Juan, de 72 años, y Antolina, de 74, llevan más de 50 años juntos, pero cada uno duerme en su propio rancho de piedra a 3.500 metros de altura
A pesar de la distancia, ambos comparten su día a día, cuidando cabras y ovejas, y cultivando papas y maíz en pequeños huertos.

Juan, de 72 años, y Antolina, de 74, llevan más de medio siglo juntos en los Valles Calchaquíes, en la provincia argentina de Salta. Sin embargo, su relación tiene una particularidad: cada uno duerme en su propio rancho de piedra, situado a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. Pese a vivir separados durante la noche, ambos comparten buena parte de sus jornadas.
La emisora brasileña Super Rádio Tupi difundió detalles de la rutina de esta pareja, cuya vida transcurre entre montañas, animales y pequeños cultivos. Su historia refleja una forma de convivencia en la que el amor y la compañía no han impedido que cada uno conserve su espacio personal, una decisión que mantienen desde hace décadas.
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Más de 50 años juntos y dos ranchos separados en las montañas de Argentina
La decisión de vivir en viviendas distintas no responde a una ruptura sentimental. Según el reportaje, la pareja ya tenía sus propios espacios antes de conocerse y, cuando comenzaron su relación, optaron por mantener esa independencia. Sus ranchos se encuentran en una zona montañosa situada a unas cinco horas a pie de Cafayate, una de las localidades más conocidas de la región.
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A pesar de la distancia entre sus viviendas, la pareja comparte buena parte de su día. Cada mañana, Juan sale temprano acompañado de su perro y camina entre 20 y 30 minutos hasta el puesto de Antolina. Una vez juntos, ambos sacan a pastar a sus cabras y ovejas antes de que él regrese a su propio rancho al caer la noche.
Así es la vida de Juan y Antolina a 3.500 metros de altitud
Su rutina está marcada por las condiciones de la montaña y el aprovechamiento de los recursos naturales. El agua procede de manantiales, mientras que la leña sirve para cocinar y mantener el calor en sus viviendas. Además, cultivan papas, maíz y calabazas en pequeños huertos protegidos por muros de piedra.
La crianza de animales es una parte fundamental de su subsistencia, aunque también implica dificultades. El puma representa una amenaza para el ganado, por lo que perder alguno de sus animales puede suponer un perjuicio importante para la familia. La pareja tiene tres hijos: Clemente vive con Antolina, mientras que los otros dos los visitan ocasionalmente.













































