Trump-Putin: retrasos, gestos y un balón de fútbol

Cumbre en helsinkI. Los gestos expresaron más que las palabras en la primera cumbre entre los presidentes: compitieron por llegar últimos a la reunión y minimizaron el contacto físico.

Cumbre en helsinkI. Los gestos expresaron más que las palabras en la primera cumbre entre los presidentes: compitieron por llegar últimos a la reunión y minimizaron el contacto físico.

La impuntualidad es una marca registrada del presidente ruso, que en una ocasión hizo esperar más de cuatro horas a la canciller alemana, Ángela Merkel, y que no aterrizó en Helsinki hasta las 13.00, veinte minutos antes de la hora en la que, según la Casa Blanca, tenía programado reunirse con Trump.

El plan original de Trump era llegar a las 13.00 a la sede de la cumbre, el Palacio Presidencial, pero no abandonó su hotel hasta que Putin llegó al lugar de la cita, en un aparente intento de marcar músculo ante el mandatario ruso y provocar que fuera él quien tuviera que esperarle.

Ese tira y afloja molestó claramente a ambos presidentes y se reflejó en sus caras cuando por fin se encontraron, 50 minutos más tarde de lo previsto, en la sala gótica del palacio finlandés.

Trump, conocido por sus efusivos apretones de manos, evitó cualquier contacto físico con Putin al llegar, y solo le dio la mano durante dos segundos antes de que se fueran las cámaras. Sentados el uno al lado del otro en dos sillas de cuero, Trump se inclinaba hacia delante con las manos juntas entre las piernas, mientras Putin se reclinaba sobre su asiento.

Tanto en esa ocasión como en la conferencia de prensa, Putin fue el primero en hablar, y Trump pareció querer darle esa deferencia a su homólogo.

Al mandatario estadounidense le gusta dejar patente en gestos físicos su buena relación con líderes poderosos, pero Putin se mostró poco receptivo, y no fue hasta el final de la rueda de prensa que Trump se atrevió con una de sus señales predilectas de afecto: un apretón en el brazo.

Pelota en su cancha

Lo hizo poco después de que Putin desencadenara el momento más incómodo de la jornada: recién llegado de la final del Mundial de fútbol, el presidente ruso recibió un balón y se lo entregó a Trump.

Justo antes, un periodista había preguntado por la afirmación que hizo este domingo en Twitter el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, de que la "pelota está en el campo de Rusia" en lo relativo a los esfuerzos para mejorar las relaciones bilaterales.

"Hablando de fútbol, señor presidente, le daré este balón, y ahora la pelota está en su campo", le dijo Putin a Trump.

El presidente ruso trató de suavizar el gesto al recordar que Estados Unidos será el anfitrión, junto a México y Canadá, del Mundial de fútbol en 2026, pero Trump pareció algo desconcertado.

Las tensiones fueron más allá de la interacción entre Trump y Putin: un articulista de la revista estadounidense "The Nation", Sam Husseini, fue expulsado de la sala de la conferencia de prensa poco antes de que comenzara.

Aunque los motivos que llevaron a su expulsión no están claros, el hombre había agitado en el aire un cartel con las palabras "Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares", un pacto de la ONU que ni EEUU ni Rusia han firmado.

El dato

- La detención de una ciudadana rusa que supuestamente actuaba como agente ilegal del Kremlin en Washington sorprendió a Donald Trump, en plena cumbre con su homólogo ruso, Vladimir Putin, después de que la trama rusa sacudiera el pasado viernes el esperado encuentro en Helsinki.

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