El brutal caso de una madre con cáncer desollada por su propia hija
“Vi cuando sacó la cabeza de su víctima y la besó”, relató un amigo de Odessa Tammy (36). La justicia británica cree que está “demasiado trastornada” para afrontar el delito de parricidio.
- Estos países de América Latina no necesitan visa para viajar a Canadá y EE.UU. y ver los partidos del Mundial 2026
- Curazao, el país más pequeño en clasificar al Mundial 2026: dónde queda, idioma oficial y cómo llegar desde Sudamérica
Odessa Carey (73) padecía cáncer de vejiga, pero estaba respondiendo de manera exitosa a su tratamiento en Ashington, al nordeste de Inglaterra (Reino Unido).
Pero en abril del año pasado, bajo circunstancias que aún se investigan, su hija Odessa Tammy (36) le arrebató esas ganas de una manera atroz.
La decapitó y desolló en su propia vivienda del Reino Unido.
El cuerpo fue hallado sobre una cama, pero su cabeza y cuello “estaban ausentes”. Según las autoridades de Reino Unido, en el baño de la casa había un recipiente “lleno de sangre y tejido cerebral”.
Por su parte, la Policía encontró varias armas, entre ellas un par grande de tijeras, cuchillos y un mazo, todas puestas en un lavabo.

La autopsia reveló que Odessa Carey fue asesinada a golpes. Foto: Difusión.
Según confesó un amigo de Odessa Tammy, ella escondió los restos en un armario. “Vi cuando sacó la cabeza de su víctima y la besó”, relató el informante.
PUEDES VER Madre retira a su hijo con autismo del colegio: “Le decían que caminaba y hablaba como gay”
La autopsia realizada al cuerpo de la víctima reveló que esta fue golpeada hasta la muerte.
Por la ferocidad del crimen, la justicia de Reino Unido aseguró que Odessa hija está “demasiado trastornada” para afrontar el delito de parricidio, por lo que han dejado el caso a la deliberación del juez.
En una declaración leída en la corte el viernes, Michelle Fogarty, otra hija, confirmó que a su madre le habían diagnosticado cáncer de vejiga dos veces, pero que estaba en remisión desde 2018.
Ella manifestó que el dolor de la pérdida “nunca reparará”.



































