Defender a Gorriti, defender al Perú

“Lava Jato y Lava Juez podrían cambiar el curso de nuestra historia política si todos nos mantenemos unidos defendiendo a los fiscales...”.

La Republica
Claudia Cisneros
Claudia Cisneros

El panorama político del país a dos años del bicentenario es desolador. Toda proyección económica y social que acompañaba al gobierno que se inauguraba en el 2016 fue destejiéndose cuando empezó la ofensiva del poder Legislativo para jaquear al Ejecutivo.

El enfrentamiento permanente, la provocación y la obstrucción por parte del Legislativo ocupan gran parte de la agenda mediática desde hace tres años. La caída de un presidente por su ingenuidad política, desprecio del Perú y complacencia con los poderes fácticos económicos inauguraron este quinquenio en el que tras tres años la crisis política ha sido la constante. El gobierno de su sucesor ha tenido algunos aciertos políticos, pero a destiempo y regañadientes y cuando se ha visto puesto –con su concurso– entre las cuerdas. Esta confrontación permanente entre Legislativo y Ejecutivo ha drenado al Ejecutivo de energía, tiempo y recursos que debieran estar entregados a la buena marcha del país.

Un factor extrapolítico ha sido también determinante para el caos político que vivimos hace 36 meses: la lucha anticorrupción que esta vez venía desde el extranjero hasta donde las usuales influencias y manejos corruptos no alcanzaban (Brasil y EEUU). Tampoco podían evitar que las investigaciones periodísticas independientes alimentaran el flujo informativo que iban poniendo al descubierto las rutas y formas de corrupción.

Entre esos colectivos de prensa independiente de la región se encontraba desde el primer día IDL-Reporteros de Gorriti, entre otros medios independientes peruanos como Ojo Público y Convoca. Al cerco judicial de origen internacional con sede local, Odebrecht, que se fue cerrando sobre los principales representantes del poder político en el Perú, se sumó una investigación de origen local y nacional, Lava Juez, que iba revelando las conexiones entre ese corrupto poder político y el sistema de justicia peruano. Lava Jato y Lava Juez significan el fin de una era en la política peruana, o de ciertos políticos peruanos que no anticiparon perder así la libertad y hasta la vida.

Gracias a un puñado de jueces y fiscales que son protagonistas de este cambio en nuestra historia, pero también gracias a un periodista obstinado con la rigurosidad de las informaciones y comprometido con esterilizar la mugre política y del sistema de justicia que no solo ha sido y es uno de los principales escollos para que el Perú salga adelante, sino para que tenga algún tipo de horizonte de futuro. Pero el costo para Gorriti ha sido alto. No deja de ser blanco de una campaña cargada de agravios, insultos y odios. Lava Jato y Lava Juez podrían cambiar el curso de nuestra historia política (ya lo está haciendo) si todos nos mantenemos unidos defendiendo a los fiscales, jueces y periodistas que representan esa purga. Gustavo Gorriti es el pararrayos de la miasma de los pestilentes a sueldo de esos aterrados políticos que ven acabar una era de lucro y desvalije del Perú. Por eso, defender a Gustavo Gorriti es defender al Perú que todos queremos y añoramos.