Gabinete del Club Moquegua

04 Oct 2019 | 7:01 h
AAR

Ministros elegidos por una cuestión de (más) confianza.

Si el perfil de un gabinete sirve para entender qué busca un presidente en una fase de su gobierno, parece claro que Martín Vizcarra quiere, ahora con el congreso disuelto, un equipo cohesionado en torno a su confianza.

Esto no implica, en modo alguno, que el nuevo gabinete no esté integrado por profesionales valiosos como, por ejemplo, Gustavo Meza Cuadra en la cancillería, con una trayectoria destacada que incluye su participación en el equipo del diferendo limítrofe con Chile en La Haya, y que viene de ser embajador en Naciones Unidas, donde interactuó con el presidente Vizcarra en su viaje reciente a Nueva York.

Ocho ministros siguen en el gabinete, incluyendo a los que no dudaron de la decisión presidencial de disolver constitucionalmente el congreso.

Entre los que recién llegan, en adición a las trayectorias personales, el rasgo más saltante, que le da personalidad al gabinete, es la vinculación de sus miembros con el presidente Vizcarra, empezando por el flamante premier Vicente Zeballos, compañero suyo de colegio en Moquegua, y a quien, al final, el presidente prefirió antes que a Pedro Cateriano, a quien también le ofreció la PCM en estos días. Cuestión de mayor confianza (personal), obviamente.

También está el retorno al MTC de Edmer Trujillo, ex gerente general del gobierno regional de Moquegua cuando lo presidía Vizcarra, y quien es, junto con la secretaria general de Palacio Mirian Morales, una de las personas de mayor confianza del presidente.

Lo mismo sucede con el nuevo ministro de Energía y Minas, Juan Carlos Liu, quien trabajó en el estudio de factibilidad del proyecto hídrico Pasto Grande en Moquegua, y luego en su desarrollo, siendo, además, un gran amigo del presidente Vizcarra.

Al MEF va María Antonieta Alva, donde dirigió los temas presupuestales y en Educación, con las mejores credenciales profesionales y académicas en Del Pacífico y Harvard –aunque sin experiencia política–, a lo que se añade el ser hija del rector de la UNI, uno de los mejores amigos del presidente.

Es obvio que el presidente Vizcarra no solo buscó gente valiosa sino, también, de gran confianza, casi como para gobernar desde el Club Moquegua, por una cuestión de (mayor) confianza.