Perú: El 13% de jubilados que optó por retirar su fondo de pensiones ya se lo gastó

Según una encuesta realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 7 de cada 10 personas retira su fondo de pensiones sin hacer consultas con especialistas.

Según una encuesta realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 7 de cada 10 personas retira su fondo de pensiones sin hacer consultas con especialistas.

Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló que 7 de cada 10 personas en Perú retiraron su fondo de pensiones sin consultar con nadie, mientras que un 13% de los encuestados que retiraron su jubilación, gracias a la Ley N°30425, ya se gastaron todo su dinero.

Así lo reveló Mariano Bosch, especialista principal en la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien presentó durante el Insurance Day organizado por APESEG, parte de la información obtenida por un estudio de seguimiento a los jubilados que optaron por retirar su fondo de pensiones.

El estudio se realizó con 1.816 personas menores de 80 años, ex afiliadas a AFP Integra, con fondos de entre 20 mil soles y 500 mil soles, residentes en Lima y el 77% varones. Uno de los aspectos más reveladores de la encuesta es que 7 de cada 10 personas retiraron su fondo sin consultar con nadie, ningún experto en finanzas o siquiera con su cónyuge, pese al impacto de la decisión para la pareja.

¿En qué lo gastaron?

Al respecto, se informó que un 39% de los jubilados retiró su fondo porque consideró que podía hacer una mejor administración del dinero de la que podrían darle las empresas especializadas. Asimismo, precisó Bosch, “un 40% tremendamente impaciente, dijo que no había ningún monto que pudieran ofrecerle un año después a cambio de no tomar 10 mil soles hoy”.

En cuanto al destino de los fondos, el estudio del BID determinó que más de la mitad de quienes retiraron su fondo lo han gastado a un ritmo mayor del que hubieran podido hacerlo si hubieran tomado una renta vitalicia con una compañía de seguros. Este sobregasto se agudiza en el caso de las personas con fondos bajos y medios. En cuanto al destino general de los fondos, el estudio del BID determinó que:

Primero:13% de las personas lo ha consumido todo (principalmente, personas de ingresos bajos). Dentro de este grupo, los tres gastos más comunes fueron: pago de deudas (35%), mejoras en la vivienda (28%) y tratamiento de enfermedades (18%).

Segundo:28% lo ha ahorrado todo. De estos una parte tomó una decisión activa, como ponerlo en alguna cuenta de ahorros con mejor retorno (13%) y otra parte simplemente la dejó en la cuenta en la que recibió los fondos (15%). Tercero: 9% invirtió todo. Cuarto: 48% adoptó estrategias mixtas

De los que ahorraron, tanto en entidades financieras como fuera de ellas (“bajo el colchón”), un 35% admitió estar recibiendo un retorno nulo por su dinero y otro 30% dijo no saber qué retorno tenía. Entre los “optimistas” (aquellos que afirmaron que podrían administrar mejor su dinero), un tercio no sabe cuánto recibe y otro tercio dice que su retorno es cero.

Entre quienes dijeron haber invertido al menos una parte, en negocios que ya tenían, en negocios nuevos, en inmuebles, etc. 6 de cada 10 no saben o no han evaluado cuál será el retorno de su inversión.

Aún así, 94% de las personas dice estar tranquilo con su decisión. “Es un síntoma de sobre optimismo de la gente que dice lo estoy haciendo muy bien”.

“Se ha dejado en manos de los afiliados una decisión extremadamente compleja, influenciada por sesgos de conducta, como el sobre optimismo, falta de autocontrol, procrastinación, etc. que hacen que algunos gasten más rápido de lo que deben y que otros no tomen optimas decisiones financieras”, dijo Bosch.

El problema de tener muchas opciones

En el mismo bloque del Insurance Day, dedicado al problema de las pensiones, Jeffrey Brown profesor de la Universidad de Illinois, destacó que existen cuatro sesgos cognoscitivos que influyen en la toma de decisiones financieras: el problema de poder autocontrolarnos y elegir adecuadamente, la sobrecarga de opciones que representan un mayor esfuerzo para decidir, la alta sensibilidad con la que se enfocan nuestras decisiones y la diversidad de opciones.

El reto para las aseguradoras está en diseñar planes que permitan adaptar estos sesgos cognitivos: "Debemos poner los planes en piloto automático, buscar poder escalar las contribuciones de los usuarios de manera automática y potenciar la diversificación", dijo Brown.

Resaltó además que es muy importante simplificar las opciones y los procesos de registro. "Casi todas las personas quieren ahorrar para su jubilación, pero muchos de ellos también reconocen que diariamente es muy difícil hacerlo por 20, 30 o 40 años consecutivos. Es difícil ejercer este control", comentó.

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