La civilización preinca que se extendió por más de un país de Sudamérica y que cuenta con construcciones en el alto de los Andes
Estudios revelan que Tiwanaku era una urbe densamente poblada, con barrios organizados y espacios comunitarios. Su influencia cultural llegó a Bolivia, Perú, Chile y Argentina, evidenciando su impacto en Sudamérica.
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Tiwanaku, o Tiahuanaco, es un sitio arqueológico situado en el altiplano occidental de Bolivia, a unos 70 kilómetros de La Paz y en proximidad al lago Titicaca. Esta antigua urbe fue el núcleo de la cultura tiwanakota, la cual experimentó su mayor desarrollo entre los años 500 y 900 d.C. De acuerdo con el portal especializado LiveScience, en su periodo de mayor auge, la ciudad habría albergado aproximadamente a 10.000 personas, consolidándose como uno de los centros urbanos más relevantes de Sudamérica prehispánica.
Durante el siglo XXI, arqueólogos redescubrieron en Bolivia los restos del templo Palaspata, un impresionante complejo ceremonial construido por la civilización Tiwanaku hace aproximadamente 1.400 años. Las evidencias indican que la ciudad funcionaba también como un nudo comercial estratégico, conectando los altiplanos con la meseta árida y los valles del este. Fragmentos de vasos “keru” usados para beber chicha sugieren que se celebraban encuentros sociales y religiosos.
Aunque sus habitantes no desarrollaron un sistema de escritura y se desconoce su nombre antiguo, restos arqueológicos indican que la influencia cultural y política de la ciudad llegó a influenciar y extenderse por los Andes del sur, exactamente en territorio que hoy vendría a ser parte de países como Perú, Chile y Argentina.
Palaspata, el templo Tiwanaku descubierto en Bolivia
En el año 2025, un equipo de arqueólogos reveló el descubrimiento de Palaspata, un antiguo templo de piedra atribuido a la civilización Tiwanaku, ubicado a unos 210 kilómetros al sur de su ciudad principal en Bolivia. Este complejo ceremonial, de tamaño aproximado a una manzana urbana, incluía estructuras interiores organizadas en torno a un patio central y estaba alineado con el equinoccio solar.
Además de su función religiosa, Palaspata cumplía un rol estratégico como un punto de encuentro entre diversas regiones andinas. Su ubicación conectaba rutas comerciales clave que unían las tierras altas del norte, la meseta árida del oeste y los valles fértiles del este. José Capriles, arqueólogo autor de un estudio publicado en la revista Antiquity, indica que este espacio pudo haber facilitado interacciones políticas y económicas bajo un marco sagrado común.
Dataciones por radiocarbono indican que el templo estuvo activo entre los años 630 y 950 d.C., en pleno apogeo de la cultura Tiwanaku, y su diseño evidencia un notable conocimiento astronómico y arquitectónico.
Mantuvieron una densa población
Investigaciones arqueológicas en Tiwanaku revelaron que esta antigua ciudad prehispánica fue un centro ceremonial con gran importancia y también una urbe densamente poblada, estructurada con notable organización social. Según un estudio publicado en 2006 por el curador del Museo Fiel, Patrick Ryan Willians, los residentes de Tiwanaku habitaban barrios bien definidos.
Cada barrio constaba con varios conjuntos domésticos que incluían cocinas, dormitorios y almacenes, organizados en torno a patios privados que permitían la vida cotidiana en comunidad. Además, los habitantes tenían acceso a plazas más amplias, utilizadas probablemente para ceremonias y reuniones colectivas. En el centro de la ciudad, los arqueólogos documentaron estructuras rodeadas por un foso artificial.
¿Cuáles son los países de Sudamérica en los que se extendió?
La civilización Tiwanaku extendió su influencia cultural en Sudamérica más allá de su corazón altiplánico. En Bolivia, su centro neurálgico, dominó el área del lago Titicaca. Hacia el sur de Perú, especialmente en los valles de Moquegua y Tacna. Asimismo, en el norte de Chile, en lugares como el valle de Azapa y San Pedro de Atacama.
Del otro lado de la cordillera, noroeste de Argentina, en las provincias de Jujuy y áreas vecinas, aparecen objetos y estilos tiwanakotas, incluidos loza cerámica y textiles, que evidencian intercambios rítmicos o la presencia de comunidades alineadas culturalmente con Tiwanaku.


























