La izquierda sin partido
“Lo que acaba de ocurrir en Ecuador, en Chile, es puro agotamiento del modelo económico neoliberal y en el Perú ese hastío también tendrá que ser canalizado”.
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Con la potencia del movimiento feminista, en medio de la violencia que reciben las mujeres, ¿parece buena idea desde el progresismo aliarse con un partido de un personaje conocido por sus frases machistas y misóginas, que ha demostrado su desprecio por la paridad y que cree que existe la “ideología de género”? En esta lucha frontal contra la corrupción, ¿aliarse con un hombre sentenciado por haber favorecido con la buena pro a un consorcio mientras era gobernador regional?
Ante la discriminación y la falta de derechos que aún sufre la comunidad LGBQI+ en nuestro país, ¿unirse a alguien que afirmó que los gays deberían esconderse para darse un beso? Si la respuesta a estas preguntas es no, entonces aceptemos, no sin dolor, que Nuevo Perú ha cometido un error dramático al proponer a su militancia la opción de ir con Vladimir Cerrón, que ha obtenido el apoyo del partido.
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Brillan por su ausencia la autocrítica, los gestos políticos y más bien llueven las justificaciones, cuando han decidido obviarse no temas menores, sino luchas fundamentales de la izquierda, como los derechos humanos y el feminismo, por una estrategia ciega. La derecha se regocija, como si no tuvieran el mayor récord de alianzas con la corrupción y los antiderechos, pero lo que importa es el mensaje de esta izquierda hacia quienes ponen el cuerpo por ideas y principios justos, que se sienten traicionadxs.
¿Está todo perdido? Me niego a creerlo. Lo que acaba de ocurrir en Ecuador, en Chile, es puro agotamiento del modelo económico neoliberal y en el Perú ese hastío también tendrá que ser canalizado. Pero ya no será un partido ni de izquierda ni de derecha, anclados en el pasado y sin visión revolucionaria, serán las ciudadanas y los ciudadanos que, como en nuestros países vecinos, deberán guiar el cambio.




















