El Perú es como Cayara
“Un Poder Judicial que miró al costado; un Ministerio Público que silbó hacia el techo, con la excepción de un valeroso fiscal que tuvo que asilarse pues su vida corría peligro”
- Gobierno anuncia el retorno a clases presenciales en Lima y Callao desde este miércoles 11 de marzo
- Pasajes de transporte público aumentan hasta en S/1 debido al incremento del precio de los combustibles

En la película The Forgotten- Los Olvidados- una madre cree haber perdido a su hijo en un accidente. Conforme pasan los meses, su recuerdo es menos preciso; se desvanecen los rastros del niño de su historia médica, de los registros escolares y de las fotografías familiares. Incluso su esposo niega la existencia del hijo. Pero ella se resiste a olvidar. Es la memoria haciendo su trabajo, argumenta su psiquiatra.
Y dice así: “Acta de la cual se infiere que dicha persona estaba con siete meses de gestación; que en la cara presentaba ausencia de un ojo en la cavidad orbicular derecha; ausencia de nariz, la cual estaba fracturada a nivel del tabique nasal; maxilar inferior fracturado, lengua sobresalida hacia la parte externa; finalmente orejas normales; en cuanto al tronco, el tórax presentaba una herida abierta en el pectoral izquierdo, la quinta y sexta costilla, lado izquierdo, fracturadas; el brazo izquierdo con fracturas en el hueso radio; cabeza destrozada, ausencia de cráneo y masa encefálica; finalmente en el corazón aurícula y ventrículo izquierdos reventados”. Resumen del acta de la autopsia del cadáver de Jovita García Suárez, de fs. 307. Huamanga 10 de agosto 1988.
TE RECOMENDAMOS
ELECCIONES EN LLAMAS: LAS PROMESAS DE BALCÁZAR | ARDE TROYA CON JULIANA OXENFORD #FEEG2026
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

El 13 de mayo de 1988 una patrulla del ejército fue emboscada en Eruzco, distrito de Cayara, Ayacucho. Sendero Luminoso asesinó a cuatro miembros del Ejército, dejando heridos a varios otros. Al día siguiente, en el operativo “Plan Persecución”, los uniformados regresaron por los supuestos cómplices de los terroristas. Mataron al campesino que salió a recibirlos, a cinco más que estaban dentro de la iglesia desmontando el anda de la Virgen de Fátima, patrona del lugar. Ahí los mataron; en la noche movieron sus cuerpos hacia un lugar alejado y lavaron la sangre del piso del templo. Esos cadáveres, encontrados y enterrados por sus familiares, desaparecieron de sus tumbas según se comprobó en la diligencia de exhumación.
Así comienza una larga historia de desapariciones y de asesinatos reales y de la memoria. Primero fueron ultimados los campesinos acusados de terrucos. Sus restos desaparecían pues evidenciaban haber sido torturados y asesinados. En las fosas vacías, sus familiares encontraban rocas ensangrentadas, cabellos, una mano. Posteriormente fueron desapareciendo los testigos de esas muertes. El informe de la Comisión de la Verdad, presentado al país hace 16 años, calcula que 39 personas fueron muertas o desaparecidas para silenciar la atrocidad de lo sucedido. Lo que quedaba de Jovita García, único cuerpo que pudo ser recuperado y enterrado en un cementerio, también desapareció. El informe de su autopsia da cuenta de la ferocidad de las torturas que sufrió antes de morir. Fue identificada por su tía Martha Crisóstomo quien acusó al General José Valdivia de dirigir la matanza. Tres encapuchados entraron a la casa de Martha en Huamanga y la mataron a tiros, en setiembre de 1989. No toda la sangre ha podido ser lavada treinta años después: persisten en la justicia, la organización APRODEH y los familiares.
El Perú de hoy es como Cayara, sólo que más grande. Un Poder Judicial que miró al costado; un Ministerio Público que silbó hacia el techo, con la excepción de un valeroso fiscal que tuvo que asilarse pues su vida corría peligro. Una Comisión investigadora del Congreso, presidida por el senador aprista Enrique Melgar, quien no encontró delito alguno. Informes en minoría de los congresistas Mohme y Diez Canseco, que fueron soslayados. Y una memoria bajo amenaza, protegida por la impunidad de siempre.




















