Campaña en manos de streamers: políticos como César Acuña y Rafael López Aliaga apuestan por TikTok y Kick para captar voto joven
Según Panorama, Acuña habría pagado hasta 30 mil dólares por aparecer en videos de Tik Tok y Kick con streamers como parte de su campaña.
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La campaña electoral de este 2026 ya no se da solo en plazas o en entrevistas en la televisión. Una parte importante se mueve en transmisiones en vivo, clips virales y cuentas de TikTok en el cual la política intenta llegar a las personas entre bromas, retos y conversaciones informales. En ese terreno, algunos candidatos, como César Acuña y López Aliaga, han encontrado una vía rápida para posicionarse, aunque no siempre parece ser de forma transparente.
El caso más evidente es el de César Acuña. Panorama reveló que su entorno habría recurrido a streamers para promocionar su imagen en plataformas como Kick, con pagos que alcanzarían los US$30.000.
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Pero no se trata de simples apariciones, ya que es una estrategia que traslada la campaña a creadores de contenido con audiencias jóvenes, en el que el mensaje político se mezcla con las dinámicas del entretenimiento que tienen.
No es un público menor. Según la Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU), más de 6.892.000 personas entre 18 y 29 años están habilitadas para votar este 12 de abril, lo que representa el 25,2% del padrón electoral; es decir, uno de cada cuatro electores en el país.
Justamente a ese bolsón apuntan streamers como CristoRata (2,7 millones de seguidores), Neutro (500.000), SachaUzumaki (141.000) y Manuelito (83.800), cuyas audiencias se concentran principalmente a los jóvenes alrededor de 18 años.

Acuña y streamer.

Stream en el que participó Acuña junto a otros streamers.
En estos espacios de internet el candidato no necesita confrontación ni preguntas incómodas. Tan solo basta con aparecer, interactuar y dejar que la audiencia haga el resto. Obtienen una visibilidad inmediata, alcance masivo y conexión emocional sin la ‘incomodidad’ de un periodista riguroso. Es decir, el combo perfecto.
Algo curioso es que no todos los casos responden a pagos o acuerdos en específico. También hay una línea más difusa, en el cual la política se cuela en estos espacios digitales sin una estructura evidente de campaña.
Uno de esos ejemplos es el del candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien participó en transmisiones, cuando era alcalde de Lima, junto a streamers como IShowSpeed y ElZeein. Al primero incluso le abrió las puertas del Palacio Municipal y lo recibió con un ramo de flores bajo la excusa de “hacer internacional al país”. En estos encuentros el trato relajado reemplaza a la entrevista tradicional; es decir, sin repreguntas y sin algún tipo de contraste o fiscalización. Lo que se ve en las pantallas de celulares es cercanía.
Algo similar ocurrió con Martín Vizcarra de Perú Primero, quien también apareció en espacios de streaming junto a creadores como CristoRata durante su etapa como candidato. Aunque hoy no participa en la contienda, debido a que su candidatura fue excluida por la ONPE, esto muestra que esta práctica no es nueva, sino que se viene consolidando como parte de las campañas políticas en el mundo digital y de las redes sociales.
La diferencia entre unos y otros no es menor. Mientras en algunos casos se habla de posibles pagos, en otros se trata de aprovechar audiencias que los streamers ya tienen ganadas. Pero el resultado de ambos es el mismo, pues la política se adapta al lenguaje del entretenimiento, así esto sea a costa de simplificar su contenido.
Publicidad sin firma: logos partidarios en clips virales
Hay una tercera forma, que no es tan visible pero igual de importante. No se ve necesariamente al candidato en el contenido, ni siquiera hay una mención directa hacia él o su partido. Solo es un clip de un streaming recortado, subido a TikTok, y que en la parte baja o superior tienen el logo de la organización política.
Este tipo de contenido está circulando en cuentas que replican las transmisiones de Kick en fragmentos cortos, con el objetivo de viralizarse. En varios de estos clips aparecen símbolos de Alianza para el Progreso que han sido cuidadosamente insertados de manera discreta pero constante.
Entonces, ¿qué significa? Que una reacción, un comentario, un reenvío o compartir el video se convierte automáticamente en una forma de posicionamiento de ese partido sin que la persona que tiene esa interacción sea necesariamente consciente o perciba lo que está haciendo.
Un caso en específico es el de candidato a Diputado por Alianza para el Progreso, partido de Acuña, Carlos Sandoval. El logo de su partido y el número con el que postula aparecen en videos virales de TikTok en el cual el contenido es totalmente ajeno a sus propuestas o a la política en sí.

