La vida es un carnaval

¿Que la Corte Suprema anula el indulto? ¡No hay problema! El Congreso fujimorista lo indulta por su propia cuenta.

¿Que la Corte Suprema anula el indulto? ¡No hay problema! El Congreso fujimorista lo indulta por su propia cuenta.

Escribo estas líneas entre aeropuertos pero soy incapaz de despegarme del twitter ante la vertiginosa, demencial y sí, carnavalesca, administración de los poderes del estado peruano. 

Así, mientras se aprobaba el referéndum, se declaraba nulo el indulto, absolvían a Urresti, Fuerza Popular era revolcado en las elecciones, Keiko se metía (casi voluntariamente) en la cárcel por diez días y se declaraba inconstitucional la llamada ley mordaza, el fujimorismo, con su inconfundible estilo oportunista y rastrero, tenía preparado su as bajo la manga para liberar definitivamente a su líder y el viernes, de manera casi subrepticia, aprobaba la que pasará a la historia como “ley Fujimori”, aunque ellos nieguen el nombre propio que lleva grabado.

Condenado por crímenes de lesa humanidad, indultado con nueva orden de captura y aún pendiente del juicio por asesinato mediato en Pativilca, el ex dictador es según esta ley del congreso fujimorista, poco menos que un venerable anciano que vive en condiciones infrahumanas en una cárcel y que merece irse a su casa. ¿Que la Corte Suprema anula el indulto? ¡No hay problema! El Congreso fujimorista lo indulta por su propia cuenta. 

Está claro que la nueva estrategia fujimorista es sembrar el caos mediante la judicialización de la política. Y en el pulso con el ejecutivo están sacando todas sus armas para provocar un resquebrajamiento democrático, sembrar el caos y consolidar la desconfianza institucional para hacer necesaria, otra vez, la mano dura. E ideas como cierre del congreso o golpe de estado son deslizadas  con demasiada facilidad por los provocadores. 

El presidente Vizcarra necesita serenidad y temple, pero sobre todo necesita ser impermeable a las vilezas de la política con K.

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