
Una investigación del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA) en Madre de Dios reveló que la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) eleva las concentraciones de mercurio en el aire de la región. Según el estudio, en los centros poblados mineros donde hay presencia de tiendas de oro, aproximadamente el 93% del mercurio presente en el aire corresponde a la contribución de la MAPE.
Los centros poblados Laberinto y Mazuko, en la provincia de Tambopata, registran las concentraciones más elevadas: 5535 nanogramos por metro cúbico (ng/m3) y hasta 270 ng/m3, superando ampliamente el valor de referencia para el hemisferio sur de 1 ng/m3. La gente podría estar respirando mercurio, pese al grave impacto para la salud que eso implica, advirtió Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio de CINCIA, organización miembro del Observatorio de Minería ilegal (OMI).
Para medir las concentraciones del metal tóxico, se instalaron muestreadores pasivos de aire (PAS) en 42 sitios de la ciudad de Puerto Maldonado, 68 puntos a lo largo de la Carretera Interoceánica Sur y en bosques a lo largo del corredor minero de la región, entre 2017 y 2018.
Posteriormente, a través de un análisis isotópico, una metodología costosa aplicada en pocos países como Canadá y Estados Unidos, se determinó cuánto de la concentración provenía de fuente natural de mercurio y cuánto de una fuente asociada a la actividad minera.
Los resultados, obtenidos en 2025 y difundidos en un informe de septiembre de 2026, arrojaron que la mayor emisión de mercurio proviene de la actividad que se realiza en las tiendas de compra y venta de oro. “Detectamos que cerca de los centros urbanos donde hay tiendas de oro, el 93% del mercurio del aire proviene de la segunda quema o refinado del mineral, que ya es un proceso de limpieza final”, apuntó Vega.
Instalación de muestreadores pasivos de aire para evaluar las concentraciones de mercurio en puntos de monitoreo ubicados a lo largo de la carretera Interoceánica, Madre de Dios.
En Laberinto se registró la concentración más elevada del estudio: 5535 nanogramos por metro cúbico (ng/m3), lo que superó ampliamente el valor de referencia para el hemisferio sur de 1 ng/m3. Otro ejemplo es Mazuko, donde las concentraciones fueron de hasta 270 ng/m3.
El hallazgo, para Vega, supone que la gente en estos lugares podría estar respirando mercurio en la práctica. “Entre más cerca están del lugar de comercialización de oro, la probabilidad de respirar altos niveles de mercurio es mayor”, señaló.
Para tener una idea de la concentración, la especialista explicó que en una zona sin minería las emisiones de mercurio por fuente natural pueden llegar a ser de 1 a 2 ng/m3 como máximo. El panorama cambia, sin embargo, con la presencia de la actividad extractiva.
Por ejemplo, en los bosques ubicados a lo largo del corredor minero, el estudio detectó un incremento progresivo de las concentraciones de mercurio conforme se aproximaban a las zonas de minería. “Cuando pones las mediciones más cerca de zonas mineras, los niveles van aumentado. Es decir, se comprueba que esta actividad está emitiendo mercurio al ambiente”, apuntó.
Mapa de distribución espacial del mercurio a lo largo de la carretera Interoceánica en Madre de Dios. Las concentraciones variaron entre 5 y 5535 ng/m³.
Una vez que el mercurio llega al aire, se abren varias posibilidades de contaminación. “Uno es que, a la hora de la emisión, lo pueden estar respirando las personas que están cerca y otra que puede viajar a grandes distancias”, detalló Vega. Si sigue su recorrido, puede quedar capturado en bosques o caer al río y convertirse de mercurio inorgánico a metilmercurio (orgánico) a través de un proceso de transformación natural.
“Ese metilmercurio entra a la cadena alimenticia. Se concentra en la plantas, de ahí en los insectos, estos son consumidos por los peces y así se va concentrando en todos los eslabones de la cadena. A medida que va subiendo en la cadena, su concentración va a aumentar porque el mercurio se biomagnifica”, explicó.
Como el mercurio es una neurotoxina, su penetración en el cuerpo humano puede dañar el organismo en varias dimensiones. "Por ejemplo, en un niño puede afectar su desarrollo; en mujeres embarazadas puede llegar al feto y causar problemas futuros de aprendizaje y memoria; y en adultos mayores, afectar el sistema cardiovascular, ocasionar presión arterial alta o ataques cardiacos, así como insomnio, temblores, cambios de humor o problemas inmunológicos”, indicó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa al mercurio entre las diez sustancias químicas de mayor preocupación para la salud pública a nivel mundial. Además, reconoce que puede causar retraso mental leve (deterioro cognitivo). Sin embargo, la falta de especialistas para diagnosticar este tipo de males en la región podría estar permitiendo un avance silencioso del contaminante.
“Pasa que aquí en Madre de Dios no hay profesional de la salud mental. Si hay alguna afectación, de repente no está siendo ni siquiera diagnosticada. Si vemos a un niño que no puede aprender, podría ser que fuera por mercurio. Hay afectaciones que ni siquiera se están diagnosticando ahorita, ahí se tienen que hacer estudios”, señaló.
Según Vega, todo esto ocurre mientras existe un vacío en la fiscalización municipal sobre las tiendas de oro en Madre de Dios y en la trazabilidad para verificar si el material vendido en zonas urbanas proviene efectivamente de fuentes legales.
Esto, sin embargo, no ha impedido la expansión de la actividad. “Cuando el estudio se hizo, el precio del oro era mucho más bajo, pero ahorita es casi tres veces más caro. Eso es un factor que aumenta todavía la actividad y, lamentablemente, las emisiones podrían ser ahora mayores”, anotó.
Bajo su análisis, sin medidas que garanticen el menor impacto posible de la actividad, promover su desarrollo resulta negligente para una región como Madre de Dios. “Estamos afectando a las poblaciones humanas que viven acá y exponiendo la biodiversidad del bosque. Se está sacando el oro de la Amazonía y dejando la contaminación. ¿Cuál es la factura de esta actividad y quienes las están pagando? Sobre eso queremos llamar la atención”, reflexionó.





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