Arqueólogos descubren la tumba real de un príncipe guerrero de 2.500 años con su carro y armas intactos
Los restos pertenecían a una antigua y misteriosa civilización prerromana de la cual se conoce poco.
- Científicos pensaron que eran huesos de mamut y los guardaron durante 70 años, pero resultaron ser de un animal muy diferente
- Desde el Congo fluyen cada segundo 40.000 metros cúbicos de agua dulce hacia el Atlántico: un estudio analiza su destino final

Arqueólogos en la costa adriática de Italia han descubierto la tumba de un príncipe guerrero de 2.500 años de antigüedad, sepultado junto a su carro y un gran arsenal de armas. El hallazgo se produjo en una antigua necrópolis del pueblo piceno, una enigmática cultura de la Edad del Hierro que dominó la zona antes de la llegada de los romanos.
El complejo funerario, ubicado en el municipio de Sirolo (una pequeña localidad a orillas del mar Adriático), promete arrojar nueva luz sobre la poderosa élite picena. Según el comunicado oficial, el hallazgo ofrece datos inéditos sobre la civilización que dominó los alrededores del monte Conero hace más de 25 siglos.

Fragmentos del carro de dos ruedas durante la excavación. Foto: Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino
¿Qué escondía la tumba del príncipe guerrero?
En el siglo VI a. C., un grupo itálico conocido como los picenos o picentis habitaba la zona, limitada al norte por los etruscos. Los picenos dejaron pocos registros escritos, por lo que gran parte de lo que se sabe sobre este enigmático grupo proviene de excavaciones arqueológicas. En 2020, se descubrió en el cementerio de Pini una tumba principesca con un carro de ruedas de hierro, un arsenal de armas y un casco. Ahora, los arqueólogos encontraron otra.

Excavación del entierro femenino. Foto: Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino
En el centro de una monumental empalizada circular, los investigadores desenterraron un gran enterramiento masculino con un currus de madera —un carro de dos ruedas que había sido enterrado intacto con el noble hace unos 2.500 años—. El príncipe guerrero también fue enterrado con un casco y un hacha, así como con varios recipientes de bronce sellados con tapas de cerámica y llenos de restos orgánicos, que podrían representar huellas de un banquete funerario u ofrendas de comida para la otra vida.
Una mujer enterrada junto al príncipe
Junto al príncipe guerrero se encontraba la tumba de una mujer, enterrada con textiles, zapatos y numerosas fíbulas —antiguos imperdibles metálicos que probablemente sujetaban su ropa y su mortaja—. Una enorme fíbula con un trozo de ámbar había sido colocada sobre o cerca de su cabeza, posiblemente como parte de su peinado o tocado. Este enterramiento no está lejos de la Tumba de la Reina en la necrópolis de Pini, donde, en 1989, los arqueólogos descubrieron a una mujer picena enterrada con dos carros, dos mulas y una gran cantidad de pertenencias personales.
Si bien en la zona de Sirolo se habían descubierto tumbas reales durante décadas, la necrópolis recién hallada sorprendió a los arqueólogos por su forma sin precedentes. Los cementerios descubiertos anteriormente en el territorio de los Piceni estaban rodeados por una zanja, que simbolizaba la separación de los muertos de los vivos. Sin embargo, el cementerio recién descubierto estaba rodeado por una empalizada de madera en lugar de una zanja y se encontraba sobre una pequeña colina, posiblemente para enfatizar su carácter monumental y su valor simbólico, según el comunicado.






















