El “Moqueguazo” que remeció el sur

Con la energía otorgada por esa peligrosa mezcla de rabia y de-cepción de quien ha vivido sus 71 años sintiéndose abandonada por el Estado, y la firme convicción de quien está defendiendo aquello que legítimamente le pertenece, a la señora Yolanda Caetano Pacheco no le importó dejar abandonadas sus chacras en Torata y permanecer los diez días que duró la huelga en Moquegua apostada en las inmediaciones del puente Montalvo.

La unión del pueblo logró un acuerdo que puso fin a un violento paro. La calma, no obstante, pende de un delgado hilo.

María Eugenia Salas. Enviada especial.

Con la energía otorgada por esa peligrosa mezcla de rabia y de-cepción de quien ha vivido sus 71 años sintiéndose abandonada por el Estado, y la firme convicción de quien está defendiendo aquello que legítimamente le pertenece, a la señora Yolanda Caetano Pacheco no le importó dejar abandonadas sus chacras en Torata y permanecer los diez días que duró la huelga en Moquegua apostada en las inmediaciones del puente Montalvo.

Su determinación la hizo pasar todo ese tiempo durmiendo a la intemperie y comiendo gracias a las más de cien ollas comunes que alimentaron en las largas jornadas de lucha al promedio de 8 mil manifestantes que, como ella, llegaron hasta la zona desde todos los rincones de la región para protestar por lo que consideran una injusta distribución de la riqueza generada en las entrañas de sus tierras.

"Reclamamos el canon que nos corresponde. Tengo diez hijos y todos me dicen que deje esto, pero si tengo que morir por lo que nos pertenece no tengo problema. Total, ya viví, ya estoy vieja", manifestó con firmeza a La República.

DEFENSA COLECTIVA

Sus palabras resumen con precisión el fuerte sentimiento de defensa colectiva que impregnó las acciones de los moqueguanos durante el paro que mantuvo en vilo al Ejecutivo la última semana.

Pero su caso no es único. Junto a ella estuvieron decenas de comuneros que dejaron sus cultivos a cargo de sus esposas. También hubo familias enteras, como la de Édgar Quispe, quien llegó de San Cristóbal junto a su mujer, Margarita Ramos, y sus tres hijos menores, de 6, 4 y 2 años de edad. Y jóvenes, como Margarita Querevalo, de 25 años, quien llegó de Yunga con su radio en la mano para "estar junto al pueblo para que el gobierno nos respete".

La organización fue tal que las delegaciones de los 17 distritos de la región presentes en la protesta (Matalaque, Ichuña, Cuchumbaya, Omate, Puquina y otros) tuvieron cada una un espacio a lo largo de la Panamericana. Las ollas comunes, asimismo, recibieron alimentos donados por la población y algunas municipalidades.

La férrea defensa del canon culminó, tras quince horas de tensa negociación, con la firma de un acuerdo de ocho puntos entre el gobierno y las autoridades de Moquegua, referentes a la economía y la realización de obras en cada distrito de la región.

La calma, sin embargo, puede preceder a una nueva tormenta. Tacna ya ha dicho que el tema de las "contabilidades separadas" no puede ser resuelto de forma unilateral con Moquegua, y esta dice que volverá a salir a las calles si es que no se cumple lo pactado o se detiene a alguno de los participantes en las protestas, hecho que parece muy probable dado que la Fiscalía ya está identificando a los mismos.

Ayer Rolando Luque, jefe de la Unidad de Conflictos de la Defensoría del Pueblo, advirtió que es probable que el problema entre Tacna y Moquegua se reproduzca si es que en un futuro cercano no se termina de discutir una fórmula técnica que ayude a distribuir los ingresos por concepto de canon.

La única ventaja ahora es que el Ejecutivo ya está notificado de lo que puede pasar, y de él dependen las correcciones en la normatividad y las medidas de prevención.

"Es natural que en un proceso de crecimiento económico las expectativas de las comunidades crezcan, y estas perciben que los beneficios aún no les llegan a la velocidad que ellos esperan", dijo para explicar el malestar de algunas regiones.

Luque también pidió más recursos para que la Unidad de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros pueda tener un despliegue a nivel nacional.

PROPONEN FONDO

Solidaridad. El viceministro de Minas, Felipe Isasi, dijo ayer que tiene que existir un principio de solidaridad entre las regiones, y propuso la existencia de fondos de contingencia en cada departamento para prevenir los efectos cuando el canon sea más bajo.

Con la ley. Isasi también pidió a las regiones cumplir las leyes, "tanto cuando nos favorecen como cuando no" , así como les recomendó acudir a los canales institucionales correspondientes cuando tengan reclamos que resolver.


Un conflicto anunciado

El "moqueguazo" comenzó a gestarse en marzo del 2007, cuando se anunció que Tacna, por tercer año, iba a recibir una mayor partida de canon minero, aunque Moquegua producía más cobre.En esa oportunidad se consultó a los ministerios de Energía y Minas y de Economía y Finanzas, que explicaron que "se trataba de la aplicación del reglamento" y que no había nada que hacer.

En marzo de este año se reveló que Tacna recibiría 711 millones de soles de canon frente a los 244 millones de Moquegua. Los dirigentes del Frente de Defensa de los Intereses de esta región convocaron entonces a un paro de 48 horas el 4 y el 5 de junio. En aquel momento, según los dirigentes, el premier Jorge del Castillo les reconoció que su reclamo era justo.

El 9 de junio, junto a los técnicos de los ministerios de Energía y Minas y Finanzas, el premier cambió su versión y les dijo que no había nada que hacer. A las pocas horas comenzó la huelga indefinida que paralizó toda la región durante diez días.

La protesta deja pérdidas de 27 millones de soles en Moquegua y 50 millones de soles en Tacna, así como más de cien heridos y el relevo del general PNP Alberto Jordán como jefe de la XI Dirección Territorial del Sur.

El hecho recuerda al "arequipazo" del 2002 con el que esta región se paralizó de forma masiva en rechazo al intento de privatización de Egasa.

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