Pedro Castillo: discurso de Cerrón y sus electos congresistas pueden complicarlo

Expertos explican cómo puede perjudicar al candidato de Perú Libre las propuestas radicales de su entorno, justo cuando anda en búsqueda de nuevos adeptos para esta segunda vuelta.

Juntos. Pedro Castillo de la mano de Vladimir Cerrón y a caballo en la plaza Dos de Mayo. Foto: Aldair Mejía/La República
Juntos. Pedro Castillo de la mano de Vladimir Cerrón y a caballo en la plaza Dos de Mayo. Foto: Aldair Mejía/La República
Diego Quispe

Todavía no queda claro cuál es el papel que tendrá el exgobernador de Junín y fundador de Perú Libre, Vladimir Cerrón, en caso su candidato presidencial, Pedro Castillo Terrones, llegue a la presidencia de la República. El hermetismo al interior de esta organización impide obtener luces sobre el tema.

Sin embargo, Cerrón es un constante tuitero de la vida política y la coyuntura electoral. “En los primeros meses garantizamos la compra masiva de vacunas para todo el pueblo, luego iniciamos la construcción de un gran sistema de atención primaria y secundaria en salud”, escribió este miércoles el exgobernador sentenciado por corrupción, como si el postulante en esta contienda fuera él.

Previo a los comicios del 11 de abril, Pedro Castillo realizó un mitin en la Plaza Dos de Mayo. Fue a caballo. A su lado estaba Cerrón. El último martes, ambos se reunieron en privado en el local de Perú Libre en Breña. Lo que deja en evidencia que en esta campaña los nexos entre ambos se mantienen sólidos.

El ideario de este partido fue presentado el 20 de febrero del año pasado. No es un plan de gobierno. Sin embargo, deja servido sobre la mesa el programa político de esta organización. El documento fue elaborado por Cerrón y su equipo, cuando Castillo Terrones aún no era aspirante a la presidencia.

Pero es el plan que deberá implementar Castillo, quien se ha negado a cambiarlo

Advierten consecuencias electorales

Entonces, influencia y presencia de Cerrón existe. La pregunta es, en medio de esta segunda vuelta, cuánto puede sumar o restar esto a la campaña de su postulante presidencial.

“La presencia de Cerrón implica un triple problema: es el dueño del partido y tendrá injerencia, su gestión (en Junín) ha tenido ineficiencia y tercero, lo que ha terminado ocurriendo es que es el flanco principal de Castillo con la lucha anticorrupción”, sostiene José Alejandro Godoy, analista político y autor del libro “El último dictador”.

Godoy recuerda que en la primera vuelta, si bien Castillo ganó en Junín, no tuvo una votación alta a comparación de los demás departamentos. “Estuvo en el promedio nacional porque ellos ya conocen a Perú Libre y saben los problemas”, refirió.

Esta apreciación es en base a los antecedentes de secretario de esta agrupación política, quien tiene una condena por negociación incompatible. Pero los cuestionamientos también abarcan a las propuestas.

“La proximidad de Cerrón y Castillo puede generar temores en algún sector importante. El electorado que llevó a Castillo al primer lugar, solamente bordea el 20%. Y quiere decir que hay un 80% que no lo ha elegido. Entonces, hay un bolsón enorme que va hacia la centro izquierda o la centro derecha”, manifestó el abogado y profesor de Ciencias Políticas, Jorge Jáuregui.

Jáuregui recuerda que Castillo Terrones tuvo un paso exitoso en la huelga magisterial del 2017, pero esto no cala con el pasado de Cerrón. “Le convendría apartarse”, sentenció.

Otro punto es la coherencia del discurso.

“Lo puede afectar Cerrón porque es una persona que tiene una postura muy radical y que tiene algunas posiciones negacionistas. Tiene bajo nivel de coherencia en las cosas que señala y dice, recientemente habla de que en Venezuela la situación está bastante bien. Entonces, en un país como el nuestro, donde los venezolanos han llegado de todas las latitudes, que digas que las cosas no están mal, hay un millón de venezolanos que te van a desmentir eso”, sostuvo el abogado e integrante del Instituto Peruano de Derecho Electoral, José Tello.

El efecto de los congresistas electos

Los parlamentarios electos de Perú Libre, como Guillermo Bermejo, vienen señalando que de ser gobierno, disolverán el Parlamento en caso no se apruebe ahí la propuesta de referéndum para cambiar la Constitución, sin que haya dos pedidos de confianza rechazados previamente, como lo estipula la actual Carta Magna.

“Puede ser dos cosas: la ignorancia o un letrero. Si es un letrero le puede ocasionar un daño en los sectores que no votarán por Keiko Fujimori y están viendo qué hace Pedro Castillo. Y esos reparos (contra el fujimorismo) tiene que ver con el pobre respaldo que ha tenido a las instituciones”, dice Godoy.

“Lo que sucede es que eso es un discurso político, pero se está saltando la parte formal, ¿para qué convocar a una Asamblea Constituyente si tenemos un Congreso para la reforma total de la Constitución? Por otro lado, disolver el Congreso no es fácil. Ahí va a ser preponderante el respaldo del Tribunal Constitucional y las Fuerzas Armadas, e incluso del Poder Judicial. El presidente de la República es un poder del Estado. El poder se fractura para poder encontrar equilibrio”, considera Jáuregui.

El también exvocero del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) comenta que cualquier propuesta que pueda llevar nuevamente a la inestabilidad política del país, generará rechazo, siempre y cuando esto también refleje una amenaza para las actividades económicas, sobre todo, en medio de esta crisis por la pandemia, donde el declive del empleo es notorio. “El discurso antimercado no va a calar el Perú”, zanjó.

Opinión distinta tuvo Tello, quien recalca que por culpa del fujimorismo, el Legislativo está desacreditado. Por ende, cualquier planteamiento que apunte contra dicha institución, será recibido entre aplausos. “Le puede sumar ahí por la discursiva de agresividad contra el sistema, pese a que está echando por la bordad la legalidad”, afirmó.

En resumen, para los especialistas consultados, el equipo de Castillo, a simple vista, plantea un nuevo 5 de abril (fecha del autogolpe de Alberto Fujimori en 1992), algo que rechaza el votante antifujimorista, que aún evalúa si respaldar o no al candidato de Perú Libre.