¿Por qué se celebra la Bajada de Reyes cada 6 de enero? La tradición que une a Perú y al mundo católico
Cada 6 de enero se recuerda la llegada de los Reyes Magos al pesebre de Belén, una tradición católica que mantiene viva la figura de Melchor, Gaspar y Baltasar como símbolos de fe y generosidad.

En muchas regiones, especialmente en áreas rurales, la Bajada de Reyes se convierte en una oportunidad para reforzar la vida comunitaria mediante procesiones, misas y actividades culturales organizadas por vecinos. Estos eventos no solo conservan una tradición religiosa, sino que también fortalecen los vínculos sociales, en especial entre generaciones, al transmitir oralmente los relatos sobre Melchor, Gaspar y Baltasar.
Además del aspecto religioso, la festividad adquiere un carácter lúdico con la entrega simbólica de regalos y la preparación de dulces típicos, como la rosca de Reyes. En los colegios y hogares, niñas y niños participan en representaciones teatrales o actividades que reviven el viaje de los Reyes Magos, fomentando el aprendizaje a través de la tradición. Así, esta celebración mantiene viva una costumbre que se adapta al tiempo presente sin perder su esencia histórica y cultural.
TE RECOMENDAMOS
MARISOL PÉREZ TELLO ACUSA AL JNE DE EXCLUIR SU PLANCHA POR ERROR | ARDE TROYA CON JULIANA OXENFORD
PUEDES VER: ¿Está prohibido usar dibujos animados en productos con octógonos? Así se aplica la norma en el Perú

Motivos de la celebración de la Bajada de Reyes cada 6 de enero
Cada 6 de enero, diversas culturas con tradición católica celebran el Día de Reyes, fecha que conmemora la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar al pesebre donde nació el niño Jesús. Este acontecimiento simboliza el reconocimiento del niño como el Mesías por parte de los pueblos del mundo, representados en los tres sabios provenientes de Oriente.
La celebración también se conoce como Epifanía, término que alude a la manifestación de la divinidad de Jesús. En países como España, México y Perú, se acostumbra entregar obsequios a los niños, rememorando los presentes que los Reyes ofrecieron: oro, incienso y mirra. Esta tradición ha perdurado en el tiempo y combina la dimensión religiosa con expresiones culturales y familiares.




















