STAPP: "Crisis energética hace necesario el papel estratégico de Petroperú"
El Sindicato de Trabajadores Administrativos dePetróleos del Perú (STAPP) advierte que la dependencia de un solo ducto y la volatilidad internacional hacen necesaria una empresa estatal sólida que garantice abastecimiento y estabilidad.
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El Sindicato de Trabajadores Administrativos de Petróleos del Perú (STAPP) emitió un pronunciamiento en el que advierte que la discusión sobre el futuro de Petroperú en un momento adverso a nivel internacional y local "deja de ser un debate financiero o administrativo para convertirse en un tema de seguridad y soberanía energética".
La alerta del gremio se produce en un contexto de crisis energética en el país, marcada por la interrupción del sistema de transporte de gas de Camisea y por presiones internacionales, como la guerra en Medio Oriente, que ha elevado los precios del crudo por encima de 82 dólares por barril y tensionado las cadenas globales de suministro.
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La deflagración ocurrida el 1 de marzo en el ducto de líquidos de gas natural en Megantoni (Cusco) obligó a paralizar preventivamente el transporte de gas. El resultado fue inmediato: las principales termoeléctricas que abastecen a Lima y la costa tuvieron que migrar al diésel o reducir operaciones.
Recordemos que el Ministerio de Energía y Minas declaró emergencia energética por 14 días, priorizando el gas para hogares, transporte público y servicios esenciales. Mientras tanto, el precio mayorista de la electricidad se disparó por encima de los 200 dólares por MWh, cuando el promedio habitual oscila entre 30 y 40 dólares.
Para la organización laboral de Petroperú, el episodio vuelve a poner en evidencia la alta dependencia del país de una sola fuente y de un solo sistema de transporte. "Cuando Camisea se detiene, el país entero tiembla", indican.
Petróleo caro y volatilidad global
La guerra entre Israel, Irán y la intervención de Estados Unidos ha tensionado el mercado energético global, elevando el precio del Brent por encima de 80 dólares por barril y proyectándose entre 90 y 100 dólares si el conflicto escala. Según el STAPP, "esto afecta al Perú, importador neto de combustibles refinados, generando mayores costos de gasolina y diésel, presión inflacionaria y un deterioro de la balanza comercial energética".
La combinación de menos gas interno y combustibles importados más caros ya impacta: alza de precios en transporte y alimentos, aumento de costos para la industria y minería, presión sobre las finanzas públicas y afectación de la confianza de inversionistas. La fragilidad del sistema energético se perfila así como un riesgo macroeconómico.
En paralelo a la crisis, Petroperú atraviesa un momento decisivo en su sostenibilidad financiera e institucional. La relación con acreedores internacionales, el debate sobre el Decreto de Urgencia N.° 010-2025 y las señales enviadas al mercado han generado incertidumbre, enfatizan.
Por ello, según remarcan, la coyuntura actual obliga a replantear la pregunta de fondo: ¿puede el Perú afrontar crisis energéticas globales sin una empresa estatal sólida que garantice abastecimiento y estabilidad?
Según sostienen, más allá de sus dificultades financieras, Petroperú cumple funciones estratégicas como abastecimiento interno de combustibles, operación de infraestructura crítica como la Refinería de Talara, capacidad de amortiguar choques externos mediante inventarios y logística propia.
"En medio de esta coyuntura y siendo importadores, el país se da el lujo de tener paralizado importantes lotes petroleros tales como el 192, el 64, ambos en la selva peruana; el VI de Talara hace casi 6 meses y 9 plataformas marinas paralizadas del Lote Z69 por la pésima labor del Osinergmin", cuestionó José Luis Saavedra, secretario general de dicho sindicato.
"En una economía expuesta a la volatilidad internacional, renunciar a fortalecer su empresa estatal energética puede significar renunciar a instrumentos de política energética", puntualizan en su comunicado.
Propuestas para una salida técnica e institucional
El Sindicato de Trabajadores Administrativos (STAPP), señala que la salida no pasa por decisiones improvisadas ni por soluciones de corto plazo, sino por un enfoque estructural:
1. Aval estatal condicionado
Un respaldo del Estado, sujeto a metas verificables de eficiencia, disciplina de gasto y recuperación de caja, permitiría estabilizar la empresa sin convertirlo en un cheque en blanco.
2. Reperfilamiento ordenado de deuda
Negociar con tenedores de bonos bajo estándares internacionales aliviaría la presión inmediata de liquidez y evitaría escenarios litigiosos que podrían afectar la reputación crediticia del país.
3. Gobernanza blindada y especializada
Se propone un esquema de gobernanza con criterios técnicos y estabilidad institucional, inspirado en modelos como el del Banco Central de Reserva del Perú, donde la continuidad y la profesionalización reducen interferencias políticas.
Un directorio y gerencia con experiencia real en hidrocarburos, refinación y finanzas corporativas sería clave para recuperar confianza.
4. Mesa técnica de alto nivel
Para el STAPP, la crisis actual demuestra que la energía no es solo un mercado; es un componente central de la soberanía económica. La dependencia excesiva de importaciones y la fragilidad de la infraestructura interna exponen al país a shocks externos imprevisibles.
"En tiempos de guerra y disrupción global, la pregunta no es si el Perú puede permitirse apoyar a su empresa energética estatal. La pregunta es si puede permitirse no hacerlo", manifestó el gremio.




