El contenido del clip es totalmente ajeno a la política o al candidato que se publicita en él.
Cabe señalar que según su hoja de vida registrada en el Jurado Nacional de Elecciones, el candidato solo consignó una experiencia laboral que inicia y termina el mismo año, pero posee inmuebles y vehículos. Entonces, ¿cómo financia esta difusión? ¿O es que se trata de una militancia proactiva? No hay respuestas tan claras y ese es el problema.

JNE

JNE
¿Vacío legal?
El uso de streamers y creadores de contenido en campaña no es que sea ilegal por sí mismo. El problema aparece cuando hay dinero de por medio y no se transparenta, o cuando la propaganda se disfraza de contenido cotidiano.
El abogado penalista Rolando Bazán lo explica con claridad. “Un pago a un streamer no se convierte en financiamiento prohibido por el solo hecho de existir ni por ser oculto”, pero advierte que esto puede cambiar si es que se prueba el origen del dinero. “Debe acreditarse que el streamer recibió (…) un beneficio proveniente de una fuente legalmente prohibida”, dijo para este medio.
Esto coloca el foco no solo en el contenido, sino en el dinero. Porque si estos pagos existen y no se registran, el problema ya no es tanto el contenido, sino la legalidad. “La ley peruana obliga a registrar, sustentar y declarar todos los gastos de campaña, incluidos los digitales”, agrega.
Ojo que la responsabilidad no recae únicamente en los partidos. “Puede haber responsabilidad penal de ambos, pero nunca de manera automática (…) el streamer (…) no responde por hacer propaganda, sino solo si se acredita que (…) ayudó a canalizar un beneficio proveniente de fuente legalmente prohibida”, aseguró.
Según el abogado, no se necesita necesariamente que haya un contrato por escrito, se pueden mostrar pruebas con chats, transferencias y pagos coincidentes con publicaciones. “No puede hablarse de un vacío legal absoluto (…) el problema (…) es la necesidad de hacer más eficaz su aplicación en el entorno digital”, señaló.
Keiko Fujimori y José Luna Gálvez: alta actividad en TikTok
A diferencia de otros candidatos que han optado por aparecer junto a streamers o creadores de contenido en transmisiones en vivo, tanto Keiko Fujimori como José Luna Gálvez mantienen una estrategia un poco más tradicional en lo digital. En sus cuentas de TikTok, ambos muestran una presencia constante, con publicaciones frecuentes y contenidos diseñados para viralizarse, pero sin recurrir a colaboraciones directas con influencers o figuras del streaming.
En el caso de Fujimori, su contenido apunta a reforzar mensajes de campaña a través de clips breves y en su mayoría hay videos en los que aparece en actividades proselitistas, anuncios de propuestas o mensajes dirigidos a públicos específicos, como emprendedores o jóvenes. Además, se observa un uso recurrente de frases cortas y recursos visuales llamativos, como títulos muy grandes, colores intensos y encuadres cercanos, que buscan captar la atención en los primeros segundos.
Por su parte, Luna Gálvez también apuesta por una presencia activa en TikTok, pero con un enfoque más orientado a la cercanía y el posicionamiento personal. Sus videos suelen mostrarlo en actividades públicas y recorridos. No obstante, sí ha tenido un acercamiento a creadores de contenido, pues participó en una entrevista, poco rigurosa vale decir, con ‘Los Coneros’, quienes también transmiten en Kick. A diferencia de otros casos, este contenido no se difundió como parte de una transmisión en vivo, sino que fue reutilizado en su TikTok a través de cortes editados provenientes de su canal de YouTube.
La campaña que ya no parece campaña
Es notable que hay un cambio en cómo se está construyendo la relación de los candidatos y los votantes. Ahora ellos ya no necesitan explicar mucho de sus propuestas, les es suficiente con aparecer a lado del streamer que más visualizaciones tenga y generar un clip. O incluso, solo poner su logo y con eso se quedarán en la mente del usuario que ve el video.
El problema es que así el político es escogido por su plan de gobierno o por su experiencia en la gestión pública, sino por el influencer que lo ‘apoya’ y sin generar ningún debate.























