Lima la mortal
“Ya no se puede estar tranquilo ni en casa, ni en el barrio, ni cuidando tu propio jardín. Lima toda es una trampa mortal”.
- ¿Reventó? Resultados de La Tinka del miércoles 10 de junio: números ganadores, premios del Pozo Millonario, boliyapa, S/50.000 y más
- Confirmado | Esta región del Perú tendrá hasta tres feriados en lo que resta de junio, según el Gobierno

Por: Carlos Páucar
Ya no se puede estar tranquilo ni dentro de casa, ni en el barrio, ni siquiera cuidando tu propio jardín. Lima toda –toda– es una trampa mortal.
TE RECOMENDAMOS
LE CIERRAN PUERTA A CASTILLO, BALCÁZAR ARMA MALETAS Y EXPLOTA LA PELEA POR ELECCIONES | ARDE TROYA
La inseguridad, el peligro, la irresponsabilidad, pueden estar a la vuelta de la esquina.
El vecino Ángel Palomino Guardia, de 27 años, quiso hacer arreglos a su huerto frente a su casa en la cuadra cuatro del jirón Recuay, en Breña.
Removía la tierra cuando golpeó un cable eléctrico y sintió una descarga que lo puso zombie durante varios segundos. Luego, el joven vecino se desplomó en el pavimento. Después de tres preinfartos, aún sigue luchando por su vida.
En los días siguientes veremos acusaciones y defensas de Enel, de la municipalidad, de las instituciones involucradas.
Y luego llegará el silencio, el olvido, hasta el próximo titular con un hecho similar y nuevas acusaciones.
Tal y como ocurrió en Villa El Salvador, donde 27 víctimas –en un barrio de gente esforzada y luchadora– causó la fuga de gas de un camión, que no tenía que cumplir esa función, que no debía llevar GLP, que no debía ser una muerte sobre ruedas.
¿Negligencia, irresponsabilidad, lucro, informalidad? Todo eso y más.
También lo vimos en el caso del vehículo turístico que se cayó en el cerro San Cristóbal, en el incendio de la Cachina donde se calcinaron dos jóvenes atrapados en un container, en el atropello a tres muchachos en la Javier Prado, en la muerte de una pareja en el McDonald’s, y otra vez un largo etcétera.
Esa es nuestra Lima, la que nos acecha.
Indolente, severa, implacable, letal, con su propia gente… Y así hasta la próxima estampa de dolor.
































