Corrupto logra curul con solo dos votos
Carlos Tovar
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Cuadro de Carlos Tovar
Supongamos que hoy es 30 de enero de 2020 y nos acabamos de enterar que, gracias a las maravillas de la cifra repartidora, un conocido corrupto acaba de obtener una curul en el Congreso, pese que solo dos personas (él mismo, y su cónyuge) marcaron su número preferencial en la cédula.
Para demostrar cómo es perfectamente posible que semejante cosa ocurra, hemos hecho el ejercicio que figura en el cuadro, y que pasamos a explicar.
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Para simplificar los cálculos, suponemos un departamento que elige dos representantes al Congreso. En dicha circunscripción compiten los partidos A y B. El partido A presenta como candidatos a una defensora de los derechos de las mujeres y a un prestigioso catedrático. La primera ha obtenido 25,000 votos preferenciales, y el segundo, 15,000. El partido B, por su parte, postula a una muy popular actriz y a un conocido corrupto. La primera obtiene 100,000 votos. Gracias a una eficaz denuncia de la prensa de investigación, el segundo, como dijimos, obtiene solo dos.
El total de votos obtenido por el partido A es, como se ve en la cuarta hilera del cuadro, 40,000. Y el total, para el partido B, es 100,002. Siguiendo el procedimiento que indica la ley, procedemos a dividir el total de votos de cada partido, primero entre uno, y luego entre dos. Las cifras que se obtiene figuran en la quinta y sexta hilera, y son, en orden descendente: 100,002, 50,001, 40,000 y 20,000. Como se elige a dos congresistas, la cifra repartidora es, según indica la ley, la segunda (50,001).
Al dividir el total de votos de cada partido entre la cifra repartidora, resulta que el partido A no obtiene ninguna curul, y el partido B obtiene dos, lo que significa que nuestro corrupto ha entrado “como por un tubo”. Sorprendente, pero matemáticamente cierto.
Sirva este ejercicio para demostrar varias cosas. Primero, que el voto preferencial (que algunos ingenuos todavía defienden) es un engaño. Segundo, que tampoco es verdad que los corruptos entran al Congreso “porque nosotros los elegimos”, como se suele repetir. Muchos entran porque son arrastrados por candidatos atractivos que, astutamente, son puestos como “anzuelo” en las listas. Tercero, lo más importante: no basta con que elijas al mejor candidato para darle tu voto preferencial. Tienes que fijarte en todos los que figuran en la lista, y asegurarte de que no incluya ningún indeseable. Si lo hubiere, debes descartar a toda la lista, y buscar otra que esté limpia.


















