La crisis del oxígeno

Las colas para recargar los balones de oxígeno se han convertido en parte de la vida cotidiana.

La escasez de oxígeno no solo se ha presentado en el interior del país sino también en Lima y Callao, donde en los últimos días hemos podido ver de cerca las colas y la desesperación por conseguirlo. ¿Por qué no se tomaron las medidas del caso? ¿Qué está haciendo el gobierno para asegurar el suministro? El problema no ha terminado.

Raúl Mendoza
Raúl Mendoza
14 Jun 2020 | 23:00 h

El último miércoles, el decano del Colegio Médico de San Martín, el doctor Anderson Sánchez, alertaba que el suministro de oxígeno para los dos hospitales de Tarapoto solo duraría dos días. Contaba que si antes se necesitaba unos cuarenta balones de oxígeno diarios, con el Covid-19 la demanda era ahora de 160 balones diarios.

Los balones que llegan a esta ciudad vienen desde Chiclayo, pero con la actual demanda que tiene esta ciudad los problemas se pueden agudizar. El Hospital II de Tarapoto tiene una planta de oxígeno inoperativa desde hace dos años. Y recién ahora, que la necesidad de ese insumo se hace imprescindible por la pandemia, hay interés por arreglarla. Podría estar operativa en julio.

Desde que la falta de oxígeno se hizo patente en Iquitos; el mismo problema se ha presentado en Ucayali y Madre de Dios, en la amazonía peruana. Y lo mismo ha pasado en regiones de la costa norte peruana: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad. En los últimos días, Lima, Callao, Ica, y Áncash se han sumado a esa lista de ciudades que se ahogan.

Esa situación fue advertida desde abril pasado por instituciones como la Defensoría del Pueblo y el Colegio Médico del Perú. Para ambas, el gobierno ha actuado a destiempo y no ha sido previsor.

En el informe Crisis de oxígeno para pacientes Covid-19: alternativas de solución, la Defensoría reseña que ya desde fines de abril llamó la atención sobre el aumento excesivo del precio de los balones de oxígeno en Iquitos y pidió al gobierno “intervenir en el mercado del oxígeno medicinal para evitar la especulación y otros abusos”. Eso no ocurrió.

Todos hemos visto cómo los especuladores han elevado el precio del oxígeno hasta en diez veces. Un balón de 10 metros cúbicos que costaba 600 soles en Lima ha llegado a costar 6,000 soles.

“El problema se complicó conforme pasó el tiempo. Cuando ocurrió lo de Loreto dejamos en claro que sería un problema en diferentes regiones. En mayo enviamos varias comunicaciones al sector Salud pidiendo gestionar con las empresas un mayor suministro de oxígeno y acciones de control ante el aumento de precios”, dice Eugenia Fernán Zegarra, primera adjunta de la Defensoría.

En el informe que han presentado se reseña: “El 15 de mayo del 2020, la Defensoría del Pueblo pidió al Ministerio de Salud, que informe sobre la disponibilidad de oxígeno medicinal por cada región y explique las medidas adoptadas para incrementar la oferta en regiones como Piura, Lambayeque, Loreto o Ucayali”.

“Asimismo, señalamos la urgencia de contar con información en tiempo real sobre la situación del oxígeno medicinal para garantizar la intervención estatal ante un inminente desabastecimiento”, se dice en el mismo documento. Por las colas que hemos visto, esperando por un balón de gas, no les prestaron mucha atención.

Quizá por esa razón, el doctor Miguel Palacios, decano del Colegio Médico del Perú, señala que el gobierno siempre ha corrido detrás del virus en esta pandemia. “Ahora, como era de esperarse, la crisis del oxígeno estalla en las regiones con alta prevalencia de la enfermedad”, comenta.

“Se dice que en Lima hay 35 plantas de oxígeno, pero aquí la demanda creció entre diez y doce veces. Y no se podía abastecer a todos. Además, las empresas producen más oxígeno industrial que medicinal y eso debe cambiar. Si en el Perú una de las primeras causas de enfermedad, y de muerte, son las respiratorias, ¿por qué no tenemos una buena infraestructura de oxígeno? Porque a los distintos gobiernos no les ha interesado”, explica Palacios.

¿Cómo hacemos?

Hay medidas a tomar para conjurar el problema y la Defensoría en su informe propone, por ejemplo, que el gobierno llegue a acuerdos con las empresas privadas -dos grandes transnacionales dominan el mercado peruano- para que de manera temporal se priorice la producción de oxígeno medicinal por sobre el industrial.

“Ahí incluso se puede señalar cuotas de producción para que no quede al libre albedrío de las empresas”, dice Eugenia Fernán, de la Defensoría.

La Defensoría también propone visibilizar los precios del oxígeno medicinal como bien esencial para el tratamiento del Covid-19 y que la población tenga acceso a los datos para poder comparar precios y puntos de venta más accesibles. También propone invertir en la adquisición de plantas portátiles de oxígeno en cada establecimiento de salud; y la conversión de plantas industriales en las regiones, en plantas de oxigeno medicinal.

“Se puede llegar a acuerdos como ha ocurrido en otros países (Ecuador, Chile, España, etc). La empresa privada también debe tener respeto al derecho a la salud de las personas”, dice la funcionaria de la Defensoría.

El Colegio Médico del Perú coincide con la Defensoría en que cada hospital tenga su planta de oxigeno. También plantea que los grandes complejos industriales deben abastecer a las plantas de oxígeno medicinal para que no falte la materia prima y que estas trabajen en tres turnos.

El Minsa ha reaccionado, aunque a destiempo: ha dado el decreto de urgencia 066-2020 mediante el cual declara prioritaria la producción de oxígeno medicinal sobre el industrial -hoy el 80% va a la producción industrial- y ha autorizado el uso de oxígeno al 93% de pureza. Hasta antes de la pandemia se exigía el 99% de pureza y ese estándar muchas plantas no lo pueden cumplir.

Se ha destinado 84 millones de soles para tender redes de oxígeno en los hospitales, se implementarán plantas de oxígeno en varios de ellos, se comprará miles de balones y si es necesario se importará oxígeno de otros países.

“Ya se ha identificado donde se necesitan hacer redes y dónde poner plantas. Habrá una mayor oferta para que la gente no salga y compre a los informales”, ha dicho el viceministro de Salud, Víctor Bocangel, quien también preside el grupo de trabajo intersectorial que el Minsa conformó esta semana para hacer frente al problema.

Essalud también realiza esfuerzos para que a sus pacientes no les falte el aire: las 800 camas del centro de aislamiento Villa Mongrut tienen puntos de oxígeno, sus hospitales más grandes como el Rebagliati, Almenara y Sabogal tienen isotanques que suministran el insumo a través de redes. Y el mismo sistema han instalado en dos de sus hospitales de Ica.

La falta de oxígeno, sin embargo, no ha sido solucionada. La Defensoría señala que Talara y Sullana, en Piura, sufren la escasez. En el hospital Víctor Ramos de Huaraz, Áncash, los médicos dicen que la demanda se ha cuadriplicado. Y los casos siguen aumentando. En Trujillo hay una campaña para recolectar balones de oxígeno. En Tumbes se le comprará oxígeno a Ecuador. En Lima, los balones escasean y hay un boyante mercado negro. Así estamos. El Covid-19 nos quiere ahogar y hay que evitarlo.

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