Lima, 1981. Director de Investigación de la Universidad Científica del Sur. Médico sanfernandino, investigador RENACYT, docente universitario, editor científico, acuarófilo, papá gatuno y compañero de vida de Daniel. Cuenta con más de 100 publicaciones científicas en Scopus, miembro del Comité de SciELO Perú.
Cada vez tenemos mejor evidencia de que nuestra salud está influenciada por nuestro ecosistema microbiano intestinal. Este ecosistema (microbiota) está compuesto por trillones de bacterias que viven en nuestro tracto digestivo y producen metabolitos que ingresan al torrente sanguíneo e interactúan con nuestro sistema inmune, hormonal y digestivo.
La composición de nuestra microbiota, ya sea la presencia o ausencia de ciertos grupos bacterianos, está relacionada con la salud mental, la memoria, la respuesta a fármacos oncológicos, la pérdida de peso, entre otros.
La ciencia sigue avanzando, ya no solo sabemos que la microbiota importa, sino que ciertas bacterias podrían tener funciones concretas. Por ejemplo, recientemente encontraron que la bacteria intestinal Roseburia inulinivorans está más presente en personas, tanto jóvenes como adultas mayores, con mayor fuerza muscular. Al suplementar esta bacteria en ratones, se observó mejor desempeño y desarrollo muscular, especialmente de fibras tipo II, las que más se pierden con la edad. Esto abre nuevas líneas de investigación para el manejo de la sarcopenia.
Todavía no existen terapias que permitan modificar de forma específica la microbiota intestinal, aunque ya se utiliza el trasplante fecal para algunas enfermedades, la suplementación de probióticos (cultivos de bacterias benéficas) y prebióticos, sustancias que favorecen su desarrollo.
Por otro lado, se ha encontrado que el consumo de alimentos ultraprocesados reduce la diversidad y cantidad de la microbiota benéfica. Es decir, lo que consumimos modela nuestro ecosistema bacteriano.
¿Qué alimentos debemos incluir en nuestra dieta? Los alimentos fermentados aportan bacterias benéficas como el yogurt, kéfir, kombucha o chucrut. En Perú tenemos la chicha de jora, aunque si se cocina pierde su efecto probiótico al destruir los microorganismos.
Sin embargo, el componente alimenticio que más ayuda a mantener un microbioma prosalud es la fibra dietética. Por eso es importante incluir diversos vegetales en nuestra dieta: a mayor diversidad de alimentos, mayor diversidad de bacterias beneficiosas.
Por ejemplo, la bacteria asociada con la masa muscular usa como alimento exclusivo la inulina y los fructoligosacáridos. El alimento con mayor cantidad de esta fibra es el yacón, seguido por la achicoria, la alcachofa y la cebolla.
Felizmente en el Perú tenemos una diversidad de alimentos ricos en fibra que, si la economía lo permite, deberían priorizarse en nuestra mesa.
Por ello, cada vez que elegimos qué comer, no solo estamos alimentándonos a nosotros, sino también a las bacterias que nos ayudan a mantenernos sanos.

Lima, 1981. Director de Investigación de la Universidad Científica del Sur. Médico sanfernandino, investigador RENACYT, docente universitario, editor científico, acuarófilo, papá gatuno y compañero de vida de Daniel. Cuenta con más de 100 publicaciones científicas en Scopus, miembro del Comité de SciELO Perú.