sospechas de presunta influencia sobre las autoridades que proponen y aprueban las compras.

El 24 de agosto, la representante de CNBG, Li Weihua, más conocida por los negociadores como Cassie, respondió con entusiasmo a la aceptación de Perú de recibir una donación de vacunas Sinopharm. En un mensaje a Jaime Casafranca Aguilar, ministro en la Embajada de Perú en China, le comunicó: “Recibimos correctamente su correo. CNBG se complace en ayudar en la protección del equipo peruano de trabajo (encargado de los ensayos clínicos). Debido a la grave situación de la pandemia del Covid-19 en el Perú en este momento, de acuerdo con la información recibida de la Embajada de China en el Perú, también requieren de atención los ciudadanos chinos en su país. Nos complace anunciar que entregaremos 3.200 dosis para su aplicación voluntaria, dirigido a personas que son parte del estudio y otras relacionadas (2.000 dosis para personas del estudio y otras vinculadas, y otras 1.200 para ciudadanos chinos en el Perú), siempre que contemos con una aprobación formal del Ministerio de Salud”.

En otro documento fechado el mismo 24 de agosto, pero que hace referencia a una reunión virtual el día anterior, el 3 de agosto, el embajador Luis Quesada resume los acuerdos con Sinopharm. En el encuentro, participó “el zar de las vacunas”, el embajador Arturo Jarama.

Arturo Jarama fue le primero en vacunarse en la Cancillería, a pesar que sabía que no le correspondía. Foto: Produce

Además de Jarama, intervinieron el asesor del Viceministerio de Salud Pública del Minsa, Carlos Castillo Solórzano; la directora general de la Digemid, Carmen Ponce Fernández; y por la UPCH, Germán Málaga Rodríguez y Hugo García Lescano; Li Weihua, por Sinopharm; y Arturo Jarama.

En esta cita virtual se confirmó que los chinos donaron, regalaron, obsequiaron las vacunas, lo que había sido negado por la Embajada de China en el Perú cuando estalló el escándalo. Y se ratifica que el lote era para el equipo de las pruebas clínicas. No para particulares.

“Sinopharm enviará al Perú 3.200 dosis de la vacuna de emergencia bajo la modalidad de ‘donación’ a la UPCH (...). (De ese total) 2.000 dosis solicitadas por la parte peruana (serán) para inmunizar a los trabajadores vinculados con la realización del estudio, y 1.200 dosis solicitadas por la Embajada de China en el Perú para sus funcionarios diplomáticos y empresarios chinos en nuestro país”, señala el documento del embajador Quesada.

Pero también es destacable que el equipo de la UPCH, a cargo de Germán Málaga, se hace cargo de las 2.000 dosis: “UPCH elaborará el documento indicando la necesidad del envío de estas vacunas al Perú y lo entregará al Minsa para su aprobación, lo que permitirá el ingreso de las mismas a nuestro país”.

Y se resalta que se trata de una donación, por lo tanto, al ser aceptada por el Minsa, se convierte en un recurso público: no podía destinarse a personas fuera de los ensayos clínicos. Así dice el embajador Quesada: “El doctor Hugo García indicó que para evitar observaciones de la Aduana, dicho envío debería aparecer como una donación a la UPCH, con lo que estuvieron de acuerdo los representantes del Minsa y CNBG (Sinopharm)”. Es decir, desde el principio quedó establecido que no se inocularía a particulares fuera de las pruebas clínicas. Pero Jarama fue el primero en vacunarse.

El exministro Fernando Carbone estuvo a cargo de la comisión para conocer a los involucrados en el VacunaGate. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Se violó Reglamento de Ensayos Clínicos

En su informe el presidente de la comisión investigadora del Minsa, Fernando Carbone, señala la responsabilidad de Arturo ’'en la coordinación de la oferta y la entrega de la vacuna candidata (Sinopharm)’'.

Según lo afirmado por el doctor Germán Málaga, “se habría encargado al doctor Carlos Castillo Solórzano y (al embajador) Arturo Jarama Alván (...) de asignar la vacuna candidata”, se indica en el informe de Carbone. Los documentos que publica este diario así lo confirman.

“Estos hechos vulneran lo establecido en el Reglamento de Ensayos Clínicos (...), respecto a las personas que participan en la ejecución de los ensayos clínicos, donde se considera que el sujeto de investigación es el individuo que participa en el ensayo clínico, y no ’'otros relacionados’', como los funcionarios gubernamentales, sus familiares y otras personas extrañas”, concluye el informe del doctor Fernando Carbone.

Perú recibió 2.000 dosis extras de la vacuna contra la COVID-19 del laboratorio chino Sinopharm. Foto: Aldair Mejía/La República

La ruta china

Documentos reservados revelan que Sinopharm ofreció como donación el lote de 2.000 vacunas por intermedio de Arturo Jarama, justo el primero en inmunizarse.

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