Mirando al futuro

“Romper con el clientelismo puede ser duro pero es necesario, e implica destruir ciertos imaginarios”.

Sigrid Bazán
27 Nov 2019 | 6:16 h

Movilizaciones en todo el continente y nuestro país sigue en tensa calma. Tras la admisión del hábeas corpus a favor de la liberación de Keiko Fujimori y el traslado de la investigación contra Pedro Chávarry de una fiscalía a otra, el plano político parece calentarse para las elecciones. Mientras que lo único que parece encender los ánimos en las calles es el reclamo de los colectiveros y demás conductores informales que buscan librarse de multas y papeletas, “por ser muy caras”. Pese a las campañas de más del 80% de descuento para quienes paguen sus papeletas a tiempo, pese a que se trata de la seguridad de las personas, pese a que son ellos los infractores.

Claro, con un país sumido en la informalidad, no sorprende que estos sean los temas que más complican a las autoridades y que nos hacen pensar en qué estamos haciendo mal. Ya en el 2017, congresistas fujimoristas entre los que destacan la ahora candidata por Solidaridad Nacional, Nelly Cuadros, plantearon levantar las limitaciones de tránsito al transporte informal, proyecto de ley que se mantiene archivado hasta la fecha.

El gran reto consiste ahora en empezar a aplicar la ley para estas elecciones y evitar que no solo la informalidad sino también la ilegalidad llegue y se instaure en el poder. Que llevar fajos de billetes en maletas no sea “costumbre”, sino delito. Y que no sea “normal” la disparidad entre una campaña austera pero con ideas y una ostentosa campaña sin ninguna credencial ética, financiada por al menos 9 millones de dólares de dios-sabe-dónde.

Que desterremos los tápers y los regalitos a cambio de votos. Romper con el clientelismo puede ser duro pero es necesario, e implica destruir ciertos imaginarios. Implica también entender que el político no está solo para beneficiarnos y solucionarnos la vida, sino que está también para equiparar el piso para aquellos con menos oportunidades y que su trabajo se debe única y exclusivamente a la gente.

Que vayamos pensando para estas elecciones en las propuestas de autoridades que, más allá del discurso, estén dispuestas a comprarse el pleito de las grandes reformas que el país necesita, aunque hablemos de esas que implican un largo aliento. Por ello toca apostar por esos proyectos mayores, más grandes, y estar atentos para salir a defender nuestros derechos en las calles, si así toca.